Messi e Israel: cuando el futbol es rehén de propaganda política

La celebración israelí por el triunfo de Argentina sobre Egipto volvió a demostrar cómo el futbol puede ser utilizado como vehículo de confrontación política. Mientras Israel aprovechó el resultado para enviar un mensaje simbólico en el contexto del conflicto con Palestina, la enorme influencia de Lionel Messi hace inevitable cuestionar el papel de las grandes figuras cuando su imagen termina siendo parte de disputas que van más allá de la cancha.

La celebración en Israel por la victoria de Argentina sobre Egipto dejó en evidencia cómo el futbol puede convertirse en una herramienta para alimentar disputas políticas que poco tienen que ver con el deporte. Más allá del mérito deportivo de la remontada encabezada por Lionel Messi, el entusiasmo de diversos sectores israelíes estuvo marcado por el enfrentamiento simbólico con el técnico egipcio Hossam Hassan, quien previamente había expresado su respaldo al pueblo palestino. En lugar de que el resultado permaneciera en la cancha, fue utilizado para reforzar una narrativa política en medio de un conflicto que continúa cobrando miles de víctimas.

Israel vuelve a demostrar su disposición a convertir cualquier escenario internacional en un espacio para la confrontación simbólica. Celebrar una eliminación deportiva como si representara una victoria política refleja una preocupante incapacidad para separar el deporte de un conflicto profundamente doloroso. Mientras la crisis humanitaria en Gaza sigue siendo motivo de condena internacional, resulta cuestionable que una victoria futbolística sea presentada como un triunfo ideológico frente a quienes expresan solidaridad con la población palestina.

Por su parte, Lionel Messi tampoco puede eludir el peso que tiene como una de las figuras deportivas más influyentes del planeta. Aunque no promovió directamente las celebraciones ni emitió declaraciones al respecto, su imagen vuelve a ser utilizada en un contexto político altamente polarizado. Las grandes estrellas del deporte difícilmente pueden mantenerse al margen cuando su figura sirve para legitimar mensajes que trascienden el futbol. El silencio, en ocasiones, también contribuye a que otros se apropien de su imagen para fines ajenos al deporte.

La cuenta oficial de Israel en español intentó capitalizar la clasificación de Argentina al publicar un mensaje en el que afirmaba, de forma engañosa, que Lionel Messi “creció en Israel”, aludiendo únicamente a que el futbolista vivió en una calle llamada Estado de Israel, en Rosario. La presión en redes sociales fue tal que el mensaje terminó siendo eliminado, aunque las capturas continuaron circulando. Si bien Messi no participó en la publicación ni se ha pronunciado sobre el caso, el incidente vuelve a evidenciar cómo su enorme figura es utilizada por distintos actores políticos, mientras Israel enfrenta nuevas críticas por recurrir a estrategias de comunicación consideradas oportunistas en medio del intenso escrutinio internacional que pesa sobre sus acciones.

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