La presidenta sumó nombres inéditos a las arengas patrias y compartió el balcón con su esposo, Jesús María Tarriba.
Claudia Sheinbaum pronunció su segunda arenga como presidenta puntual a las once de la noche. Salió al balcón de Palacio Nacional con la bandera en las manos. A su lado caminó su esposo, Jesús María Tarriba, quien la acompañó hasta el recinto.
La mandataria cumplió lo que había anunciado días antes. Aseguró que nombraría a héroes y heroínas que normalmente no aparecen en estas ceremonias. Esta noche lo hizo con el primer presidente de México, Guadalupe Victoria y la generala Antonia Nava, dos figuras ausentes en su primer Grito.
La presidenta también recordó a los nombres más conocidos de la independencia. Honró a Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra. Además, mencionó a Josefa Ortiz Téllez-Girón, como ya había hecho el año pasado.
El reconocimiento a otros sectores del pueblo también creció. En 2025, Sheinbaum había honrado a las mujeres indígenas y a los migrantes. Ahora sumó a los pueblos afromexicanos junto a los indígenas en la misma arenga.
Antes del discurso, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, mostró cómo lucía el Zócalo para la fiesta patria. Por su parte, el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, envió un mensaje por la independencia de México. El gesto llegó en medio de la celebración nacional.

Tras las arengas, Sheinbaum tocó la Campana de Dolores y ondeó la bandera. Enseguida sonó el himno nacional entre la multitud reunida en el Zócalo. La noche cerró con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el centro histórico.
















