Ni app, ni rifas, ni relanzamiento salvaron al blanquiazul: México Tiene Vida ya le pasó por encima y exhibe el vacío del panismo rumbo a 2027.
El Partido Acción Nacional (PAN) atraviesa una crisis de militancia tan profunda que ya fue rebasado por una agrupación sin registro nacional.
La organización ultraconservadora México Tiene Vida (VIDA) superó al blanquiazul en número de afiliados ante el Instituto Nacional Electoral (INE), dejando en evidencia el desfonde político y organizativo del panismo.
De acuerdo con una investigación de Saúl Hernández para Milenio, basada en datos oficiales del INE, el PAN cuenta con 273 mil 537 militantes validados, mientras que VIDA ya suma 280 mil afiliados, es decir, 6 mil 463 más. Un golpe directo al discurso panista de “segunda fuerza nacional”, que hoy no logra ni convocar a sus propias bases.
El fracaso es aún más evidente si se observa su intento de relanzamiento. Entre octubre y diciembre de 2025, el PAN apenas logró 2 mil 362 nuevas afiliaciones, lo que representa un ridículo 1.57% de la meta de 150 mil militantes prometida por su dirigente nacional, Jorge Romero. Todo, pese a facilitar la afiliación exprés, lanzar una app, inundar redes sociales y hasta rifar celulares de alta gama.
Nada funcionó. Mientras el PAN se arrastra en la captación, Morena afilió más de 650 mil personas en solo 75 días, y partidos como el PVEM crecieron sin aspavientos. El contraste deja al blanquiazul en calidad de espectador de su propia decadencia.
En cambio, VIDA avanza sin pudor. Ya fue partido local en Nuevo León, superó el umbral legal de afiliación y ha realizado 181 de las 200 asambleas requeridas por el INE. Su dirigente, Jaime Ochoa Hernández, promueve una agenda ultraderechista, antiaborto y contraria a los derechos LGBT+, y ya apunta a competir en 2027 y lanzar candidatura presidencial en 2030.
Para el PAN, el panorama es desolador: roza el mínimo legal de militantes para conservar su registro y en varios estados su presencia es casi simbólica. Mientras tanto, una nueva derecha lo rebasa por la derecha… y lo deja sin bases, sin calle y sin rumbo.
Hace poco menos de un año señalamos en este espacio las posibilidades reales de aquellas agrupaciones que se registraron ante el Instituto Nacional Electoral para convertirse en partidos políticos. En aquel entonces, hicimos mención que, de acuerdo con las asambleas celebradas hasta ese momento, todo indicaba que sólo una podría alcanzar el objetivo y, estando casi al cierre, todo parece indicar que el tiempo nos dará la razón.
Explico por qué: Construyendo Solidaridad y Paz cuenta hasta el momento con 282 asambleas celebradas de las 430 intentadas, rebasando el mínimo de las 200 asambleas distritales que exige el INE; incluso, todo parece indicar que llegarán a consumar las 300 asambleas que se propuso dicho equipo político. Por si fuera poco, lleva 234,617 afiliaciones. En pocas palabras, no hay manera alguna, ni política, ni legal que impida su ascenso al escenario político como partido nacional.
Este es el caso de la agrupación política que notoriamente respalda a Claudia Sheinbaum como presidenta del país, aunque de manera crítica mantengan una postura firme respecto a MORENA con todo y que Hugo Érik Flores fue electo diputado bajo las siglas de ese partido y cuyo trabajo legislativo le ha valido el reconocimiento de Palacio Nacional. Sin embargo, hay que ser claros: la viabilidad política de este nuevo esfuerzo de Hugo Érik no ha sido producto de la casualidad y mucho menos de un cálculo político por parte de la Dra. Sheinbaum, en realidad es en correspondencia a un trabajo territorial que ha venido construyendo Flores Cervantes desde la pluralidad por más que sus detractores lo quieran sumergir en la etiqueta de “evangélico”.
Por el otro lado, el de la oposición, los nervios hacen añicos a las cabezas visibles, pues si bien “Somos México” alcanzó las asambleas requeridas, ahora tienen un severo problema: con el cruce de afiliados puede que terminen por pelear su registro en el tribunal electoral pues muchas asambleas podrían caerse dado que la afiliación que cuenta es en sí la última declarada por el afiliado y ahí, con la monstruosa maquinaria de afiliación morenista, pues la puerca torció el rabo. Creo que incluso, ese sería el menor de los males, con el colchón de asambleas puede que la libren. Lo que sí se ve en chino es si alcanzarán a cubrir el número de afiliados de aquí a que se termine el plazo pues les faltan poco menos de 100 mil para cumplir con el requisito. Ojalá que lo logren, finalmente un nuevo partido de esta naturaleza puede que abone a la pluralidad, aunque, como lo hemos señalado en otras ocasiones, en el terreno electoral no les iría muy bien que digamos dado que su apuesta es por el voto de la derecha y en este país, la derecha sólo vota por la verdadera derecha. Sería muy complicado que le logren arrancar votos al PAN.
Aprovechando el comentario hay dos casos que llama la atención: “México tiene vida” es la agrupación política que lleva más afiliados: 257,100 de los cuales 184,297 han sido vía aplicación, en cuanto a las asambleas les faltarían 59 para llegar a las 200 requeridas; el otro caso es el de “Que siga la democracia” donde les faltan 60 asambleas por celebrar y más de 173 mil afiliaciones. En el primer caso, puede ser que logren ambos requisitos en primera instancia, pero el cruce de afiliaciones que atraviesa incluso por los registrados en asamblea los pone en apuros. El segundo caso, no se ve por donde puedan alcanzar el número de afiliados, pero de ser el caso, terminarían en el mismo supuesto que “México tiene vida”. Así que todo parece indicar que se irán al tribunal.
En fin, la carrera llega a su fin y como se mencionó meses atrás: todo parece indicar que el gasto millonario apuesta más por mostrar un músculo que sirva como moneda de cambio y no cómo alternativa real para el elector. Ni hablar.
Luis Tovar Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH
El dirigente priista apuesta por “perfiles experimentados”, mientras el partido intenta sobrevivir tras derrotas consecutivas.
Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, confirmó que su partido no apoyará candidaturas ciudadanas en las elecciones presidenciales de 2030. Según Moreno, la estrategia de postular “experimentos” externos fracasó en 2018 y 2024, cuando el PRI sufrió derrotas contundentes pese a contar con votantes fieles.
En el lanzamiento del nuevo Consejo Político Nacional, Moreno insistió en que el tricolor debe centrarse en perfiles con trayectoria política, capacidad de operación electoral y experiencia en el gobierno, en lugar de “ocurrencias” o figuras mediáticas que prometen ganar por imagen personal. Y sí, como era de esperarse, Alito se destapó como candidato, dejando en el aire la gran pregunta: para 2030, ¿aún existirá el PRI o será solo un recuerdo de sus años dorados?
Alito Moreno se destapa como candidato presidencial del PRI para el 2030. Lo gracioso es que cree que el PRI existirá para 2030. pic.twitter.com/OWCK31gdVL
El dirigente priista recordó que el partido ya apostó por candidatos externos en dos ocasiones, primero con José Antonio Meade en 2018 y luego en 2024, pero los resultados fueron adversos y dejaron al PRI debilitado frente a Morena, que hoy domina el escenario político nacional. Moreno defendió la experiencia de su partido, pero la crítica es clara: mientras el PRI insiste en “reciclar” líderes, la relevancia del partido se diluye con cada elección.
En cuanto a la estrategia electoral, Moreno dijo que evaluarán el contexto político y social antes de definir su candidato, y no descartó alianzas con otros partidos para formar un frente opositor. Sin embargo, la verdadera pregunta que genera es si la visión de Alito y el PRI tiene algún sentido cuando Morena sigue consolidando su poder y el PRI parece más enfocado en sobrevivir que en competir.
Durante la toma de protesta del Consejo Político Nacional, el mensaje interno fue claro: cerrar filas, recuperar militantes y demostrar fuerza en elecciones locales, mientras Moreno intenta marcar un rumbo para 2030. Pero entre anuncios y declaraciones, lo que destaca es que Alito Moreno se lanza a la presidencia, aunque el PRI corre el riesgo de no llegar con él.
Por primera vez en la historia la libertad política que caracteriza al actual gobierno permite anunciar desde el inicio de la formación de asociaciones su tendencia política y objetivos.
Los grupos que quieren convertirse en partidos políticos se definen públicamente como opositores al gobierno. Esto nunca ante había sucedido, por lo regular anteponían una ideología clara, tal y como lo exigen las leyes electorales, para tener identidad como una alternativa diferente a las existentes.
Ahora su única estrategia partidista es derrocar a la Cuarta Transformación, tanto a nivel nacional como en el caso de los partidos locales.
A los partidos locales les acaban de informar que sólo tienen hasta el 15 de diciembre para entregar los requisitos, que por lo regular son revisados con lupa.
Las asociaciones que pugnan por convertirse en partidos políticos a nivel federal tienen hasta el 31 de enero de 2026, para cubrir sus requisitos.
Para nadie es un secreto que la oposición dentro y fuera de los partidos políticos le han echado toda la leña al asador, Somos México, formado por los escombros de otros partidos, y adonde llegarán muchos priistas y panistas antes de que sus respectivos barcos naufraguen.
Sin embargo, el hecho de que hasta el momento hayan realizado 202 asambleas distritales no garantiza que todas sean validadas por el INE. La fragilidad de este grupo no son las asambleas sino el número de militantes que todavía están lejos de obtener el mínimo que representan el 0.26 por ciento, es decir, 256 mil 030 afiliados, del padrón electoral. Además de tener militantes, en, por lo menos, dos terceras partes del territorio nacional.
Somos México, tiene actualmente 129,131 afiliados y de ahí no pasa, a pesar del esfuerzo de sus dirigentes por superar el número de militantes. Están no sólo contra el tiempo sino contra la pared.
La derecha tiene pocas alternativas en este caso, y pocos días para echar a andar su maquinaria. Deben dejar de milita r en sus respectivos partidos, para fortalecer Somos México y esto incluye a algunos militantes que ya no ven futuro en Movimiento Ciudadano.
El PAN apenas cubre su mínimo de militantes; el PRI desconoce cuántos se han ido en los últimos meses, y cualquier deserción masiva puede crear en MC una división que puede ser fatal.
Dejar morir solo a Somos México implica darle la espalda a un urgente apoyo que los tres partidos de oposición necesitarán con urgencia en 2030, cuando los nuevos partidos puedan competir en alianza con otros.
Del 8 al 31 de enero, las organizaciones deberán entregar su notificación de intención para iniciar el procedimiento. Somos México es el único que adelanta en los requisitos sin que logre cubrirlos por completo.
En realidad, llega a debilitar a una oposición sin rumbo y si se le suma la mala fama de los líderes de esos nuevos partidos, la derrota no será noticia.
Crecen los membretes pero la fragilidad de los partidos persiste, la unidad pareciera estar cada día más lejos y la oposición se desgasta todos los días un poco más ante la torpeza de sus dirigentes y la carencia de vocación política de la militancia.
Por Neri Torres, Eduardo Blanco, Nathael Pérez y Oscar Martínez
La Generación Z mexicana está redefiniendo su relación con la política y los medios. Críticos del periodismo tradicional y al mismo tiempo escépticos de las redes sociales, estos jóvenes exigen transparencia, honestidad intelectual y acción real.
Para la Generación Z mexicana —es decir, aquellos nacidos entre mediados de los noventa y comienzos de la década de 2010— la política ya no es una ceremonia solemne ni los medios un altar neutral. Crecemos en un paisaje digital, saturado de información, donde los grandes discursos tradicionales conviven con TikToks virales, bots y discursos partidistas camuflados entre memes.
Lo que para otras generaciones fue entender “quién manda”, para nosotros es preguntarnos “¿desde dónde hablan?” Y al hacerlo, descubrimos que la objetividad informativa es casi una fantasía: los medios, como otros campos sociales, están atravesados por intereses, ideologías y lógicas de poder.
.
El periodismo no es ajeno al juego político
Neri Torres, comunicólogo y periodista, señala que la idea de un periodismo objetivo parece cada vez más lejana. Según él, el ecosistema informativo —influido por ideologías políticas, por algoritmos que premian lo conflictivo y por intereses empresariales— moldea lo que consideramos “verdad”. En ese sentido, no basta con decir que se busca el equilibrio: muchas decisiones editoriales son profundamente políticas. Para Neri, lo valioso no es fingir una independencia total, sino transparentar desde dónde se habla.
Este diagnóstico no es infundado. En México, el acoso judicial hacia periodistas se ha vuelto una forma persistente de presión. Por ejemplo, la organización Artículo 19 reportó múltiples casos en 2025 donde se usan demandas para desgastar medios y voces críticas. Este tipo de hostigamiento contribuye a un clima en que “hablar con franqueza” deja de ser solo una ética profesional y se convierte en riesgo real.
Desilusión política y exigencia de coherencia
Eduardo Blanco, también comunicólogo, se describe como parte de una generación que ha sido testigo de crisis políticas, discursos de “guerra”, promesas rotas e inestabilidad económica. Blanco apunta que no hay una fe ciega en partidos ni en ideologías tradicionales —“no creo en derecha o izquierda”, dice— porque la realidad de muchos jóvenes mostrada desde fuera es profundamente simplificada y polarizada.
Esta desilusión va más allá de la apatía: es hartazgo. La generación Z exige resultados tangibles, no solo discursos épicos. Quiere instituciones que funcionen, oportunidades reales y un México donde tener trabajo, vivienda o salud no dependa del color del voto o del apellido. No se conforma con la polarización, quiere soluciones concretas para la desigualdad. Y si el Estado no da esos resultados, entonces la responsabilidad de cambio recae en nosotros, en la acción organizada, informada y consciente.
Un mundo líquido en constante transformación
Nathael, filósofo y lector, utiliza la idea de “mundo líquido” de Zygmunt Bauman para describir la sensación de vivir en una realidad inestable: creímos en una promesa de progreso (“estudiar te salvara”) que poco a poco se desvaneció. Para él, el internet no es solo una herramienta, sino parte de nosotros: marca cómo aprendemos, nos relacionamos y cómo formamos opiniones políticas.
Los medios tradicionales, para esta generación, ya no tienen el peso que tenían para generaciones anteriores. En cambio, lo que ocurre en redes sociales —en Instagram, TikTok, X— influye más profundamente en cómo vemos la política. Los actores políticos lo saben: intentan camuflar sus discursos para que se sientan hechos “a la medida”, personalizados para nosotros. Pero esa estrategia genera rechazo. Ver a figuras políticas apropiarse de nuestras series favoritas o de la estética que nos define solo evidencia lo poco que entienden lo que en realidad nos importa.
La desconfianza en medios y el valor de la búsqueda
Oscar, comunicólogo, recuerda haber crecido con la televisión como ventana al mundo; sus padres veían noticieros con reportes dramáticos sobre violencia, desapariciones o crisis. Pero con los años, él aprendió que informarse no debería ser solo consumir lo que “la televisión te da”: es necesario construir un criterio abierto, contrastar fuentes, debatir.
Para él, el reto actual no es eliminar sesgos: es aprender a vivir con ellos, a reconocerlos y a investigar más allá. La información, dice Oscar, no debe ser una mercancía, sino una herramienta para generar conocimiento y debate. Así como los medios necesitan autonomía, nosotros necesitamos un consumo activo: no ganar la batalla informativa, sino ganar en profundidad y pluralidad.
¿Qué significa todo esto para el futuro político de México?
Primero, que esta generación no solo se informa: también exige. No basta con viralizar consignas; quiere compromisos reales, transparencia ideológica y participación genuina. La Z mexicana no quiere ser usada como masa de maniobra; quiere ser entendida, escuchada y tomada en cuenta.
Segundo, el escepticismo no es pasividad: es una forma madura de cuestionar el poder, de renegociar el contrato social entre ciudadanos, medios y Estado. Al desconfiar, reclamamos responsabilidad de los periodistas, de los partidos, de los creadores de contenido. Pedimos que no solo nos hablen, sino que nos expliquen desde dónde hablan.
Como grupo demográfico significativo, tenemos un papel clave: podemos ser puente entre la tecnología y la política, entre la crítica y la acción. No basta con protestar; podemos proponer nuevas formas de participación digital, mecanismos de rendición de cuentas más acordes con nuestra realidad y un modelo comunicativo que no esconda sus intenciones
La Generación Z lanza un pliego con exigencias centradas en la revocación del mandato de Claudia Sheinbaum, destacando un llamado a la participación ciudadana.
El movimiento de la Generación Z ha hecho públicas sus demandas justo antes de la marcha nacional programada para el 15 de noviembre. En su pliego petitorio, el grupo expresa su preocupación por varias decisiones del Gobierno Federal. En particular, muestran su descontento con Claudia Sheinbaum y su administración.
La Generación Z sostiene que el partido Morena mantiene un control absoluto sobre el Gobierno, el Congreso y gran parte del sistema judicial. Según ellos, las élites políticas manipulan los procesos de revocación de mandato en su beneficio.
En total, el pliego contiene 12 puntos, de los cuales cinco abordan directamente la revocación de mandato. El movimiento exige que este proceso se realice sin la intervención de ningún poder del Estado y que sea activado exclusivamente por la ciudadanía.
Además, proponen que, de llevarse a cabo una revocación exitosa, un nuevo presidente sea elegido directamente por el pueblo mediante una votación extraordinaria, en lugar de ser designado por el Congreso.
El documento también aboga por la autonomía de los partidos políticos en la selección de candidatos, prohibiendo la compra y coerción del voto. Los jóvenes demandan un uso justo de los programas sociales, sin fines electorales.
Otro de los puntos destacados es la necesidad de un nuevo modelo de representación en ambas cámaras del Congreso. Esta propuesta busca asegurar que las voces de regiones, pueblos originarios y juventudes sean escuchadas.
Aunque el tema de seguridad solo aparece en dos puntos de su pliego, son de suma importancia. Por un lado, exigen la desmilitarización de la seguridad interna, con un enfoque en la vida y los derechos humanos. Por otro, piden un mayor presupuesto para la seguridad municipal, asegurándose de que no sirva para premiar lealtades políticas.
A continuación, presentamos la lista con los puntos más relevantes del pliego petitorio de la Generación Z:
1. Mecanismo ciudadano de revocación.
2. Elección directa del presidente sustituto por la ciudadanía.
3. Prohibición de injerencia partidista en el proceso de sustitución.
4. Blindaje contra la compra y coacción del voto.
5. Creación de un Organismo Ciudadano de Transparencia Total.
6. Creación de un Organismo Independiente de Auditoría.
7. Reforma profunda del sistema judicial.
8. Mejora de la representación popular en el Congreso de la Unión.
9. Desmilitarización de la seguridad interna.
10. Fortalecimiento de la seguridad local.
11. Participación de voces con autoridad moral.
12. Consulta pública para extender este pliego hasta quince puntos.
Este movimiento refleja la inquietud de una generación que busca cambiar el rumbo del país con propuestas de origen de la derecha. La marcha del 15 de noviembre es un movimiento con tintes políticos conservadores.
Nueve fuerzas políticas que sólo duraron un año en el mercado electoral se llevaron recursos públicos equivalentes a 4 mil viviendas o 2 millones de estudios médicos.
En el último cuarto de siglo, el Instituto Nacional Electoral (INE) destinó más de mil 193 millones de pesos a partidos que desaparecieron tras un año de existencia. Entre ellos destacan México Posible, Partido Humanista, Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Solidario (PES), de acuerdo con una investigación de Rivelino Rueda para Milenio.
Desde 1999, los partidos efímeros han recibido millones de pesos en prerrogativas, incluso sin superar el umbral mínimo de votos requerido para mantenerse. Entre 185 y 199 millones fueron entregados a cada nuevo partido en 2021, pese a que no alcanzaron el 3% de sufragios.
El caso más emblemático es el de Hugo Eric Flores Cervantes, quien fundó el PES y luego el Partido Encuentro Solidario, acumulando más de mil millones de pesos antes de perder ambos registros. Hoy busca crear una nueva fuerza política llamada Construyendo Solidaridad y Paz.
Especialistas advierten que la reforma electoral de 1996 abrió el camino a “partidos unipersonales” sostenidos por alianzas con partidos grandes, aprovechando un sistema de financiamiento que premia la vida corta pero lucrativa.
El costo social de estos partidos efímeros es evidente: los recursos podrían haberse destinado a vivienda para damnificados o programas de salud, pero terminaron en manos de líderes que convirtieron la política en un negocio temporal. En 2026, el INE anunciará qué nuevos “chiquillos” competirán en los comicios de 2027.
Pese a recibir más presupuesto que secretarías como Gobernación y Economía, la mitad de los partidos políticos en México no rinde cuentas claras sobre el uso de los recursos públicos que cada año que les son otorgados.
Durante 2025, los seis partidos con registro nacional PAN, PRI, PT, PVEM, Movimiento Ciudadano y Morena, junto con sus representaciones estatales y los 64 institutos políticos locales, recibirán más de 14 mil 6 millones de pesos en prerrogativas. Tan sólo los partidos nacionales concentran 7 mil 354 millones de pesos, una cifra superior al presupuesto conjunto de las secretarías de Gobernación y de Economía, que este año suman 12 mil 711 millones de pesos.
A pesar de los montos millonarios, los reportes de transparencia muestran que la mitad de los partidos omite informar en qué gasta los recursos públicos, mientras que el resto sólo comprueba una fracción de sus compras y contratos. En su mayoría, los gastos reportados se refieren a artículos de propaganda como gorras, mochilas, playeras, banderas o campañas en redes sociales.
Aunque 2025 no es año de elecciones federales, sólo hubo elecciones municipales en Veracruz y Durango, los partidos políticos reciben recursos de 6 mil 651 millones de pesos aprobados por los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples).
En el Estado de México, las representaciones estatales de los partidos nacionales, junto con el PRD que desapareció como fuerza política nacional, pero sobrevive en 13 estados, se reparten 984 millones de pesos. En la Ciudad de México, el monto asciende a 619 millones, mientras que en Jalisco es de 486 millones, Puebla 354 millones, y Nuevo León 329 millones. Incluso Colima, el estado con menor población, destina más de 45 millones de pesos anuales a sus partidos políticos.
De acuerdo con el artículo 41 de la Constitución, los partidos políticos tienen derecho a recibir financiamiento público para sus actividades ordinarias, campañas y tareas específicas. Sin embargo, el espíritu de esta norma promover la vida democrática y la participación ciudadana se ha desvirtuado ante la falta de transparencia y control.
Para el próximo año, el INE ya aprobó una bolsa de 7 mil 737 millones de pesos para los partidos con registro nacional. Aunque el Presupuesto de Egresos de la Federación aún debe ser avalado por la Cámara de Diputados, el monto no podrá modificarse, al estar definido en la ley. Con información de Néstor Jiménez para La Jornada
El INE deberá tener el valor de decir que no habrá partidos políticos nuevos. Hasta ahora, a 4 meses de que se cumpla el lapso para la revisión de los trabajos para obtener el registro condicionado ninguna asociación va ni a la mitad de las exigencias.
Desde luego el aborto de la marea rosa llamado Somos México, va a asegurar que fue la presidenta ordenó al INE negar el registro condicionado a ese grupo que cada día tiene menos adeptos.
Desde ahora debe prepararse a la opinión pública informando el diario acontecer hacia un intento fallido más por convertirse en partido político. No hay mano negra en el trámite, hay pocas simpatías por los líderes de un movimiento que dice no ser de izquierda ni de derecha, por lo que seguramente es ultraconservador, como siempre sucede cuando deben responder.
Somos México dice que llegará, las cuentas, desde ahora no le salen, es por ello que empieza a decir en provincia sobre todo, que van muy bien.
De más de 80 organizaciones, sólo dos llevan la delantera, pero esto no quiere decir que lograrán su cometido, deben realizar 200 asambleas para lograr el registro. Llevan el 50 por ciento de los requisitos y ha transcurrido el 75 por ciento del tiempo para que se revise el trabajo de proselitismo, donde se depirará con estricto apego a las matemáticas y a la ley, el verdadero número de asistentes.
Los delanteros son Construyendo Sociedades de Paz, antes Encuentro Social, con 155 asambleas preliminarmente válidas, y Somos México, 101 asambleas.
Prácticamente la revisión del INE exige que haya, por lo menos, un 20 por ciento de más de rebase, porque la supervisión de las asambleas es rígida, la cual puede servir de pretexto para continuar con su discurso de que vivimos en una dictadura, vamos al comunismo y estamos peor que en Venezuela. Lo peor es que todavía hay gente que les cree, cada día menos, son quienes escuchan a Dóriga y a Ciro que tienen una gran pasión por ser engañados.
Los dirigentes de Somos México piden, compran alquilan tiempo en los medios de provincia para declararse prácticamente con el registro en la mano.
El otro intento de partido, más discreto, con posibilidades, guarda distancia con el optimismo porque no sería la primera vez que los rechazaran.
Por lo menos debe haber un informe en los medios, –no en la página de la organización ni del INE–, donde se hable del proceso, fortalezas y debilidades. Convertirse en partido político es un acto basado en la democracia, informar con la verdad sobre las condiciones de dicha aventura, también lo es.
Los desechos de partidos muertos y la dispersión ideológica de los marchistas de la marea rosa, admiten cualquier tipo de personajes en sus filas, basta ver a sus dirigentes, que no son precisamente un modelo de ciudadanos democráticos.
Los partidos nuevos necesariamente deberán ser de derecha si en realidad quieren formar parte de la oposición y no porque el gobierno sea de izquierda sino porque no les conviene negar la supuesta tendencia de Morena hacia lo que ellos llaman “comunismo” porque se quedarían sin una de las banderas más sólidas que mantiene viva a la poca oposición existente en el país.
El partido guinda, liderado por Luisa María Alcalde, ha registrado un crecimiento histórico en su militancia, reflejo de la participación ciudadana y la consolidación a nivel nacional.
La presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, informó que el partido guinda ha registrado más de 9 millones de afiliados desde el lanzamiento de la campaña Somos Millones, que inició el pasado 27 de enero. La estrategia busca alcanzar los 10 millones de integrantes en un año.
Alcalde destacó que el crecimiento récord se debe a la confianza de la ciudadanía en los gobiernos morenistas: “Cuando hay confianza en un gobierno, también hay confianza de entrar a nuestro movimiento”, explicó desde Zacatecas.
El partido ha casi cuadruplicado su militancia, que el año pasado era de 2.5 millones de personas, y ha avanzado 90% de su meta anual en poco más de siete meses. Desde su lanzamiento la estrategia ha mostrado un aumento constante: 1.3 millones en tres semanas, 3 millones a los 46 días, y 8 millones para inicios de agosto.
La dirigente subrayó que “ser parte de la transformación es hacer historia”, y que el alto nivel de filiación refleja el interés de la ciudadanía por participar en el movimiento político.
Con este ritmo, Morena se encamina a superar los 10 millones de afiliados antes de finalizar el año, lo que consolida así su presencia a nivel nacional y fortaleciendo su estructura rumbo a los próximos procesos electorales.