La resolución, impulsada por la minoría demócrata y apoyada por cinco republicanos, limita el uso unilateral de la fuerza tras la incursión que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución de poderes bélicos para impedir que Donald Trump lance nuevos ataques militares contra Venezuela sin autorización del Congreso, en un revés político tras la operación ordenada el fin de semana pasado.
La medida fue avalada con 52 votos a favor y 47 en contra, con el respaldo unánime de los demócratas y de los republicanos Rand Paul, Todd Young, Lisa Murkowski, Josh Hawley y Susan Collins.
La iniciativa, presentada por el senador Tim Kaine, obliga a la Casa Blanca a solicitar permiso legislativo previo para cualquier acción armada contra Venezuela. El debate se intensificó luego de que fuerzas especiales estadounidenses realizaran una incursión en Caracas que culminó con el traslado del presidente Nicolás Maduro a Nueva York, sin notificación previa al Capitolio. Trump justificó la omisión al alegar que “el Congreso tiende a filtrar información”.
La respuesta fue inmediata. Legisladores de ambos partidos calificaron la operación como ilegal y advirtieron el riesgo de arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado. “Tras las acciones del Gobierno, el Congreso debe dejar clara su postura ante la opinión pública”, sostuvo Kaine desde la tribuna.
La resolución busca contener la escalada iniciada meses atrás, cuando Trump autorizó ataques aéreos contra embarcaciones frente a las costas venezolanas, bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas. Esos operativos habrían causado al menos 110 muertes, cifras que expertos cuestionan, al igual que la versión oficial sobre el fentanilo. La controversia creció tras conocerse que dos sobrevivientes de un ataque fueron abatidos en lugar de detenidos.
Aunque intentos previos para limitar los poderes bélicos fracasaron por márgenes estrechos, esta votación marca un punto de inflexión y envía un mensaje claro: el Congreso reclama su papel constitucional frente a decisiones militares unilaterales.
Pese a que figuras como Ricardo Anaya, Manlio Fabio Beltrones e incluso el propio expresidente priísta Enrique Peña Nieto han mantenido estrechos lazos con opositores venezolanos, han acusado al partido Morena y a su fundador, Andrés Manuel López Obrador, de querer establecer en México un régimen totalitario.
Desde hace más de una década, la derecha venezolana se ha mantenido cerca de la derecha mexicana, especialmente desde 2015, cuando una segunda ola de protestas en el país sudamericano sacudió al régimen Bolivariano.
La derecha mexicana, encabezada por el PRI y el PAN, no tardó en hacer eco de las demandas de la oposición venezolana, en ese momento encabezada por Leopoldo López, su esposa, Lilian Tintori, Henrique Capriles y una incipiente María Corina Machado.
En 2016, un año después de las fuertes protestas detonadas por la escasez de alimentos en Venezuela, el PRIAN, auspiciado por la entonces canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu, y el presidente Enrique Peña Nieto, urdió una prominente visita de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano Leopoldo López, a México.
En aquella ocasión Tintori, quien hoy está exiliada en Europa, luego de que su esposo fuese liberado de la prisión de Ramo Verde en Venezuela, visitó el Senado de la República, Los Pinos e incluso se reunió con distintos políticos, entre ellos Ricardo Anaya, Miguel Barbosa e incluso, el expresidente Peña Nieto.
Desde ahí comenzó una campaña política en la que la derecha mexicana acusó a López Obrador de parecerse a Nicolás Maduro. Esto con miras a desestabilizar las elecciones de 2018, mismas que, finalmente, ganó el tabasqueño.
Anaya insistió en que, de ganar AMLO, México estaba destinado a convertirse en un segundo Venezuela o Cuba.
Pero el tiempo desmintió la acusación cargada de odio y malas intenciones. López Obrador, lejos de sus augurios apocalípticos, dejó el poder al terminar su mandato en 2024 para retirarse voluntariamente en su finca, “La Chingada”, en Palenque.
Sin embargo, el contacto de la derecha mexicana con la derecha venezolana siguió vigente a través de intercambios comunicacionales y presenciales.
Y es que, después de la visita de Tintori, otros personajes como Enrique Capriles o Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos como presidente interino de Venezuela en 2019, dejaron ver su simpatía por la derecha mexicana, llamando a que el entonces presidente se posicionara contra el régimen de Nicolás Maduro.
Un opositor, exasesor de Peña Nieto
Mientras la oposición venezolana crecía alimentada por el disgusto de la población que reclamaba a Maduro el incremento excesivo de la inflación y la escasez de medicinas y alimentos, en México, Enrique Peña Nieto se prepara para integrar a su equipo de asesores a Juan José Rendón Delgado, un publicista buscado por la Interpol que financió un golpe fallido contra Nicolás Maduro.
El llamado “Rey de la propaganda negra” se jactaba de haber llevado a la victoria a Peña Nieto en las presidenciales de 2012, y que desde entonces trabajó para el PRI.
El oriundo de Atlacomulco pagó un millón de dólares al venezolano a cambió de asesorar su campaña presidencial. Un sueldo que provenía, de acuerdo con las afirmaciones del propio Emilio Lozoya, de las millonarias donaciones de la constructora brasileña Odebrech.
Pero Rendón no sólo asesoraba a Peña Nieto, también guiaba la campaña de Juan Guaidó, un joven opositor venezolano que aspiraba a derrocar a Maduro.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, Rendón habría ordenado instalar cámaras espía en las sedes de campaña de los opositores de Peña. En ese momento Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.
El publicista venezolano prometió hacer hasta lo imposible para que Andrés Manuel no ganara la elección. Y así sucedió.
Desde entonces, la derecha mexicana ha equiparado a López Obrador con Nicolás Maduro o Fidel Castro. De hecho, desde entonces la oposición mexicana ha insistido en que el país se encamina a convertirse en una dictadura comunista.
PRI y PAN justifican intervención de EUA
Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se ha convertido en el centro de debates que incluso han llegado al Senado mexicano.
Morena y sus aliados respaldaron a la presidenta Claudia Sheinbaum y condenaron la intervención estadounidense, mientras que PRI y PAN justificaron la acción. Señalando que Maduro era un “dictador”.
Lo cierto es que el PRIAN no pierde oportunidad para crear falacias entorno al gobierno que ahora encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, el morenismo y el futuro del país.
El presidente colombiano Gustavo Petro anuncia la reactivación del diálogo con Estados Unidos tras una llamada con Donald Trump. Ambos líderes buscan superar la tensión diplomática actual.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, compartió importantes noticias durante un evento en Plaza Bolívar. Este martes, reveló detalles de una conversación telefónica mantenida con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En medio de un clima de alta tensión, Petro pidió restablecer los canales de diálogo entre ambos gobiernos.
“Hoy traía un discurso y tengo que dar otro”, comentó el mandatario colombiano ante los miles de asistentes en la plaza. Destacó la importancia de las conversaciones diplomáticas. “Si no se dialoga, hay guerra. Si no se habla, nos matamos entre nosotros”, advirtió.
Petro también defendió su reputación frente a acusaciones de narcotráfico, que llegaron desde sectores de la derecha estadounidense. Afirmó que Trump fue mal informado por la “extrema derecha” al llamarlo “testaferro de Maduro”. Reiteró su confianza en que Trump no es ingenuo y que fue víctima de engaños.
El presidente colombiano señaló que ciertos actores políticos están detrás de la crisis actual. “Parece que quisieran que llegaran acá los helicópteros como en Caracas”, enfatizó, refiriéndose a posibles intervenciones militares en la región.
Durante la llamada, Petro discutió dos temas cruciales: la situación en Venezuela y la lucha contra el narcotráfico. Reiteró su compromiso en la lucha contra el narcotráfico, cuestionando su vinculación con dicho problema. Su experiencia en este ámbito es significativa y no debe ser ignorada, dijo.
Trump, por su parte, elogió el tono de la conversación en su red social Truth. Afirmó que fue un “gran honor” hablar con Petro, quien le explicó la situación actual sobre las drogas y otras diferencias. El presidente estadounidense mostró su voluntad de reunirse pronto con el mandatario colombiano en la Casa Blanca. Las cancillerías de ambos países, lideradas por Rosa Villavicencio y Marco Rubio, trabajan para programar el encuentro. Esta reunión busca reducir las tensiones entre Colombia y Estados Unidos y avanzar en la cooperación mutua. La esperanza de ambos líderes es que el diálogo conduzca a soluciones efectivas y duraderas.
La presidenta Claudia Sheinbaum, hace un llamado a fortalecer la ONU y rechaza el uso de la fuerza militar en la política internacional.
Claudia Sheinbaum instó a revitalizar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su conferencia matutina. Señaló que es indispensable que la ONU recupere su rol como mediadora ante los conflictos internacionales actuales.
“México defiende que no debe regir la ley de la fuerza”, comentó Sheinbaum. En su opinión, el poder militar o la economía no deberían ser quienes dictan las relaciones entre países. Reiteró que es esencial contar con un organismo que realmente fomente la solución pacífica de controversias.
La declaración se produjo tras la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. En esa operación, las autoridades estadounidenses atraparon al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos enfrentan cargos en Nueva York por narcotráfico y otros delitos.
Sheinbaum enfatizó que la ONU debe ser un espacio para resolver conflictos de manera justa y equitativa. No obstante, reconoció que en los últimos años, la ONU ha perdido fuerza y ha aumentado la burocracia.
México continuará insistiendo en el fortalecimiento del multilateralismo. Las tensiones globales y el uso de acciones unilaterales hacen que este tema sea más relevante que nunca. Concluyó destacando la importancia de restablecer las bases de la política internacional, alineadas con los principios de respeto y no intervención.
Tekashi 6ix9ine regresó a una prisión federal de Nueva York tras violar su libertad condicional y pasará tres meses recluido en el Metropolitan Detention Center, el mismo penal donde se encuentra Nicolás Maduro.
El rapero Tekashi 6ix9ine regresó este martes a una prisión federal de Nueva York luego de entregarse de manera voluntaria a las autoridades, tras incumplir nuevamente las condiciones de su libertad condicional. El artista, cuyo nombre real es Daniel Hernández, ingresó al Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, donde permanecerá recluido durante un periodo de tres meses.
La orden judicial fue emitida luego de que el juez determinara que el cantante acumuló nuevos incidentes legales mientras se encontraba bajo supervisión, lo que representó una reincidencia en menos de un año. Esta situación llevó a las autoridades a revocar el beneficio que le permitía cumplir su condena fuera del sistema penitenciario, obligándolo a regresar a una de las prisiones federales más cuestionadas de Estados Unidos.
Previo a su ingreso, 6ix9ine utilizó sus redes sociales para despedirse de sus seguidores con un mensaje breve: “Nos vemos en tres meses”, publicación que rápidamente generó reacciones. El rapero incluso ironizó sobre su estancia en el MDC, señalando que compartiría prisión con personajes de alto perfil, entre ellos el expresidente venezolano Nicolás Maduro, además de otros reclusos mediáticos que han pasado por ese centro.
El Metropolitan Detention Center de Brooklyn es una de las cárceles federales más señaladas en Estados Unidos por sus condiciones internas. A lo largo de los años ha sido descrita por autoridades judiciales como un lugar problemático, escenario que ahora vuelve a colocar a Tekashi 6ix9ine en el centro de la polémica, no solo por su historial delictivo, sino por la inusual coincidencia de compartir prisión con un jefe de Estado.
La trayectoria de Tekashi 6ix9ine ha estado marcada tanto por el éxito musical como por una larga lista de conflictos legales. Desde su irrupción en la escena del hip hop en 2017, el rapero ha enfrentado cargos por abuso sexual, posesión de drogas, violencia y vínculos con una pandilla criminal, antecedentes que lo mantienen bajo constante escrutinio judicial, por lo que esta nueva reclusión representa otro capítulo en una carrera donde la polémica ha caminado de la mano con la fama.
La delegación brasileña advirtió que la operación militar en Venezuela vulnera la soberanía nacional y debilita el sistema multilateral en el continente.
Brasil hizo una severa denuncia contra Estados Unidos durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), al calificar como “extremadamente peligrosa” la operación militar ejecutada en Venezuela que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Para el gobierno brasileño, se trata de una grave afrenta a la soberanía que amenaza con normalizar la intervención armada entre Estados.
El representante permanente de Brasil ante la OEA, Benoni Belli, sostuvo que la soberanía nacional y el respeto a las instituciones multilaterales son pilares indispensables para garantizar la autodeterminación de los pueblos y mantener relaciones internacionales basadas en la igualdad y la justicia. Alertó que avalar este tipo de acciones abre la puerta a abusos que ponen en riesgo la estabilidad regional y global.
Durante la misma sesión, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, afirmó que el organismo puede respaldar una transición democrática amplia y apoyar reformas institucionales en Venezuela, aunque reconoció que la región se encuentra profundamente dividida frente a la intervención estadounidense. Llamó a los países miembros a mantener un compromiso colectivo para evitar una escalada mayor.
Confira trechos do discurso do Representante Permanente do Brasil 🇧🇷 junto à OEA @BenoniBelli sobre os fatos ocorridos na Venezuela 🇻🇪 pic.twitter.com/rey7cTU3FW
Aunque se escucharon múltiples discursos en contra del ataque de Estados Unidos, varias delegaciones optaron por no fijar postura, mientras otras expresaron su satisfacción por la captura de Maduro, evidenciando la fractura política al interior del organismo.
Cabe recordar que Venezuela anunció su salida de la OEA en 2017, decisión posteriormente desconocida por la Asamblea Nacional controlada por la oposición. Pese a ello, la organización con sede en Washington sigue considerando al país como miembro, aun cuando Caracas dejó de participar activamente.
Además, el Consejo Permanente desconoció las elecciones presidenciales de 2024, respaldando —sin pruebas concluyentes— las acusaciones de fraude promovidas por la oposición y apoyadas por Estados Unidos y la Unión Europea.
Las empresas petroleras y los grandes capitales estadounidenses vuelven al ataque, han vuelto a violentar el derecho internacional de forma burda, quizás en esta vez más burda que todas, su objetivo ha sido el petróleo venezolano y por eso secuestraron ilegalmente al presidente Maduro. Haremos una breve pero importante reflexión al respecto.
Otra noche fatídica para América Latina, nuevamente un gobierno es destituido por los gringos solo porque no les conviene geopolíticamente. Si estás en contra de los intereses imperialistas yankees aunque sea poquito te van a destituir, asesinar y/o encarcelar bajo pretextos que son puras fantasías (ya hasta dijeron que el cartel de los soles nunca existió en realidad).
Quien opine sin conocer la historia de Latinoamérica deja fuera una parte esencial que nos constituye como región, nuestro sometimiento y explotación por parte de las grandes potencias (y en últimos siglos por los Estados Unidos). Con intervenciones violentas que se cuentan por montones y que costaron la vida de cientos de miles de personas y nuestro empobrecimiento brutal.
En ese contexto es que atacaron a Maduro y al Chavismo. Llevan más de 25 años atacando al régimen chavista porque decidió defender su soberanía y no someterse a los gobiernos gringos. Desde intentos de golpes de Estado, financiamiento de actos terroristas contra la población venezolana, una campaña mediática plagada de mentiras, reconocimiento de gobiernos ilegales en el extranjero, sanciones y bloqueos económicos, asesinatos de lancheros, robo de barcos petroleros y ahora el secuestro de su presidente con el asesinato de decenas de personas.
Todo ello realizado con total impunidad. Lo que llaman la comunidad internacional (Los gringos, la OTAN y unos cuantos países más) ha apoyado todas esas medidas, son cómplices de esos crímenes. Así como lo son ahorita que no condenan y solo justifican las acciones realizadas por el ejército gringo.
Pero hay que ser claros, esto fue el secuestro de un presidente de una nación solo porque no les convenía. Solo porque quieren el petróleo, no les importa la democracia ni el pueblo de Venezuela, es más no les importa ni la oposición venezolana vende patrias que la hicieron a un lado, solo quieren el crudo y las tierras raras. Maduro es un prisionero de guerra, fue secuestrado y debemos condenarlo totalmente.
Tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el rechazo de la sociedad latinoamericana ha sido prácticamente unánime; sin embargo, como ya es costumbre, el espíritu de Nepomuceno Almonte volvió a poseer a las derechas regionales. Desde la Argentina de Milei y el Chile de Boric (pronto, quizá, de Kast), hasta el México de Sheinbaum, los conservadores vieron con júbilo la invasión y comenzaron a anhelar que ocurriera lo mismo en los países donde no son gobierno.
Quienes celebraban lo hacían bajo el argumento de que, por fin, Venezuela sería “libre”. Cabe entonces preguntar al lector: ¿cuál libertad?, ¿la de ceder el petróleo a Exxon y Chevron?, ¿la de crear una brecha de desigualdad digna de los países del llamado “mundo libre” ?, ¿la libertad de desmontar el Estado social y sustituir derechos por caridad?, ¿la de criminalizar la protesta y llamar “terrorismo” a cualquier forma de organización popular?, ¿o la libertad de convertir a Venezuela en un enclave extractivo administrado desde Washington, donde el voto estorba y el mercado manda?
El intervencionismo de Estados Unidos no es nada nuevo; se trata, en realidad, de un regreso a prácticas del siglo pasado. La intervención en Venezuela para imponer los intereses de Washington, sin importar el derrocamiento de un presidente legítimamente electo, confirma que se han terminado los tiempos en los que la potencia norteamericana ejercía su imperialismo condicionando financiamiento del FMI o apoyos de la USAID a cambio de políticas liberalizadoras. Hoy estamos de vuelta a principios del siglo XX: regresó el garrote de Teddy Roosevelt.
Venezuela fue un parteaguas que hace visible el retorno de aquella visión añeja del mundo: el dominio del más fuerte, las zonas de influencia de una potencia y el derrocamiento de gobiernos democráticos que ponen a sus pueblos por encima del capital estadounidense.
En este nuevo —y a la vez viejo— sistema de dominación ya no hay espacio para gobiernos soberanos. No lo hay para Gustavo Petro ni para Claudia Sheinbaum. Así lo dejó ver el propio presidente estadounidense en sus declaraciones del día posterior a lo ocurrido en Venezuela, cuando refirió que Colombia podría ser el siguiente y que “algo se debe hacer con México”.
No se trata de una pesadilla lejana. Lo cierto es que, en ambos países, ya comienza a posicionarse la misma retórica que precedió a la operación militar, siempre de la mano —por supuesto— de quienes encarnan el espíritu de Nepomuceno Almonte. La llamada “lucha contra el narco” y la denominación de los cárteles como organizaciones terroristas ya forman parte del discurso que Estados Unidos impulsa hacia nuestra región. A ello se suma que, por su carácter de izquierdas, estos gobiernos son etiquetados como “comunistas”, construyendo un marco discursivo que justifica la injerencia y la intervención externa.
Es por ello por lo que debemos cuidar nuestra soberanía, no caer en discursos construidos para legitimar la intervención en nuestros países y comenzar a estar atentos a los siguientes pasos que dará Estados Unidos, tanto en Venezuela como en nuestra región entera. Porque, cuando veas las barbas de tu vecino cortar…
La compañía estadounidense Chevron envía once buques a Venezuela, consolidando su rol en la exportación de petróleo tras la salida de Nicolás Maduro.
El reciente escenario en Venezuela presenta un cambio significativo en el sector petrolero. Chevron, la petrolera estadounidense, está reforzando su presencia en el país sudamericano. En los próximos días, al menos once buques fletados por la compañía llegarán a los puertos de José y Bajo Grande, en la región noroeste de Venezuela.
Este movimiento llega tras la salida forzada del presidente Nicolás Maduro, un acontecimiento que alteró el panorama político y económico del país. Según informes de Bloomberg, la actividad en estos puertos ha aumentado considerablemente en comparación con el mes anterior, cuando solo llegaron nueve buques. Este incremento en el número de cargas indica un retorno a niveles más altos de actividad, los cuales no se veían desde octubre pasado.
Chevron opera en Venezuela bajo una licencia especial otorgada por el Departamento del Tesoro de EUA Esto le permite continuar produciendo y exportando crudo, a pesar de las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense. La compañía ha reafirmado su compromiso con la seguridad de sus empleados y el cumplimiento de las regulaciones locales.
A pesar de un refuerzo militar estadounidense en el Caribe, Chevron no ha detenido sus operaciones. Algunos buques destinados a Venezuela llegaron a cambiar de ruta debido a esta situación, pero la compañía ha logrado mantener el flujo de cargamentos. En este momento, uno de los buques ya ha completado su carga, mientras que dos más se encuentran atracados en los puertos locales.
Todo el petróleo extraído por Chevron se destina a refinerías en Estados Unidos, como Valero Energy, Phillips 66 y Marathon Petroleum. La administración de Donald Trump ve en esta actividad una oportunidad para revitalizar la producción petrolera en Venezuela, que ha estado estancada por años de corrupción y falta de inversión. El secretario de Energía de Estados Unidos se reunirá esta semana con ejecutivos del sector petrolero, buscando impulsar aún más la producción en la región.
Las exportaciones de petróleo venezolano marcaron en diciembre un mínimo de diecisiete meses, en gran parte debido a las restricciones impuestas por el bloqueo naval. Trump ha afirmado que el control sobre el petróleo venezolano continuará hasta que se produzca una “transición segura” en el país. Mientras tanto, todos los ojos están puestos en las acciones de Chevron y cómo influirán en el futuro del crudo venezolano y la economía del país. (Con información de EFE y Bloomberg).