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  • ¡GRACIAS, PRESIDENTE!

    ¡GRACIAS, PRESIDENTE!

    Han pasado casi seis años desde que, el entonces por tercera vez candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, se convertía en presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, después de atravesar un camino pedregoso, lleno de espinas y hasta empantanado representado por un fraude estatal y dos federales en su contra, cometidos por los entonces “partidos poderosos” en México y que, hoy en día, conforman la malnutrida y corrupta oposición. Para llegar hasta ese punto, el nacido en Tepetitán, Tabasco, tuvo que sortear no solo aquellos abusos de autoridad sino, también, como ha sido contado de su propia voz, enfrentó cara a cara, la pobreza transgeneracional en aquel estado sureño. Es así como comenzó el anhelo de justicia e igualdad, que se convertiría en el motor para buscar con obstinación y desde el poder, cambiar la realidad de millones de connacionales. El recorrer México, el conocer todos los municipios del país, proeza que pocos políticos han alcanzado por la ardua labor que representa, le permitió escuchar los testimonios de quienes fueron abandonados a su suerte. Olvidados.

    El lema “por el bien de todos, primero los pobres”, significó la diferencia entre seguir sufriendo una vida de carencias, de falta de oportunidades para el trabajo o el estudio y el infortunio de la muerte, de manera literal para quienes, sexenio tras sexenio, políticos llegaban a endulzarles el oído y verles la cara, mientras veían desaparecer recursos públicos destinados a cambiarles la suerte, para salir de esa pobreza infligida como un destino maldito. Por eso, los logros alcanzados durante este periodo de gobierno resultan tan inverosímiles antes quienes conservamos en la memoria la pesadilla que fue vivir bajo el yugo del gobierno de Salinas y, con mayor pena y todavía más mediocridad, los que le sucedieron.

    El elevar a rango constitucional los programas sociales como el apoyo a adultos mayores, jóvenes construyendo el futuro, así como las obras de infraestructura del calado del Tren Maya, el Tren Interoceánico, el Aeropuerto internacional Felipe Ángeles o la refinería de Dos Bocas, son algunos de los ejemplos más sobresalientes de este gobierno que se dedicó, a contrarreloj, a cambiar la tendencia que auguraba cada vez más y más miseria entre la población, sobre todo de la región sur, la que es tal vez, la más rica en recursos naturales de toda nuestra geografía. No por nada, en este sexenio se logró la hazaña de sacar de la pobreza a más de 9 millones de mexicanos, algo jamás pensado en otros tiempos, en donde en lugar de disminuir esa cifra, aumentaba.

    ¿Quedan retos por cumplir? ¡Claro! No se pueden juntar las millones de piezas de todos los grandes problemas de una nación, en solo 6 años. Aún es tarea pendiente mejorar el actual sistema de salud que en la mayoría de los casos deja mucho que desear, del cual los propios servidores públicos forman parte del entuerto, por su trato a la población; la inseguridad pública y la de los cárteles que la provocan o la falta de una fiscalía más ágil para resolver casos de gran corrupción antes de que los culpables de tales delitos, se marchen caminando o en sus autos de lujo, son algunos ejemplos pero, sin duda, en este periodo de gobierno se sentaron las bases para que la realidad de estos lastres que se iniciaron en otros sexenios y solo se aparentó que se atendían, dejen de ser un problema para el país. Después de tantos años, el discurso político del jefe del ejecutivo que se escuchó por años, dejó su acartonamiento y pasó de estar lleno de palabras huecas, a realidades concretas.

    Te atacaron, de todas las maneras posibles, te denostaron y ganas no les faltó de acabar contigo, pero siempre te rodeó el pueblo que votó por ti, que nunca perdió la esperanza de un cambio, a pesar de los Fox, Calderones o Peñas. A una semana de terminar tu mandato, presidente, te agredieron por tu convicción de combatir las injusticias contra el pueblo, desde la vitrina del poder judicial. En la oposición aplaudieron a tu agresor, lo tildaron de “héroe nacional”, pero con ese acto, perpetrador y aplaudidores del hecho, solo acreditaron su bajeza moral representada en una botella de agua, mientras tú incrementaste la tuya al recibir el apoyo de millones de ciudadanos, que son una absoluta mayoría, en comparación con los que alientan el odio a ti y a lo que representas. Ya parece que, después de todos tus años de lucha contra el antiguo sistema y sus deliberadas injusticias, de las vejaciones y los fraudes electorales, de la zozobra ante gobiernos represores golpistas, que desaparecían gente y vendían la patria para repartirse las ganancias entre unos cuántos, ibas a claudicar ante el golpe de una simple, mediocre y pequeña oposición, perdón, botella de agua.

    Se va un referente de la política mexicana que también es el de la incansable lucha por la justicia social y un ejemplo para las izquierdas de todo el mundo.

    Para los otros, para los que se ofuscan de tu triunfo, de tu gobierno, de tus proyectos, de tus logros, para aquellos quienes creen tener la verdad absoluta, para quienes creen que sus letras valen, porque se encumbraron bajo la falsa luz que otorgan las luces de los reflectores y el reflejo de las cámaras, para esos que creen que el pueblo es tonto, iletrado, malo, corrupto, jamás lograron comprender que una ofensa a ti, era ofenderlos a ellos y tampoco les importo y con eso, la oposición del escaparate, también dejó de importar.

    No te amilanaste, como hacían los gobiernos anteriores, frente a los poderes extranjeros, nos ayudaste a recobrar el sentido de identidad, porque ahora el mexicano es capaz de reconocer que no importa el gobierno que haya, este no lo define, sino que el ciudadano es quien lo elige y le exige y, además, porque lo definen sus raíces, su cultura, su trabajo, su mano de obra e inteligencia.

    El 1º de octubre será un día bizarro, uno donde habrá alegría y a la vez tristeza pues enmarcará, por una parte, el inicio de la continuidad de tu proyecto de nación, pero por otra, significará tu despedida pública y política, algo que, después de todos estos años de lucha, ni tus rivales políticos pensaron que llegaría.

    Estas palabras van dedicadas no solo para quienes pueden leerlas, sino, de manera principal, para los que el abandono institucional histórico de los gobiernos anteriores, los relegó casi a la aniquilación sistemática. A ellos, a sus descendientes, a los pueblos originarios, a los más pobres, a quienes su preocupación principal, radica en sobrevivir, a los que son mal vistos por una condición de pobreza que nunca pidieron y un tono de piel que los condenó al exilio en su propio país. Por ellos, por todos.

    Vivimos historia, la que eres, la que construiste y la que heredas a las futuras generaciones de mexicanos y luchadores sociales del mundo, pues convertiste a esta en pasado, presente y futuro de un México mejor, que hoy te dice: ¡Gracias, presidente!

    • Twitter: @Pablo_OcampoEsc
  • Carta a mi querido Presidente

    Carta a mi querido Presidente

    Corría el año de 2004, entonces yo tenía 16 años, llevaba un año de haber ingresado al CCH-Oriente, era todo un logro en ese tiempo pasar el examen y quedar en la primera opción de estudios que registré. 

    Al enterarme de la injusticia que buscaba concretar Vicente Fox contra ti nuestro Jefe de Gobierno en aquella época, después de meditarlo un poco, decidí pedir un micrófono en uno de los colectivos del Colegio de Ciencias y Humanidades Oriente. Los jóvenes encargados, me cuestionaron ¿para que lo usaría? y entonces dije: “Quiero hablar del desafuero en la explanada”. Esa fue la primera vez que tomé un micrófono ante una asamblea pública, así inicié mi activismo político. Entre movilizaciones, asambleas, visitas al zócalo y al “parquecito” de Copilco muy cerca de tú domicilio a donde acudíamos a escucharte. 

    Desde entonces, camino con mis compañeras y compañeros casa por casa, visitamos vecinos en nuestra Alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad, como en muchos otros estados de la República difundiendo el Proyecto de Nación. En 2006 durante la campaña, contra el fraude electoral; en los campamentos, sobre Reforma culturales, creativos e informativos; en la Convención Nacional Democrática, donde en votación a mano alzada determinamos que fueras Presidente Legítimo de México; en la elección del 2012 y contra el fraude electoral de entonces; en la constitución de nuestro partido político morena; en 2018, cuando triunfó el movimiento con el esfuerzo de cientos de miles y tú liderazgo. Decidimos no dejar de luchar por la esperanza y la transformación. 

    Ese día que ganamos, fuimos los más felices y preocupados, porque teníamos miedo a que nos robaran los votos o que se quisieran llevar las urnas, confieso que no fui al zócalo al gran festejo, con un grupo de compañeros, vecinos y amigos decidimos quedarnos a resguardar las casillas a toda costa, no pasó a mayores, los votos llegaron a su destino e iniciaba una nueva época en nuestro país.

    Hoy, desde entonces, aún sigo caminando las calles, casa por casa, seguimos conformando comités y organizándonos con los vecinos y compañeros en la ciudad. Ahora ya tengo 36 años. Veinte años de formar parte de nuestro movimiento y de empujar la revolución de las conciencias, mi juventud la dediqué  a construir. Ahora, ya no tan joven a consolidar la transformación que empujamos desde entonces contigo. 

    Me siento orgullo de haber caminado a tú lado, sirvan estas líneas para recordar aquellos días en que me tocó acompañarte a la Mixteca Oaxaqueña, en las comunidades más pobres de Oaxaca. Todos los días salíamos “tempranito” y regresábamos al lugar que nos prestaban para quedarnos a descansar cuando la noche comenzaba a ser mas densa. Recuerdo, que fue en Oaxaca, donde Gracias a Cesar Yáñez y Cesar Cravioto, pudimos platicar por segunda ocasión y me siento contento de haber sido el primero, a quien cuestionaste con la interrogante que daría después forma a una de las frases más concurridas en tus discursos. 

    “¿Para ti que es ser de izquierda?” Ante mi respuesta que he de confesar no tuvo la precisión de mis estudios en Ciencia Política y el trastabillo por no cometer error alguno en responder; dijiste, “Ser de izquierda es ser noble y tener buenos sentimientos”, posteriormente, en cada mensaje que dedicaste a los pobladores de la mixteca relució esta frase. 

    Desde un comienzo, aprendí el decálogo y los principios que siempre has enarbolado querido Presidente y no con un afán de repetir como loro o aprenderme a memoria cada palabra. Sino con la consigna, de poder llevar el mensaje de transformación tal cual lo habías explicado en las asambleas a las comunidades. conscientes del cerco informativo que enfrentábamos, los ciudadanos debían conocer tú mensaje.

    En esta ocasión, no quería escribir solo sobre los logros de tú gobierno que son muchísimos, ni del cariño que hemos constatado que te tiene la mayoría de la gente en el país entero. Hoy, solo quiero dedicarte estas líneas Presidente, con la estima que te tengo y con el recuerdo de las tantas veces que pude caminar a tú lado y platicar, aunque el destino no me permitió continuar cerquita a ti como discípulo de tus enseñanzas del que tienen la dicha y privilegio muchísimas compañeras y compañeros a los que les tengo envidia de la buena, no he abandonado ni una sola vez el camino de transformación y las tareas que como ciudadanos nos habíamos impuesto para alcanzar el éxito rotundo. 

    Quiero expresarte mi respeto y admiración, mi agradecimiento por enseñarnos el camino de la lucha y marcar nuestros destinos, pues no creo dejar de luchar por ideales y principios durante el resto de mi vida, buscando en todo momento el bienestar común, defendiendo a capa y espada la democracia y la congruencia del movimiento que construiste. 

    Y aunque ha sido un largo y en veces sinuoso camino aquí estoy,  con la cabeza en alto, concluyendo una etapa y con la disposición total de continuar preservando y cuidando el legado que nos dejas. Ten por seguro Andrés Manuel, que en las bases morenistas se encuentra el movimiento que no permitirá el regreso de la perversa forma en que los neoliberales ejercieron el poder político contra los mexicanos. La Resistencia Civil Pacífica, que en algún momento encabezaste como oposición, hoy es un vigía de las buenas costumbres, de los ideales y principios armados con las leyes progresistas que impulsaste como herramientas a futuro de este tu pueblo,  para juzgar y revocar los mandatos de quienes resulten funcionarios contaminados con las viejas prácticas partidistas y de corrupción.  

    Solo me queda desearte siempre lo mejor y reprocharte con el cariño que te profeso mi molestia, ante tu retiro, porque para quienes hemos caminado gran parte de nuestra vida en esta lucha, la despedida sabe a luto. 

    Y aunque tengamos claridad de la tarea que nos toca afrontar, para dar continuidad al legado de transformación, no es lo mismo, tenerte en el recuerdo que poder escuchar tú catedra. 

    Gracias maestro y dirigente, dejas huella en nuestro andar, soy aprendiz de tú ejemplo, de tus enseñanzas y entrega al pueblo y no voy a fallar. 

    Te quiero Presidente, Andrés Manuel López Obrador. 

    • Allan Zaid Pozos Escalona.
  • Hasta pronto Andrés Manuel

    Hasta pronto Andrés Manuel

    Te vas, dices que hiciste más de lo esperado por muchos, tal vez. Yo esperaba un gobierno que metiera en cintura a los patrones, a los bancos, a las AFORES, que mejorara las pensiones de quienes estamos ya pensionados porque nunca han sido justas, que mejorara mucho más las pensiones de los futuros jubilados, que procesara a los expresidentes y no diera perdón a semejantes criminales.

    Tu gobierno no estuvo mal, estuvo muy bien, pero yo esperaba un gobierno mucho más radical. Esperaba un gobierno que transformara las relaciones de producción y las convirtiera en relaciones mucho más justas y que financiara el desarrollo de cada asalariado a través de un cambio en la política fiscal de forma que las ganancias de los grandes capitales que se apropian del producto del trabajo y propician la inflación para enriquecerse más, fueran gravadas con tasas más altas reduciendo las que tenemos que pagar el resto de los mortales en este país.

    Esperaba acercarnos pacíficamente al socialismo, pero el Humanismo Mexicano se parece al capitalismo dizque buena ondita; las relaciones de producción no cambiaron ni un ápice y la justicia laboral no camina; es increíble que las Juntas de Conciliación y Arbitraje sigan teniendo asuntos sin resolver, la mayoría por la ineficiencia de sus funcionarios.

    Querido Andrés Manuel, tienes que irte pensando y sintiendo que hiciste el bien, pero debes estar convencido de que te faltó mucha justicia para las y los trabajadores y para los jubilados.

    Seguramente mis expectativas eran muy altas y, en el buen sentido, ambiciosas, pero se que las compartía con mucha gente. Tengo que decirlo, no estoy desilusionado ni me siento engañado, eran mis expectativas, aunque en el fondo sabía que mucho de ello no estaba en tu ideario y tampoco en el de Claudia Sheinbaum, todavía hoy, Presidenta Electa y mañana Presidenta Constitucional. Ojalá que como dices, ella vaya más a fondo.

    Que bueno que tienes a dónde ir y techo que te va a cubrir; tristemente cerca de tu espacio sigue habiendo familias que no lo tienen, y se que podrás socorrerlas, ¿Lo harás o solo estarás ocupado en tu acción intelectual?

    Te falló la mejora del IMSS, pues ahí sigue habiendo un serio desabasto de medicamentos, carencia de espacios para consulta en Hospitales Generales de Zona, conciencia de clase de todos los que ahí trabajan y pulula en cada pasillo la irresponsabilidad que es justificada por la falta de medios para mejorar el servicio. Las carencias en el IMSS son enormes y alarmantes porque los materiales para cirugías y para cada atención son insuficientes, no hay pruebas para diagnóstico, tanto en laboratorio como para áreas de psicología y psiquiatría, al pensionado se le trata como un objeto que estorba y molesta, porque suponen que les cuesta. 

    Todo esto ha sido consignado en esta columna en entregas anteriores y en otros medios, que también son afines a la Cuarta Transformación y te ven a ti y a Claudia como amigos del Pueblo. Ojalá que no tengamos que construir una oposición más radical de izquierda.

    Igual, querido Andrés Manuel, te abrazo agradecido por lo que pudiste hacer. No creas que no entiendo lo que te detuvo y admiro tu prudencia y tu genio. Se muy bien que hubo momentos muy complicados y que éstos para ti, no han terminado porque los reaccionarios y la derecha van a perseguirte y a generar más violencia a través de su brazo armado que es el crimen organizado y los grupos de provocadores y golpeadores que, fascistas como son, han entrenado para usarlos contra el Pueblo. 

    La carta de García Luna anuncia las acusaciones que van a hacer en tu contra y seguramente estarán respaldadas por los actuales elementos de la SCJN. En verdad espero que mi análisis y visión estén rotundamente equivocados. Te abrazo con afecto y ruego a Dios para que te proteja, seguimos siendo mucho Pueblo.

  • De la desilusión al orgullo: hasta siempre AMLO

    De la desilusión al orgullo: hasta siempre AMLO

    Mucho se ha hablado de lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha logrado durante su mandato en nuestro país: la disminución de la pobreza, las obras con sentido social como el Tren Maya, el Tren Transístmico y los distintos aeropuertos; las pensiones universales a adultos mayores; la disminución de la inseguridad; la estabilidad económica; el aumento en la inversión, etc. No obstante, pocos entienden que el principal logro de su gobierno fue regresarle a las y los mexicanos su orgullo de haber nacido en esta tierra milenaria.

    Con la llegada de los gobiernos neoliberales, la principal bandera del poder económico fue la venta de las empresas y los recursos nacionales, argumentando que en México existía un retraso tecnológico que impedía erradicar la pobreza. Poco a poco, los grandes significados nacionales, así como nuestra moneda, fueron perdiendo valor. A través de técnicas de comunicación como la teoría hipodérmica, las grandes potencias implantaron un chip “malinchista”, donde lo mejor se encontraba fuera de nuestro país, principalmente en Estados Unidos o Europa.

    El mexicano siempre se representó, irónicamente, como un flojo y borracho que necesitaba de potencias extranjeras para poder administrar sus recursos. Basta ver los comerciales y argumentos que se usaron para vender los ferrocarriles, los bancos, la electricidad y permitir la inversión privada en el sector petrolero. Durante ese periodo neoliberal, la pobreza respiró muy cerca de las nucas de todas y todos los mexicanos; incluso aumentó drásticamente la migración a otros países, principalmente a Estados Unidos. Pueblos enteros dejaron de trabajar la tierra porque su principal sueño era irse a la tierra del vecino del norte.

    Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y el planteamiento del humanismo mexicano, poco a poco regresó el patriotismo a nuestro país. Incluso nuestros compatriotas migrantes, por primera vez, se sintieron orgullosos de gritar a los cuatro vientos que eran mexicanos.

    El humanismo mexicano se relaciona con el orgullo de ser mexicanos en varios aspectos. Primero, al centrarse en el bienestar de la población, se busca reforzar la dignidad y el valor de cada persona, lo que contribuye a una identidad nacional más fuerte. Cuando se priorizan los derechos y necesidades de todos, se genera un sentido de pertenencia y orgullo por formar parte de una sociedad que se preocupa por sus ciudadanos.

    Además, al promover valores como la solidaridad y la empatía, se fomenta una cultura de respeto y apoyo mutuo, lo que enriquece la identidad nacional. Esto crea un ambiente donde las personas se sienten orgullosas de su país por la forma en que trata a sus habitantes, especialmente a los más vulnerables. Finalmente, al rescatar y valorar las tradiciones y la historia mexicana en este marco humanista, se refuerza el sentido de orgullo nacional, ya que las personas ven en su cultura y su historia un motivo para sentirse orgullosas de ser quienes son. En resumen, el humanismo mexicano y el orgullo nacional se complementan al enfocarse en el bienestar, la dignidad y la identidad de la población.

    En gran medida, el humanismo mexicano pone en el centro el orgullo de ser mexicanos y la conexión entre el gobierno y sus habitantes, porque ‘el pueblo pone y el pueblo quita’ y ‘solo el pueblo puede salvar al pueblo’. Hoy, 30 de septiembre, es el último día que Andrés Manuel López Obrador será nuestro Presidente. Sin duda, se le extrañará muchísimo, pero sentó las bases para el desarrollo humanitario y la recuperación del orgullo que muchos habían perdido. No queda más que decirle: ¡GRACIAS Y HASTA SIEMPRE, PRESIDENTE!

  • Tata Obrador

    Tata Obrador

    Hubo una vez un territorio oprimido, subyugado por un poder oscuro cuyo reinado se prolongó por mucho tiempo. Sin importar cuántas batallas se libraran, el régimen seguía siendo inamovible, pues dominaba sobre malignas criaturas que aterrorizaban y seducían a muchas mentes del vasto territorio. Un día se apareció una figura avejentada, cuya principal característica era el peregrinar a través de todo lugar donde él considerara que podía avivar la feneciente llama de la esperanza.

    Su plan no surtió efecto a la primera, ya que tuvo que pasar por traiciones e incluso batallas personales que lo hicieron estar al borde de la muerte. Aquel régimen de tiranía velada siempre conspiró contra él, pues resultaba de vital importancia impedir que su mensaje se difundiera entre los pueblos libres.

    Haciendo las alianzas adecuadas, infundió valor entre los líderes de pueblos oprimidos y logró una revolución en la que echó mano de un factor antes despreciado: aquellas criaturas consideradas irrelevantes en las altas esferas; aquellos quienes siempre conservaron los valores primigenios, así como el amor a la tierra y a las cosas que crecen. Este sabio de cabello blanco, subvirtió el orden establecido, y a aquellos antes menospreciados y de cuya existencia hasta se dudaba, los instruyó para ser el núcleo de una revolución muy efectiva que finalmente pudo derrocar al régimen de oscuridad y trajo una era de paz y un cambio de conciencia al bello y variopinto territorio, otrora menospreciado, pero que poco a poco se fue volviendo ejemplo de lucha y soberanía. Acaecidas las batallas, el peregrino, de andar ya fatigoso, para siempre amado por sabios y potentados, nunca dejó de profesar un gran amor y predilección por aquellos antes olvidados que siempre creyeron en él, y que aún tenían mucho por enseñar al resto de los pueblos libres. Después de la épica gesta, cumplida su misión, se dispone a partir sin retorno hacia tierras imperecederas.

    Puesto así, ¿no les resultan sorprendentes las similitudes entre la figura de Gandalf, personaje creado por J.R.R. Tolkien y Andrés Manuel López Obrador? Tal vez no es casualidad, pues autores como Claude Levi Strauss o Joseph Campbell, caracterizan al mito como una estructura de relato que resulta plausible porque puede haber pasado. Campbell se centra en la figura del héroe y el camino que éste sigue hasta llegar a su victoria. Así pues, desde la antropología y la psicología podemos de cierta manera justificar que la historia vivida por AMLO desde sus primeros pasos en el Instituto Indigenista en Tabasco en 1977 hasta este 1 de octubre de 2024, es en sí una gesta heroica de perseverancia y lucha constante para conseguir al menos un enorme triunfo que fue sentar las bases de la genuina transformación de México.

    Otro enorme triunfo que no me cansaré de resaltar es el haber logrado despegar a millones de mexicanos de la truculenta industria cultural que les decía qué pensar, qué creer, a qué temerle, con qué emocionarse o conmoverse, a quién odiar e incluso por quién votar, o de plano no votar. Fue la tormenta perfecta, ya que el gran auge de las redes sociales y la inserción del mensaje obradorista en las mismas, coincidió con lo que Jenaro Villamil llamó la rebelión de las audiencias; el fenómeno consistente en el reacomodo de la comunicación de masas que tiene a la industria televisiva en vías de extinción.

    El poder ver a AMLO sin los filtros y estigmas aportados por los monigotes televisivos por mandato de la oligarquía, no solo gracias a las redes sociales, sino a los recorridos incansables y constantes que el ahora presidente saliente realizó por literalmente todo el país; permitió que se le asimilara como una figura cercana, humana y amorosa, capaz incluso de repartir besos y abrazos en congruencia con sus lemas: «Los quiero desaforadamente» y «Amor con amor se paga». Atrás quedó aquella leyenda negra sobre el político autoritario, intransigente y berrinchudo, que es como aquella ínfima parte de la población identificada con la derecha aún lo considera.

    En la última conferencia mañanera con el formato habitual, es decir; preguntas y respuestas, el 27 de septiembre de 2024, Meme Yamel, otra de las figuras que se erigieron en adalides de la comunicación al margen de los medios corporativos, tuvo ya al final el privilegio de preguntarle qué enseñanza le dejaba su mandato, a lo que él respondió: «Que el pueblo de México es amoroso. Es el mejor pueblo del mundo». Así pues, cuestiones como el humanismo y hasta el amor se volvieron parte medular del discurso gubernamental. Esto resulta muy interesante, porque, durante el régimen neoliberal, en que lo más importante eran los activos, indicadores y dividendos; todo aquello medible, cuantificable y con lo cual se pudiera comerciar, el hablar de cuestiones emocionales y promover algo tan metafísico como el amor, hubiera sido visto como “falta de seriedad”. Sin embargo, he ahí una de las enseñanzas, mesiánicas, si se me permite el término, que quedan para el pueblo de México: un llamado a la fraternidad, al amor y al perdón, inserto en el discurso del jefe del ejecutivo cuyas políticas lograron sacar a más de 9 millones de personas de la pobreza.

    A partir de aquí se genera un culto distinto e imperecedero, ya que siempre se nos enseñó que los héroes de la patria eran figuras inalcanzables que solo eran accesibles a través de los libros, cuya versión de la historia generalmente iba en función de la filiación política del escritor en cuestión. Sin embargo, la figura de un nuevo ‘tata’ (palabra de origen náhuatl que significa ‘papá’) antes ya añadida popularmente al general Lázaro Cárdenas, es un apelativo que poco a poco se va popularizando, sobre todo entre los integrantes de pueblos originarios, que por fin fueron dignificados, escuchados y visibilizados. Sin embargo, designar a AMLO como tata Andrés Manuel o tata Obrador nos lleva de vuelta a la antropología, pues, en el fondo, la posmodernidad ha venido sumiendo a las poblaciones en una orfandad muy distinta a otras épocas, en que los líderes sociales cumplían una función paternal o de guía. Nosotros los hobbits mexicanos, los de la periferia, de raíces indígenas, amorosos de la tierra y guardianes de tradiciones antiguas, esperamos mucho tiempo por aquella figura del mentor anciano (como lo caracteriza Joseph Campbell en El héroe de las mil caras), y ahora la haremos trascender a través de la historia.

    «Aquí me dirijo a ti, Andrelo. Espero estar a la altura del estatus de periodista y luchador social que medianamente fui adquiriendo en este sexenio. Voy a seguir brindándome al pueblo de forma irrestricta, voy a seguir ayudando, aconsejando, curando y reparando el daño siempre que pueda. Seguiré inculcándole a mi hijo el amor por todo lo que nos rodea y que la esperanza y la bondad son virtudes que muy seguramente nos llevan a la felicidad. Te abrazo desde Neza con mucho cariño, querido amigo. Nada nos debes. Estamos en paz y ya recogiendo los bártulos para retomar el camino, seguir aprendiendo de nuestros errores y no cederle ni un centímetro a la derecha hipócrita.

    Gracias infinitas. Que viva tata Andrés Manuel López Obrador.»

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  • ¡A México se le respeta!

    ¡A México se le respeta!

    Es impresionante la llegada de cientos de miles de personas al zócalo de la capital para el grito de independencia. Desde hace algunos días previos ya se había convocado en medios y el presidente AMLO había anunciado en la mañanera que sería un día especial. A esa invitación llegaron propios y extraños, vinieron personas y familias enteras de todos los estados de la república, muchos hermanos migrantes de los Estados Unidos y de otras partes del mundo y también extranjeros que ven en el grito de independencia un evento lleno de alegría, de fiesta, de múltiples colores y sabores, lleno de cultura y tradición, muy a la mexicana, ¡muy chingona! Todos esperábamos el grito porque sabíamos que en ese momento se encontrarían dos sentimientos provocados por AMLO, por un lado, nuestro orgullo de ser mexicanos y, por otro lado, la añoranza de saber que faltan muy pocos días para su partida, para la despedida de un gran presidente, el mejor presidente de México. 

    Todos llegaron a la cita convocada por el presidente, unos tomaron vuelos agendados meses antes, otros llegaron en carro o caminando, en metro o en autobús, en fin, por todos los medios posibles, pero llegaron a la cita, no podían perder la oportunidad de estar en el último grito del presidente. Algunos se hospedaron cerca de la plancha del zócalo, otros llegaron a casa de familiares, otros iban sólo al grito y regresaban el mismo día, en fin, eran tantos los testimonios de las personas que se escuchaban que realmente provocaban un sentimiento que te contagiaba de una verdadera gratitud y de un amor genuino del pueblo por su presidente, algo nunca antes visto en la historia, por lo menos no en mi generación, no en las últimas décadas. Recuerdo que la última vez que fui al zócalo en el día del grito fue para gritarle ¡asesino! a Felipe Calderón, y de Peña Nieto ni siquiera consideré que valiera la pena gastar mis cinco pesos (un boleto del metro) para ir a mentarle su pinche madre. 

    Ese era el sentimiento del pueblo de México, de alta estima para nuestro presidente, de respeto y admiración, de gratitud, entre otras cosas por habernos regresado la dignidad y el orgullo de ser mexicanos. En ese día era común ver adultos mayores que sacaban fuerzas de todos lados para estar en primera fila, que les exigían a sus familiares que los llevaran para despedirse de nuestro presidente porque, lo expresaban, ven en AMLO a un salvador, una persona que los rescató de la marginación y del olvido. Por ejemplo, llegué a escuchar a un adulto mayor que consideraba a AMLO como a un “Tata”, como a un padre, porque según él, un padre es aquel que da todo sin pedir nada a cambio y para este adulto mayor “TataAMLO” era como su padre, el que le da su gasto para su comida y para sus medicamentos, de repente ese adulto mayor se quitó el sombrero y se le llenaron sus ojos de lágrimas. Me hizo recordar a mi abuelita “Domi” cuando le besaba su mano al saludarla, con ese amor y ese respeto ven a AMLO. Mi padre y “Domi” gozaron de la pensión al adulto mayor y por eso siempre estaré profundamente agradecido con mi presidente. Es difícil expresar todo el valor, toda la dignidad y la confianza que se le devuelve a un adulto mayor cuando goza de estos programas sociales nunca antes vistos.

    AMLO está en ese altar, en ese pedestal donde lo ha colocado el pueblo de México y del que no se irá jamás. A muchas personas les preguntaban qué harían si lo tuvieran cerca y me sorprendía que una señora dijo: “…yo por mi presidente haría todo, si yo viera que hay un charco y él va a pasar, yo me pongo de tapete ahí para que él pase…” Al escucharlo se me hizo un nudo en la garganta, porque se vuelve a romper el mito de pensar que el pueblo es tonto, cuando no lo es, el pueblo es sabio y no sólo piensa y decide, sino que también siente y ama y lo expresa, a su manera, de forma espontánea, incluso infantil, que raya en la ternura y que ennoblece a cualquier corazón. Por un momento pensé que AMLO era padre de muchos de los que estábamos ahí, de estudiantes a los que les dio su beca, de personas con discapacidad, madres solteras o adultos mayores que les dio un apoyo, como el apoyo que cualquier padre tendría para con sus hijos e hijas, siempre estuvo ahí, nunca los abandonó. 

    El festejo se vio como una gran celebración familiar, había niños y ancianos, jóvenes y adultos, de distintas regiones, con distintos oficios o profesiones, muy diversas, pero había un hilo conductor que nos hermanaba y convertía ese momento y ese lugar en un espacio acogedor y fraterno, así como es la naturaleza del mexicano. Había hombres vestidos de charro, mujeres vestidas de Adelita o de trajes típicos de sus estados. Iban personas caracterizadas de AMLO o de Miguel Hidalgo, muchos con su “amlito” bajo el brazo o con algún distintivo de AMLO, playeras, llaveros, banderas, cobijas, gabanes, sombreros, matracas, banderillas, mantas, carteles, pañuelos, pancartas o simples cartulinas en donde expresaban palabras de gratitud hacia nuestro presidente y a su gran gobierno. Muchos de los asistentes confesaban haberle compuesto poemas, pintado cuadros y murales o compuesto canciones y hasta corridos a nuestro señor presidente, algunos los llegaron a recitar y cantar y muchos de ellos se les quebraba la voz antes de que terminaran, la verdad es que les ganaba el sentimiento y las lágrimas. 

    La plaza del zócalo estaba llena de medios tradicionales que tenían como línea editorial proyectar las fiestas patrias y eclipsar esa explosión de sentimientos por AMLO, a los entrevistados les pedían hablar del momento, pero sin que se mencionara nada sobre AMLO, de lo contrario era censurado, ya saben, como siempre, algo característico de estos medios chayoteros: la simulación. A pesar de ello, la gente se daba cuenta de los montajes y los ignoraban y mejor daban entrevistas a medios alternativos, a los benditos yutuberos. Me da mucho gusto ver que ya no domina Televisa ni TV azteca la escena pública, ya no dictan la manera de festejar, ya no redactan lo que para ellos debe de ser nuestra cultura, ni la manera de comportarse en sociedad, ya son tristemente un simple lastre, grupos empresariales repudiados por la sociedad mexicana que fue por mucho tiempo manipulada, insultada y maltratada por estos mismos mercenarios de la comunicación.

    Algunos entre el tumulto recordaban pasajes legendarios como cuando AMLO defendió a México en la Casa Blanca en Estados Unidos, recordaban también sus discursos en el zócalo o la valentía que siempre presentó frente al constante acoso del exterior y de los poderes mediáticos y económicos internacionales. AMLO siempre resalto el orgullo de ser mexicanos y siempre sostuvo una postura de protección a su pueblo, siempre lo defendió frente a las ofensas de senadores de Estados Unidos o de congresistas de España, o de los supuestos “intelectuales” o “líderes de opinión” multipremiados, que constantemente escribían en los principales periódicos y revistas internacionales. El amor a su pueblo y la correspondencia de su pueblo que tanto lo ama, esa estrecha relación, llenaba de seguridad a AMLO en donde quiera que se presentara, siempre encontraba un respaldo en el pueblo porque él siempre, desde sus orígenes, le profesó un profundo amor a su gente, a su pueblo. Al día de hoy sobraría quien diera la vida por AMLO y sin duda esa acción se vería como un acto patriótico.

    AMLO logró separar el poder económico del poder político, lucho arduamente contra la peste de la corrupción que se había apoderado de todo el sector público, que había manchado ya instituciones respetables de nuestra nación y que estaba enquistado en el gobierno de México. AMLO logró con su ejemplo hacer un manejo transparente y eficiente de los recursos, invirtió como nunca antes ningún gobernante en programas sociales, infraestructura y bienestar. AMLO siempre ha considerado al pueblo de México como su amo, y él visto así mismo como el guardián de los dineros del pueblo. Tras su partida, AMLO deja consigo esa mentalidad de que el funcionario público está para servir al pueblo y no para servirse de éste. Para AMLO el pueblo lo es todo, es su escudo protector y su batería, es el que lo llena de energía y de motivación para seguir adelante, el que lo inspira y llena de alegría, es el pueblo y en específico los pobres quienes lo han salvado de tantas triquiñuelas políticas que le han orquestado desde la mafia del poder económico y político de México y de otras partes del mundo.

    Me llena de orgullo saber que fue mi gente de Iztapalapa quien lo apoyo frente al desafuero, me llena de orgullo saber que fue mi pueblo de Iztapalapa el que marcó la diferencia y le dio los votos suficientes (cerca del 3%) para que gobernara la Ciudad de México, me llena también de alta satisfacción saber que Iztapalapa siempre ha sido un bastión y referente político para que él le hiciera frente a los que se creían dueños de México. Tal vez por ese apoyo sincero a su movimiento siempre fuimos rezagados y olvidados, siempre fuimos los pobres y marginados de la zona oriente, pero eso ya se acabó, Iztapalapa está resurgiendo del atraso y le ha llegado su momento de esplendor, de desarrollo y de bienestar. El mismo presidente ha reconocido la importancia del pueblo de Iztapalapa en su larga trayectoria política y ha valorado todo su apoyo y esto también se ha visto reflejado en el impulso de una gran fuerza política para llevar a la futura jefa de gobierno Clara Brugada y a la Dra. Claudia Scheinbaum al poder en la presidencia de la república, Iztapalapa rifa y eso es de reconocerse. 

    AMLO es pueblo, viene de abajo y se siente cómodo con los pobres y desfavorecidos, él se ha autodenominado naco, haciendo referencia a un presidente humilde, de perfil bajo, pero con el alma y la dignidad de un gigante.  Es un referente intelectual y político progresista y de izquierda, historiador, social-demócrata, conocedor de las ciencias sociales, un estratega y un estadista, es como se suele llamar, un hombre de nación, que es más que un hombre de estado. Líder indiscutible, un político de altos vuelos que es respetado por todas las naciones del mundo, incorruptible y honesto, a la altura de nuestro país ¡México lindo y querido! Es hasta hoy que llega un gobernante que da gusto saludar y despedir, que da gusto acompañarlo en marchas, reuniones y mítines, que la gente lo busca, que compran sus libros y lo leen, gente que incluso pasa noche enteras en vela para esperarlo a su pasar. AMLO es el presidente del pueblo, que trabaja con el pueblo y para el pueblo. 

    AMLO ha marcado en sus discursos que el pueblo es el soberano, que con el pueblo todo y sin el pueblo nada. Le ha dado un lugar especial a su gente, a su cultura, a sus héroes, heroínas y personajes patrióticos, ha resaltado también la importancia de la historia como parte fundamental y uno de los pilares del humanismo mexicano. AMLO le apuesta a la memoria histórica para no olvidar que México es heredero de grandes culturas y civilizaciones y lanza la hipótesis de que el pueblo de México y su gente son honestos y trabajadores y que sus valores y principios vienen de lejos, del México profundo de cientos de años antes de que llegaran los españoles. No es casualidad que en el autorretrato que mandara hacer la presidencia de la república, AMLO escogiera tener como fondo al pueblo de México en la plaza del zócalo, esa plaza que tantas veces y como nunca nadie llenó, a esa plaza al que acudían a su llamado cientos y miles de personas por ese poder de convocatoria que lo caracteriza. 

    Nunca dejaré de recordar la fortaleza y la genialidad de su gabinete, de hombres y mujeres que parecen gigantes, tal como se reconocía al gabinete de Juárez. Hombres y mujeres honestos y de una sola pieza, con una fortaleza moral y ética indiscutibles, firmes y leales a su presidente. También gobernadores y legisladores, hombres y mujeres que a estas alturas de la despedida de AMLO los he visto romperse, resquebrajarse en llanto, hablar de su presidente con lágrimas en los ojos, con la voz entrecortada y con un nudo en la garganta, tal es el caso del gobernador de Baja California Sur (Víctor Manuel Castro Cosío) o la gobernadora de Baja California Norte (Marina del Pilar) o el gobernador de Sonora (Alfonso Durazo Montaño), o la Secretaria de Cultura (Alejandra Frausto Guerrero) o la diputada Erika Vanessa del Castillo Ibarra, y así, muchos más, momentos muy emotivos que a más de uno le rompen el corazón en mil pedazos. 

    Ahora, a unos días de su despedida, no falta el medio que pregunta por las calles ¿qué le dirías a tu presidente como despedida?, y es muy común ver cómo la gente se desmorona, se le cristalizan los ojos, se le seca la boca, aprietan el puño, se agarran el pecho, voltean la cara, se quitan la gorra o el sombrero, se acomodan el pelo, o se quitan los lentes y se aprietan los ojos para disimular el dolor tan profundo que les deja la partida del mejor presidente que ha tenido México. Jóvenes y ancianos, propios y extranjeros, de todas las latitudes, todos coinciden en una cosa, AMLO va a dejar una huella profunda en nuestros corazones.

    A AMLO se le va a recordar por muchas razones, por todo lo que dio, pero también por todo lo que defendió a su pueblo frente al extranjero. Presidente de una sola pieza y valiente, AMLO ha repetido en numerosas ocasiones que a México se le respeta. Los incidentes diplomáticos (¡de pena ajena!) con Argentina, España y Ecuador, y el acoso constante de Estados Unidos se dan porque todavía no les entra en la cabeza de que México ya cambio, su pueblo ya cambio de mentalidad, cambio su gobierno y también cambio su régimen de corrupción, ya no tiene gobernantes paleros, mediocres y sin vergüenzas como en el pasado. Ahora a México lo gobiernan hombres y mujeres honestas, políticos con principios morales y con ideales de justicia, reales demócratas. Hoy México cuenta con un pueblo altamente politizado, que se informa y que tiene el fundamento y los medios para replicar y para combatir la infodemia que sale desde las entrañas del poder mediático.

    Hay que subrayar que en México manda el pueblo, ya no manda la oligarquía. Faltan muchas cosas por hacer, sí, pero los 36 millones de mexicanos y mexicanas que votamos por la Dra. Claudia Sheinbaum confiamos en que seguirá el sendero y los pasos de AMLO, su guía y su ejemplo con mayor fuerza y con mayor profundidad, que sobre su legado edificará el segundo piso de la cuarta transformación con todos y con todas. AMLO nos encargó mucho a la nueva presidenta y sé muy bien que tendrá el respaldo del pueblo de México, la confianza y el respeto de todas y de todos, la defenderemos como defenderíamos a nuestra propia patria de cualquier injuria e intervencionismo extranjero. Que no se les olvide y que les quede claro a nuestros adversarios y detractores que la nación mexicana es una gran nación con una gran cultura milenaria y que hoy tenemos a una gran presidenta que nos representa con alta dignidad.  

    En su discurso en el VII Consejo Nacional de Morena, la Dra. Claudia Sheinbaum dijo algo que le tiene que quedar claro a todos y a todas: “…no creemos en el consumismo, ni en el poder del dinero, ni en la avaricia y no, no nos arrodillamos nunca frente al poder del dinero ni frente a ningún poder extranjero, creemos en un pueblo de libertades, en un México de libertades, de justicia, un México soberano de democracia verdadera donde el que mande sea siempre el pueblo de México…”. Son estas las palabras de nuestra futura presidenta, la que pronto se convertirá en la mejor presidenta del mundo.

    Que se oiga lejos y que se oiga fuerte que ¡A México se le respeta!

    ¡Viva nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador!

    ¡Viva la mejor presidenta del mundo Claudia Sheinbaum Pardo!

    Y ¡Viva México cabrones!

  • Había una vez un país quebrado

    Había una vez un país quebrado

    Díaz Ordaz, Echeverría, JLP, De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, FeCal, EPN… Todos ellos, me consta, en su momento consiguieron que mucho antes de que concluyera su respectivo período de gobierno, en muchos casos años atrás, el país estuviera plenamente de acuerdo al menos en algo: lo mejor para todos era que el presidente en turno se largara. Hoy, en cambio, la gran mayoría llevamos meses experimentando agradecimiento y una fuerte nostalgia anticipada. El próximo martes Andrés Manuel dejará Palacio Nacional.

    No sería preciso si digo que hace seis años… Hay que decir que hace poco menos de seis años —sí, porque no debemos olvidar que el que hoy está en sus días finales será un sexenio mocho… Un sexenio mocho en el que se hizo mucho… Pero no, ¡cómo mocho!, eso se escucha espantoso, mejor mochado, un sexenio mochado, ligeramente cercenado: un sexenio de cinco años y diez meses—… Bueno, decía…, hace casi seis años, el 1° de diciembre de 2018, durante su memorable discurso de toma de protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador advirtió algo que algunos, sobre todo entre quienes seguían y siguen repitiendo como cacatúas que todos los políticos son iguales, creyeron que no iba a pasar de pura retórica: 

    … hoy no sólo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político”. Y especificó: “A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical

    Hoy, en 2024, ¿quién en su sano juicio podría negar que, efectivamente, aquel sábado 1° de diciembre de 2018 dio inicio formal un cambio de gran calado de la vida pública de México? Ni siquiera los más furibundos detractores de AMLO y la 4T pueden negar el cambio, imposible porque es de eso precisamente de lo que tanto se quejan. Es decir, la profunda y radical transformación podrá no haberles gustado a algunos, muy pocos, por cierto, pero nadie puede negar que hoy México es otro. Y, repito, la mayoría estamos contentos con el cambio. En la última encuesta realizada por Enkoll, y publicada hace unos días por El país y la W Radio, dos medios de los cuales no podríamos decir que sean simpatizantes de AMLO, preguntaron “¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está con la Cuarta Transformación, considerando las acciones de gobierno del presidente López Obrador en los últimos seis años?” Respuesta: 77%, es decir, prácticamente 8 de cada 10, contestaron estar de acuerdo o muy de acuerdo.

    La mayoría de la ciudadanía quería en 2018 que se diera un golpe de timón y tomáramos la ruta de la regeneración nacional. La mayoría de la ciudadanía sabe en la actualidad que Andrés Manuel cumplió y que, ciertamente, encaminó a México por donde dijo que iba a hacerlo. La mayoría de la ciudadanía decidió continuar por esa senda y profundizar la transformación, ponerle un segundo piso, y así lo expresó el 2 de junio pasado. Si AMLO arrasó con 30 millones de votos, la elección de Claudia confirmó con 36 millones de sufragios que la ciudadanía de este país apoya, apoyamos y formamos parte de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México. Y esa es la calificación más importante del sexenio.

    En aquel discurso, con un Peña Nieto anulado a un lado, AMLO reiteró lo que llevaba mucho tiempo señalando incansable desde la oposición: el cambio verdadero era necesario no sólo por “el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este período de la más inmunda corrupción pública y privada”. Y remató:

    …  como lo hemos repetido durante muchos años, nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y de la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentismo.

    ¿Y recuerdan el descaro con el cual uno de los dos candidatos del PRIAN en 2018 decía que a AMLO, si ganaba, no le iba a alcanzar el dinero para hacer todo lo que prometía hacer porque no se podría sacar todo lo necesario del combate a la corrupción? “El combate a la corrupción y la austeridad nos permitirá liberar suficientes fondos, más de lo que imaginamos, mucho más, para impulsar el desarrollo de México”, sostuvo en diciembre de 2018 el primer mandatario a quien realmente me parece adecuado llamar así, el primer mandatario. Y se salió con la suya. Por la misma encuesta de Enkoll sabemos que, comparando el día de hoy con el inicio del gobierno de López Obrador, el 71% de la ciudadanía opina que la situación del país en cuanto a infraestructura ha mejorado. 71% Y aquí, en infraestructura, tenemos que pensar en Dos Bocas, en el AIFA, en el Tren Transoceánico, en el aeropuerto de Tulum, en la Refinería de Deer Park, en el rescate a la CFE, en las presas, las carreteras y los caminos artesanales, en el Parque Ecológico de Texcoco, en la ampliación de Chapultepec, en el Tren Maya… Por la misma encuesta sabemos que, comparando el día de hoy con el inicio del sexenio, 83% de la ciudadanía opina que la situación del país en cuanto a apoyos sociales ha mejorado. Y con todo y la peor crisis económica global sufrida en un siglo a causa de la pandemia. 

    Pero regreso al 1° de diciembre de 2018… Unas horas después, en el Zócalo de la Ciudad de México, de frente a la gente, el primer presidente de la 4T enlistó los compromisos que estaba asumiendo. En un momento dado, dejó de leer y dijo: “Ténganme paciencia y confianza porque nos están entregando un país en quiebra”.

    No sé si Peña Nieto escucharía aquel discurso. Lo dudo. Quizá para entonces ya iba rumbo a Madrid. De lo que estoy seguro es de que, si lo oyó, al mexiquense no le dio ni tantita pena, mucho menos vergüenza. Le debió de haber entrado por una y salido sin dejar ninguna mella por la otra. Pero el diagnóstico no puede minimizarse: Andrés Manuel recibió un país quebrado. Y lo sacó a flote. Sacamos todos a flote al país. La encuesta de enkoll reporta que hoy por hoy únicamente el 3% de la población considera que el principal problema del país es la pobreza, sólo el 3% dijo que el principal problema son los bajos salarios… Es más, solamente 8 de cada 100 dijeron que el principal problema de México es el crecimiento económico.

    Andrés Manuel López Obrador cumplió. Hizo un gran trabajo. El pueblo lo sabe, el pueblo al que pertenecemos todos, los pobres, la clase media y los más acaudalados. La encuesta publicada por El país reporta que la calificación promedio con la que AMLO se va es nada menos que 8.2 sobre 10. Claro, las personas que simpatizamos con el movimiento lo calificamos mejor, con 9.1…, pero los ciudadanos que declararon tener afinidad con el PAN lo calificaron con 8.2. Así que cuál país polarizado. 

    A diferencia del México que recibió en 2018, un México quebrado, estresado e incierto, hoy vivimos en una nación de la que podemos sentirnos orgullosos y en la cual la esperanza es perfectamente razonable.

    Vamos a extrañarte, Andrés Manuel. Gracias por todo.

    • @gcastroibarra
  • ¡GRACIAS!

    ¡GRACIAS!

    Hoy es día 26 de Septiembre del 2024, mañana viernes 27 y el  lunes 30 serán las últimas conferencias del Presidente López Obrador, yo siento mucha tristeza porque no lo veremos más frente al público, en entrevistas, conferencias o medios de comunicación. Pero lo justo es que tomes un tiempo para descansar, desconectarte del mundo y dedicarte a tu familia. ¡Gracias por todo Presidente López Obrador!

    Tengo sentimientos encontrados también por el final de Sexenio del Bienestar, la conclusión de proyectos en los que tuve el privilegio de participar en investigación histórica y que fueron precisamente en este período, fueron sumamente interesantes, enriquecedores y que abrieron puertas para poder continuar profundizando en ellos, ¡Gracias!

    A casi seis años, la Oposición sigue igual de mediocre, mentirosa, violenta y disminuida. Afortunadamente el #PlanC fue apoyado y pese a las mentiras, propaganda engañosa a través de los voceros de la Ultra Derecha, la mayoría de la gente está apoyando a la Cuarta Transformación y las acciones del #GolpeSuave, las manifestaciones de FRENA, de las Mareas Rosas y de apoyo a las “instituciones vejadas”, las pintas de los Bloques Negros, de los encapuchados que aparecen “misteriosamente” para vandalizar de manera salvaje, etc.

    Precisamente ahora, mientras se redacta este texto se está realizando la marcha por los 43 estudiantes desaparecidos durante el sexenio  priísta de Enrique Peña Nieto, en etapas que la represión del Estado se manifestaba constante, curiosamente los grupos no se manifestaban con tanta violencia y en esos tiempos ¡Vaya que había motivos! Así que ¡Gracias Presidente López Obrador porque este Sexenio no hubo represión desde el Estado! 

    Es curioso que al inicio del Sexenio, el denominado Bloque Negro conformado por agresivas encapuchadas que violentaron y pintaron el hermoso “Ángel de la Independencia! Al igual que numerosas pintas en todo Paseo de la Reforma, vilolentando y provocando la respuesta agresiva del Estado, pero curiosamente, no pasó y los opositores NUNCA LOGRARON LA IMAGEN DE SOLDADOS, POLICIAS O GRANADEROS RESPONDIENDO EN CONTRA DEL PUEBLO. A pesar de que todos los periodistas y comentaristas  insisten en generar descontento, no lo han logrado pues la percepción de los ciudadanos, es positiva en general.

    Obviamente los grupos de la oligarquía, la otrora mafia del Poder que se nutría del nepotismo y la corrupción llora desconsolada y hace marchas violentas, como en el Senado de la República, en donde un junior rabioso casi se privó, ¡Que cosa! Andan muy obnubilados. Pero ¡Gracias Presidente por estos cambios y la lucha por erradicar la corrupción!

    Hay muchos motivos para agradecer pero ya se han enumerado con anterioridad, yo cierro este escrito agradeciendo por haber vivido este maravilloso sexenio con un Presidente digno y honrado como lo es Andrés Manuel López Obrador, ¡Gracias y hasta siempre Presidente! Ojalá la vida nos permita volver a coincidir y desde ahorita ya te extraño!

  • El pecado del Doctor Gatell

    El pecado del Doctor Gatell

    En el 2020 hubo un doctor que se hizo muy famoso en las Mañaneras por ser Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y encargado del tema COVID por instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo elogiaba y se apoyaba en él cotidianamente. Muy pronto la popularidad del Subsecretario subió como la espuma. Llamaba la atención su personalidad agradable, su voz firme, su posición claramente de izquierda y anti neoliberal, su paciencia (a pesar de su intenso ritmo de trabajo) para explicarle una y otra vez a los medios tradicionales las mismas preguntas sin caer en las trampas y zancadillas que los reporteros le tendían. Ello sin perder el enfoque y conducir con experiencia y conocimiento obvios el tema epidemiológico, en esos momentos tan inciertos en todo el mundo.

    Pese a su buen desempeño que incluso lo llevó a ser incluido como integrante del Comité de Expertos del Reglamento Sanitario Internacional de la OMS (Organización Mundial de la Salud); su brillante papel para controlar el COVID y el pánico de la población; combatir la ola de desinformación más grande que se haya presentado en el país; y su evidente carisma que lo llevó a ser de las figuras más queridas y reconocidas de ese entonces (incluidos varios clubes de admiradoras); la hoy presidenta electa Claudia Sheinbaum no lo contempló para ningún puesto en su gabinete. 

    ¿Por qué tal ingratitud? Según la plataforma digital La Política Online, “Claudia tuvo diferencias con López-Gatell por el manejo de la pandemia derivada del virus de COVID-19. Los principales diferendos se dieron en torno al repunte de contagios de la enfermedad en la capital, cifras dispares sobre el porcentaje de ocupación hospitalaria, el nivel de alerta en el semáforo epidemiológico y el uso obligatorio del cubre bocas”. 

    Sin embargo, es evidente que la guerra sucia desatada contra el doctor por parte del poder mediático y económico, se encargó de falsear y sacar de contexto sus declaraciones. Como cuando Gatell expresó que “el uso de cubre bocas no era suficiente para aislar el virus”, refiriéndose a que la mejor medida era el permanecer en casa, a lo que los medios tergiversaron y aseguraron a cuatro columnas que, según Gatell, “los cubre bocas no servían”.

    Si Claudia se tomó el tiempo de aclarar y hablar directamente con el doctor al respecto, como buenos compañeros en momentos de crisis tan delicadas, es difícil saberlo a ciencia cierta. Sin embargo, por el veto tan obvio y rotundo de la presidenta electa hacia el doctor, es evidente que sí hubo algo de cierto en estas diferencias tan cacareadas por medios chayoteros. Estas supuestas discrepancias, se tomaron como osadías y desacatos imperdonables dignos de excomunión, sin tomar en cuenta el compromiso del galeno con la transformación, la justicia social y la salud pública.

    Se sabe que en la vieja forma de hacer política en México, todo mundo cierra filas, todo mundo tiene que (sí o sí) respaldar las decisiones de los líderes y que nadie se puede atrever a pensar o actuar diferente. Pero por ejemplo, en estos tiempos de relevos generacionales y nuevas maneras de hacer política, en el Comité Ejecutivo Nacional de morena, se rumora que  por el veto contra López-Gatell por parte de Sheinbaum, Clara Brugada la jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, tampoco dio señal para incorporarlo a su gabinete, ello para no contrariar a la próxima mandataria de México.

    Y mientras en México el doctor Gatell era objeto de una tremenda campaña de desprestigio, dirigida entre otros, por grandes grupos como el de la Coca Cola, que intervino en medios de comunicación para que se falseara la información sobre los datos de COVID. Por ejemplo, se afirmó que México estaba entre los cinco países con mayor mortalidad por la pandemia cuando no acabó ni en las primeras treinta posiciones (Johns Hopkins),

    Con unos episodios más infames que otros, esta andanada de falsedades fue llevada a cabo por otros grandes empresarios del país a quienes no les importó si la desinformación podía provocar muertes. Incluso pusieron en duda la calidad de cada vacuna simplemente porque ellos la querían vender como un producto de mercado y no como un derecho.

    La guerra sucia contra el doctor vino de varios frentes, incluso en el 2020 la diputada federal por Colima, Claudia Yañez Centeno y Cabrera de morena, denunció que un grupo de gobernadores, en su mayoría del PAN y del PRI, habían solicitado en una carta la renuncia inmediata del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez y aseguró: “Esa petición es puro protagonismo montonero”.

    Todavía a la fecha, si usted querido lector busca en Google información del doctor, lo único que va a encontrar es información pagada de los medios que se dedicaron a denostarlo como son Infobae, Excelsior, El Universal, El Financiero y demás medios mercenarios y mentirosos.

    El principal encono del aparato de la derecha contra el doctor también se debió a su preocupación por la salud pública y su denuncia valiente desde el año 2020, cuando empezó a hablar de la necesidad de regular los refrescos como la Coca Cola, reducir el tamaño de la comida chatarra e impulsar el etiquetado frontal en alimentos.

    En tanto que en las cúpulas del poder partidista, de derecha e izquierda el doctor Gatell ha sido atacado y hecho a un lado, el pueblo lo recuerda con cariño y respeto. Igualmente lo aprecia y rescata, el presidente Andrés Manuel López Obrador quien lo nombró su asesor de Salud. Ojalá lo volvamos a ver en la escena pública del país. México necesita esa clase de personas del lado de la Cuarta Transformación y no de gente nefasta como el ahora diputado gracias a Morena, Sergio Mayer o el Zedillista Juan Ramón de la Fuente.

  • La importancia del plan C

    La importancia del plan C

    Si las reformas a la constitución fueran impugnables, de nada serviría el plan C.

    Cuando el presidente de México Andrés Manuel López Obrador dijo; ¡vamos por el plan C!, fue con el fin de lograr mayoría calificada en el congreso y poder llevar a cabo todas las reformas a la constitución, necesarias para lograr cimentar la 4ta transformación, no omito precisar que sin reformas a la constitución no puede consolidarse la transformación.

    Recordemos que durante todo el sexenio el presidente propuso reformas a la constitución que evidentemente los opositores nunca aprobaron, entonces se llevó a cabo el plan B, que consistía en reformar las leyes, como sucedió con la reforma eléctrica, que por no tener mayoría calificada no se podía llevar a cabo en la constitución, pero tampoco se logró porque fue declarada inconstitucional por la SCJN,  y así fue durante todo el sexenio, entonces el presidente dijo; vamos por el plan C, que era obtener mayoría calificada y poder hacer las reformas constitucionales.

    El pueblo respondió y en las pasadas elecciones se logró un triunfo histórico, avasallador de la izquierda mexicana, el pueblo le dio a MORENA y aliados esa mayoría calificada que se requería para poder llevar a cabo las reformas constitucionales.

    Y lo que todo mundo debe saber es que; no procede ningún medio de defensa en contra de las reformas constitucionales, de aquí la importancia del Plan C.

    • NO PROCEDE JUICIO DE AMPARO. 
    • NO PROCEDE ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD 
    • NO PROCEDE CONTROVERSIA CONSTITUCIONAL. 

    Así que todos los intentos de impugnación de los miembros del poder judicial y opositores se tendrán que desechar por notoriamente improcedentes.

    La Reforma Judicial ya es definitiva, y se consolidó con su publicación en el DOF el pasado 15 de septiembre.

    Es por ello que los señores que se dicen jueces y magistrados actúan en total arbitrariedad al llevar a cabo supuestos amparos y admitirlos entre ellos mismos, en flagrante violación a la soberanía del pueblo, sin facultad alguna, invadiendo la esfera del legislativo, pretendiendo imponerse sobre todo el país como si tuvieran el poder absoluto, otorgando suspensiones, incluso pretendiendo de manera por demás ridícula y arbitraria que se elimine la publicación de la reforma del DOF, cosa que de ninguna manera puede suceder, insisto, la Suprema Corte de Justicia carece de competencia para revisar el contenido material de la reforma.

    Parece que a los miembros del supremo poder no les interesa lo que diga la ley, y siguen presentado sus improcedentes amparos, cuando el artículo 61 de la Ley de Amparo señala claramente su improcedencia en contra de reformas a la constitución y en contra de actos consumados, por lo que claramente son improcedentes toda su lluvia de amparos por tratarse de una reforma a la constitución y además porque el acto ya fue consumado con su publicación en el DOF.

    Es así que, al admitir los amparos presentados entre ellos mismos, muchos jueces y magistrados dejan en evidencia que están dispuestos a violar la ley, con tal de conservar sus privilegios por encima de la soberanía del pueblo.

    No omito precisar que también su supuesta huelga, que dicho sea de paso es una total aberración, ya que el poder judicial no es una empresa, es uno de los tres poderes que conforman el gobierno y están para servir al pueblo, su supuesta huelga violenta el derecho de todos los mexicanos de acceso a la justicia, pero aún en supuesta huelga comete este atraco al poder legislativo.

    No cabe duda que el poder judicial está podrido y se sienten intocables, ¡tanto! que han llevado sus inconformidades a la Corte Interamericana de derechos Humanos, cuando los violentadores de la constitución, de los derechos humanos y de la soberanía nacional son ellos, deberán de entender que antes del Poder legislativo, del Poder ejecutivo y del Poder judicial está el poder del pueblo, el cual es inviolable, y que como lo expresa el artículo 39 de nuestra constitución, la soberanía reside única y esencialmente en el pueblo, quien tiene todo el derecho de cambiar en cualquier momento su forma de gobierno, y el gobierno se conforma por tres poderes, no solo dos, por lo que efectivamente el pueblo es el único soberano que puede decidir y elegir a los integrantes de los tres poderes, les guste o no.

    Con la reforma al poder judicial el pueblo podrá hacer efectivo el poder soberano que nos consagra la constitución para elegir nuestros representantes de los tres poderes, incluido el poder judicial, porque nuestra forma de gobierno es una democracia representativa, que incluye los tres poderes, no solo el ejecutivo y el legislativo, es el poder del pueblo para el pueblo. 

    De hecho, los artículos 39, 40 y 41 ya nos otorgaban el derecho de elegir a nuestros representantes de los tres poderes, incluido el judicial, con la reforma únicamente se contextualiza el derecho que ya tenemos.

    Los del poder judicial y los opositores no quieren que el pueblo elija, porque quieren seguir eligiendo ellos. 

    Alegan independencia judicial, cuando la manera más efectiva de asegurar su independencia es elegir a sus integrantes por voto y no como actualmente, que se reparten las plazas entre los oligarcas corruptos del PRIAN, y también entre los empresarios, recuerden el documento firmado por sus dirigentes, repartiéndose plazas como ladrones.

    Por eso, ni un paso atrás, para consolidar nuestra 4ta transformación. Plan C avanza.