Etiqueta: opinión

  • Control humano de la IA en tensión

    Control humano de la IA en tensión

    Una de las personas que ayudó a entrenar modelos de inteligencia artificial acaba de renunciar porque considera que las empresas que los desarrollan están “apostando con nuestras vidas”. Otro investigador calcula en más de 10 por ciento la posibilidad de que una futura superinteligencia cause la desaparición de la humanidad durante la próxima década. Al mismo tiempo, esas empresas lanzan sistemas más poderosos, los gobiernos reclaman decidir sus usos y las universidades buscan nuevas maneras de medir el conocimiento. La pregunta ya no es si la IA cambiará nuestra vida, sino quién conservará la capacidad de ponerle límites.

    El 8 de septiembre, Jacob Coxon, investigador que trabajó en OpenAI y Anthropic, anunció su salida de esta última. Acusó a ambas empresas de correr hacia una inteligencia capaz de mejorarse a sí misma sin contar con suficientes garantías de seguridad. Evan Hubinger, responsable de investigar cómo mantener alineados los sistemas de Anthropic con los objetivos humanos, respaldó parte de la advertencia: reconoce que no existe todavía una solución probada para controlar una eventual superinteligencia.

    Dario Amodei, director de Anthropic, llegó a una conclusión similar. Propuso reducir deliberadamente el ritmo con que aumentan las capacidades de los modelos. Le preocupa que la IA ya ayude a crear a su siguiente generación y que agentes de OpenAI hayan realizado acciones cibernéticas no autorizadas contra sistemas de Hugging Face. Su propuesta consiste en incorporar evaluadores externos dentro de los laboratorios, coordinar reglas entre empresas y buscar acuerdos internacionales.

    No todos comparten el diagnóstico. Hay investigadores que consideran exagerado hablar de extinción humana a partir de los modelos actuales. Otros sospechan que el llamado a frenar puede ser una maniobra para contener a los competidores de Anthropic. También existe una objeción geopolítica: una desaceleración unilateral de Estados Unidos podría dar ventaja a China. Pero incluso esas críticas confirman que la discusión dejó de ser una especulación académica. Los propios constructores de la tecnología están debatiendo si todavía pueden gobernar la velocidad de su carrera.

    La tensión crece porque las advertencias coinciden con lanzamientos cada vez más ambiciosos. OpenAI presentó GPT-5.6 en tres versiones: Sol, para tareas complejas; Terra, para trabajo cotidiano, y Luna, más rápida y económica. Sus avances en programación, razonamiento y ejecución de tareas han acelerado la incorporación de agentes de IA en empresas y oficinas.

    El control también se disputa entre empresas y gobiernos. A principios de 2026, el gobierno de Donald Trump exigió a Anthropic permitir el uso de Claude para cualquier fin legal. La compañía se negó a retirar límites relacionados con la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y las armas autónomas letales sin supervisión humana. La respuesta fue designarla como un riesgo para la cadena de suministro de la seguridad nacional y ordenar que agencias federales dejaran de utilizar su tecnología.

    Anthropic acudió a tribunales y, en agosto, una jueza federal determinó que la medida había sido arbitraria, vulneró el debido proceso y constituyó una represalia contraria a la libertad de expresión. El fallo no resuelve el dilema. ¿Debe una empresa privada definir los límites éticos de una herramienta estratégica? ¿O corresponde al Estado decidir sus usos legítimos en nombre de la seguridad nacional? Entregar toda la autoridad a las compañías es riesgoso; concentrarla en los gobiernos tampoco garantiza prudencia.

    Una respuesta distinta surgió en la Universidad de Fudan, en Shanghái. En vez de responder un examen, 51 estudiantes diseñaron preguntas para hacer fallar a DeepSeek, MiniMax y Claude. Cincuenta lograron que al menos uno se equivocara, aunque nadie consiguió derrotar por completo al modelo más fuerte. La lección era sencilla: en un mundo donde una máquina responde pruebas tradicionales en segundos, conocer también implica identificar sus límites.

    El método puede premiar preguntas capciosas y quizá no funcione en todas las disciplinas. Sin embargo, plantea una idea valiosa: conservar el control exige aprender a cuestionar la tecnología, no solamente a utilizarla.

    Los investigadores temen perder el dominio sobre sistemas futuros; las empresas aceleran su despliegue; los gobiernos reclaman autoridad sobre sus usos, y la educación intenta redefinir qué significa saber. El control humano todavía existe, pero ya no puede darse por sentado.

    La inteligencia artificial no está escapando de nuestras manos en un solo instante. La cedemos gradualmente cada vez que confundimos mayor capacidad con mayor seguridad, velocidad con progreso o legalidad con legitimidad. El principal riesgo quizá no sea que las máquinas aprendan demasiado rápido, sino que la humanidad tarde demasiado en decidir qué nunca debería permitirles hacer.

  • La Independencia hoy

    La Independencia hoy

    Cada septiembre, México se llena de banderas, música, luces tricolores y discursos sobre nuestros héroes nacionales. Recordamos a Hidalgo, Morelos, Allende, Josefa Ortiz, Leona Vicario, Guerrero y a tantos hombres y mujeres que participaron en una de las mayores transformaciones políticas de nuestra historia.

    Gritamos ¡Viva México! y celebramos la Independencia. Pero quizá valdría la pena preguntarnos algo más: ¿qué significa hoy ser un país independiente?

    Porque la Independencia no fue solamente la ruptura con la Corona española. Fue también la aspiración de que los mexicanos y mexicanas pudiéramos decidir nuestro propio destino.

    Y esa aspiración ha tenido que defenderse una y otra vez. Después de consumada la Independencia llegaron nuevas amenazas. México enfrentó intervenciones extranjeras, invasiones, guerras y presiones de potencias que pretendían decidir sobre nuestro territorio y nuestro gobierno.

    Fuimos invadidos por Estados Unidos en el siglo XIX. Perdimos más de la mitad del territorio nacional. Después enfrentamos -alentada por los conservadores mexicanos- la segunda intervención francesa y la imposición de un imperio encabezado por Maximiliano.

    Y en cada uno de esos momentos apareció una misma pregunta: ¿México sería dueño de su propio destino o permitiría que las potencias extranjeras decidieran por nosotros?

    La respuesta de personajes como Benito Juárez fue contundente: México debía ser una nación soberana. Por eso resulta imposible entender nuestra historia nacional sin hablar de la lucha antiimperialista.

    Porque México no construyó su identidad únicamente enfrentándose al colonialismo español. También tuvo que defenderse de los proyectos expansionistas de otras potencias. Y esa historia sigue siendo relevante.

    Hoy las formas de dominación son diferentes. Ya no necesariamente llegan ejércitos extranjeros a ocupar nuestras plazas. La presión puede aparecer mediante intereses económicos, dependencia tecnológica, organismos financieros, campañas de desinformación, amenazas comerciales, presiones diplomáticas o intentos de intervenir en las decisiones internas de los países.

    El imperialismo del siglo XXI puede utilizar otras herramientas, pero mantiene una vieja lógica: que las naciones poderosas puedan imponer condiciones a las naciones que consideran débiles.

    Por eso hablar de soberanía en pleno 2026 no es un asunto del pasado. Es un asunto completamente actual. México tiene derecho a definir su política energética, económica, migratoria, social y de seguridad. Tiene derecho a relacionarse con Estados Unidos, Canadá, Europa, América Latina, Asia y el resto del mundo desde la cooperación y el respeto mutuo, no desde la subordinación.

    Un México soberano puede comerciar con el mundo, recibir inversión extranjera, establecer alianzas internacionales y cooperar con otros países. La diferencia está en que cooperar no significa obedecer. Relacionarse con otras naciones no significa renunciar a la dignidad nacional.

    Y quizá ese sea uno de los grandes aprendizajes que nos deja nuestra historia. La soberanía no se hereda para siempre.  Se defiende todos los días.

    Redes sociales

  • EL YOUTUBER QUE NADIE VE

    EL YOUTUBER QUE NADIE VE

    Me da risa, pero también me llama profundamente la atención, la manera en que algunos medios manejaron en los últimos días la polémica surgida a partir de una fotografía tomada durante el arranque del proceso electoral rumbo a 2027 en el Instituto Nacional Electoral. En la imagen, captada por el fotoperiodista Miguel Martínez Corona, se observa a Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, intercambiando mensajes con Manuel Pedrero y enviándole una fotografía de Alejandro “Alito” Moreno junto a un termo con la leyenda “Vota PRI”. Algunos medios interpretaron inmediatamente aquel intercambio como una instrucción para “atacar” al dirigente priista. Lo que sí puede leerse, de acuerdo con las publicaciones que reprodujeron la conversación, es que Montiel señaló que iniciaba el proceso electoral y que Alito ya estaba realizando lo que ella consideraba actos anticipados de campaña; Pedrero respondió: “Woow”, “Lo llevamos” y “Todo el material que vaya saliendo”.

    Y de ahí surgió toda una narrativa. Para unos era simplemente información compartida entre una dirigente partidista y un comunicador; para otros, la fotografía demostraba que Morena “daba línea” a periodistas y youtubers. Alejandro Moreno aprovechó la controversia y el asunto terminó convertido en otro episodio de la batalla política y mediática que ya comienza a sentirse alrededor de las elecciones de 2027. El propio origen de la discusión resulta hasta curioso: un termo rojo con la frase “Vota PRI” llevado por Moreno terminó generando acusaciones, respuestas partidistas y una discusión mucho más amplia sobre la relación entre políticos, periodistas y medios digitales.

    Pero hubo una reacción que particularmente me llamó la atención y, debo decirlo, hasta me causó gracia. En un espacio periodístico escuché una expresión despectiva hacia Pedrero que, palabras más, palabras menos, preguntaba: “¿Y ese p…jo quién es?”. No voy a atribuir la frase a una persona específica mientras no tenga plenamente identificado el video y su autor, porque una cosa es escribir una columna de opinión y otra muy diferente adjudicarle a alguien palabras que no podemos documentar correctamente.

    Pero precisamente de ahí nace el título de esta columna: el youtuber que nadie ve.

    Porque resulta curioso pretender presentar como irrelevante a Manuel Pedrero cuando hoy es director de Los Reporteros MX, conductor de Sin Máscaras y ha construido una audiencia digital considerable. Más importante todavía, en marzo de 2026 recibió del Club de Periodistas de México un reconocimiento nacional en la categoría de Periodismo Digital, categoría que se entregó por primera vez. Pedrero tenía apenas 23 años cuando recibió el galardón y públicamente atribuyó buena parte de ese logro a las audiencias que han acompañado tanto a Sin Máscaras como a Los Reporteros MX.

    Entonces quizá la pregunta no debería ser “¿quién es ese youtuber?”, sino qué está ocurriendo con el periodismo mexicano para que comunicadores surgidos de YouTube y de las redes sociales puedan construir audiencias que antes estaban prácticamente reservadas para las grandes televisoras, los periódicos y las estaciones de radio.

    Ese fenómeno merece analizarse independientemente de nuestras simpatías políticas.

    Yo sí tengo una posición respecto a Manuel Pedrero y no pretendo esconderla: reconozco su trabajo y expreso mi apoyo total a nuestro director. Considero que ha construido una audiencia precisamente porque existe un sector importante del público que confía en su manera de comunicar y que encuentra en su trabajo una alternativa a los medios tradicionales. Sus detractores podrán cuestionar su cercanía ideológica con la llamada Cuarta Transformación y, a partir de episodios como el intercambio con Montiel, discutir qué tan independiente consideran su ejercicio periodístico. Esa discusión es legítima. Pero una discusión seria tendría que hacerse con argumentos y evidencia, no simplemente preguntando despectivamente quién es alguien cuya presencia digital es perfectamente verificable.

    También quienes escribimos o participamos en medios identificados con una visión favorable a la transformación del país debemos aceptar algo elemental: apoyar las acciones de un gobierno que consideramos positivas no significa renunciar a la crítica. Nosotros tratamos de informar al pueblo de México sobre las obras y decisiones que consideramos benéficas para el país, pero eso no significa que debamos guardar silencio cuando alguien se equivoca. Manuel Pedrero también informa y critica a quienes considera que lo merecen. Esa independencia de criterio será todavía más importante conforme avance el proceso electoral.

    Porque ahí está, desde mi punto de vista, el verdadero tema de fondo.

    México ya entró en la dinámica política rumbo a 2027. Y la batalla no solamente se disputará en las urnas. Se disputará en televisión, periódicos, radio, YouTube, TikTok, Facebook, X y cualquier plataforma capaz de colocar una narrativa frente a millones de mexicanos. Una fotografía, un mensaje de WhatsApp, un video de treinta segundos o una declaración fuera de contexto pueden dominar durante días la conversación pública.

    Por eso Morena deberá tener muchísimo cuidado con toda la operación política y electoral que viene. Y la oposición también tendrá que estar sometida exactamente al mismo escrutinio.

    Los dinosaurios de la política no desaparecieron; simplemente aprendieron a sobrevivir.

    Muchos de quienes durante décadas aprendieron a operar elecciones, construir alianzas, movilizar estructuras y controlar narrativas continúan presentes en la política mexicana. Algunos cambiaron de partido, otros cambiaron de aliados y otros simplemente cambiaron de estrategia. Conforme pasan los años, la oposición que durante décadas tuvo enormes espacios de poder observa un escenario político completamente diferente. Morena controla hoy espacios institucionales que antes pertenecieron al PRI y al PAN, mientras esos partidos buscan reconstruir estructuras, recuperar electores y encontrar una narrativa capaz de competir nuevamente por el poder.

    Eso es política. Y precisamente por eso hay que observar a todos.

    Cuando desde la oposición se anuncia que habrá una vigilancia especial para impedir un supuesto robo electoral por parte de Morena, esa afirmación debe analizarse con cuidado. Una cosa es vigilar las elecciones, algo absolutamente legítimo y necesario para cualquier fuerza política, y otra anticipar como hecho algo que todavía no ha ocurrido. Si existen irregularidades deberán documentarse, denunciarse ante las autoridades correspondientes y probarse. De la misma manera, Morena tampoco debería utilizar su posición dominante para descalificar automáticamente cualquier señalamiento de la oposición.

    Yo tengo mi propia lectura política: creo que veremos una operación muy fuerte de las estructuras opositoras y de sus aliados para recuperar espacios y reconstruir parte del poder perdido durante los últimos años. Pero esa es precisamente mi interpretación y será el desarrollo del proceso electoral el que permita comprobar hasta dónde llega cada estrategia.

    Los intereses económicos también forman parte inevitable de esta recomposición. Durante décadas existieron empresarios estrechamente vinculados con determinadas estructuras políticas y hoy el mapa empresarial mexicano es mucho más complejo. Hay empresarios que mantienen posiciones críticas frente al gobierno, otros que colaboran con él y muchos que simplemente toman decisiones de acuerdo con las condiciones económicas de cada momento. Sería demasiado simplista decir que todos están de un lado o del otro. Lo que sí resulta evidente es que la relación entre poder político, poder económico y medios de comunicación continúa siendo uno de los grandes temas de México.

    Y mientras todo esto ocurre, otro episodio de estos días retrató perfectamente el nivel de confrontación política que vive nuestro país.

    Miguel Ángel Yunes Linares, exgobernador de Veracruz, fue increpado en un aeropuerto por un ciudadano que lo llamó “traidor” y “sinvergüenza”. El video muestra que Yunes, en lugar de continuar caminando, regresó hacia quien lo estaba increpando y respondió directamente: “No traicioné a nadie”. El intercambio subió de tono y terminó con Yunes dejando claro que, si el hombre quería continuar la discusión, podían hacerlo en otro lugar.

    Sinceramente, a mí esa reacción me llamó mucho la atención.

    Independientemente de las diferencias políticas que cualquiera pueda tener con Miguel Ángel Yunes Linares, regresar y enfrentar verbalmente a quien te está insultando requiere carácter. Don Miguel regresó, dio la cara, respondió que él no había traicionado a nadie y sostuvo su posición frente a quien lo estaba increpando. Cada lector podrá estar de acuerdo o no con él, pero el episodio dice mucho del carácter político que ha construido durante décadas.

    Por supuesto, el reclamo que recibió tampoco apareció de la nada. Tiene un antecedente político muy concreto. En septiembre de 2024, Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del exgobernador y entonces senador electo por el PAN, votó a favor de la reforma constitucional al Poder Judicial impulsada por Morena y sus aliados. Aquel voto adquirió enorme relevancia dentro de la aritmética legislativa necesaria para alcanzar la mayoría calificada en el Senado. Miguel Ángel Yunes Linares, como suplente, incluso ocupó temporalmente el escaño durante aquella jornada. Desde entonces, sectores de la oposición han calificado aquella decisión como una traición; los Yunes han rechazado esa interpretación y han defendido públicamente su actuación.

    Y precisamente ahí encuentro el hilo que conecta ambos acontecimientos.

    Estamos entrando en una etapa en la que todos van a ser observados: dirigentes, candidatos, periodistas, youtubers, empresarios, exgobernadores y operadores políticos.

    Ya prácticamente no existen los espacios públicos sin cámaras.

    Una cámara puede descubrir el mensaje que aparece en el teléfono de una dirigente partidista durante un evento político y otra puede registrar, días después, la discusión de un exgobernador con un ciudadano dentro de un aeropuerto. En cuestión de minutos las imágenes pueden recorrer todo México y cada grupo político intentará utilizarlas para fortalecer su propia narrativa.

    La política mexicana cambió.

    Pero también cambió el periodismo.

    Antes, para tener influencia nacional prácticamente había que tener detrás una televisora, una cadena de radio o un gran periódico. Hoy un joven con una cámara, un micrófono y una conexión a internet puede construir una audiencia gigantesca. Y eso está sacudiendo a una industria que durante décadas decidió quién tenía voz y quién no.

    Eso tampoco convierte automáticamente a ningún youtuber en buen periodista, del mismo modo que trabajar para una gran televisora tampoco garantiza independencia, objetividad o rigor. La audiencia tendrá que juzgar a cada comunicador por la calidad de la información que presenta, por la evidencia con la que sostiene sus afirmaciones, por su transparencia y, sobre todo, por su capacidad de mantener credibilidad con el paso del tiempo.

    Por eso me resulta tan divertida aquella pregunta:

    “¿Y ese p…jo quién es?”

    Pues ese es Manuel Pedrero.

    El joven periodista que recibió en 2026 un reconocimiento nacional en Periodismo Digital. El director de Los Reporteros MX. El conductor de Sin Máscaras. Un comunicador que despierta respaldo entre unos y críticas muy fuertes entre otros, pero que evidentemente ya forma parte de la conversación política nacional.

    El supuesto “youtuber que nadie ve”.

    Quizá algunos todavía no entienden el tamaño del cambio que ocurrió frente a sus ojos. Mientras una parte del viejo ecosistema mediático continúa midiendo la importancia de un periodista por el nombre de la televisora, el periódico o la estación de radio que aparece detrás de él, millones de mexicanos ya consumen información de otra manera.

    Hoy la credencial para entrar a la conversación pública ya no la entrega solamente una televisora.

    La entrega también la audiencia.

    Y esto apenas comienza.

    Se acerca una operación política y electoral intensa. Habrá acusaciones, filtraciones, videos, fotografías, encuestas, campañas digitales y seguramente intentos de manipulación de la conversación desde distintos frentes. Morena tendrá que cuidar sus formas y demostrar con hechos aquello que afirma defender; la oposición tendrá que sustentar sus denuncias con evidencia; las autoridades electorales tendrán que hacer valer las reglas; y nosotros, desde los medios, tendremos una responsabilidad todavía mayor: informar, documentar, investigar y también criticar cuando corresponda.

    Porque ningún partido debería recibir un cheque en blanco de los periodistas.

    Y ningún periodista debería necesitar el permiso de los viejos medios para existir.

    Así que, como dice aquella canción, ahora sí:

    Cuidado. Mucho cuidado.

  • Ataques arteros y poca valentía

    Ataques arteros y poca valentía

    Cada día, como estrategia de guerra de desgaste a través de los medios, aparecen ataques nuevos contra la Soberanía Nacional, tanto de parte del imperio del norte, como de sus esbirros, que no aliados, dentro de la llamada oposición en México.

    Un día gritan que una gobernadora ya no tiene visa, como para que se piense lo peor de ella; otro día, que un gobernador tiene tales o cuales propiedades , mismas que ha declarado abiertamente y de las que se sabe bien de dónde vienen; otro día critican a otra gobernadora porque ha viajado al extranjero, pero nunca dicen cuál ha sido el propósito de esos viajes, nomás se ven los beneficios para su estado, pero estos atacantes, miran de soslayo los grandes resultados obtenidos; días después, hablan de otra gobernadora por asuntos que se generan por contaminación, nunca dicen que los datos los consiguieron de las propias publicaciones de la citada gobernadora y menos citan todo lo que se está haciendo.

    No paran de llamar narco gobierno al que emanó de la votación más copiosa de la historia de este país, tampoco dejan de decir que los funcionarios públicos provienen de un narco partido.

    En realidad, se miran en el espejo y espetan sus mentiras y las repiten como merolicos tratando de convertirlas en verdad. Actualmente esa estrategia NAZI ya no funciona, en cambio si recibe el desprecio y mayor descrédito de quienes las leen o escuchan. Siguen creyendo que el Pueblo es tonto y que no sabe nada. Cierto es que hay gente que efectivamente no mira la realidad como es, pero son aquellos que están del lado de estos proto fascistas que pululan en los partidos políticos de oposición, que creen que pueden ganar elecciones desacreditando al contrincante y no va a funcionar, como dice la Dra. Sheinbaum, “van bien”.

    Veo con claridad que las declaraciones del porro Alito Moreno respecto de su participación en las elecciones en Tabasco, especialmente en el distrito en el que, seguramente ganará López Beltrán, que se saben derrotados y no por un fraude como los que ellos cometían en cada elección, sino por la fuerza que MORENA ha cobrado en Tabasco. No tienen salida, aquí probablemente pierdan el registro se alíen con o no con otros de su calaña.

     Ciegos como son, no pueden ver el cúmulo de apoyo que tiene MORENA en Tabasco, y aunque haya oposición en alianzas, no podrán vencer. El trabajo del Gobernador Javier May ha sido tan cercano a la gente y, aunque a veces sea lento, las soluciones a los problemas cada vez son más tangibles. Falta mucho por hacer, pero se está haciendo.

    Un bemol sigue teniendo los gobiernos de la 4T, los problemas de agua y tráfico, así como el trabajo con los jóvenes que ya han sido atrapados por las adicciones, poco o nulo trabajo se hace en su favor, solo los Grupos Anónimos, léase de AA, de AS, de NA, o cualquiera de los que funcionan con un programa de 12 pasos están intentando, con sus escasas fuerzas financieras, ayudar a resolver este flagelo tremendo a nuestra juventud.

    Sería deseable que el IMSS, el IMSS-Bienestar y las demás instituciones de salud, le dieran todo su apoyo y ayuda a estas agrupaciones de autoayuda y que lo hicieran de manera anónima, porque de otro modo ellos no la aceptarán.

    Ser críticos con nuestro gobierno es absolutamente indispensable, pero siempre con la verdad y los datos ciertos, no con mentiras ni montajes que resultan absurdos y hasta mueven a risa. Es tiempo de unidad con todas las izquierdas, no con la oposición, como dice Monreal, a ese y a Haces, habrá que aislarlos. Así de indeseables resultan, se parecen a Alito.

  • Sumas y restas de los panistas

    Sumas y restas de los panistas

    Los panistas están tan alejados de México y los mexicanos que presentaron una iniciativa para endurecer las sanciones contra servidores públicos que se vinculen con organizaciones dedicadas al narcotráfico, con penas de 140 años de prisión, cuando el promedio de vida es de 75 años.

    Es decir, para que haya alguien acusado de estar vinculado al narcotráfico debe tener, por lo menos 18 años. Es decir, saldría de prisión a los 158 años, y sólo falta que digan que puede rehacer su vida una vez purgada la condena.

    A los panistas no les salen bien las cuentas cuando se trata de medir las más elementales cifras. Recordemos que el líder nacional Jorge Romero, criticó a Morena porque afirmaba que metería una iniciativa para que las mujeres abortan a los nueve meses, y añadía, “a un mes de dar a luz”.

    El PRIAN había mostrado síntomas de mala educación en matemáticas en 2006, cuando la diferencia de 0.56 por ciento en los votos consideraron que no era necesario contar cada uno de ellos en todas las casillas, ante serias sospechas de fraude. Tomaron una muestra no representativa y el fraude se perpetró.

    La candidata del PRIAN de 2024, distribuyó acciones de su empresa al 130 por ciento entre su familia, y Maru Campos afirma que si a 100 le quintan ocho, le quedan dos.
    Cómo tomar en serio aquellos estridentes reclamos sobre la representación de Morena en el Congreso o cualquier conteo de votos si no pueden acertar en las más simples operaciones.

    El coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, Elías Lixa, sostuvo que deben existir sanciones específicas para funcionarios que incurran en este tipo de conductas. Lo cual, ya están estipuladas, lo único que ellos quieren aportar a la historia es el año de sanciones, es decir, son pocos 40 años, ellos quieren 140, o nada. Su postura es un poco excéntrica, sobre todo cuando la explican la iniciativa que plantea penas de entre 80 y 140 años de prisión, además de multas de 12 mil a 24 mil días.

    Tampoco son muy creativos con iniciativas de ley, ahí tenemos la iniciativa que presentó Kenia López Rabadán, de nombrar México y no Estados Unidos Mexicanos, para lo que convocó a una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados.

    Pero tampoco están bien en el sentido de la orientación porque viajan a Europa, principalmente a Bélgica para reclamar que en México no les hacen caso, porque la atención del pueblo es proporcional al número de votos en las urnas así como su número de legisladores. Aunque tengan una sobrerrepresentación en los medios.

    Poco puede hacerse con los panistas, quienes además reclaman al gobierno una mala educación, cuando la instrucción que recibieron deja mucho que desear. Su pasión por mostrar los resultados de un examen estandarizado como la prueba Pisa, cuyos contenidos nada tienen que ver con la realidad no solo mexicana sino latinoamericana, pero con la visión tergiversada de la realidad de los panistas cada vez se les toma menos en cuenta, menos en materia de educación.

  • PRENSA ALTERNATIVA

    PRENSA ALTERNATIVA

    Durante la campaña por la presidencia en el 2018 y el inminente triunfo de Andrés Manuel López Obrador, se integraron a la lucha en apoyo al proyecto de la Cuarta Transformación periodistas de prestigio probado, influencers, y muchos ciudadanos a través de las “benditas redes sociales”, como bien las nombró el presidente Obrador.

    Muchos ciudadanos al fin encontramos la forma de participar de forma directa, sin asumir interés en lograr algún cargo, solo con la intención de aportar de manera patriótica al proyecto de la 4T para lograr el cambio verdadero.

    Así fue como se conformó un grupo de ciudadanos con o sin conocimientos de periodismo, comunicación, manejo de redes… Muchos aprendimos sobre la marcha, aportando ideas y conocimientos en contra de la principal problemática emanada del periodo neoliberal, antecedido del régimen priista, buscamos aportar al principal objetivo de Andrés Manuel que fue acabar con el cáncer de la corrupción, enquistado en la sociedad durante décadas por los gobiernos prianistas.

    La necesidad ciudadana de obtener información puntual y objetiva, provocó el desplazamiento de la audiencia hacia los medios alternativos, principalmente los llamados youtubers, fue también gracias a la experiencia durante la campaña que se valoró las diferentes opciones que existen en las redes sociales como alternativa de difusión, que al final lograron desplazar a los medios corporativos, prensa escrita, radio y televisión.

    Necesitamos valorar, reconocer, atesorar la nueva manera de difundir la información. Por esa razón los medios comerciales corporativos se encuentran en total desesperación porque ven mermados sus recursos, los aparentes despidos solo son producto de su falta de respeto a la inteligencia de la audiencia, que ya no les cree ni les tiene respeto.

    Así se encuentra la actual confrontación entre los comentócratas neoliberales y la sociedad que defiende su derecho constitucional a recibir información puntual, objetiva y a la difusión de sus ideas de manera libre.

    Nos lo hemos ganado, es indispensable aprovechar lo logrado, cerrar filas para lograr el objetivo principal. Acabar con la corrupción de los medios corporativos tradicionales.

  • Mega y diversa / La nueva ZMVM II

    Mega y diversa / La nueva ZMVM II

    Escribo este análisis con mi amigo Pedro Rivera Cabrera,
    geógrafo (UNAM) y geomata especialista en MDM (INEGI).

    Conforme a su nueva delimitación, la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), con sus 84 municipios y demarcaciones territoriales, alcanza una superficie de 9.2 mil kilómetros cuadrados.

    La nueva ZMVM tiene una superficie total de 9,188 kilómetros cuadrados —uso la sumatoria de los polígonos correspondientes, según el Marco Geoestadístico 2020, INEGI—. De este territorio, 6,295 km² corresponden al Estado de México, que concentra 69% de la superficie metropolitana; Hidalgo aporta 1,210 km² (13%); la Ciudad de México, casi 1,500 km² (16%); y Morelos, 189 km² (2%). Así, aunque la CDMX constituye el núcleo histórico y urbano de la metrópoli, más de dos terceras partes de la superficie de la ZMVM se encuentran en territorio mexiquense, mientras que Hidalgo y Morelos incorporan conjuntamente poco más de 15% del espacio metropolitano.

    Así que la enorme ZMVM no sólo contiene por completo a toda una entidad federativa, la Ciudad de México, también es más extensa que cuatro estados de la República: Tlaxcala, Morelos, Aguascalientes y Colima. La ZMVM mide más de seis veces la superficie de la CDMX, y es casi dos veces el territorio de Morelos y más del doble del de Tlaxcala.

    La nueva Zona Metropolitana del Valle de México tiene prácticamente la misma superficie que todo un país europeo: Chipre… Y Chipre está habitado por menos de 1.5 millones de personas. ¿Y la ZMVM?

    Usando los datos que arrojó el Censo de Población de 2020 —pronto estarán disponibles los resultados de la Encuesta Intercensal 2025—, resulta que en la ZMVM vivimos 22.2 millones de personas. Eso quiere decir que, con datos a 2020, casi uno de cada seis habitantes de México vive dentro de la ZMVM.

    En la ZMVM vive más gente que en cualquiera de las 32 entidades federativas del país.

    • Supera con casi 5.2 millones de habitantes al Estado de México, la entidad más poblada de nuestro país.
    • La ZMVM tiene 13 millones más de habitantes que toda la Ciudad de México.
    • En la ZMVM hay 30 veces la población que tiene el estado menos poblado del país, Colima.

    La ZMVM, con 22.2 millones de habitantes, tiene más población que países enteros como Chile, Rumania, Países Bajos, Guatemala y otro montón.

    Ahora, según estimaciones de la SEDATU, para 2025 la ZMVM tiene una población total de 23.1 millones de habitantes. Considerando esta cifra, la ZMVM reporta una población relativa 2,513 hab/km². Nueva York muestra una densidad cercana, de alrededor de 2,950 hab/km², pero hay otras realidades urbanas mucho más densificadas: El Cairo, Egipto, registra una densidad demográfica de más de 15,500 hab/km², y Mumbai, India, supera los 27,000 hab/km², posicionándose como uno de los entornos urbanos más verticalizados y compactos del mundo.

    En realidad, la incorporación de 84 municipios diluye la densidad media global de la ZMVM, al integrar más territorio mixto. A pesar del promedio general de 2,513 hab/km², el núcleo central metropolitano conserva zonas con concentraciones demográficas mucho más elevadas. Por ejemplo, si la CDMX tiene una población relativa de poco más de 6,160 hab/km², a nivel municipal/demarcación territorial, las unidades más densificadas de todo nuestro país se localizan, claro, en la ZMVM:

    • Iztacalco, CDMX: 17,520 hab/km²
    • Nezahualcóyotl, Estado de México: 17,026 hab/km²
    • Cuauhtémoc, CDMX: 16,786 hab/km²
    • Benito Juárez, CDMX : 16,260 hab/km²
    • Iztapalapa, CDMX: 16,220 hab/km²

    En el extremo opuesto, los cinco municipios de la ZMVM con menor densidad de población son:

    • Isidro Fabela, Estado de México: 15 hab/km²
    • Villa de Tezontepec, Hidalgo: 144 hab/km²
    • Huitzilac, Morelos: 130 hab/km²
    • Nopaltepec, Estado de México: 125 hab/km²
    • Axapusco, Estado de México: 102 hab/km²

    Es decir, incluso al interior de la ZMVM la heterogeneidad territorial/demográfica es enorme: mientras que en Iztacalco más de 17,500 personas tienen que pernoctar en promedio en un km2, en Axapusco 102 personas disponen del mismo espacio. Esa brecha de más de 170 veces entre la densidad de Iztacalco y la de Axapusco ilustra con total claridad el enorme desafío de planeación y gobernanza que implica la nueva ZMVM de 84 municipios.

    @gcastroibarra

  • Disolver los valores familiares

    Disolver los valores familiares

    Con dinero baila el perro ¿Por qué? Porque en una economía de mercado el único valor es el monetario, el poder económico ante el cual todo se doblega, se postra, se rinde. En el capitalismo tardío no tiene sentido hablar de aquello de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No. En el capitalismo tardío se da todo al mercado, porque todo pertenece al mercado, todo tiene un precio y todo se puede comprar. Incluso, los valores familiares, que digo incluso, ¡sobre todo, los valores familiares! Si alguien sabe de lo que estoy hablando, es esa caterva de comentócratas y opinadores profesionales que opinan porque pueden opinar, que opinan porque han puesto precio a su opinión y la subarrendan al mejor postor.

    Muestra de esta sabia sabiduría que sabe que sabe, es lo dicho por la siempre pulcra y jamás becada, aunque pensionada, María Amparo Casar, en un afortunado tropiezo dentro del programa Tolerancia Cero de TV Azteca. Sabiduría que a algunos, incluida la presidenta, puede parecerles burda y migajera. Casar sostuvo como lo sostiene quien no sostiene nada, que; antropológicamente, el reparto de becas como jóvenes construyendo el futuro, tiene el efecto de que los hijos tengan más dinero que los padres y eso empieza a disolver los valores familiares.

    Y es que, seamos claros, una sociedad donde la autoridad no está supeditada al dominio económico, una sociedad en la que el respeto no depende de la dependencia económica, una sociedad en la que la violencia no se impone (también) en lo económico, una sociedad en la que los valores no son los valores del mercado, donde quien tiene más dinero no está por encima de los demás, es una lamentable y totalitaria sociedad comunista en la que no vale la pena vivir. Porque vivir con valores que no descansan sobre la base del libre mercado, el consumismo y el poder económico, no es vivir.

    Entrados en gastos

    Podrán decir lo que quieran de la tradición, la reciprocidad, o la redistribución. Podrán lanzar loas sobre la necesidad de preservar los vínculos y lazos familiares y sociales. Podrán aplaudir el cuidado, la generosidad, el bien común y la dignidad,  pero todo ello solo sirve para promocionar pueblos mágicos y explotar la nostalgia como disparador del consumo. Una sociedad debe regirse por la generación de intercambios de bienes y servicios, no por la memoria que arrastra detrás de ella. Deseo material, consumo y acumulación son la piedra angular de nuestras vidas, no el cuidado del entorno y la confianza mutua. Una ética no mercantil, preocupada por lo justo y aquello por lo que no puede pagarse, es una ética que nos condena al lastre de depender del otro sólo porque en el otro hemos depositado nuestros afectos.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
  • El caso Cerimedo: la trampa de vender veneno con etiqueta de libertad

    El caso Cerimedo: la trampa de vender veneno con etiqueta de libertad

    La libertad de expresión es uno de los pilares de cualquier democracia. Gracias a ella podemos cuestionar a quienes gobiernan, denunciar abusos, expresar desacuerdos, defender una causa o sostener una opinión que incomode a la mayoría. Es justo por eso que debemos ser cuidadosos cuando alguien pretende utilizar ese derecho como protección para conductas que van mucho más allá de expresar una simple opinión.

    El caso de Fernando Cerimedo en Brasil permite entender esta diferencia y revela un problema que ya no pertenece únicamente a los tribunales o a los grandes juristas: la manera en que la desinformación puede utilizarse para alterar la percepción de millones de personas y con ello provocar desconfianza en las instituciones, llevar la disputa política de las pantallas a las calles, e inclusive arruinar la vida de alguna persona.

    Cerimedo es un consultor y estratega político argentino relacionado con campañas de la derecha latinoamericana, entre ellas las de Javier Milei y Jair Bolsonaro. Después de las elecciones presidenciales brasileñas de 2022, difundió contenidos en los que cuestionaba el correcto funcionamiento de las urnas electrónicas y sostenía que determinados resultados habían sido manipulados. El problema no fue simplemente que expresara una posición política contraria al resultado electoral; la importancia radicaba en la difusión de afirmaciones presentadas como información técnica, aun cuando no existían elementos suficientes que demostraran el fraude que se estaba denunciando.

    Y eso no fue lo único que importó, sino también la forma. Los mensajes se presentaban acompañados de gráficos, datos, supuestos análisis técnicos y transmisiones diseñadas para generar la impresión de que se estaba revelando una verdad oculta. En las redes, esa apariencia puede ser muy poderosa, ya que cuando una afirmación se presenta con lenguaje técnico, imágenes, cifras y una gran cantidad de reproducciones, muchas personas pueden asumir que es cierta antes de detenerse a comprobarla, puesto que la gran mayoría de la población no tiene por qué ser experta para discernir si los datos informáticos son o no verdaderos.

    Las consecuencias fueron sumamente graves. Después de la derrota electoral de Jair Bolsonaro, en enero de 2023, miles de personas que rechazaban el resultado de las elecciones participaron en actos de protesta que terminaron con la invasión y destrucción de edificios de las principales instituciones brasileñas: el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal Federal y el Palacio de Planalto. No fue simplemente una discusión acalorada en redes sociales. La desconfianza alimentada durante meses terminó trasladándose al espacio público y puso en riesgo real la estabilidad institucional de una democracia.

    Para entender quién es realmente Fernando Cerimedo, hay que quitarle la máscara. Este tipo arrastra un historial turbio y peligroso; fue detenido en Bolivia, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de su propia pareja, que además estaba embarazada. Y fue justo ella quien, con su testimonio, lo dejó al descubierto al confesar a qué se dedica en verdad: no hace periodismo ni defiende ideas, tiene montada una red para desestabilizar países y polarizar a la gente en redes sociales, usando las mismas trampas, montajes y golpeteo mercenario que tipos como Javier Negre. Así que no nos equivoquemos: esto no es libertad de expresión, es un negocio sucio diseñado para fabricar caos.

    Aquí hay que distinguir, ya que como ciudadanos debemos tener muy claro que una cosa es expresar una opinión, incluso una opinión equivocada, y otra muy distinta es construir deliberadamente una operación de desinformación destinada a presentar como hechos afirmaciones que no lo son, especialmente cuando existe una intención de manipular a la población o provocar acciones contra las instituciones democráticas.

    La libertad de expresión protege el desacuerdo, protege la crítica al gobierno, la oposición política, el debate público y hasta las ideas que pueden resultar incómodas, ofensivas o profundamente equivocadas. Una democracia no puede existir si el Estado pretende decidir qué opiniones son correctas y cuáles deben desaparecer.

    Pero la existencia de ese derecho tampoco significa que todo lo que se publica en internet quede automáticamente protegido por la palabra “libertad”. Los derechos fundamentales conviven con responsabilidades. El análisis jurídico debe atender al contenido del mensaje, a la manera en que fue difundido, al contexto, a sus consecuencias y, cuando corresponda, a la existencia de una conducta deliberada detrás de esa difusión.

    Esta diferencia es sumamente importante en una época en la que cualquier persona puede recibir en segundos un video, una grabación, una fotografía o una supuesta investigación que parece revelar algo que “nadie quiere que sepamos”. La velocidad de las redes sociales muchas veces permite que una mentira llegue a millones de personas antes de que una institución, un periodista o un ciudadano pueda demostrar que es falsa.

    Por eso, el caso Cerimedo también nos deja una enseñanza indispensable para México. La desinformación no siempre llega con apariencia de mentira. A veces llega cuidadosamente producida, con música, imágenes, cifras, lenguaje técnico y una narrativa diseñada para despertar miedo, indignación o enojo. Y cuando una persona comparte ese contenido convencida de que está difundiendo una verdad, puede convertirse, sin saberlo, en parte de una cadena de desinformación y mentiras enormes.

    No se trata de desconfiar de todo ni de pedirle al gobierno que vigile lo que pensamos. La clave es pausar y comprobar antes de compartir. Vale la pena hacerse preguntas básicas: ¿quién lo firma?, ¿cuál es el origen del dato?, ¿hay pruebas o fuentes confiables que lo respalden?, ¿nos están informando o solo buscan indignarnos?

    Desde mi labor como jueza lo digo claro: la ley tiene que cuidar la crítica y el desacuerdo, jamás amordazarlos. Pero la libertad de expresión no es un cheque en blanco para el fraude. No podemos permitir que la mentira organizada se disfrace de derecho, porque cuando se destruye la verdad, se manipula al pueblo.

    La democracia la sostienen las personas, no los papeles. El caso Cerimedo nos avisa a tiempo: la estabilidad del país se disputa hoy en las redes sociales. No se trata de censurar a nadie, sino de abrir los ojos y marcar un límite tajante: se vale cuestionar al poder, pero manipular con mentiras no es libertad, es una trampa.

  • Preparar el regreso a clases

    Preparar el regreso a clases

    En la Universidad Autónoma Metropolitana, mi Casa abierta al tiempo, se prepara el ingreso al trimestre de otoño de 2026 con una nueva noticia: se anunció un tercer proceso de admisión a licenciatura. Esto ha dejado a los profesores con más preguntas que respuestas. Tenemos que recordar que la UAM posee cinco unidades académicas, en cada una se imparten distintas licenciaturas y posgrados y cada una tiene un campus localizado en una zona específica. Las unidades son: Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Lerma y Xochimilco, cada una posee una dinámica propia, pero comparten similitudes en organización. 

    La UAM Xochimilco posee su propio sistema educativo, el cual requiere algunas características que se traducen en circunstancias materiales, por ejemplo, los salones. El Modelo Xochimilco, denominado Sistema Modular, requiere que los estudiantes sean muy activos en su proceso formativo y para ello los grupos de estudiantes no pueden ser mayores a 20. Sin embargo, las últimas generaciones en psicología, han estado constituidas por 25 o 28 estudiantes, esto complica la organización de trabajos en equipo, pero también el uso de los salones de clases, ya que desde su constitución, en los años setentas, los salones están hechos para grupos de máximo 20 personas. 

    En la licenciatura de psicología, donde hay una mayor demanda de parte de los estudiantes, ya me ha tocado trabajar con grupos de 28 personas. Esto complica el espacio, que no fue creado para esa cantidad de gente, pero también la organización de equipos. Por más que uno invita a los estudiantes a organizarse en grupos pequeños, los estudiantes prefieren equipos más grandes. Esto les provoca muchos  conflictos, porque es más sencillo organizar el tiempo y el trabajo de cuatro personas que de seis, por ejemplo. He tenido que trabajar mucho con los más grandes, sobre todo al final del curso cuando todos se pelean porque el trabajo es demasiado y las actividades son organizadas por uno o dos de los estudiantes. 

    Otro elemento complejo que comparten todas las unidades académicas es que la organización trimestral impide que todos los cursos del año haya todos los trimestres lectivos; me explico, hay por año tres cursos lectivos: invierno, primavera y otoño y en cada uno se imparten dos trimestres diferentes por carrera. Por ejemplo, en primavera sólo hay sexto y séptimo trimestre, a mediados de este septiembre comenzaremos sólo tendremos séptimo y octavo. Eso implica que si un estudiante necesita repetir un sexto trimestre en otoño, tendrá que esperar un periodo para inscribirse. 

    En este contexto el nuevo ingreso para la UAM que se está preparando deja muchas dudas ¿va a iniciar el enero un curso de primer trimestre? Eso quiere decir que ¿en todos los periodos lectivos habrá grupos de todos los cursos? ¿Se harán nuevas contrataciones de personal para atender los nuevos grupos? ¿en las unidades académicas se construirán nuevos edificios que puedan dar servicio a los nuevos grupos o grupos que podrían ser más numerosos? Celebro el compromiso de nuestra universidad para atender la necesidad educativa de los jóvenes, pero aún no me queda claro cómo va a ser aplicada la estrategia. Yo espero que pronto tengamos información al respecto y que los estudiantes del siguiente proceso de admisión tengan mucha suerte.