Etiqueta: opinión

  • Ignoremos que el pasado pasó

    Ignoremos que el pasado pasó

    Como si hiciera falta, Andrés Manuel termina su sexenio insistiendo insistentemente en la insistencia de insistir en culpar al pasado de todo aquello que no se hizo en su sexenio. Afirmando, una vez más, durante su último informe de gobierno, que “[…] todavía es notorio el atraso por el periodo en que el gobierno estuvo en manos de oligarcas que saquearon e impidieron el progreso con justicia de quienes vivimos en este paraíso llamado México”. Es notorio el atraso por el periodo que el gobierno estuvo en manos de oligarcas, los resultados de los mexicanos en las olimpiadas de Parías son culpa de los gobiernos del pasado, los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto son culpables de la violencia en el país. Todo, absolutamente todo tiene que ver con el pasado. Tenemos un presidente que ꟷpara molestia de nuestra noble oposición carente de noblezaꟷ no mira al futuro, habita en un presente que está concatenado al pasado. Un presidente incapaz de fantasear con un fantasioso futuro mejor y sin fundamento, sin posibilidades, sin nada más que velar por los intereses de la interesada clase privilegiada.

    Sin importar los grandes esfuerzos pedagógicos de la comentocrácia al servicio de los intereses de quienes solo se interesan por ellos mismos, López Obrador se empeña en que el ser humano es un ser histórico y en que la sociedad es producto de las decisiones que tomó en el pasado. Se aferra a la obtusa idea de que en lo humano no hay nada que se de por generación espontánea, que todo es fruto de ese devenir en el que estamos insertos, de nuestra condición histórica y la condena del tiempo. Pareciera que prefiere vivir en el pasado, a encarar con valentía el futuro, hacer un par de decretos para motivarse, enfocar la mente y lograr objetivos que materialmente resultan inalcanzables. Nuestro presidente se niega a utilizar afirmaciones positivas que atraigan el éxito y prefiere vivir anclado en el tiempo, victima de las consecuencias de los acontecimientos pasados.

    México necesita un presidente que entienda la entendida necesidad de mirar de frente el vacío del futuro. Un presidente dispuesto a construir castillos en el aire. Un presidente que no tenga miedo a romper retóricamente con el pasado, darle la espalda y seguir adelante ignorándolo por completo, como si nunca hubiera existido, como si uno pudiera ser y estar sin arrastrar consigo la forma en la que uno fue y estuvo ayer, hace un mes, hace un año, hace una década. Necesitamos un presidente libre de todo rastro anterior a él, un presidente que sepa que la única certeza que tenemos es la incertidumbre del futuro. De nada sirve voltear atrás, de nada sirve vivir en el presente, lo único que tiene sentido es habitar ese tiempo que no es, ni ha sido, habitar ese tiempo que no sabes si habrá de llegar. No entender esto implica no entender que vivimos en un mundo de posibles posibilidades para aquellos que tienen posibilidades. Implica vivir anclado a lo que se es y no a lo que se puede ser, a lo que hay y no a lo que puede haber, a lo que se tiene y no a lo que se puede tener. No tiene sentido regresar constantemente a un pasado que ya pasó, mucho menos cuando ese pasado no fue esplendoroso.

    Entrados en gastos

    Aferrarse al pasado, a lo que ya fue, no sólo bloquea la posibilidad de ser otra cosa que no se es, o de negar lo que somos. Estar atorados en una realidad material que nos determina y determina las posibilidades de lo que podemos determinar, es un terrible motivo de vergüenza para nuestra plebeya clase aristocrática llena de aspiracionismo, echaleganismo, y tarjetas de crédito con múltiples deudas. Resulta difícil presumir que uno es lo que realmente no es, resulta imposible dar la espalda a nuestra realidad, a lo que somos, a ese lugar del que venimos, carente de monarquías, ausente de noblezas, escaso de un pasado dinástico que nos garantice el privilegio de heredar un futuro privilegiado, cuando con tanta insistencia se insiste desde el gobierno en las consecuencias del pasado.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • AMLO: UN LEGADO DE TRANSFORMACIÓN Y DE UN MÉXICO PARA TODAS Y TODOS

    AMLO: UN LEGADO DE TRANSFORMACIÓN Y DE UN MÉXICO PARA TODAS Y TODOS

    Al cierre de su administración, Andrés Manuel López Obrador deja un país profundamente transformado. Su sexto informe de gobierno no sólo presenta cifras y resultados, sino que refleja un proyecto de nación basado en la justicia social, la soberanía y la reconstrucción del tejido social. Con políticas orientadas a los que históricamente habían sido olvidados, AMLO ha sentado las bases para un México más justo y equitativo, marcando un rumbo que continuará en el próximo sexenio con Claudia Sheinbaum. Esta columna recorre los principales logros de su gobierno y cómo estos han redefinido el país.

    Uno de los pilares más destacados del gobierno de López Obrador ha sido la creación y expansión de programas sociales sin precedentes en la historia del país. A través de la política social, AMLO buscó cerrar las brechas de desigualdad y ofrecer oportunidades a los sectores más vulnerables. Más de 25 millones de mexicanos han sido beneficiarios directos de estas iniciativas, lo que representa un cambio significativo en la calidad de vida de muchas familias.

    El programa Sembrando Vida, con una inversión de más de 100 mil millones de pesos, ha creado más de 400,000 empleos en zonas rurales, ha fomentado la reforestación y la autosuficiencia alimentaria y ha contribuido al desarrollo sostenible de más de 4,5 millones de hectáreas en todo el país. 

    A estos logros se suman los programas de Pensión para Adultos Mayores, que con un presupuesto de más de 339 mil millones de pesos ha beneficiado a más de 11 millones de personas mayores de 65 años, garantizando un ingreso básico que pasaron de $1,160 pesos bimestrales en 2018 a $6,000 en 2024, reduciendo significativamente la pobreza entre este grupo de población. Las Becas Benito Juárez han apoyado a más de 12 millones de estudiantes con una inversión de 88 mil millones de pesos, facilitando el acceso a la educación y evitando la deserción escolar.

    Se ha trabajado también con especial énfasis en la promoción de la igualdad de género y la paridad, fortaleciendo programas como los Apoyos para Madres Trabajadoras, que han destinado más de 3 mil millones de pesos anuales para beneficiar a cerca de 300,000 mujeres, ofreciendo apoyo económico para el cuidado de sus hijos y promoviendo la inserción laboral femenina. Estos esfuerzos han sido fundamentales para cerrar las brechas de género y asegurar que más mujeres puedan participar activamente en la economía.

    En términos de infraestructura, López Obrador impulsó una serie de proyectos emblemáticos que no únicamente transforman el paisaje del país, sino que también buscan recuperar la soberanía energética y fortalecer la economía. Con una inversión de 366 mil millones de pesos, el Tren Maya es uno de los proyectos más ambiciosos, diseñado para reactivar el turismo y la economía del sureste de México, creando más de 150,000 empleos directos durante su construcción y generando beneficios a largo plazo para miles de comunidades.

    La Refinería Dos Bocas, con una inversión superior a los 160 mil millones de pesos, busca reducir la dependencia de la importación de combustibles y fortalecer la autosuficiencia energética del país, produciendo más de 340 mil barriles diarios de gasolina. Esta obra es un claro ejemplo del compromiso del gobierno con la soberanía energética, clave para el desarrollo económico.

    El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, otro proyecto histórico con una inversión de 20 mil millones de pesos; revitaliza un corredor logístico estratégico que conectará los océanos Atlántico y Pacífico. Este tren no sólo fomenta el comercio y la industria en la región, sino que se proyecta como un motor para la creación de empleos y el desarrollo industrial de una de las áreas con mayor potencial de México.

    En la arena internacional, López Obrador ha buscado posicionar a México como un país soberano y con voz propia. Su política exterior ha sido caracterizada por una postura de no intervención y respeto mutuo, pero también de solidaridad y cooperación con los pueblos de América Latina. México ha jugado un rol activo en foros internacionales, abogando por los derechos de los migrantes y por una agenda de paz y desarrollo sostenible.

    En el plano interno, AMLO impulsó reformas clave que buscan sentar las bases para un país más justo y equitativo. La reforma al Poder Judicial, destinada a combatir la corrupción y mejorar la impartición de justicia, busca transformar el sistema de justicia para hacerlo más accesible y eficiente. Además, el aumento del salario mínimo, que registró un crecimiento acumulado de más del 90% durante su administración, ha mejorado significativamente las condiciones laborales de más de 6 millones de trabajadores, reduciendo la pobreza y promoviendo un salario digno para todos.

    Estas reformas buscan cambiar el presente y están diseñadas para perdurar y fortalecer la Cuarta Transformación en los años por venir. En este sentido, el legado de AMLO no se limita a sus propios logros, sino que se proyecta hacia el futuro con la continuidad de sus políticas en el próximo sexenio de Claudia Sheinbaum, quien se perfila para dar seguimiento a esta visión transformadora.

    El legado de López Obrador es, sin duda, un parteaguas en la historia reciente de México. Su enfoque en los programas sociales, la soberanía energética, las reformas judiciales, y una política exterior independiente, transformaron al país durante su mandato, sentando las bases para un proyecto de nación que aspira a la justicia social y la igualdad. La Cuarta Transformación, como él la define, es un proyecto que ha devuelto la esperanza a millones de mexicanos y promete continuar bajo el liderazgo de su sucesora.

    • La columnista, Mariuma Munira Vadillo Bravo, es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Subdirectora Ejecutiva en la Unidad de Desarrollo Regional y Bienestar Social del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña. Puedes contactarla en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira.
  • El Poder Judicial a las calles

    El Poder Judicial a las calles

    Dentro de la defensa de los privilegios del poder judicial, sus trabajadoras y trabajadores se encuentran en huelga y han salido a las calles a manifestarse de múltiples formas teniendo interacción con el pueblo. Analicemos un poco al respecto.

    Administrar la justicia

    En México la justicia es de quien puede pagarla. No solo por lo costosos que son los trámites judiciales sino por la corrupción que impera en el poder judicial haciendo que solo defiendan en su gran mayoría a quienes tengan dinero para comprarlos.

    Las cárceles llenas de personas pobres con muchos procesos dudosos y maliciados, mientras que vemos a delincuentes de cuello blanco gozar de cabal impunidad y como dice nuestro presidente, no pierden ni su respetabilidad.

    En este Estado de chueco vemos que la reforma al poder judicial es más que necesaria, notamos que lo que está en juego es la idea misma de justicia, si solo para unos cuantos o si para la gran mayoría. Por eso el pueblo debe decidir quienes van a realizar la justicia y no solo administrarla.

    No los queremos

    En ese sentido, el poder judicial debía siempre haber estado en las calles y no mantenerse en sus edificios grises como la burocracia dorada que son. Tendrían que haber estado siempre del lado del pueblo y no de los potentados.

    Y todavía se preguntan por qué hay gran rechazo a sus manifestaciones, porque el pueblo no es tonto, sabe perfectamente que nunca han estado de su lado y que solo defienden sus intereses minoritarios y mezquinos.

    Sigan manifestándose, es su derecho y en una democracia es vital esto. Solo no nieguen que son de la oposición, que son conservadores y que defienden sus privilegios. Más aún, les avisamos que la reforma al poder judicial va y que tendrán que deberse al pueblo que los va a elegir.

    Redes sociales

  • EL SUPREMO PODER CONSERVADOR

    EL SUPREMO PODER CONSERVADOR

    La semana pasada, mientras escribía la columna de opinión anterior ocurrió algo inédito, Norma Piña Hernández, Ministra Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), admitió un recurso del Partido Acción Nacional (PAN) para revertir la mayoría calificada de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados y para ello asignó al Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, el anfitrión de la escandalosa cena de la Ministra Presidenta con los magistrados electorales y Alejandro Moreno Cárdenas “Alito”, presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, el Ministro González Alcántara Carrancá aclaró que se tomará el “tiempo debido” para proponer un proyecto en el pleno de la corte y reconoció que “este no podrá tener efecto reemplazar las decisiones de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en lo que a su competencia corresponda”. 

    Por otro lado, cuatro jueces de Distrito con residencia en Chiapas, Ismael Arróniz Palacios, Jorge Alberto Orantes López, Mario Felipe Mata Ríos y Mario Alberto Rivera Rivera; y Martha Eugenia Magaña López, jueza Quinta de Distrito en Morelos, solicitaron un amparo para impedir que el Poder Legislativo no discuta la Reforma al Poder Judicial de la Federación a un día del último Informe de Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador llevado a cabo en el Zócalo de la Ciudad de México. Cito lo siguiente:

    “Los quejosos solicitan la medida cautelar para efecto que el acto que se reclama: Dictamen de reforma Constitucional en materia judicial aprobado por la Comisión de Puntos Constitucionales no sea sujeto a discusión ni votación por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, ni mucho menos, de ser el caso, se turne al ejecutivo para ser sancionado (momento en que se podrá hacer uso del derecho de veto) y promulgado…Es legalmente factible conceder la suspensión de oficio solicitada por los quejosos y previo a establecer los efectos, es preciso los motivos de procedencia”.

    A través de su cuenta de X (antes Twitter), el Diputado federal de Morena Hamlet García Almaguer, denunció que el Poder Judicial pretende rescatar una idea de hace más de 188 años para usurpar facultades y así suspender las sesiones en el Congreso, el Supremo Poder Conservador. 

    ¿En qué consiste esta idea? Recordemos que México nació como una nación independiente con gran extensión territorial tras una costosa y sangrienta guerra de independencia, aunque era una nación económicamente exhausta. La construcción de la nación enfrentaba grandes problemas, así como la necesidad de definiciones sobre la organización política del país, sus instituciones y sus leyes. Conservadores y liberales se enfrentaron durante más de 50 años por la República o la monarquía o el estado laico la monarquía española.  

    Los conservadores tomaron el poder y establecieron el centralismo, restituyendo sus derechos y bienes que fueron afectados por las reformas liberales de 1833-1834. Con la declaración de las Siete Leyes Constitucionales, existieron cuatro poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y un Supremo Poder Conservador. Éste último, era un órgano-jurídico-político colegiado impulsado por Mariano Bustamante y Francisco Manuel Sánchez Tagle, era compuesto por cinco personas, con el fin de ejercer un control de constitucionalidad dentro del régimen centralista y mantenerse como una institución independiente que conserva el equilibrio y las competencias del Ejecutivo, Legislativo y Judicial. No obstante, sólo duró de 1837 hasta 1841 y fue eliminado por la Constitución de 1843.

    Si bien creían que el nuevo orden acabaría los problemas atribuidos al sistema federal, no lograron alcanzar la tan deseada estabilidad política, pues ocurrieron desgracias como el intento de separación de Yucatán y la pérdida de Texas, en la que Antonio López de Santa Anna encabezó una expedición militar para someter a los rebeldes que rechazaban la Constitución de 1824, con la sangrienta batalla del Álamo. Posteriormente, fue derrotado en San Jacinto y obligado a firmar los Tratados de Velasco con las que finalizó la guerra con Texas. 

    Actualmente, el Poder Judicial de la Federación enfrenta numerosas críticas serias por prácticas que han minado la confianza de su imparcialidad y eficacia. Problemas como una rampante corrupción y decisiones cuestionables que han generado la necesidad de una profunda reforma para así garantizar un sistema de justicia más equitativo. Más aún, se han exhibido la complicidad de ministros, magistrados y jueces con corporaciones extranjeras y el crimen organizado. 

    Durante estas últimas semanas, personajes deleznables de la derecha, trabajadores del Poder Judicial y estudiantes de las escuelas privadas y de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han realizado paros y manifestaciones en contra de las propuestas de reformas o recortes presupuestales en diferentes partes del país, con el temor de que socaven la independencia del Poder Judicial al “reducir su autonomía, su presupuesto y autonomía financiera”. Por el contrario, lo que defienden son los privilegios de los ministros y que prevalezcan “las redes familiares en tribunales”, juzgados federales, según información del Padrón Electrónico de Relaciones Familiares del Plan Integral de Combate al Nepotismo del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).

    No quieren discutir los juzgadores, ni sus patrocinadores del PRIAN, porque ellos apuestan a viejas ideas rancias para conservar todo tal como está a la medida de los intereses políticos, económicos y criminales que la defienden. Es condenable las pretensiones arbitrarias de los jueces y de la débil oposición, porque según el artículo 135 constitucional, establece un procedimiento para las modificaciones o adiciones a la Constitución, en el que además de la aprobación del Congreso de la Unión se debe contar con la aprobación de la mayoría absoluta (la mitad más uno) de los congresos de los Estados de la República. Además, el artículo 61 de la Ley de Amparo y la Jurisprudencia del Poder Judicial impiden que esta instancia pueda involucrarse para detener los procesos legislativos para aprobar reformas constitucionales. No enfrentamos la misma situación que el siglo XIX, porque se está construyendo una nación con organización política, instituciones y leyes que sean capaces de enfrentar problemas. 

  • Larga vida querido Presidente

    Larga vida querido Presidente

    “… El lugar de López Obrador ya está en la historia. Una historia donde va a seguir orientando el futuro. Cuánta esperanza en un presidente que se marcha con más del 60% de aprobación y se divierte con su pueblo riéndose de los jueces corruptos y (de) los EE. UU.”.

    Juan Carlos Monedero. Mensaje en redes sociales. Septiembre 2 del 2024. 

    Eran las 8 de la mañana del 1 de septiembre y las personas comenzaban a reunirse en la mayor plaza pública del país. La Plaza Roja mexicana la han calificado. Un espacio que la izquierda ha llenado incontables veces a lo largo de décadas siempre con simpatizantes, militantes, luchadores sociales, opositores a los regímenes represores, en fin, mexicanos convencidos de las expresiones de lucha por las cuales son convocados y/o convocan. 

    Este domingo pasado, no fue la excepción. Asistir al último mensaje a la nación, con formato de informe, de Andrés Manuel López Obrador era imposible de perderse, fue otra ocasión histórica. Y es que los tiempos que nos ha tocado vivir en los últimos años son efectivamente inéditos. Millones de compatriotas no han querido perderse de cualquier ocasión no vista antes en la vida política, social y económica nacional, en los años transcurridos de este sexenio.  

    La derecha intentó posesionarse de esta gran plaza, sin conseguirlo más que un par de ocasiones y no siempre contando con participantes convencidos o al menos que tuvieran disponible la información suficiente para hacer presencia en pro “de su causa”. Esa causa a la cual solo tenía acceso un pequeño grupo de dirigentes políticos, empresariales o de intelectuales orgánicos favorables a los privilegios de la oligarquía, intereses por supuesto nunca confesados a los asistentes. 

    En esta ocasión la presidencia tuvo la atención de poner a disposición de los asistentes más de 25 mil sillas, ahora ya no solamente para los invitados especiales, sino para el ciudadano sencillo que quiso despedirse de su presidente. Qué mejor manera de hacerlo escuchándolo, durante poco más de dos horas, en el recorrido, por momentos detallado de acciones, obras, beneficios, decisiones trascendentes, en fin, de una amplia diversidad de cambios y transformaciones las cuales llegaron hasta las poblaciones más apartadas de nuestro México. Hasta donde, por décadas, ningún personaje de la política se había hecho presente, tal vez desde el presidente Lázaro Cárdenas. 

    López Obrador expuso los resultados y cambios consolidados con el apoyo del pueblo durante la primera etapa de la Cuarta Transformación. Datos, cifras, avances no solamente relacionados con los cien compromisos asumidos aquel 1 de diciembre del 2018, sino otros más vinculados, o no, con aquellos. Todos esos logros se alcanzaron con el apoyo del pueblo. Pero también con el enfático reconocimiento presidencial de lo que aún falta por hacer y el atraso que aún mantenemos por el largo periodo neoliberal.

    En ese contexto reiteró constantemente su reconocimiento a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum. Insistió en la confianza hacia la primera mujer que ocupará la titularidad de la República. Por lo menos, en tres ocasiones, inició el coro seguido por los miles de participantes: ¡Presidenta! ¡Presidenta! 

    Uno de los momentos destacados del sexto informe fue cuando el presidente preguntó quién debería elegir a jueces, magistrados y ministros del poder judicial. En respuesta, fue notable el grito de la multitud: ¡El pueblo! Para reafirmar lo anterior, el mandatario convocó a todos los asistentes al Zócalo a una votación a mano alzada sobre la reforma al Poder Judicial, planteándoles: … A ver, que levanten la mano los que piensan que es mejor que a los ministros los elija —y a los jueces— el presidente y los senadores. Que levanten la mano… Pues no veo a nadie.

    Continuó con la encuesta: Que levanten la mano los que consideren que es mejor que los elija el pueblo, a jueces y magistrados. De inmediato, miles de manos se levantaron para expresar su acuerdo. Bueno, esto ayuda a entender cuál es el sentimiento del pueblo. Apuntó. 

    En seguida, el presidente López Obrador dirigió un breve mensaje al gobierno estadounidense, a propósito de las actitudes injerencistas de los últimos días. Lo digo con todo respeto y que no olviden que la democracia en América, en Estados Unidos, comenzó eligiendo a los jueces, que no olviden eso, que en Estados Unidos así comenzó la democracia, eligiendo el pueblo a los jueces. Y si quieren bibliografía, que busquen ‘La democracia en América’, de (Alexis) de Tocqueville. Ahí está cómo se fundó esa gran nación a partir de la democracia”, remarcó. Comparto el enlace del Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca en el cual se puede encontrar el texto citado. 

    https://www.suneo.mx/literatura/subidas/Alexis%20de%20Tocqueville%20La%20Democracia%20en%20America.pdf 

    Videos y audios grabados entre los asistentes mostraron el amor, la identificación, el agradecimiento y también la tristeza manifiesta por el inminente fin de su gobierno teniendo como foro este último evento público dedicado al pueblo. Asimismo, la expresión del sincero arrepentimiento de quien reconoció, entre sollozos, haberles creído a las televisoras que él (López Obrador) “era un peligro para México”.

    Una vez más quedó patente, en la realidad, la frase Amor con amor se paga. El contenido de esa frase cobró fuerza y se posicionó en primer plano la identificación del pueblo con el dirigente social, el político, el estratega, el visionario que devolvió la esperanza a quienes ya hasta la habían perdido. 

    En una de sus expresiones finales, López Obrador fue enfático señalando que, si los oligarcas no quieren al pueblo, por lo menos deberán aprender a respetarlo. Se despidió con un emotivo: ¡Gracias, Gracias de corazón al pueblo de México!

  • En México no hay oposición y eso es bueno

    En México no hay oposición y eso es bueno

    En México, durante los próximos tres años, no habrá una oposición significativa. Morena podrá aprobar cualquier iniciativa que desee. En casi cualquier parte del mundo, esto sería preocupante, pues atentaría contra la pluralidad de voces y podría ir en contra de los principios democráticos. Sin embargo, en el caso particular de México, la situación es distinta.

    Es importante mencionar que los partidos de la alianza opositora (PAN-PRI) han gobernado el país con una mayoría calificada, o casi alcanzándola, durante los últimos cien años. Han tenido la oportunidad de implementar reformas a su antojo durante todo ese tiempo. Ante esto, le pregunto al lector: ¿Para qué se utilizó esa aplastante mayoría? ¿El pueblo se benefició en realidad de los gobiernos actualmente opositores cuando tuvieron semejante poder? ¿Por qué el PRI (y el PAN en los últimos 20 años) no se habían quejado de la “sobrerrepresentación” antes?

    Mi posición en la primera pregunta sería que se ocupó el poder en un comienzo (a principios del PRI) en beneficio del pueblo mexicano, algunos de los gobiernos emanados de la revolución si vieron por el beneficio de las mayorías; sin embargo, conforme el PRI se acercaba a las posiciones del PAN, a comienzos del periodo neoliberal, se comenzó a ocupar el gobierno únicamente para beneficio de los empresarios y la cúpula del poder, en esa lógica también se ejercieron las mayorías en las cámaras. Del PAN hablaré más adelante

    Mi respuesta para la segunda va conectada con la primera. Nadie podría dudar que Lázaro Cárdenas (cuando el PRI aun se llamaba PNR) ayudo a la nación y al pueblo en concreto; sin embargo, las políticas y acciones que ejercieron las administraciones de Gortari, Zedillo y Peña, iban en total perjuicio del pueblo, en completa sintonía de los intereses del sector empresarial y capital extranjero. Fueron ellos los que convirtieron a México en una maquila y a los mexicanos en prácticamente esclavos.

    La ultima pregunta se responde sola, únicamente porque les beneficiaba, podían moverse a su antojo sin peligrar. No tenían que hacer consensos con los partidos opositores para poder emprender acciones que le convinieran. 

    En cuanto al PAN, debemos tomar en cuenta que sus dos gobiernos fueron con un PRIAN ya bien establecido (el PRIAN nació con el fraude de 1988), por ello es por lo cual gobernaron con mucha movilidad en el congreso, sus periodos se ejercieron en contra del beneficio del pueblo de México, ningún periodo del PAN es salvable, siempre han sido enemigos de los intereses nacionales.

    Según mis respuestas a las preguntas (invito al lector a darles respuesta también), podría decirse que el PRI, en un comienzo, ocupó su poder en beneficio de las mayorías; sin embargo, el PAN, siempre ha estado en favor de los empresarios, los corruptos y valores sumamente conservadores. El caso del PAN es sumamente digno de un análisis completo, debido a que para estudiarlos no solo nos debemos quedar en sus espantosos gobiernos, sino que, si hacemos un viaje al pasado, podríamos encontrar pasajes como que fueron pro-totalitarismos durante los años treinta. 

    Algo que comparten ambos, sin importar como llegaron ahí, es que han sido un lastre para la nación en los últimos treinta años, juntos aprobaron el FOBAPROA, juntos hicieron el fraude de 1988 y 2012, juntos llevaron a cabo la reforma energética durante el sexenio del Lic. Peña Nieto, juntos modificaron el articulo 27, juntos entregaron el territorio nacional a la minería extranjera, juntos autorizaron el incremento al IVA, juntos estancaron el salario mínimo y juntos  repartieron el país y a su pueblo a intereses particulares. 

    El pueblo se dio cuenta de todo ello, por eso buscó otra alternativa y votó por López Obrador. Tras el triunfo del actual presidente, todo su sistema se puso en Jaque, cayeron en una crisis tan profunda que hicieron de sus principales figuras a Xóchitl Gálvez, Lilly Téllez, Kenia López Rabadán, Miguel de la Madrid y un número limitado de políticos que son burlescos o no representan nada; su crisis fue tal, que como no podían parar las iniciativas del oficialismo en el legislativo, lo hicieron desde el judicial. El tamaño de su desesperación llegó a tal grado de declararse en moratoria para votar todo en contra en las cámaras. Ese es el nivel que tiene la oposición hasta la actualidad.

    El actual régimen esta tratando de hacer un cambio en las formas de hacer política, tiene el discurso de acabar con el neoliberalismo, ha sacado cinco millones de personas de la pobreza, está intentando hacer las cosas para mejor. Incluso la persona que mas esté en desacuerdo con este régimen, sería necia si dijera que lo ha hecho peor que el PRIAN. Sería aceptable que una persona no simpatizante de la cuarta transformación dijera que este es un muy mal gobierno, siempre y cuando tenga en su panorama histórico lo que hicieron los predecesores del actual presidente de la república.

    Dicho esto, teniendo en mente lo que gobiernos del PRIAN hicieron en sus últimos mandatos y su actuar como opositores en el gobierno del Lic. López Obrador, le pregunto al lector si acaso es menos sano tener a una oposición apátrida   con poder de decisión o, la concentración de poder en un movimiento que al menos trata de beneficiar al pueblo que ha sido olvidado durante los últimos 40 años.

    ¿Mí respuesta? Yo prefiero tener una concentración de poder en un movimiento que trata de transformar la forma de hacer política en México, en contraposición de una oposición apátrida que traicionó la confianza del pueblo de mí país durante sus gobiernos y, además, cuando les toca ser oposición, se manifiestan en moratoria negándose así a hacer su trabajo para lo cual les pagamos los mexicanos. Sin olvidar, claro, que la posición en la que están las actuales fuerzas políticas es derivado de un proceso democrático, la ciudadanía ejerció su soberanía para darle forma a los siguientes tres años de la vida publica de nuestra nación.   

  • La hora llegó, es tiempo de que el pueblo tome al Poder judicial

    La hora llegó, es tiempo de que el pueblo tome al Poder judicial

    A unos días de que trabajadores del Poder Judicial de la Federación iniciaran un paro de labores, el Poder Legislativo comenzó la discusión de la reforma judicial, la cual propone que el pueblo sea quien decida a los jueces, magistrados y ministros encargados de hacer valer la ley.

    Mucho se ha hablado de dicha reforma; incluso algunos estudiantes de derecho se han sumado a la lucha contra ella. El problema radica en la desinformación que existe en torno a esta reforma.

    Uno de los puntos más cuestionados es la elección popular del Poder Judicial, la cual, según afirman los trabajadores, atenta contra la carrera judicial. Sin embargo, esta afirmación es errónea, pues en la actualidad no existe una carrera judicial verdaderamente honesta.

    Se estima que el 75% de quienes trabajan en el Poder Judicial tienen o han tenido familiares ahí. De hecho, muchos de los que laboran en este ámbito han comenzado a trabajar desde los 17 años, mucho antes de estar en la carrera de derecho.

    Si hablamos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), muchos de ellos ni siquiera fueron jueces antes de su nombramiento como ministros.

    Otro argumento utilizado por quienes se oponen a la reforma y a la votación popular de jueces, ministros y magistrados, es que con la reforma se perdería la autonomía del Poder Judicial. Este argumento también es cuestionable.

    Actualmente, los ministros de la Corte son propuestos por el Presidente de la República y ratificados por el Senado. Es decir, por más meritocrática que sea la carrera de un juez, jamás llegará a la más alta tribuna del Poder Judicial si no tiene contactos o relaciones con el Poder Ejecutivo.

    El tercer argumento, que en mi opinión merece ser considerado, es el temor de que el crimen organizado tome el control de la Corte. Este es un argumento más sólido; no obstante, en la actualidad, las resoluciones de varios ministros, magistrados y jueces han favorecido al crimen organizado. Un ejemplo de ello es la reciente resolución de una jueza federal que ordenó devolver propiedades y autos de lujo al “Mencho”, uno de los líderes narcotraficantes más peligrosos, que la Fiscalía General de la República había confiscado durante su detención.

    Otro ejemplo es la liberación del exgobernador de Puebla, Mario Marín, quien torturó y encarceló a la periodista Lydia Cacho por revelar la red de tráfico de menores del empresario Kamel Nacif Borge.

    Para evitar estos abusos, la reforma judicial propone la figura de jueces sin rostro, quienes permanecerían anónimos en casos de extrema peligrosidad, como los relacionados con el narcotráfico. Además, se sugiere que el Consejo de la Judicatura Federal, órgano encargado de la vigilancia del Poder Judicial, no sea presidido por el presidente de la SCJN.

    Es cierto que mucho está en juego con esta reforma, pero su aprobación representaría un beneficio para la justicia mexicana. Esta reforma empoderaría al pueblo de México, dándole la facultad de decidir quiénes impartirán justicia de manera equitativa y sin sesgo político o comercial.

    La discusión sobre la reforma judicial es esencial para el futuro de nuestro país. El proceso de selección de jueces debe reflejar los valores democráticos y la transparencia que tanto se necesitan en México. Solo así se podrá avanzar hacia un sistema judicial más justo, donde la justicia no esté al servicio de intereses particulares, sino al servicio del pueblo.

  • UN LEGADO TRANSFORMADOR

    UN LEGADO TRANSFORMADOR

    A seis años del inicio de la llamada “Cuarta Transformación”, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presentó su sexto y último informe de gobierno, marcando el cierre de una administración que ha dejado una huella indeleble en la historia de México. Este informe no solo es un recuento de logros, sino un testimonio del cambio profundo que ha experimentado el país bajo su liderazgo.

    Desde el inicio de su mandato, López Obrador hizo del combate a la corrupción su bandera principal. Los resultados son tangibles: la implementación de políticas de austeridad, la persecución de casos de alto perfil y la creación de una cultura de integridad en el servicio público han generado ahorros significativos para el erario y han restaurado la confianza ciudadana en las instituciones.

    Los programas sociales emblemáticos de esta administración, como “Jóvenes Construyendo el Futuro” y la pensión universal para adultos mayores, han tenido un impacto directo en la reducción de la desigualdad. Millones de mexicanos antes marginados ahora cuentan con un apoyo que les permite vivir con dignidad.

    Proyectos como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y el Corredor Interoceánico no solo son obras de infraestructura, sino catalizadores del desarrollo regional. Estas inversiones estratégicas prometen generar empleos y dinamizar la economía en regiones históricamente rezagadas.

    En el ámbito internacional, México tiene voz y autoridad moral para hacer frente a los enormes retos que representa la convivencia con otros países; bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador la nación ha recuperado su dignidad. La doctrina de no intervención y respeto mutuo ha fortalecido las relaciones con América Latina y ha permitido una negociación más equitativa con socios comerciales como Estados Unidos.

    Si bien los logros son innegables, es importante reconocer que quedan desafíos por abordar. La seguridad pública sigue siendo una preocupación primordial, y la recuperación económica post-pandemia requiere atención continua. No obstante, las bases sentadas por esta administración ofrecen un camino claro para el progreso futuro de México.

    El sexto informe de gobierno de AMLO no solo cierra un capítulo en la historia de México, sino que abre las puertas a un futuro donde la justicia social, la integridad gubernamental y el desarrollo inclusivo sean la norma y no la excepción. Es un legado que, sin duda, será recordado como un punto de inflexión en la construcción de un México más justo y próspero para todos.

    UN LIDERAZGO QUE TRASCIENDE LA POLÍTICA CONVENCIONAL

    En el ocaso de su sexenio, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sigue siendo un fenómeno político sin precedentes en la historia reciente de México. Su popularidad, lejos de menguar con el paso del tiempo y los desafíos inherentes al gobierno, parece consolidarse y, en muchos aspectos, intensificarse.

    Lo que distingue a AMLO de sus predecesores no es solo su agenda política, sino la conexión emocional que ha forjado con amplios sectores de la población mexicana. En sus giras por el país, no es inusual ver a ciudadanos acercarse a él con lágrimas en los ojos, expresando un afecto que trasciende lo político y roza lo personal. “No se vaya”, le suplican algunos, en una muestra de dependencia emocional poco común en la política.

    Esta devoción popular tiene sus raíces en varios factores, uno de ellos, la autenticidad, AMLO ha cultivado una imagen de hombre del pueblo, sencillo y directo, que contrasta con la percepción de políticos anteriores, que se mostraban lejanos a la gente e incluso insensibles a la problemática social. 

    Por otro lado, la retórica constante sobre la lucha contra la corrupción y en favor de los más necesitados resuena profundamente en un país marcado por la desigualdad.

    Además, la presencia constante a través de las “Mañaneras”, conferencias diarias desde donde AMLO se mantiene en constante comunicación con el pueblo, para algunos convertido en un ritual diario. 

    Es importante notar que este apoyo fervoroso a menudo trasciende el análisis objetivo de las políticas implementadas. Para muchos, AMLO representa una figura paternal, un defensor contra las injusticias percibidas del sistema. Sin embargo, esta devoción casi religiosa no está exenta de riesgos. La personalización extrema de la política puede debilitar las instituciones y crear expectativas imposibles de cumplir. 

    Mientras México se prepara para el fin del sexenio de López Obrador, surge la pregunta de cómo este fenómeno de popularidad y conexión emocional impactará el futuro político del país. ¿Podrá su movimiento trascender su liderazgo personal? ¿Cómo gestionará su sucesión política?

    Lo que es innegable es que AMLO ha redefinido la relación entre el líder y el pueblo en México. Su legado no solo será medido por sus políticas, sino por cómo ha transformado las expectativas y emociones de los ciudadanos hacia sus líderes. Para bien o para mal, el “fenómeno AMLO” seguirá siendo objeto de estudio y debate mucho después de que concluya su mandato.

    ENGRANE #1.- Se le hizo justicia a Gerardo Fernández Noroña, y aunque muchos podemos estar o no de acuerdo en su manera de hacer política, no podemos negar que es una pieza fundamental para la consolidación de la “4T”.

    ENGRANE #2.- Se suman dos senadores del PRD a la bancada de Morena, por lo que la mayoría calificada para alcanzar las reformas necesarias se visualiza cada vez más cerca. No obstante, el tiempo puede ser testigo también de algunas traiciones contra la 4T.

  • La disidencia de WhatsApp

    La disidencia de WhatsApp

    La manera más cómoda de participar en política desde el sillón de la sala es a través del WhatsApp. Sin duda una de las formas más pasivas de la actividad social que ha dejado a parte de la clase media sin muchas ganas de salir a la calle, porque considera que con enviar un meme su posición está definida y su postura política precisada.

    La costumbre de tener todo con sólo oprimir un botón lleva a jugar a la participación política a adultos poco informados y peor capacitados académicamente. Todas las consignas de la disidencia por celular son anónimas, nadie firma, nadie muestra metodología, nadie se atreve a dar nombres de quienes lo elaboran de tal manera que en resumidas cuentas esos mensajes y anda es lo mismo, pero es la púnica manera de algunos de sentirse informados, es decir, mejor informados que la mayoría con anónimos que no tienen origen pero su destino está muy bien definido.

    El hecho de informarse cómodamente dentro de la comodidad que bien puede convertirse en prisión, habla de una postura no confortable sino temerosa. El mensaje e invasivo, porque llega directamente, sin escalas ni permiso a la vista de alguien. Ya en ese momento se trata de un acto intrusivo y, por lo tanto, agresivo, perturbador, intimidante. Un atentado a la privacidad que no siempre suele ser agradable ni forzosamente causa risa.

    En los mensajes de la disidencia de celular se toma por asalto la credibilidad de quien lo envía y abusa de la confianza de quien lo recibe. En un juego de poder que marca la superioridad de quien lo manda como ser superior ante la ventaja social y política de estar mejor informado, como parte esencial de la superioridad.

    La disidencia de WhatsApp no es un intercambio amable de información, con más imaginación que evidencias, se trata de una práctica llena de miedo. El sólo hecho de pensar que se está equivocado, producto de una inconsciente noción de ignorancia profunda, le impulsa a limitar su participación social a un par de botones. Es una lucha social aislada, que se anula a sí misma, pro llena de miedo, de inseguridad de definición y de valentía.

    Cuando se intercambia “información” por el celular se evade la participación, si hay mentira o desvío de la realidad no es su responsabilidad sino de quien lo creó, pero si gusta el mensaje agrada a la persona o la agrede según el caso. Es decir, es una agresión o el inicio de una coincidencia, al fin y al cabo, es la necesidad de ser tomado en cuenta.

    Mantener un constante intercambio de mensajes políticos anónimos resulta una enorme irresponsabilidad social, que denota inmadurez como ser humano, así como lo es la indefinición personal. Una falta de precisión de la personalidad, porque quien envía se convierte en ariete violento que termina siendo un autoengaño.

    El anonimato es la manera más cobarde de la acción política y social, se encuentra en cada mensaje que el teléfono envía como si se tratara de dar un puñetazo en el rostro de quien no piensa como nosotros. Ese tipo de mensaje denota la incapacidad de mantener un debate real, una discusión de altura, una exposición de motivos basados en el conocimiento y la información, simplemente porque no hay detrás ni información ni preparación.

  • ¿SON PERIODISTAS? ¿SON INDEPENDIENTES?

    ¿SON PERIODISTAS? ¿SON INDEPENDIENTES?

    La semana pasada, un acto hizo enfurecer a los medios de comunicación hegemónicos. Las puertas de Palacio Nacional se abrieron para recibir a periodistas, reporteros, analistas y comunicadores independientes de todo el Continente. Este encuentro refleja la relación gobierno-periodistas del sexenio del Presidente López Obrador, y a su vez, el espacio que han ido ganando las redes sociales en el campo de la información y la importancia de reivindicar esta labor que se ejerce desde la independencia.

    Todo comenzó como una madrugada normal para acceder a la mañanera, pues ahí daría inicio el Primer Encuentro Continental de Periodistas Independientes. Los aplausos no se hicieron esperar cuando el Presidente hizo su aparición, a los segundos comenzó la consigna “Es un honor, estar con Obrador”. Lo que desató una especie de bomba para los “periodistas” que se autonombran como imparciales, objetivos y profesionales. Su indignación desencadenó en una critica ofensiva y burlesca sobre el desayuno que se nos dio a quienes acudimos al encuentro, al parecer desconocen lo que millones de familias mexicanas desayunan en su día a día. 

    Comienzo por describir de manera somera el evento: Desde luego, la ideología de izquierda fue marcada entre los asistentes, aunque con diversas ideas y luchas (ambientalistas, feminista, derechos entre otros), pero dentro de esta mayoría, no se cerro el espacio a periodistas reconocidos por estar en contra del gobierno de AMLO, como Reyna Haydee. Pero quizá, las mesas de trabajo describan mayor lo que se vivió dentro de Palacio Nacional en aquel encuentro. 

    Al terminar el <<famoso>> desayuno, abordamos los distintos temas que enfrentamos como periodistas independientes. La última actividad, fueron justamente las mesas de trabajo en las que se discutieron sobre temas diversos relacionados con el periodismo y el periodismo alternativo con el fin de formular resoluciones. Fue un espacio de análisis y critica, incluso a la actual administración, ¿te imaginas que en otros sexenios periodistas independientes criticaran al gobierno en uno de los patios de Palacio Nacional ¿o en este caso de Los Pinos? Exacto, hubiera sido imposible, tanto como lo es ahora en Estados Unidos, el país de la “democracia”. 

    A este punto te preguntarás ¿Por qué el Gobierno invitó a 300 periodistas independientes? La respuesta corta es: La mañanera; y con contexto, durante los 6 años de la administración obradorista, una de las cosas que ha cambiado en la forma de gobernar es la comunicación. No solo por ser directa y sin intermediarios, sino que también por democratizar la información en el sentido de hablar para todo el mundo y que te entiendan, en otras palabras, dejar atrás el lenguaje de los tecnócratas que solo lo podían entender los abogados y economistas. 

    Sin embargo, llega el fin de su sexenio y muchos comunicadores hemos adoptado esta forma de comunicar, pero no es reconocida. Los medios alternativos representamos un contraste a la oligarquía en información, es importante señalar que los medios alternativos no solo, aunque en mayoría, se encuentran en las redes sociales; es decir, también lo son las radios comunitarias, o en los trabajos de periodistas que, de manera independiente, entiéndase por esta palabra que no hay nadie que nos “tire línea”, hace trabajo de investigación. 

    Por otra parte, algunos de las y los compañeros que acudieron al encuentro contaban con una larga y tupida experiencia como periodistas o reporteros, y muchos otros, no lo éramos con titulo de profesión, en su lugar éramos estudiantes, activistas, abogados, nutriólogos, comerciantes etc. Importantísimo aclarar que para ser periodista no es necesario estudiar periodismo, pero si se requiere una profesionalización. 

    Seguramente, a pesar de todo lo que ya escribí continua el bullicio: ¿Son periodistas? ¿son independientes? Otra vez, la respuesta corta es sí, En realidad no todos nos definimos bajo la palabra periodistas, muchos nos identificamos más como analistas, otros como reporteros, otros cuantos más como comunicadores etc. Claro que somos independientes, pero muchos militamos en la izquierda. Si algo es característico de la mayoría que acudimos al encuentro es que no nos escondemos bajo una neutralidad falsa, ni mucho menos asumimos que el periodismo es objetivo (porque en realidad es subjetivo). Si en países de Europa los medios definen sus posturas ¿Por qué nosotros no lo íbamos a hacer? 

    Por último, hay muchos temas que tocar sobre el periodismo independiente y alternativo, mientras tanto solo dejaré este articulo por aquí como forma de concientizar acerca de reivindicar esta labor de informar que no deja de necesitar de seguridad, de financiamiento y una larga lista de cosas que se ignoran de esta.