A pesar de las amenazas del presidente Trump, Estados Unidos permite que México mantenga su suministro de petróleo a la isla caribeña.
El 12 de enero de 2026, funcionarios de Estados Unidos confirmaron que México seguirá enviando petróleo a Cuba. Esto ocurre en medio de tensiones entre Washington y La Habana, especialmente tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Desde entonces, México se ha convertido en un aliado clave para el abastecimiento de combustible en la isla.
Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, declaró a CBS News que la política actual no busca provocar el colapso del gobierno cubano. En cambio, el objetivo es negociar con Cuba para que abandone su sistema comunista autoritario.
A pesar de las amenazas de Trump, quien aseguró que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero”, la situación económica de la isla es delicada. Cuba enfrenta una grave crisis de liquidez y ha llegado incluso a revender petróleo venezolano a China para sobrevivir.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, expresó su posición respecto a las relaciones con Estados Unidos. Señaló que estas deben basarse en el Derecho Internacional y no en la hostilidad ni la coerción económica.
Esta situación marca un nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países, mientras Cuba enfrenta una crisis que afecta a su población.
La movilización formó parte de una jornada antimperialista que reclamó la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y llamó a la unidad latinoamericana en defensa de la soberanía.
Miles de personas se movilizaron en la Ciudad de México para exigir respeto a la soberanía de Venezuela y rechazar cualquier intervención de Estados Unidos en América Latina. La marcha, convocada por colectivos, sindicatos y organizaciones sociales, partió del Ángel de la Independencia y avanzó hasta el Hemiciclo a Juárez, donde se realizó un mitin político.
De acuerdo con la Secretaría de Gobierno de la CDMX, alrededor de 4 mil manifestantes participaron en la protesta, que se desarrolló sin incidentes. Desde temprana hora, los contingentes se concentraron en Paseo de la Reforma, portando banderas de México y Venezuela, así como pancartas con consignas contra el imperialismo estadounidense y en defensa del control soberano de los recursos naturales.
Durante el recorrido se escucharon consignas como “Venezuela aguanta, el pueblo se levanta”, además de mensajes críticos hacia las políticas del presidente Donald Trump. Entre las demandas centrales destacó la liberación del presidente venezolano Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, así como el rechazo a la doctrina Monroe y a la injerencia extranjera en la región.
En el mitin final, los organizadores leyeron un pronunciamiento conjunto en el que calificaron la movilización como parte de una “jornada antimperialista” y de un frente regional en defensa de la soberanía. Subrayaron que la protesta no solo fue por Venezuela, sino también por México y por los pueblos de América Latina, en defensa de la autodeterminación y la paz.
El documento alertó que una eventual guerra contra Venezuela tendría consecuencias continentales y llamó a fortalecer la unidad latinoamericana frente a cualquier forma de intervención militar o política. Finalmente, reiteraron su exigencia de libertad inmediata para los líderes venezolanos y la defensa de América Latina como zona de paz, en un contexto de creciente tensión internacional.
Caracas agradeció el respaldo de Beijing, mientras se abre un canal diplomático con Washington en medio de la crisis política, militar y energética.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reafirmó los lazos estratégicos con China tras la incursión militar de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. Rodríguez recibió en Caracas al embajador chino Lan Hu, a quien agradeció la condena firme de Beijing ante lo que calificó como una grave violación al derecho internacional y a la soberanía venezolana.
En un mensaje difundido en redes sociales, la mandataria subrayó que China ha mantenido una postura “consecuente y solidaria” frente a las agresiones contra Venezuela, país que desde el bloqueo impuesto por Washington a Petróleos de Venezuela (PDVSA) convirtió al gigante asiático en su principal comprador de crudo. De acuerdo con reportes a la OPEP, en noviembre Venezuela produjo 921 mil barriles diarios, de los cuales 81% se enviaron a China, mientras 14% llegaron a Estados Unidos a través de la empresa Chevron.
En paralelo, este viernes arribó a Caracas John McNamara, designado encargado de negocios de Estados Unidos, con el objetivo de evaluar la reapertura de la sede diplomática, apenas seis días después del ataque militar ordenado por el presidente Donald Trump, que dejó al menos 100 muertos. La información fue confirmada por el canciller Yván Gil, quien reiteró que Venezuela fue víctima de una “agresión criminal, ilegítima e ilegal”.
El gobierno venezolano informó que una delegación viajará a Washington para gestiones diplomáticas y para abordar temas energéticos, incluida la reactivación de la producción petrolera y la infraestructura eléctrica. Trump aseguró que EUA y Venezuela trabajan conjuntamente en la reconstrucción del sector petrolero y adelantó posibles inversiones por más de 100 mil millones de dólares.
Rodríguez sostuvo que, pese a la tensión, la vía diplomática será el camino para defender la soberanía y preservar la paz, aunque reconoció que la relación bilateral quedó marcada tras los recientes acontecimientos.
El congresista Carlos Giménez señala que el envío de petróleo por parte de Sheinbaum a Cuba va en contra de los intereses de Estados Unidos.
El congresista republicano de Florida, Carlos Giménez, arremetio contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por el envío de crudo a Cuba. Según Giménez, este acto representa un apoyo a una “dictadura narcoterrorista” y busca enemistar a México con Estados Unidos.
Giménez ha expresado su preocupación frente al impacto que esto tiene en la relación bilateral. En su opinión, Sheinbaum debería detener esos envíos “gratuitos” de petróleo antes de la renegociación del Tratado de México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Para él, este tipo de decisiones perjudica tanto a México como a los intereses estadounidenses.
A través de su cuenta en redes sociales, el congresista ha compartido un video en el cual critica abiertamente la decisión del gobierno mexicano. “No toleramos esa gran traición”, afirmó, enfatizando que México debería ser un socio más responsable.
La presidenta Sheinbaum ha defendido su postura, argumentando que el suministro de combustibles a Cuba busca aliviar la crisis energética que enfrenta la isla. Ella afirma que esta acción no es nueva y que otros presidentes mexicanos también han mostrado solidaridad con el pueblo cubano en momentos críticos.
Carlos Giménez no se ha quedado callado y ha solicitado incluso que el presidente Donald Trump intervenga en esta situación. Para él, las políticas de la administración de Sheinbaum siguen el camino de líderes como Maduro, lo cual podría amenazar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.
El clima entre ambos países parece tensarse con este tipo de acusaciones. La situación se complica mientras ambos lados buscan defender sus posturas en un contexto internacional delicado.
Un buque con 85 mil barriles de petróleo llegó a La Habana desde México, marcando una nueva etapa en el suministro energético de la isla.
El petrolero Ocean Mariner arribó a La Habana este 9 de enero de 2026, cargado con 85 mil barriles de crudo. Este envío proviene de Petróleos Mexicanos (Pemex) y se origina en el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz. La entrega tiene lugar en un momento crítico, en el que la crisis en Venezuela afecta el abastecimiento de petróleo a Cuba.
El petrolero salió de la terminal de Pemex el 5 de enero, con destino a la refinería Ñico López en La Habana. Aunque Pemex no ofreció detalles sobre la transacción, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció la importancia del país como proveedor de petróleo para la isla ante la caída de la producción venezolana.
En recientes declaraciones, Sheinbaum mencionó que los suministros se realizan bajo contratos y un esquema que podría considerarse “ayuda humanitaria”. Sin embargo, faltan detalles específicos sobre los términos y cómo Cuba gestiona los pagos.
Poco antes de este envío, los medios reportaron que en 2025, las exportaciones de petróleo mexicano a Cuba superaron por primera vez las de Venezuela. Esto marca un cambio significativo en la política energética de la isla, que desde 2000 dependía de Venezuela gracias a un acuerdo con el fallecido presidente Hugo Chávez.
La situación en Venezuela se ha vuelto tensa tras la captura de Nicolás Maduro, lo que ha llevado a Estados Unidos a fortalecer su control sobre el petróleo de ese país. En este contexto, la administración de Donald Trump advirtió recientemente a México sobre posibles acciones en su contra si no intensifica sus esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico. Este escenario agrega presión sobre el gobierno mexicano para que reconsiderar su apoyo a la isla.
Mientras tanto, la subsidiaria de Pemex, Gasolinas Bienestar, ha estado enviando petróleo a Cuba desde 2023. En los primeros nueve meses del año, la compañía exportó un promedio de 17,200 barriles diarios, alcanzando un valor de 400 millones de dólares.
Este panorama revela la interconexión de intereses entre México y Cuba, en medio de un clima de incertidumbre y emergencias energéticas. La colaboración entre ambos países promete ser crucial en los meses venideros.
El presidente de Estados Unidos confirmó que la líder opositora venezolana llegará la próxima semana a la Casa Blanca, en un contexto de presión política, acusaciones de narcotráfico y promesas de inversión petrolera en Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que la líder opositora venezolana, María Corina Machado, viajará a Washington la próxima semana, encuentro que, dijo, espera con entusiasmo. El anuncio se dio durante una entrevista con Fox News, donde el mandatario adelantó que sostendrá una reunión directa con la dirigente antichavista.
“Entiendo que vendrá en algún momento la próxima semana. Estoy deseando saludarla”, expresó Trump, quien además calificó a Machado como “una persona muy agradable”.
En días previos, Machado declaró a la misma cadena que le gustaría entregar el Premio Nobel de la Paz a Trump por su papel en el intento de restaurar la democracia en Venezuela. Cuestionado sobre ese planteamiento, el presidente respondió que “sería un gran honor”, confirmando la cercanía política entre ambos.
Durante la entrevista, Trump también arremetió contra Nicolás Maduro, al asegurar que su captura “no fue una decisión difícil” y acusarlo de narcotráfico, violaciones a derechos humanos y desestabilización regional. Afirmó que existió consenso político en Washington para actuar contra el régimen venezolano y lo responsabilizó de permitir la salida de personas peligrosas hacia Estados Unidos.
El mandatario sostuvo que el gobierno venezolano “vacío prisiones e instituciones psiquiátricas”, y vinculó directamente al régimen con el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, señalando que su administración logró reducir en 97% el ingreso marítimo de estupefacientes.
Trump aseguró que Estados Unidos mantendrá su intervención en Venezuela hasta que el país “se enderece” y adelantó que su gobierno ya observa avances concretos, como la liberación de presos políticos. Además, reveló que su administración tomó control de un buque petrolero ruso que operaba en Venezuela y anunció que empresas energéticas planean invertir más de 100 mil millones de dólares para reconstruir la infraestructura petrolera del país sudamericano.
La derecha latinoamericana sigue cosechando triunfos, el más reciente, la captura de Nicolás Maduro. Y no es que hayan conseguido doblegar la voluntad del gobierno trumpista para satisfacer sus más perversos fetiches, sino que ha sabido doblegar sus más perversos fetiches para que coincidan con los intereses del gobierno de Estados Unidos de América, aquello que las buenas conciencias llaman “ruptura del derecho internacional” y “violación de la soberanía venezolana”, no es más que la labor altruista de un imperio para establecer los límites claros de su área de influencia, de su área de injerencia: América para los americanos, y los americanos para America… sin rusos ni chinos metiendo las narices en un continente que ya tiene dueño.
Sin lugar a dudas, no faltarán quienes denuncien la apropiación de recursos naturales y la invasión como si fuera algo condenable, quienes vean la extracción de Maduro y la toma de control de Venezuela como un simple golpe en la mesa para decir “aquí mando yo”, y no como un acto de honestidad brutal y desgarradora que liberará al pueblo latinoamericano del ridículo juego de salir a la calle para manifestar la voluntad popular en las urnas, ¿para qué? Si la voluntad popular debe de estar por debajo de la voluntad imperial, de la voluntad del mercado, ahorremos tiempo, recursos e ilusiones y dejemos que sea el mercado quien ponga y quite representantes imperiales.
La ventaja de esto es tan deslumbrante que oscurece el panorama, no sólo termina con la angustia que conlleva asumirse como ciudadano de cara al Leviatán estatal. No. También erradica la condena de ser libres, nos emancipa de arrastrar las pesadas cadenas de estar obligados a elegir, de ser responsables de nuestras vidas y acciones. La maldición del siervo liberado se conjura restaurando la servidumbre, el vasallaje, abrazando un capitalismo feudal donde todos somos súbditos del capataz en turno en el gobierno del imperio. Ya no hará falta preocuparse por el mañana, por forjar un destino, la suerte está echada y nadie puede negarlo, depositemos libremente nuestro destino en manos de quien acabará con nuestra libertad.
Entrados en gastos
Los patriotas latinoamericanos de derecha no quitarán el dedo del renglón para que las fuerzas armadas de EE.UU. hagan en México, Brasil, Colombia, Bolivia y en cualquier otro rincón de la región, lo mismo que hicieron en Venezuela, sacrificar a unos cuantos para liberarlos de ellos mismos, apoderarse de sus recursos naturales en aras de garantizar la satisfacción de los intereses del gran capital. Nada de ello es necesario, el mensaje fue claro, quien quiera seguir siendo libre, debe renunciar a su libertad, quien quiera conservar su soberanía, debe postrarse soberanamente cuando el soberano lo exija. No hay más.
Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, asegura que hubo resistencia durante el secuestro de Nicolás Maduro. La situación dejó un saldo trágico de muertos.
En medio de un escenario tenso, Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, declaró que hubo un intenso combate contra tropas de Estados Unidos durante el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Rodríguez afirmó con contundencia que su país no se rinde y que el pueblo mantiene su dignidad frente a las presiones internacionales, especialmente las de Donald Trump.
El ataque militar, que ocurrió el 3 de enero en Caracas y en tres estados del país, dejó, según cifras oficiales, al menos 100 personas fallecidas. Durante un emotivo homenaje a las víctimas del operativo, Rodríguez destacó la valentía de quienes lucharon por la patria. “Aquí nadie se entregó. Aquí hubo combate, y hubo combate por esta patria”, comentó Rodríguez mientras abrazaba a los familiares de los caídos.
La presidenta estuvo acompañada por altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en un acto que representó no solo un tributo, sino también un mensaje de resistencia. “No estamos subordinados ni sometidos. Tenemos dignidad histórica y compromiso con el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido secuestrado”, enfatizó.
La situación en Venezuela se torna cada vez más crítica, y las declaraciones de Rodríguez subrayan la determinación del gobierno ante el actual conflicto. La comunidad internacional observa de cerca este crucial momento en la historia del país.
La resolución, impulsada por la minoría demócrata y apoyada por cinco republicanos, limita el uso unilateral de la fuerza tras la incursión que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución de poderes bélicos para impedir que Donald Trump lance nuevos ataques militares contra Venezuela sin autorización del Congreso, en un revés político tras la operación ordenada el fin de semana pasado.
La medida fue avalada con 52 votos a favor y 47 en contra, con el respaldo unánime de los demócratas y de los republicanos Rand Paul, Todd Young, Lisa Murkowski, Josh Hawley y Susan Collins.
La iniciativa, presentada por el senador Tim Kaine, obliga a la Casa Blanca a solicitar permiso legislativo previo para cualquier acción armada contra Venezuela. El debate se intensificó luego de que fuerzas especiales estadounidenses realizaran una incursión en Caracas que culminó con el traslado del presidente Nicolás Maduro a Nueva York, sin notificación previa al Capitolio. Trump justificó la omisión al alegar que “el Congreso tiende a filtrar información”.
La respuesta fue inmediata. Legisladores de ambos partidos calificaron la operación como ilegal y advirtieron el riesgo de arrastrar a Estados Unidos a un conflicto prolongado. “Tras las acciones del Gobierno, el Congreso debe dejar clara su postura ante la opinión pública”, sostuvo Kaine desde la tribuna.
La resolución busca contener la escalada iniciada meses atrás, cuando Trump autorizó ataques aéreos contra embarcaciones frente a las costas venezolanas, bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas. Esos operativos habrían causado al menos 110 muertes, cifras que expertos cuestionan, al igual que la versión oficial sobre el fentanilo. La controversia creció tras conocerse que dos sobrevivientes de un ataque fueron abatidos en lugar de detenidos.
Aunque intentos previos para limitar los poderes bélicos fracasaron por márgenes estrechos, esta votación marca un punto de inflexión y envía un mensaje claro: el Congreso reclama su papel constitucional frente a decisiones militares unilaterales.
Pese a que figuras como Ricardo Anaya, Manlio Fabio Beltrones e incluso el propio expresidente priísta Enrique Peña Nieto han mantenido estrechos lazos con opositores venezolanos, han acusado al partido Morena y a su fundador, Andrés Manuel López Obrador, de querer establecer en México un régimen totalitario.
Desde hace más de una década, la derecha venezolana se ha mantenido cerca de la derecha mexicana, especialmente desde 2015, cuando una segunda ola de protestas en el país sudamericano sacudió al régimen Bolivariano.
La derecha mexicana, encabezada por el PRI y el PAN, no tardó en hacer eco de las demandas de la oposición venezolana, en ese momento encabezada por Leopoldo López, su esposa, Lilian Tintori, Henrique Capriles y una incipiente María Corina Machado.
En 2016, un año después de las fuertes protestas detonadas por la escasez de alimentos en Venezuela, el PRIAN, auspiciado por la entonces canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu, y el presidente Enrique Peña Nieto, urdió una prominente visita de Lilian Tintori, esposa del opositor venezolano Leopoldo López, a México.
En aquella ocasión Tintori, quien hoy está exiliada en Europa, luego de que su esposo fuese liberado de la prisión de Ramo Verde en Venezuela, visitó el Senado de la República, Los Pinos e incluso se reunió con distintos políticos, entre ellos Ricardo Anaya, Miguel Barbosa e incluso, el expresidente Peña Nieto.
Desde ahí comenzó una campaña política en la que la derecha mexicana acusó a López Obrador de parecerse a Nicolás Maduro. Esto con miras a desestabilizar las elecciones de 2018, mismas que, finalmente, ganó el tabasqueño.
Anaya insistió en que, de ganar AMLO, México estaba destinado a convertirse en un segundo Venezuela o Cuba.
Pero el tiempo desmintió la acusación cargada de odio y malas intenciones. López Obrador, lejos de sus augurios apocalípticos, dejó el poder al terminar su mandato en 2024 para retirarse voluntariamente en su finca, “La Chingada”, en Palenque.
Sin embargo, el contacto de la derecha mexicana con la derecha venezolana siguió vigente a través de intercambios comunicacionales y presenciales.
Y es que, después de la visita de Tintori, otros personajes como Enrique Capriles o Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos como presidente interino de Venezuela en 2019, dejaron ver su simpatía por la derecha mexicana, llamando a que el entonces presidente se posicionara contra el régimen de Nicolás Maduro.
Un opositor, exasesor de Peña Nieto
Mientras la oposición venezolana crecía alimentada por el disgusto de la población que reclamaba a Maduro el incremento excesivo de la inflación y la escasez de medicinas y alimentos, en México, Enrique Peña Nieto se prepara para integrar a su equipo de asesores a Juan José Rendón Delgado, un publicista buscado por la Interpol que financió un golpe fallido contra Nicolás Maduro.
El llamado “Rey de la propaganda negra” se jactaba de haber llevado a la victoria a Peña Nieto en las presidenciales de 2012, y que desde entonces trabajó para el PRI.
El oriundo de Atlacomulco pagó un millón de dólares al venezolano a cambió de asesorar su campaña presidencial. Un sueldo que provenía, de acuerdo con las afirmaciones del propio Emilio Lozoya, de las millonarias donaciones de la constructora brasileña Odebrech.
Pero Rendón no sólo asesoraba a Peña Nieto, también guiaba la campaña de Juan Guaidó, un joven opositor venezolano que aspiraba a derrocar a Maduro.
De acuerdo con el diario británico The Guardian, Rendón habría ordenado instalar cámaras espía en las sedes de campaña de los opositores de Peña. En ese momento Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.
El publicista venezolano prometió hacer hasta lo imposible para que Andrés Manuel no ganara la elección. Y así sucedió.
Desde entonces, la derecha mexicana ha equiparado a López Obrador con Nicolás Maduro o Fidel Castro. De hecho, desde entonces la oposición mexicana ha insistido en que el país se encamina a convertirse en una dictadura comunista.
PRI y PAN justifican intervención de EUA
Tras la captura de Nicolás Maduro, Venezuela se ha convertido en el centro de debates que incluso han llegado al Senado mexicano.
Morena y sus aliados respaldaron a la presidenta Claudia Sheinbaum y condenaron la intervención estadounidense, mientras que PRI y PAN justificaron la acción. Señalando que Maduro era un “dictador”.
Lo cierto es que el PRIAN no pierde oportunidad para crear falacias entorno al gobierno que ahora encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, el morenismo y el futuro del país.