Una petición contra la selección argentina rozó un récord Guinness, mientras las polémicas del torneo alimentan una guerra de memes, reclamos y teorías en redes sociales.
El fútbol volvió a demostrar que también se juega fuera de la cancha. Una petición para expulsar a Argentina de los Mundiales reunió más de 23 millones de firmas, en una campaña digital que convirtió el enojo de aficionados en una especie de “juicio popular” contra la Albiceleste.
La iniciativa llamada “Kick Argentina Out” nació después de las polémicas que acompañaron al conjunto argentino durante el Mundial 2026, desde reclamos por decisiones arbitrales hasta los incidentes registrados tras la final contra España. Al parecer, algunos aficionados pasaron del “qué mal perdió mi equipo” al “hay que sacar a Argentina del torneo”.
La molestia aumentó luego de que la FIFA abrió una investigación disciplinaria contra futbolistas como Nahuel Molina, Leandro Paredes y Thiago Almada, además del auxiliar Roberto Ayala, por los enfrentamientos ocurridos tras el partido donde España derrotó a Argentina en tiempo extra.
Entre los episodios bajo revisión están un supuesto intento de agresión de Molina contra Rodri y el altercado entre Paredes y Eric García. Mientras la FIFA analiza posibles sanciones, las redes sociales ya hicieron su propio veredicto: memes, videos y acusaciones de supuesto favoritismo inundaron internet.
La campaña también retomó otros momentos polémicos del torneo, como reclamos arbitrales, cánticos atribuidos a aficionados argentinos y mensajes políticos durante celebraciones. En redes, algunos usuarios llegaron a acusar a la FIFA de tener una especie de “trato VIP” con Argentina y Lionel Messi, como si levantar una Copa del Mundo incluyera membresía de privilegios.
Aunque la petición no tiene ninguna posibilidad real de cambiar las decisiones de la FIFA, alcanzó 23 millones 316 mil 108 firmas, quedando cerca del récord Guinness de 24 millones. En resumen: Argentina ganó la Copa, pero también se llevó otro trofeo inesperado: convertirse en el equipo que más rápido logró unir a medio internet… pero en su contra.
Un video viral en redes sociales muestra a una rata cruzando una calle durante la celebración en las calles de España; el público presente comenzó a corear “¡Messi, Messi!” al ver al roedor, en un gesto claramente humorístico dada la reciente final del Mundial.
De acuerdo con los usuarios que compartieron el material, durante los festejos por la obtención del Mundial por parte de la selección española, apareció una rata cruzando la calle.
Parte de los presentes habría comenzado a corear el nombre de Lionel Messi al notar la presencia del roedor, en alusión a la presunta “ayuda” que recibe por parte de la FIFA y al desenlace de la final del mundial, en la que España se impuso a la selección argentina.
La Copa del Mundo 2026 concluyó con España como campeona y dejó para México un legado de unidad, orgullo e históricos momentos deportivos; pero también cuestionamientos sobre la FIFA, la politización del torneo y los desafíos que aún enfrenta el país.
Con España como campeona del mundo concluyó el Mundial 2026, una edición histórica celebrada en Estados Unidos, Canadá y México. En donde nuestro país que por tercera ocasión fue sede de la máxima justa futbolística. Durante un mes, millones de personas vivieron una fiesta deportiva que mostró al mundo la capacidad organizativa, la hospitalidad y la riqueza cultural de México.
Foto: Cuartoscuro
La Copa del Mundo llenó al país de vida. Familias enteras se reunieron para seguir los partidos y miles de personas salieron a celebrar, incluso quienes habitualmente no siguen el fútbol se sumaron al ambiente mundialista.La Selección Mexicana quedó eliminada en los octavos de final tras caer 3-2 frente a Inglaterra, pero firmó una de sus actuaciones más destacadas en años al mantenerse invicta durante sus primeros cuatro encuentros: venció 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural, 1-0 a Corea del Sur y 3-0 a Chequia en la fase de grupos, además de derrotar 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final.
El torneo también dejó momentos que marcaron a la afición mexicana. Raúl Jiménez anotó su primer gol en un Mundial tras haber superado una fractura de cráneo que puso en riesgo su carrera; Guillermo Ochoa disputó su última Copa del Mundo con una emotiva despedida en el Estadio Azteca; Gilberto Mora confirmó, con apenas 17 años, que el futuro del fútbol nacional está en buenas manos; y Julián Quiñones, con cuatro anotaciones, demostró que un mexicano puede nacer en cualquier lugar.
Foto: Luis Garduño
La ilusión del “¿Y si sí?” volvió a unir al país. Miles de aficionados celebraron los triunfos del Tricolor en el Ángel de la Independencia y en plazas públicas de todo México, generando imágenes que dieron la vuelta al mundo. Pero no se quedó ahí, ya que al finalizar el torneo, la Selección Mexicana se consolidó en el décimo lugar del ranking mundial de la FIFA, mientras que Julián Quiñones apareció en el noveno puesto entre los mejores jugadores ofensivos del campeonato y Roberto “El Piojo” Alvarado ocupó la misma posición en la categoría de creatividad.
Las sedes mexicanas: Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco,vivieron jornadas que quedarán grabadas en la memoria colectiva. Además de los estadios, restaurantes, hoteles, pequeños comercios y espacios públicos recibieron visitantes de todos los continentes. La gastronomía, la música, las tradiciones, la hospitalidad mexicana y un pato vestido del conjunto tricolor conquistaron a miles de aficionados, incluidos ciudadanos y futbolistas iraníes que encontraron en México una bienvenida cálida en medio de las tensiones por las políticas de Estados Unidos.
Foto: Araceli López
En el plano deportivo, el Mundial también dejó momentos históricos para el fútbol internacional. Lionel Messi rompió el récord de más partidos ganados por un jugador en Copas Mundiales, con 21 victorias; mientras que Cristiano Ronaldo se convirtió en el primer futbolista en marcar en seis Mundiales distintos. Para ambos, al igual que para Luka Modrić y Neymar, la edición 2026 representó su última participación en una Copa del Mundo. Esto mientras, talentos jóvenes empiezan a marcar hitos, como Kylian Mbappé, que se convirtió en el jugador con más goles anotados en Copas del Mundo, con 22 tantos.
Foto: Roberto Schmidt
El torneo también trajo consigo grandes sorpresas. Paraguay eliminó a Alemania, cuando pocos apostaban a ello; Egipto llevó al límite a Argentina en un duelo memorable; y Curazao debutó en un Mundial anotándole un gol a Alemania, demostrando que las selecciones consideradas pequeñas pueden competir de igual a igual con las grandes potencias.
Como suele ocurrir tras la eliminación del Tricolor, la afición mexicana adoptó nuevas causas mundialistas. Cabo Verde, un pequeño archipiélago africano de poco más de medio millón de habitantes, se ganó el cariño de millones de mexicanos por su desempeño frente a selecciones como España y Argentina. La figura de su portero, Vozinha, se convirtió en una de las favoritas del torneo. También Noruega despertó simpatías gracias al carisma y la capacidad goleadora de Erling Haaland, por lo que muchos remaron como verdaderos vikingos.
Foto: HQpcrt
Sin embargo, el Mundial 2026 también dejó asuntos que invitan a la reflexión. Mucho se dice que el deporte y el fútbol no deben ser políticos; sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. No podemos dejar de cuestionar que Estados Unidos fue anfitrión de un torneo que promueve la paz mientras mantiene el bombardeo a Irán y el respaldo a Israel en medio del genocidio en Gaza.
A ello se sumó la entrega de un supuesto Premio de la Paz por parte del presidente del organismo, Gianni Infantino, a Donald Trump, así como el uso de más de 65 mil voluntarios sin remuneración para operar un evento que produjo ganancias multimillonarias. Tampoco faltaron las controversias arbitrales y las decisiones que numerosos aficionados consideraron favorables para determinadas selecciones.
A estos cuestionamientos se sumaron diversos hechos de violencia registrados durante la competencia, incluidas las cuatro personas que perdieron la vida durante los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana en Reforma. También quedaron evidenciados problemas como la reventa de boletos a sobreprecio, las estafas que afectaron a miles de aficionados y los retos que aún persisten en materia de seguridad en el país. Lejos de ocultarlos, el Mundial nos enseña que aún queda mucho por hacer. Se deben asumir estos retos como oportunidades para mejorar y evitar que estas manchas opaquen momentos que son motivo de orgullo.
Foto: Cuartoscuro
Disfrutar del deporte, celebrar a una selección o emocionarse con un partido no implica respaldar las decisiones políticas de la FIFA, de Estados Unidos o de cualquier otro gobierno. Ambas dimensiones pueden coexistir: es posible vivir la pasión del fútbol sin dejar de cuestionar aquello que ocurre dentro y fuera de la cancha.
El Mundial terminó, pero el sentimiento permanece. México volvió a demostrar que su mayor fortaleza no reside únicamente en sus estadios o en su capacidad para organizar un evento de talla internacional, sino en la calidez de su gente. Ese será, quizá, el trofeo más valioso que dejó la Copa del Mundo 2026: la certeza de que, cuando el fútbol logra unir corazones, las fronteras desaparecen y los recuerdos permanecen para siempre.
La semifinal del Mundial 2026 revive una de las rivalidades más intensas del fútbol, marcada por la Guerra de las Malvinas y el histórico Argentina vs. Inglaterra en México 1986.
Argentina e Inglaterra disputarán este miércoles 15 de julio uno de los partidos más esperados del Mundial 2026, al enfrentarse por un boleto a la gran final. La Albiceleste buscará defender el título conquistado en Qatar 2022, mientras que la selección inglesa intentará poner fin a una sequía de 60 años sin levantar la Copa del Mundo.
En punto de la 1 pm, hora México, las estrellas de ambas selecciones, Messi y Harry Kane, se verán las caras en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, ante más de 71 mil espectadores y ante el mundo.
Más allá de lo deportivo, el encuentro vuelve a colocar en el centro una de las rivalidades más emblemáticas del fútbol internacional, marcada por el conflicto de las Islas Malvinas y por la histórica Guerra de 1982 entre ambos países. Un conflicto bélico de 74 días entre ambas naciones, que fue del 2 de abril al 14 de junio de 1982, por el control y la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios del océano Atlántico Sur.
La tensión entre ambas naciones también tiene un profundo significado futbolístico desde los cuartos de final del Mundial de México 1986, cuando Diego Armando Maradona protagonizó dos de las jugadas más recordadas de la historia: el polémico gol conocido como “La Mano de Dios” y el llamado “Gol del Siglo”.
Foto: Alejandro Ojeda Carbajal
La rivalidad ha trascendido generaciones y continúa presente en la identidad de ambas aficiones. Durante este Mundial, los seguidores argentinos han convertido a Maradona y a las Malvinas en parte de sus cánticos, mientras que en Inglaterra el recuerdo de aquel partido de 1986 sigue siendo una de las heridas deportivas más profundas.
A pesar del contexto histórico, dirigentes y excombatientes argentinos han llamado a separar el deporte del conflicto bélico. Organizaciones de veteranos de la Guerra de las Malvinas han insistido en que el encuentro debe vivirse como una competencia futbolística y no como una prolongación del enfrentamiento militar ocurrido hace más de cuatro décadas.
Foto: Martin Cleaver/AP
Con ese trasfondo, la semifinal entre Argentina e Inglaterra promete convertirse en uno de los duelos más significativos del Mundial 2026. Además de definir a uno de los finalistas, el partido volverá a reunir historia, política y fútbol en un escenario que trasciende los 90 minutos.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que apoyará a la Selección Argentina durante el Mundial 2026, aunque dejó claro que su principal motivo es su cercanía con Javier Milei. En sus declaraciones también elogió a Lionel Messi, a quien utilizó como parte de un mensaje cargado de simbolismo político.
El genocida, criminal de guerra, y primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, volvió a mezclar deporte y política al asegurar que alentará a la Selección Argentina en el Mundial 2026 debido a su estrecha relación con el presidente Javier Milei, a quien calificó como una “superestrella” y un “jabadnik”. Durante una entrevista, el mandatario incluso afirmó que, al momento de elegir entre Messi y Milei, prefiere al presidente argentino, dejando en segundo plano al futbolista más representativo del país.
Aunque aseguró admirar a Lionel Messi y elogió su longevidad deportiva, Netanyahu utilizó la figura del capitán argentino para reforzar un discurso político. Recordó que conoció al delantero cuando visitó Israel años atrás y destacó que, a sus 39 años, “todavía tiene más por hacer”, incorporando al astro del fútbol en una narrativa destinada a resaltar la cercanía entre su gobierno y la administración de Milei.
Las declaraciones han generado críticas por convertir un evento deportivo de alcance mundial en una plataforma para proyectar afinidades políticas. La constante utilización de figuras de enorme influencia como Messi para respaldar mensajes gubernamentales reaviva el debate sobre la creciente politización del deporte y el uso de la popularidad de los atletas para fortalecer liderazgos e intereses ajenos a la competencia futbolística.
La celebración israelí por el triunfo de Argentina sobre Egipto volvió a demostrar cómo el futbol puede ser utilizado como vehículo de confrontación política. Mientras Israel aprovechó el resultado para enviar un mensaje simbólico en el contexto del conflicto con Palestina, la enorme influencia de Lionel Messi hace inevitable cuestionar el papel de las grandes figuras cuando su imagen termina siendo parte de disputas que van más allá de la cancha.
La celebración en Israel por la victoria de Argentina sobre Egipto dejó en evidencia cómo el futbol puede convertirse en una herramienta para alimentar disputas políticas que poco tienen que ver con el deporte. Más allá del mérito deportivo de la remontada encabezada por Lionel Messi, el entusiasmo de diversos sectores israelíes estuvo marcado por el enfrentamiento simbólico con el técnico egipcio Hossam Hassan, quien previamente había expresado su respaldo al pueblo palestino. En lugar de que el resultado permaneciera en la cancha, fue utilizado para reforzar una narrativa política en medio de un conflicto que continúa cobrando miles de víctimas.
Israel vuelve a demostrar su disposición a convertir cualquier escenario internacional en un espacio para la confrontación simbólica. Celebrar una eliminación deportiva como si representara una victoria política refleja una preocupante incapacidad para separar el deporte de un conflicto profundamente doloroso. Mientras la crisis humanitaria en Gaza sigue siendo motivo de condena internacional, resulta cuestionable que una victoria futbolística sea presentada como un triunfo ideológico frente a quienes expresan solidaridad con la población palestina.
Por su parte, Lionel Messi tampoco puede eludir el peso que tiene como una de las figuras deportivas más influyentes del planeta. Aunque no promovió directamente las celebraciones ni emitió declaraciones al respecto, su imagen vuelve a ser utilizada en un contexto político altamente polarizado. Las grandes estrellas del deporte difícilmente pueden mantenerse al margen cuando su figura sirve para legitimar mensajes que trascienden el futbol. El silencio, en ocasiones, también contribuye a que otros se apropien de su imagen para fines ajenos al deporte.
La cuenta oficial de Israel en español intentó capitalizar la clasificación de Argentina al publicar un mensaje en el que afirmaba, de forma engañosa, que Lionel Messi “creció en Israel”, aludiendo únicamente a que el futbolista vivió en una calle llamada Estado de Israel, en Rosario. La presión en redes sociales fue tal que el mensaje terminó siendo eliminado, aunque las capturas continuaron circulando. Si bien Messi no participó en la publicación ni se ha pronunciado sobre el caso, el incidente vuelve a evidenciar cómo su enorme figura es utilizada por distintos actores políticos, mientras Israel enfrenta nuevas críticas por recurrir a estrategias de comunicación consideradas oportunistas en medio del intenso escrutinio internacional que pesa sobre sus acciones.
El capitán argentino apareció en el momento clave para impulsar una reacción histórica después de ir perdiendo 2-0 ante el conjunto africano.
Por Neri Torres
Argentina logró una remontada inolvidable en el Mundial 2026 tras vencer 3-2 a Egipto en los octavos de final, en un duelo donde Lionel Messi volvió a ser protagonista al marcar uno de los goles que revivieron a la Albiceleste cuando parecía estar al borde de la eliminación.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni sufrió desde el inicio en el Atlanta Stadium. Egipto sorprendió con un planteamiento intenso y abrió el marcador al minuto 14 con un cabezazo de Yasser Ibrahim. La presión aumentó cuando Messi tuvo la oportunidad de empatar desde el punto penal, pero el arquero egipcio logró detener el disparo del capitán argentino.
En la segunda mitad, el panorama se volvió más complicado para Argentina luego de que Mostafa Ziko aprovechara un contragolpe para poner el 2-0. Sin embargo, la reacción de la campeona del mundo llegó impulsada por sus referentes y una ofensiva que cambió completamente la historia del partido.
Cristian Romero inició la remontada con un cabezazo tras un centro de Messi, y minutos después el propio Lionel Messi apareció dentro del área para sacar un potente disparo que significó el empate 2-2 y devolvió la esperanza al conjunto sudamericano.
Cuando todo apuntaba al tiempo extra, Enzo Fernández apareció en el momento decisivo y marcó el 3-2 con un remate de cabeza tras un servicio de Lautaro Martínez, sellando una victoria dramática y el pase de Argentina a los cuartos de final del Mundial 2026.
Con sufrimiento incluido, la Albiceleste continúa en la pelea por otro título mundial y mantiene vivo el sueño de repetir la gloria, aunque deberá mejorar sus errores defensivos mostrados ante Egipto si quiere seguir avanzando en el torneo.
El campeón del mundo con Argentina, y actual jugador del Inter Miami, fue reconocido por su trayectoria, que incluye todos los títulos colectivos e individuales posibles.
El futbolista argentino Lionel Messi fue galardonado este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos, otorgado por España. El actual jugador del Inter Miami fue distinguido por una trayectoria que lo ha consolidado como uno de los deportistas más exitosos y reconocidos de la historia del fútbol.
A sus 38 años, Messi llega al reconocimiento como campeón del mundo con Argentina en Qatar 2022 y tras convertirse en el primer futbolista en conquistar todos los títulos posibles tanto a nivel individual como colectivo. Con la selección argentina también conquistó las Copas América de 2021 y 2024, además de la medalla de oro olímpica en Pekín 2008.
#ÚLTIMAHORA: Leo Messi ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.
— Fundación Princesa de Asturias (@fpa) June 3, 2026
Durante su carrera en clubes, el rosarino ganó cuatro Ligas de Campeones, diez títulos de Liga y siete Copas del Rey con el FC Barcelona, donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional. Posteriormente obtuvo dos ligas con el París Saint-Germain y sumó nuevos éxitos con el Inter Miami, incluyendo el título de la MLS en 2025, el primero en la historia de la franquicia estadounidense.
En el plano individual, Messi acumula ocho Balones de Oro, seis Botas de Oro, tres premios The Best y dos Laureus, entre otros reconocimientos. Actualmente se encuentra concentrado con la selección argentina para disputar lo que sería su sexta Copa del Mundo, un registro que lo colocaría en el selecto grupo de futbolistas con más participaciones mundialistas de la historia.
La fallida visita de Lionel Messi a Calcuta terminó en violencia, enojo masivo y la detención del promotor del evento, quien deberá devolver el dinero a miles de aficionados tras un espectáculo que duró apenas unos minutos.
La visita de Lionel Messi a la ciudad de Calcuta, en la India, acabó envuelta en polémica y caos. La policía local detuvo este sábado al principal organizador del evento realizado en el Salt Lake Stadium, luego de que miles de aficionados manifestaran su enojo por la escasa participación del astro argentino y se registraran disturbios dentro del inmueble.
Las autoridades confirmaron que el promotor fue arrestado tras una denuncia formal presentada por los hechos violentos, que incluyeron el lanzamiento de objetos al terreno de juego y momentos de tensión que obligaron a reforzar la seguridad. Además, se le exigió un compromiso por escrito para reembolsar el dinero de las entradas a los asistentes afectados.
El director general de la Policía de Bengala Occidental, Rajeev Kumar, explicó que el conflicto se originó por una expectativa mal comunicada sobre el rol de Messi en el evento. El plan contemplaba únicamente una breve aparición pública, saludos protocolarios y encuentros privados, lo que generó frustración entre los aficionados que esperaban verlo jugar.
Horas antes de la detención, la jefa de Gobierno del estado, Mamata Banerjee, ofreció disculpas públicas y ordenó la creación de un comité especial para investigar la organización y el manejo del acto, considerado uno de los más desordenados relacionados con una figura deportiva internacional en el país.
El Gobierno central fue más duro en su postura y calificó el evento como un “saqueo”, al señalar que se cobraron precios elevados por un espectáculo que duró alrededor de 22 minutos y que terminó con la evacuación de emergencia del futbolista por motivos de seguridad.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades aseguran que la situación ya está bajo control y que el proceso de devolución de entradas será supervisado para evitar mayores afectaciones a los aficionados.
Como era de esperarse, por parte de la prensa reaccionaria, ultraconservadora, fifi, mediocre, ladina y acomodaticia, pero también por parte de cualquiera que tenga dos centímetros de frente, la propuesta de la legisladora María Clemente, por declarar persona non grata a Messi, se convirtió en motivo de burla. Y es que, para muchos que no entienden que la playera del tricolor, sin importar si es verde, blanca con vivos carmín, negra con rosa y una suerte de koala en ella, roja con una línea en zigzag parecida a la que tenia Charlie Brown en su distintiva playera amarilla, si tiene el calendario azteca en el frente o a Quetzalcóatl en la espalda, es el principal símbolo de identidad y unión entre los mexicanos. No.
No se trata de un pedazo de tela maquilado por una empresa con no otro objetivo que el de venderlo. No. No es un mero uniforme que distingue a once jugadores de otros once dentro de la cancha. No. La playera de la selección nacional es y debe ser considerado como un Símbolo Nacional y debe ser protegido por la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional ─que espero pronto sea reformada para convertirse en la Ley sobre el Escudo, la Bandera el Himno y la Playera de la Selección Nacional─ de forma que nadie, en ningún rincón del mundo pueda despreciarla y quedar impune.
Y es que, como estoicamente sostuvo la legisladora, Messi “mostró no solamente un despreció evidente, sino también una falta de respeto hacia los colores que aluden a aquellos que integran nuestro lábaro patrio, lo que desde una perspectiva soberana puede ser considerado como una conducta constitutiva de una afrenta en contra de nuestra identidad nacional.” No quiero imaginar el valiente exhorto que María Clemente hará a la Secretaría de Relaciones Exteriores cuando se entere que el color verde es apreciado por menos del 20% de la población mundial y el rojo no llega ni a un 15% ¿Qué clase de afrenta contra nuestra identidad nacional es esa? ¿Desde una perspectiva soberana como debemos actuar contra aquellos que desprecian los colores que integran nuestro lábaro patrio?
Sin embargo, y sin que mi propuesta demerite el exhorto de la legisladora, ni mucho menos se confunda con una crítica o burla ramplona a la heroica actitud de María Clemente, quien si no se ha envuelto en la playera de la selección nacional para lanzarse desde lo alto de alguna edificación es porque es consciente de lo mucho que nuestro país la necesita, creo que es necesario ir más allá y no limitarnos a Lionel Andrés Messi Cuccittini.
Es necesario y urgente declarar personas non gratas a Tiziano Ferro, por denigrar no solo a la mujer mexicana, al declarar que no son las más bellas del mundo argumentando que tienen bigote; a Enrique Bunbury quien cometió la nada poética afrenta de decir que las mujeres mexicanas son bastante feas; a Mónica Naranjo por despreciar veladamente la música norteña; al diseñador Tommy Hilfiger quien de forma terriblemente racista dijo que los mexicanos no merecemos sus diseños; a Eminem quien dijo sentir asco al escuchar mariachi o cualquier otro tipo de melodía originaria de México y Latinoamérica ─acá me parece necesario que se declare persona non grata a Eminem en toda Latinoamérica, sin embargo, respetando la soberanía de nuestros países hermanos, prefiero no hacerlo─ y a todo oligofrénico que, manifestando su poco capital cultural, ha declarado, de alguna u otra forma que algo mexicano no le gusta, le parece desagradable o lo desprecia.
Entrados en gastos, habría que declarar persona non grata a Elvis Presley, debido a los rumores que aseguran que el “Rey del rock” dijo que prefería besar a tres negras que a una mexicana, no importa que Presley esté muerto o que solo sean rumores, la posibilidad de que lo haya pensado es suficiente para que ni su memoria pueda surcar nuestro territorio. Por último, no estaría de más hacer lo mismo con los seleccionados del combinado mexicano que representó a nuestro país en la Copa Mundial de la Fifa, Catar 2022 y al ‘Tata’ Martino quien, a pesar de exponer, desde un perspectiva soberana, la identidad nacional al escarnio internacional, sigue en nuestro país debido a que su contrato vence el 31 de diciembre y tiene que cumplir estos días porque no se le iba a poder pagar el mes completo, en caso de no llegar al Centro de Alto Rendimiento, en la Ciudad de México.
Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Dar las gracias no es suficiente.