Etiqueta: Libertad de Expresión

  • Batres defiende sus bloqueos en X y pone límite a los insultos

    Batres defiende sus bloqueos en X y pone límite a los insultos

    Un juez federal dio la razón a un abogado bloqueado en la cuenta oficial de la ministra. Ella respondió con cifras: 17 usuarios la han llevado a juicio de amparo desde 2024.

    La ministra de la Suprema Corte Lenia Batres Guadarrama salió a defender sus bloqueos en la red social X. Afirmó que “la libertad de expresión no ampara insultos o vejaciones”.

    Su respuesta llegó después de que un juzgado federal con sede en la Ciudad de México concedió un amparo a un abogado. La resolución impide que la ministra le restrinja la posibilidad de comentar las publicaciones de su cuenta oficial. Batres había bloqueado a ese usuario.

    La ministra explicó su postura en un comunicado que difundió el miércoles por la noche. Ahí reveló que, desde enero de 2024, 17 usuarios de X promovieron igual número de amparos en su contra. Los usuarios alegan que ella violó su libertad de expresión y su derecho de acceso a la información, porque los bloqueó o les limitó los comentarios.

    Según Batres, 16 de esos juicios ya tienen sentencia definitiva. Los jueces sobreseyeron 14 porque no encontraron violaciones a derechos. En los otros dos casos, los jueces concluyeron que la libertad de expresión tiene límites. Dijeron que se pueden frenar las conductas abusivas, pero no las opiniones críticas ni las posturas ideológicas.

    Por otra parte, la última demanda sigue abierta. Un tribunal colegiado la revisa y todavía no dicta sentencia definitiva, precisó la ministra.

  • Diputados aprueban hasta 5 años de cárcel por uso fraudulento de logotipos oficiales

    Diputados aprueban hasta 5 años de cárcel por uso fraudulento de logotipos oficiales

    La reforma fue avalada por Morena, PT y PVEM tras casi 10 horas de debate; la oposición advirtió que la redacción podría propiciar autocensura y afectar memes, sátira y crítica política.

    La Cámara de Diputados aprobó en lo particular reformas al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial (LFPPI) para combatir la piratería y el uso fraudulento de emblemas oficiales. Con 281 votos a favor y 83 en contra, la minuta fue enviada al Ejecutivo federal para su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

    La votación se realizó después de casi 10 horas de discusión, en las que Morena y sus aliados del PT y PVEM defendieron los cambios, mientras PRI, PAN y Movimiento Ciudadano cuestionaron su alcance. Aunque se presentaron 177 reservas por parte de 64 oradores, ninguna fue admitida para su discusión, incluidas las propuestas para aclarar que la reforma no busca sancionar memes, caricaturas periodísticas ni limitar la libertad de expresión.

    Uno de los puntos más controvertidos es el artículo 403 Bis de la LFPPI, que establece sanciones para quienes utilicen, reproduzcan, imiten o incorporen, con fines comerciales, la identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o documentos oficiales, con la intención de engañar para cometer un delito. Las penas contempladas van de uno a cinco años de prisión, además de multas de mil a 10 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), equivalentes a entre 117 mil y un millón 173 mil pesos.

    La diputada de Morena Elena Edith Segura sostuvo que la disposición se limita a conductas comerciales dirigidas a engañar y cometer ilícitos, particularmente fraudes. Por su parte, el coordinador morenista, Ricardo Monreal, afirmó que la reforma no se aplicará contra periodistas cuando no exista delito.

    En contraste, el panista Luis Agustín Rodríguez Torres advirtió que conceptos como “identidad gráfica institucional” y “escala comercial” carecen de suficiente precisión, lo que podría generar interpretaciones discrecionales. La oposición también alertó que la falta de excepciones explícitas para contenidos artísticos, periodísticos y educativos podría incenti

  • Lenia Batres deberá abrir sus comentarios en X tras una orden judicial

    Lenia Batres deberá abrir sus comentarios en X tras una orden judicial

    Un juez federal concedió un amparo a un ciudadano que no podía responder a las publicaciones de la ministra de la Suprema Corte. La sentencia ordena quitar la restricción de su cuenta y recuerda que los funcionarios públicos deben escuchar la crítica.

    Un ciudadano quiso opinar en la cuenta de X de la ministra Lenia Batres Guadarrama y no pudo. Decidió pelear ese derecho en tribunales y ganó. El juez Alan Arriola Padilla, titular del Juzgado Quinto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, concedió el amparo el 22 de septiembre.

    La sentencia del juicio de amparo indirecto 328/2026 ordena a la ministra ajustar la configuración de su cuenta @LeniaBatres. Con ese cambio, el promovente podrá comentar sus publicaciones y ejercer su libertad de expresión. Hasta ahora, Batres mantenía limitados los comentarios en todos sus mensajes.

    El ciudadano presentó la demanda el 5 de febrero, dos días después de notar que no podía responderle. Aseguró que la medida funciona como una censura previa. Además, afirmó que la ministra decide quién interactúa con ella y deja fuera a quienes critican su trabajo en el máximo tribunal.

    El juez revisó la cuenta y encontró casi 98 mil 800 publicaciones. Desde septiembre de 2025, el perfil difunde las actividades de Batres como ministra. En su biografía, ella se presenta como “Ministra de la @SCJN” y usa la etiqueta #MinistraDelPueblo.

    Para el juzgador, ese uso tiene consecuencias. Al convertir su cuenta en canal oficial, la ministra aceptó un mayor escrutinio social. Por eso, concluyó que cerrar los comentarios frena el debate, impide la crítica y debilita la transparencia y la participación ciudadana.

    El fallo añade otro punto: la restricción también afecta a la propia ministra. Así, ella no conoce lo que piensan las personas a quienes dice servir.

    Para sustentar su decisión, el juez retomó criterios de la Segunda Sala de la Corte de 2017 y 2019. Esos criterios establecen que bloquear o limitar a usuarios sin causa justificada, en cuentas de servidores públicos, viola la libertad de expresión y el acceso a la información. También citó estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del Relator Especial de la ONU. Ambos piden limitar lo mínimo posible el flujo de información en internet.

    Batres se defendió de dos maneras. Primero negó que existiera la restricción. Después alegó que el ciudadano no tenía interés jurídico, porque no estaba bloqueado. Según su argumento, él podía leer todas sus publicaciones, citarlas y compartirlas para dar su opinión.

    La ministra explicó que su ajuste era una “configuración preventiva”. Dijo que busca protegerla a ella y a su familia de discursos de odio, amenazas y agresiones.

    El juez reconoció que esos riesgos existen. Aun así, calificó la medida de desproporcionada. Explicó que las autoridades deben combatir el abuso con responsabilidades posteriores. En cambio, un cierre general castiga por adelantado a todos por una conducta que quizá nunca ocurra. Además, recordó que una crítica dura, incómoda o chocante no es un abuso.

    Se trata de una sentencia de primera instancia. Por tanto, la ministra aún puede impugnarla mediante un recurso de revisión. Hasta ahora no se sabe si lo presentó ni si ya cambió la configuración de su cuenta.

    El caso deja un mensaje para toda la clase política, sin importar su color. Rendir cuentas no consiste solo en publicar. También exige escuchar.

  • La pluri del PAN, Lilly Téllez, lanza noticiero para atacar a Morena sin interrupciones

    La pluri del PAN, Lilly Téllez, lanza noticiero para atacar a Morena sin interrupciones

    La senadora panista estrenó su propio noticiero digital tras quejarse de las restricciones de tiempo en el Senado; promete hablar sin censura, ahora con micrófono y plataforma propios.

    La senadora del PAN, Lilly Téllez, estrenó “Voz Valiente con Lilly Téllez”, un noticiero digital con el que pretende denunciar presuntos actos de corrupción de Morena y difundir temas que, asegura, no tienen suficiente espacio en el Senado. Así, la legisladora lleva sus confrontaciones políticas a una plataforma donde podrá administrar sus propios tiempos y mensajes.

    Téllez explicó que la idea surgió después de consultar a sus seguidores sobre la posibilidad de crear un espacio informativo propio. Según la senadora, la propuesta recibió un respaldo mayoritario, por lo que decidió lanzar el proyecto bajo las siglas VLT (Voz Valiente con Lilly Téllez). No obstante, el apoyo que afirma haber recibido no convierte automáticamente sus opiniones en información comprobada.

    Durante la presentación, la panista aseguró que su noticiero ofrecerá información directa y libre de censura. “Aquí nadie me va a interrumpir, nadie me va a callar y nadie me apagará el micrófono”, declaró, en referencia a las interrupciones y restricciones de tiempo que dice enfrentar por parte de la mayoría oficialista en el Senado de la República.

    La apuesta resulta llamativa: una legisladora que dispone de tribuna, espacios institucionales y redes sociales ahora presenta un canal propio como respuesta a las limitaciones que denuncia. En lugar de resolver sus diferencias dentro del debate parlamentario, Téllez optó por abrir una ventana digital en la que tendrá el control de la transmisión y podrá exponer su versión sin que otros legisladores intervengan en tiempo real.

    Bajo la bandera de la libertad de expresión, “Voz Valiente” buscará convertirse en otra plataforma para las críticas de Téllez contra Morena. La pregunta será si el proyecto logra distinguir entre periodismo, opinión y propaganda partidista, o si termina siendo un monólogo político con sello propio. Porque tener el micrófono asegurado no garantiza tener la razón, y denunciar corrupción exige algo más que repetir acusaciones: pruebas, documentos y resultados verificables.

  • Diputados dan luz verde a nuevas reglas para proteger a creadores en Internet

    Diputados dan luz verde a nuevas reglas para proteger a creadores en Internet

    Con 325 votos a favor, la reforma obliga a plataformas a suspender el servicio a quienes violen derechos de autor de forma reiterada.

    La Cámara de Diputados aprobó este miércoles, en lo general, reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor. Los cambios fijan reglas para los proveedores de Internet. El bloque mayoritario los defendió como una forma de proteger el trabajo de artistas y creadores en el entorno digital.

    La votación dejó 325 sufragios a favor, de Morena, PT y PVEM. En contra votaron 114 legisladores del PRI, PAN y MC. También se sumaron el pevemista Julio Scherer Pareyón y la petista Martha Aracely Cruz. Olga Sánchez Cordero, de Morena, se abstuvo. Explicó que las normas en esta materia “son muy abiertas y dejan a mucha discrecionalidad por parte de la autoridad administradora sancionadora”.

    La reforma pide a las plataformas digitales y a los proveedores de Internet retirar o suspender el servicio a los usuarios que violen derechos de autor de forma reincidente. Los proveedores tendrán responsabilidad cuando “contribuyan, induzcan o tengan conocimiento directo” de esas infracciones.

    Además, el texto prevé multas de hasta 4.6 millones de pesos. Pagarán esa sanción los proveedores que no tomen medidas contra quienes infrinjan los derechos de autor una y otra vez en el entorno digital.

    El coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, defendió la iniciativa presidencial en tribuna. Leyó varios fragmentos del texto para, según dijo, aclarar de qué trata. Explicó que el objetivo es actualizar el marco legal ante el mundo digital. Para ello, la reforma establece reglas sobre la responsabilidad secundaria y la corresponsabilidad de los proveedores.

    Sandoval también recordó que México debe cumplir compromisos del T-MEC. El capítulo 20 de ese tratado fortalece la protección de la propiedad intelectual en línea. Además, incluye reglas para los proveedores de servicios de Internet. “No hay violación a la libertad de expresión”, recalcó el petista.

    Algunos legisladores de oposición pidieron más claridad sobre el alcance de la reforma. Jesús Antonio Nader, del PAN, advirtió que los proveedores podrían retirar contenidos por miedo a las multas. Mario Zamora Gastélum, del PRI, reconoció que hace falta proteger a los creadores frente a la piratería.

    La sesión tuvo un ritmo especial. Morena quería terminarla pronto para que sus diputados llegaran a los festejos por el 15 aniversario del partido, en el Auditorio Nacional. Al final, los legisladores no salieron de San Lázaro. La discusión en lo particular continúa.

  • ENTRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL DERECHO A NO SER CONDENADO POR UNA MENTIRA

    ENTRE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL DERECHO A NO SER CONDENADO POR UNA MENTIRA

    Hay algo que estamos normalizando en México y que merece una reflexión seria. Hoy basta una publicación en redes sociales, una fotografía fuera de contexto, un supuesto documento filtrado o una declaración frente a una cámara para que una persona pueda pasar, en cuestión de horas, de ciudadano a culpable ante la opinión pública. Después vienen las aclaraciones, los desmentidos y algunas veces hasta las disculpas, pero casi siempre llegan cuando el daño ya está hecho.

    Vivimos posiblemente uno de los mejores momentos de la historia para ejercer la libertad de expresión. Nunca habíamos tenido tantas herramientas para denunciar, investigar, cuestionar al poder y hacer pública una injusticia. Eso debemos defenderlo y conservarlo. El problema comienza cuando confundimos la libertad de expresión con una supuesta libertad para acusar sin asumir responsabilidad alguna por lo que se dice o publica.

    En días recientes vimos circular información relacionada con una supuesta orden de aprehensión contra el senador Adán Augusto López Hernández. Independientemente del personaje y del partido político al que pertenece, el episodio sirve perfectamente para observar la velocidad con la que funciona actualmente nuestro ecosistema informativo. Una versión aparece en algún sitio, alguien la reproduce, otros medios o cuentas la retoman y después llegan los encabezados, comentarios y publicaciones en redes sociales. En cuestión de horas miles de personas pueden estar discutiendo la culpabilidad de alguien sobre la base de información cuyo origen probablemente ni siquiera conocen.

    Y cuando finalmente aparece una aclaración, difícilmente consigue la misma difusión.

    Aquí existe una diferencia elemental que estamos comenzando a olvidar. Una denuncia no es una sentencia, una investigación tampoco representa una condena y la existencia de una carpeta de investigación no convierte automáticamente a una persona en delincuente. Mucho menos lo hace una publicación en Facebook, X, TikTok o cualquier otra plataforma. Sin embargo, hemos creado una especie de tribunal digital donde muchas veces primero dictamos sentencia y después nos preocupamos por conocer los hechos.

    Sería un error convertir esta discusión en otro enfrentamiento entre Morena, PAN, PRI o cualquier otro partido. Hoy puede tratarse de Adán Augusto López; mañana podría ser un senador de oposición, un gobernador, un empresario, un periodista, un médico, un maestro o cualquier ciudadano. El principio debería ser exactamente el mismo independientemente del nombre, posición económica o afiliación política de la persona involucrada.

    A lo largo de nuestra historia reciente hemos visto acusaciones públicas relacionadas con corrupción, fraude, abuso sexual, violación, narcotráfico, delincuencia organizada, terrorismo, robo y desfalco. Muchas terminaron comprobándose y quienes cometieron esos actos debieron responder ante la justicia. Otras nunca consiguieron acreditarse y algunas terminaron siendo completamente falsas. El problema es que cuando una acusación falsa consigue suficiente difusión, difícilmente la aclaración alcanza posteriormente a todas las personas que conocieron la primera versión.

    Una reputación puede tardar décadas en construirse y solamente unas horas en destruirse. Una acusación falsa puede provocar pérdida de clientes, contratos, empleos, amistades y oportunidades profesionales, además de afectar directamente a una familia. Meses o años después puede demostrarse que aquella información era incorrecta, pero para entonces las consecuencias económicas, personales y psicológicas pueden resultar prácticamente imposibles de revertir. El escándalo suele ocupar la primera plana; la aclaración, cuando existe, rara vez recibe el mismo espacio.

    Precisamente ahí existe una discusión jurídica y social que México debería tomarse mucho más en serio. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha desarrollado criterios buscando un equilibrio entre dos derechos fundamentales: por un lado la libertad de expresión y, por otro, la protección del honor y la reputación. Ese equilibrio resulta indispensable porque cualquiera de los dos extremos puede ser peligroso.

    La solución definitivamente no puede consistir en que el gobierno determine qué información es verdadera y cuál es falsa. México necesita una prensa libre, incluso incómoda. Necesitamos periodistas investigando presidentes, gobernadores, senadores, alcaldes, empresarios, militares, policías, jueces y partidos políticos. Necesitamos medios capaces de publicar investigaciones aun cuando resulten incómodas para quienes tienen poder, y necesitamos instituciones capaces de proteger a quienes realizan ese trabajo.

    También debemos reconocer que existe una preocupación legítima por la utilización de procedimientos judiciales para intimidar periodistas. Una legislación mal diseñada podría terminar convirtiéndose en una herramienta perfecta para que alguien con poder económico o político amenace con demandas a cualquiera que pretenda investigarlo. Sería tan grave permitir la mentira deliberada como utilizar la justicia para impedir que alguien descubra una verdad incómoda.

    Por eso existe una distinción fundamental: equivocarse investigando no es lo mismo que mentir deliberadamente.

    Un periodista puede recibir información de una fuente que considera confiable, investigarla, contrastarla y publicar elementos que posteriormente resulten incorrectos. El periodismo no es una ciencia exacta y exigir infalibilidad sería prácticamente exigir silencio. Otra situación completamente distinta sería fabricar documentos, alterar información, inventar deliberadamente una acusación o presentar conscientemente como verdadero algo que se sabe falso con la finalidad de perjudicar a otra persona.

    Y esta responsabilidad no debería limitarse a los periodistas. Los políticos tendrían que someterse exactamente al mismo principio. Durante campañas electorales y enfrentamientos políticos escuchamos con enorme facilidad palabras como delincuente, corrupto, narcotraficante, criminal o ladrón. Algunas acusaciones pueden estar sustentadas y merecen investigarse; otras simplemente forman parte de una estrategia para destruir políticamente al adversario.

    La competencia electoral tampoco debería convertirse en una licencia para destruir reputaciones. Quien tenga conocimiento de un delito debe denunciarlo, quien posea documentos debe presentarlos y quien tenga elementos periodísticos debe investigarlos. Pero todos deberíamos recuperar la diferencia entre señalar una posible irregularidad, investigar los hechos, formular una acusación y declarar culpable a una persona. Son situaciones completamente distintas.

    Las redes sociales complicaron todavía más este fenómeno. Hace veinte años, para conseguir que una acusación alcanzara difusión nacional era necesario tener acceso a una televisora, una estación de radio o un periódico. Hoy cualquier persona con un teléfono puede publicar información que potencialmente alcance a millones de usuarios. Eso democratizó extraordinariamente la comunicación y constituye uno de los grandes avances de nuestra época, pero también democratizó la capacidad de destruir una reputación.

    Un ciudadano puede difundir un rumor desde su casa, un influencer convertirlo en tendencia y una cuenta anónima publicar un supuesto documento que miles de personas terminarán compartiendo sin preguntarse de dónde provino. La responsabilidad, por lo tanto, ya no puede considerarse exclusivamente un problema de los medios tradicionales. Es un asunto que involucra periodistas, políticos, funcionarios, empresarios, creadores de contenido y ciudadanos.

    Quizá por eso deberíamos hablar menos de censura y mucho más de responsabilidad.

    No necesitamos un ministerio de la verdad ni funcionarios revisando encabezados antes de que sean publicados. Mucho menos necesitamos periodistas solicitando permiso al gobierno para investigar. Lo que sí necesitamos es una cultura jurídica, política y periodística en la que la libertad tenga como compañera inseparable a la responsabilidad.

    México podría fortalecer los mecanismos de derecho de réplica y procurar que las aclaraciones tengan una relevancia razonablemente proporcional a la publicación que originó el daño. También resulta necesario que los mecanismos civiles relacionados con el daño moral funcionen correctamente cuando realmente pueda demostrarse una afectación, y que fabricar documentos o pruebas con la intención de incriminar públicamente a alguien tenga consecuencias conforme a derecho. Al mismo tiempo, las protecciones para periodistas deben ser suficientemente fuertes para impedir que políticos, empresarios o funcionarios conviertan una demanda en un instrumento de intimidación.

    Encontrar ese equilibrio no será sencillo, pero resulta indispensable.

    El periodismo no nació para ser cómodo. Un buen periodista debe preguntar, desconfiar, investigar, confrontar versiones y, cuando tenga elementos suficientes, publicar aunque al Presidente, al gobernador, al empresario o al partido político en turno no le guste. Eso forma parte esencial de una democracia.

    Pero investigar no es inventar, cuestionar no significa condenar y libertad de expresión tampoco debería significar inmunidad absoluta frente a una mentira deliberadamente fabricada para destruir a otra persona.

    Tenemos que proteger incluso las expresiones que nos incomodan y permitir que el periodismo llegue hasta donde tenga que llegar. El poder público debe permanecer permanentemente bajo escrutinio y ninguna legislación debería convertirse en un escudo para evitarlo. Pero una democracia tampoco debería aceptar que una mentira deliberada tenga licencia para destruir una reputación, un patrimonio, una familia o una vida.

    Ni censura ni persecución a periodistas, pero tampoco impunidad para quien deliberadamente fabrica una mentira y provoca con ella un daño.

    La libertad de expresión es demasiado importante para limitarla, pero también demasiado importante para utilizarla irresponsablemente.

    Tal vez por ahí deberíamos comenzar.

  • Alito Moreno cambia de discurso sobre la prensa

    Alito Moreno cambia de discurso sobre la prensa

    El senador plurinominal por el PRI publica un comunicado de apoyo a periodistas críticos. Su historial incluye una frase que propuso matarlos económicamente en lugar de usar violencia física.

    Alejandro “Alito” Moreno sacó este viernes un mensaje de solidaridad. Habla de libertad de expresión y ataca al gobierno de Claudia Sheinbaum. Dice que defiende a Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva y otros comunicadores. Afirma que México vive un momento oscuro para el periodismo.

    Pero su propio pasado cuenta otra historia. En 2022 circuló un audio atribuido a él. Ahí se le escucha decir “a los periodistas no hay que matarlos a balazos, hay que matarlos de hambre”. Resulta mejor dejarlos sin sustento económico hasta que se rindan. La frase reveló una visión fría y calculada sobre quienes informan.

    Hoy presenta al gobierno de Morena como el único que intimida a la prensa. Olvida que él mismo generó rechazo por esa idea de matar de hambre a los reporteros. Organizaciones de periodistas y comunicadores lo criticaron con dureza en aquel momento. Él negó los audios y habló de montajes.

    Ahora firma un texto que pide respeto absoluto a la crítica. Habla de periodistas amenazados y asesinados. Señala que el poder actual destruye el país paso a paso. Sin embargo, muchos lectores recuerdan su antigua postura. Esa memoria debilita su mensaje actual.

    La contradicción resulta clara. Un político que alguna vez consideró asfixiar a la prensa ahora se erige como su protector. La gente que cubre noticias enfrenta riesgos reales cada día. Merecen coherencia de quienes ocupan cargos públicos.

    Faltan meses para la elección de 2027. Los electores observan estas posturas. La defensa de la libertad de expresión pierde fuerza cuando proviene de alguien con ese historial. Alito intenta limpiar su imagen, pero las palabras del pasado siguen presentes.

  • Los privilegios que se disfrazan de libertad de expresión

    Los privilegios que se disfrazan de libertad de expresión

    Hay un sector en México que solo cree en la libertad cuando le conviene. Es el de los grandes consorcios mediáticos que, durante décadas, confundieron un privilegio empresarial con un derecho humano.

    Bastó que se publicaran los nuevos lineamientos para proteger los derechos de las audiencias para que comenzara el espectáculo. Las mismas voces de siempre anunciaron la llegada de la dictadura. Hablaron de censura, de mordazas, de persecución y del supuesto fin de la libertad de expresión. Parecía que el Estado había prohibido el periodismo crítico, cuando en realidad se estaba hablando de algo mucho más sencillo: reconocer que quienes consumen radio y televisión también tienen derechos.

    La reacción fue tan exagerada como reveladora. Porque cuando alguien afirma que proteger a las audiencias equivale a censurar a los medios, en realidad está diciendo que cualquier límite a su poder le resulta intolerable.

    Durante años nos quisieron vender una idea bastante peculiar del derecho de las audiencias: “si no te gusta, cambia de canal”. Una respuesta tan cómoda como absurda.

    Siguiendo esa lógica, si una empresa vende alimentos contaminados bastaría con recomendar a la gente que compre en otro lado. Si un banco engaña a sus clientes, el problema sería de quienes firmaron el contrato. Si una farmacéutica miente sobre un medicamento, la solución sería dejar de comprarlo.

    No funciona así. Los derechos existen precisamente para equilibrar relaciones de poder.

    Las audiencias no son simples consumidores cautivos. Son personas con derecho a distinguir información de opinión, a saber cuándo un contenido es publicidad, a exigir mecanismos para presentar inconformidades y a esperar estándares mínimos de responsabilidad en los contenidos que reciben.

    Eso no elimina la libertad de expresión. La fortalece.

    Porque una democracia necesita medios críticos, sí, pero también necesita ciudadanos protegidos frente a prácticas engañosas.

    Resulta curioso que quienes hoy levantan la bandera de la libertad guardaran un silencio casi absoluto cuando durante décadas unos cuantos grupos empresariales concentraban buena parte de la radio y la televisión nacionales. Aquella concentración nunca les pareció un problema para el pluralismo. Tampoco parecían demasiado preocupados cuando los intereses comerciales definían qué temas merecían cobertura y cuáles desaparecían del debate público.

    No deja de sorprender que algunos editorialistas describan cualquier regulación como una agresión a la democracia, mientras en otros ámbitos defienden sin reparo la regulación de mercados, empresas o plataformas digitales. Parece que las reglas solo son aceptables cuando se aplican a otros.

    El fondo del debate nunca fue la libertad de expresión. Es el poder.

    Porque los derechos de las audiencias significan que los medios dejan de ser la única parte con voz. Significan reconocer que la ciudadanía no está obligada a aceptar pasivamente información confusa, publicidad disfrazada de noticia o contenidos que incumplen las obligaciones previstas en la ley.

    Y eso incomoda. No porque impida hacer periodismo. Sino porque reduce la idea, instalada durante años, de que un concesionario puede actuar sin responder ante nadie más que sus anunciantes.

    La libertad de expresión merece ser defendida siempre, especialmente frente al poder político. Pero precisamente por su importancia no debería utilizarse como escudo para rechazar cualquier discusión sobre responsabilidad, transparencia o derechos de las audiencias.

    Quizá esa sea la mayor ironía de toda esta polémica. Quienes hoy aseguran defender la libertad de expresión parecen mucho más preocupados por conservar sus viejos privilegios que por reconocer los derechos de quienes los escuchan, los ven y, al final del día, hacen posible su existencia: las audiencias.

    Redes sociales

  • FGE Veracruz señala al alcalde emecista Raúl González por homicidio de periodista Roxana Guzmán

    FGE Veracruz señala al alcalde emecista Raúl González por homicidio de periodista Roxana Guzmán

    El congreso estatal abrió el camino para revisar el desafuero del edil de Ixhuatlán del Sureste tras los señalamientos de la autoridad ministerial.

    La Fiscalía General del Estado de Veracruz señaló al alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González Martínez, como presunto autor intelectual del secuestro y homicidio de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, por lo que solicitó iniciar un proceso de desafuero en su contra.

    El edil, quien llegó al cargo bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, enfrenta ahora un procedimiento en el Congreso de Veracruz, luego de que los legisladores declararan procedente analizar la solicitud presentada por la Fiscalía. El expediente será revisado por comisiones antes de ser llevado al pleno.

    De acuerdo con la investigación ministerial, González Martínez habría ordenado la privación ilegal de la libertad y posterior asesinato de la comunicadora. La Fiscalía sostiene que el posible móvil estaría relacionado con una fotografía que la periodista presuntamente tenía en su poder, en la que aparecería el funcionario con un arma de fuego de alto poder.

    La autoridad estatal indicó que existen elementos para vincular al presidente municipal con los hechos, aunque hasta el momento no se han revelado públicamente todos los detalles de la carpeta de investigación ni las pruebas que sustentan el señalamiento.

    El caso generó impacto en Veracruz debido a la gravedad de las acusaciones contra un servidor público en funciones y por tratarse del homicidio de una periodista. Con el avance del proceso legislativo, el Congreso deberá determinar si retira la protección constitucional al alcalde para que pueda enfrentar las investigaciones correspondientes.

    Mientras tanto, Raúl González Martínez mantiene su calidad de servidor público, y será el Poder Legislativo estatal el encargado de definir los siguientes pasos dentro del procedimiento de desafuero.

  • Asesinan al periodista Francisco Leyva en Oaxaca; suman seis comunicadores asesinados en 2026

    Asesinan al periodista Francisco Leyva en Oaxaca; suman seis comunicadores asesinados en 2026

    La Fiscalía de Oaxaca informó que ya cuenta con evidencia videográfica para identificar a los responsables del homicidio ocurrido en San Pablo Etla.

    La violencia contra la prensa en México cobró una nueva víctima. Francisco Alejandro Leyva Aguilar, periodista oaxaqueño, fue asesinado este miércoles en el Fraccionamiento La Esmeralda, ubicado en el municipio de San Pablo Etla, Oaxaca. Con este crimen, ya suman seis periodistas asesinados en el país durante 2026, un hecho que vuelve a encender las alertas sobre la seguridad del gremio.

    La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) confirmó el homicidio mediante un comunicado en el que condenó los hechos y expresó su solidaridad con la familia del comunicador, así como con la comunidad periodística. La institución informó que desde el primer momento se desplegó un operativo de investigación para esclarecer el crimen y dar con los responsables.

    Como parte de las diligencias, personal especializado realizó el procesamiento de la escena del crimen, donde se recabaron indicios físicos y balísticos que serán incorporados a la carpeta de investigación. Además, la Fiscalía reveló que cuenta con evidencia videográfica considerada clave, la cual permitirá fortalecer las líneas de investigación y acelerar la identificación de los presuntos responsables del ataque.

    El asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar se suma a la lista de agresiones contra periodistas registradas en México durante este año. Organizaciones nacionales e internacionales han advertido en diversas ocasiones que la violencia contra comunicadores representa uno de los principales desafíos para la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo en el país.

    Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni han dado a conocer el posible móvil del crimen. La FGEO aseguró que continuará con las investigaciones hasta lograr el esclarecimiento de los hechos y llevar ante la justicia a quienes resulten responsables del asesinato del periodista oaxaqueño.