Etiqueta: Política

  • Green Day inaugura el Super Bowl LX ¿Un evento anti-Trump?

    Green Day inaugura el Super Bowl LX ¿Un evento anti-Trump?

    La banda de punk-rock californiana encabezará la ceremonia de apertura del Super Bowl LX el 8 de febrero, en el marco de los 60 años del evento. Su presencia ha generado debate por la postura crítica que el grupo ha mantenido contra el mandatario estadounidense Donald Trump, lo que ha llevado a interpretar el evento como un acto con carga política. 

    La NFL confirmó que Green Day será la banda principal de la ceremonia de apertura del Super Bowl LX, que se celebrará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara California, como parte de los festejos por las seis décadas de historia del Super Bowl. La participación del grupo, uno de los referentes del punk rock estadounidense, refuerza el carácter simbólico de una edición especial del evento. 

    La agrupación integrada por Billie Joe Amstrong, Mike Dirnt y Tré Cool, con una trayectoria que supera los 35 años y múltiples reconocimientos internacionales, Green Day suma un perfil generacional y contestatario a la celebración deportiva.

    Sin embargo, el anuncio ha desatado polémica en distintos sectores del público. Green Day ha sido abiertamente crítico de Donald Trump durante los últimos años, tanto en declaraciones públicas como en presentaciones en vivo, lo que ha llevado a que algunos interpreten su presencia en la inauguración como una señal de rechazo político. En redes sociales, la participación del grupo ha sido interpretada como un gesto simbólico que convierte el arranque del Super Bowl  LX como un evento con tintes anti-Trump.

    Esta perspectiva se ve forzada por el historial de la banda, que ha utilizado su música y plataforma pública para posicionarse frente a temas como el autoritarismo, la desigualdad y la división política en Estados Unidos. En ese sentido, su elección no solo responde a criterios musicales, sino que también habla bajo un contexto social marcado por la confrontación ideológica y la presencia continua de la política en la cultura popular. 

    La apertura se perfila como una mezcla entre música, espectáculo y política, en un contexto donde los grandes eventos deportivos también funcionan como plataformas de expresión cultural. De este modo, la edición número 60 del Super Bowl promete trascender el terreno del deporte para convertirse en un reflejo del momento que vive la sociedad estadounidense.

  • Diez riesgos para 2026: el mapa del poder, la economía y la incertidumbre

    Diez riesgos para 2026: el mapa del poder, la economía y la incertidumbre

    Al comenzar este año, muchas mexicanas y mexicanos sienten que algo cambió, aunque no siempre sea fácil explicarlo. La política ya no se percibe solo en discursos o debates lejanos, sino en decisiones que impactan el trabajo, el ingreso, la seguridad y la tranquilidad diaria. No es un momento de crisis, pero sí uno en el que los márgenes se sienten más estrechos y cada decisión parece pesar un poco más. Entender este contexto importa porque permite leer el momento con claridad, sin miedo ni exageración.

    Uno de los primeros puntos a observar tiene que ver con la forma en que se toman las decisiones. Cuando el poder se concentra, las cosas pueden avanzar más rápido, pero también se corre el riesgo de que las reglas cambien sin suficiente explicación. Esto no significa que todo esté mal, sino que la certeza puede debilitarse si no hay diálogo y claridad. Algo similar ocurre cuando los contrapesos pierden fuerza: corregir errores se vuelve más difícil y los ajustes llegan tarde.

    En la economía, el reto no es un colapso, sino la falta de impulso. Cuando el crecimiento es bajo, cuesta más mejorar ingresos y generar oportunidades. A esto se suma que muchas inversiones prefieren esperar antes de dar el siguiente paso. Esa pausa no se siente en cifras abstractas, sino en empleos que no llegan, proyectos que se posponen y familias que viven con mayor cautela. Aquí el desafío es recuperar confianza para volver a mover la rueda.

    Desde fuera, la relación con Estados Unidos y la revisión del T-MEC mantienen un ambiente de presión constante. No porque el acuerdo esté por romperse, sino porque la negociación permanente genera dudas. El reto está en responder con preparación y cabeza fría, evitando decisiones apresuradas que después cuesten más corregir.

    En las instituciones, otro riesgo aparece cuando las reformas avanzan más rápido que la capacidad para hacerlas realidad. Cambiar leyes es importante, pero hacerlo bien lo es todavía más. Cuando hay confusión, retrasos o reglas poco claras, la gente pierde confianza y todo se vuelve más complicado de lo necesario. Un Estado fuerte no es el que promete más, sino el que cumple mejor.

    En el territorio, la inseguridad y los conflictos sociales siguen afectando la vida diaria. El mayor riesgo no es solo su presencia, sino acostumbrarse a ellos, asumirlos como parte normal del día a día. Cuando eso ocurre, se encarecen los negocios, se fragmentan las comunidades y se debilita la confianza entre personas e instituciones.

    Ahora bien, hablar de estos riesgos no es una invitación al pesimismo. Al contrario. Identificarlos sirve para adelantarse, corregir a tiempo y evitar que se conviertan en problemas mayores. Nombrar los riesgos permite exigir mejores decisiones, reglas más claras y una ejecución más cuidadosa. Es una forma de prevención, no de alarma.

    Todos estos elementos se conectan en algo fundamental: la certidumbre. Cuando hay reglas claras, instituciones que funcionan y decisiones bien explicadas, las personas pueden planear, invertir, trabajar y vivir con mayor tranquilidad. La incertidumbre no desaparece por arte de magia, pero sí puede reducirse cuando hay orden, coherencia y responsabilidad.

    Visto en perspectiva, no estamos frente a un escenario de crisis, sino de definición. Los riesgos aquí descritos no anuncian un quiebre, sino un sistema que se pone a prueba. El verdadero activo del país no es la prisa ni la confrontación, sino la capacidad de convertir decisiones en reglas claras, presión en instituciones sólidas y tensión en resultados concretos. Si México logra transitar este periodo con claridad, disciplina y sentido común, lo que hoy se analiza como riesgo podrá recordarse como el momento en que supimos anticiparnos y gobernar mejor cuando el entorno dejó de ser cómodo.

  • Del aplauso a la urna: cuando los ídolos del deporte juegan el partido del poder

    Del aplauso a la urna: cuando los ídolos del deporte juegan el partido del poder

    POR: EDUARDO BLANCO

    Ídolos del fútbol, el boxeo y el olimpismo han cambiado los aplausos por votos y la cancha por el servicio público. Desde George Weah a Cuauhtémoc Blanco, este es un repaso por las figuras más mediáticas que dieron el salto del deporte a la política.

    La transición del deporte a la política no es nueva, pero sí cada vez más visible. El carisma forjado en la competencia, la cercanía con la gente y una imagen de disciplina han sido el pasaporte para que varios exatletas encuentren en la política un segundo aire.

    El caso más emblemático a nivel mundial es el de George Weah. Leyenda del fútbol africano, Balón de Oro en 1995 y referente del AC Milan, Weah cambió la élite europea por la arena política de Liberia. Tras años de preparación, llegó a la presidencia en 2018 bajo la bandera del Congress for Democratic Change.

    Su gobierno apostó por la reconciliación nacional y la estabilidad democrática, aunque enfrentó críticas por resultados económicos limitados. Aun así, su historia simboliza el sueño del ídolo convertido en jefe de Estado.

    En México, el ejemplo más mediático es Cuauhtémoc Blanco. Figura irreverente del América y de la Selección Mexicana, transformó su popularidad en votos al convertirse primero en alcalde de Cuernavaca y después en gobernador de Morelos.

    Respaldado por Morena y sus aliados, su gestión ha estado rodeada de polémica, señalamientos y confrontación constante, pero también de un fuerte respaldo popular que confirma el peso de su figura fuera de la cancha.

    Otro histórico del futbol mexicano es Manuel Negrete, autor de uno de los goles más icónicos en los Mundiales. Tras el retiro, encontró en la política local un nuevo terreno de juego. Militó en el PRD y gobernó la alcaldía de Coyoacán, con un perfil más discreto, enfocado en temas comunitarios y culturales, lejos del reflector estridente.

    El deporte olímpico también ha aportado protagonistas. Romel Pacheco, clavadista de larga trayectoria internacional, dio el salto al Congreso como diputado federal por el PAN. Posteriormente asumió la dirección de la CONADE, con la promesa de reconciliar al alto rendimiento con las políticas públicas y devolverle credibilidad a la institución deportiva.

    En la misma línea aparece Ana Gabriela Guevara, ícono del atletismo mexicano. Tras una carrera llena de récords, llegó al Senado y después a la CONADE. Su paso por la administración pública dejó una marca profunda, pues se vio envuelta en diversas polémicas, desde casos de corrupción hasta el hallazgo que reveló su llegada a un cargo público solo con bachillerato inconcluso como ultimo nivel de estudios.

    Brasil ofrece otro caso de alto perfil con Romário, campeón del mundo en 1994. El goleador transformó su fama en una carrera legislativa sólida: diputado, senador y crítico constante de la corrupción en el deporte y la política. Su estilo directo le permitió mantenerse vigente más allá del balón.

    México suma más ejemplos desde el ring. Erik “Terrible” Morales y Jackie Nava llegaron al Congreso como diputados federales, utilizando su prestigio deportivo para impulsar temas de juventud, deporte y bienestar social, con resultados desiguales pero alta exposición mediática.

    Estos casos confirman una realidad: el deporte no solo forma campeones, también produce figuras capaces de influir en la vida pública. Algunos han encontrado en la política un nuevo espacio de servicio; otros, un terreno tan ríspido como un campeonato.

  • Evasión fiscal y devoción religiosa: la contradicción moral de Salinas Pliego

    Evasión fiscal y devoción religiosa: la contradicción moral de Salinas Pliego

    El magnate mexicano que, al no pagar sus impuestos, le ha robado a las arcas públicas unacifra similar al costo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ahora hace otra aparición en redes sociales, esta vez, aprovechando la sensibilidad de muchos hacia la virgen de Guadalupe, para elevar una sínica plegaria.

    Ricardo Salinas Pliego fue criticado duramente por su falsa moral, después de hacer una controversial plegaria este 12 de diciembre en el día de la Guadalupana.

    La plegaria del dueño de TV Azteca, no fue más que una queja en relación al país, un mensaje religioso con todo el tinte político que nunca aparta de sus intereses.

    “Virgencita, cubre con tu manto a México. Protege a las familias que viven con miedo de salir a la calle, a los niños que merecen crecer en paz, a lss madres que llora a sus hijos desaparecidos y a todos los mexicanos que cada día salimos a trabajar con la esperanza de regresar con bien a casa”, publicó en X el dueño de Grupo Salinas.

    En redes sociales, dada la publicación de Sainas Pliego, le acusan de tener doble moral: “Y de paso, Virgencita”, has que los evasores fiscales paguen por fin sus deudas al fisco…”, comentó un usuario de la red.

  • Generación Z: entre el escepticismo informativo y el activismo digital

    Generación Z: entre el escepticismo informativo y el activismo digital

    Por Neri Torres, Eduardo Blanco, Nathael Pérez y Oscar Martínez

    La Generación Z mexicana está redefiniendo su relación con la política y los medios. Críticos del periodismo tradicional y al mismo tiempo escépticos de las redes sociales, estos jóvenes exigen transparencia, honestidad intelectual y acción real.

    Para la Generación Z mexicana —es decir, aquellos nacidos entre mediados de los noventa y comienzos de la década de 2010— la política ya no es una ceremonia solemne ni los medios un altar neutral. Crecemos en un paisaje digital, saturado de información, donde los grandes discursos tradicionales conviven con TikToks virales, bots y discursos partidistas camuflados entre memes. 

    Lo que para otras generaciones fue entender “quién manda”, para nosotros es preguntarnos “¿desde dónde hablan?” Y al hacerlo, descubrimos que la objetividad informativa es casi una fantasía: los medios, como otros campos sociales, están atravesados por intereses, ideologías y lógicas de poder.

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    El periodismo no es ajeno al juego político

    Neri Torres, comunicólogo y periodista, señala que la idea de un periodismo objetivo parece cada vez más lejana. Según él, el ecosistema informativo —influido por ideologías políticas, por algoritmos que premian lo conflictivo y por intereses empresariales— moldea lo que consideramos “verdad”. En ese sentido, no basta con decir que se busca el equilibrio: muchas decisiones editoriales son profundamente políticas. Para Neri, lo valioso no es fingir una independencia total, sino transparentar desde dónde se habla.

    Este diagnóstico no es infundado. En México, el acoso judicial hacia periodistas se ha vuelto una forma persistente de presión. Por ejemplo, la organización Artículo 19 reportó múltiples casos en 2025 donde se usan demandas para desgastar medios y voces críticas. Este tipo de hostigamiento contribuye a un clima en que “hablar con franqueza” deja de ser solo una ética profesional y se convierte en riesgo real.

    Desilusión política y exigencia de coherencia

    Eduardo Blanco, también comunicólogo, se describe como parte de una generación que ha sido testigo de crisis políticas, discursos de “guerra”, promesas rotas e inestabilidad económica. Blanco apunta que no hay una fe ciega en partidos ni en ideologías tradicionales —“no creo en derecha o izquierda”, dice— porque la realidad de muchos jóvenes mostrada desde fuera es profundamente simplificada y polarizada.

    Esta desilusión va más allá de la apatía: es hartazgo. La generación Z exige resultados tangibles, no solo discursos épicos. Quiere instituciones que funcionen, oportunidades reales y un México donde tener trabajo, vivienda o salud no dependa del color del voto o del apellido. No se conforma con la polarización, quiere soluciones concretas para la desigualdad. Y si el Estado no da esos resultados, entonces la responsabilidad de cambio recae en nosotros, en la acción organizada, informada y consciente.

    Un mundo líquido en constante transformación

    Nathael, filósofo y lector, utiliza la idea de “mundo líquido” de Zygmunt Bauman para describir la sensación de vivir en una realidad inestable: creímos en una promesa de progreso (“estudiar te salvara”) que poco a poco se desvaneció. Para él, el internet no es solo una herramienta, sino parte de nosotros: marca cómo aprendemos, nos relacionamos y cómo formamos opinio­nes políticas.

    Los medios tradicionales, para esta generación, ya no tienen el peso que tenían para generaciones anteriores. En cambio, lo que ocurre en redes sociales —en Instagram, TikTok, X— influye más profundamente en cómo vemos la política. Los actores políticos lo saben: intentan camuflar sus discursos para que se sientan hechos “a la medida”, personalizados para nosotros. Pero esa estrategia genera rechazo. Ver a figuras políticas apropiarse de nuestras series favoritas o de la estética que nos define solo evidencia lo poco que entienden lo que en realidad nos importa.

    La desconfianza en medios y el valor de la búsqueda

    Oscar, comunicólogo, recuerda haber crecido con la televisión como ventana al mundo; sus padres veían noticieros con reportes dramáticos sobre violencia, desapariciones o crisis. Pero con los años, él aprendió que informarse no debería ser solo consumir lo que “la televisión te da”: es necesario construir un criterio abierto, contrastar fuentes, debatir.

    Para él, el reto actual no es eliminar sesgos: es aprender a vivir con ellos, a reconocerlos y a investigar más allá. La información, dice Oscar, no debe ser una mercancía, sino una herramienta para generar conocimiento y debate. Así como los medios necesitan autonomía, nosotros necesitamos un consumo activo: no ganar la batalla informativa, sino ganar en profundidad y pluralidad.

    ¿Qué significa todo esto para el futuro político de México?

    Primero, que esta generación no solo se informa: también exige. No basta con viralizar consignas; quiere compromisos reales, transparencia ideológica y participación genuina. La Z mexicana no quiere ser usada como masa de maniobra; quiere ser entendida, escuchada y tomada en cuenta.

    Segundo, el escepticismo no es pasividad: es una forma madura de cuestionar el poder, de renegociar el contrato social entre ciudadanos, medios y Estado. Al desconfiar, reclamamos responsabilidad de los periodistas, de los partidos, de los creadores de contenido. Pedimos que no solo nos hablen, sino que nos expliquen desde dónde hablan.

    Como grupo demográfico significativo, tenemos un papel clave: podemos ser puente entre la tecnología y la política, entre la crítica y la acción. No basta con protestar; podemos proponer nuevas formas de participación digital, mecanismos de rendición de cuentas más acordes con nuestra realidad y un modelo comunicativo que no esconda sus intenciones

  • Partidos efímeros le cuestan mil 200 mdp al INE en 25 años

    Partidos efímeros le cuestan mil 200 mdp al INE en 25 años

    Nueve fuerzas políticas que sólo duraron un año en el mercado electoral se llevaron recursos públicos equivalentes a 4 mil viviendas o 2 millones de estudios médicos.

    En el último cuarto de siglo, el Instituto Nacional Electoral (INE) destinó más de mil 193 millones de pesos a partidos que desaparecieron tras un año de existencia. Entre ellos destacan México Posible, Partido Humanista, Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y Partido Encuentro Solidario (PES), de acuerdo con una investigación de Rivelino Rueda para Milenio. 

    Desde 1999, los partidos efímeros han recibido millones de pesos en prerrogativas, incluso sin superar el umbral mínimo de votos requerido para mantenerse. Entre 185 y 199 millones fueron entregados a cada nuevo partido en 2021, pese a que no alcanzaron el 3% de sufragios.

    El caso más emblemático es el de Hugo Eric Flores Cervantes, quien fundó el PES y luego el Partido Encuentro Solidario, acumulando más de mil millones de pesos antes de perder ambos registros. Hoy busca crear una nueva fuerza política llamada Construyendo Solidaridad y Paz.

    Especialistas advierten que la reforma electoral de 1996 abrió el camino a “partidos unipersonales” sostenidos por alianzas con partidos grandes, aprovechando un sistema de financiamiento que premia la vida corta pero lucrativa.

    El costo social de estos partidos efímeros es evidente: los recursos podrían haberse destinado a vivienda para damnificados o programas de salud, pero terminaron en manos de líderes que convirtieron la política en un negocio temporal. En 2026, el INE anunciará qué nuevos “chiquillos” competirán en los comicios de 2027.

    Con información de Rivelino Rueda para Milenio

  • PAN sorteará Iphone 17 Pro para que jóvenes se afilien a su partido

    PAN sorteará Iphone 17 Pro para que jóvenes se afilien a su partido

    El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero promete un iPhone 17 Pro cada mes a nuevos afiliados; las “estrategias innovadoras” parecen más un intento de llamar la atención que un plan serio de partido.

    El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, anunció que el partido rifará un iPhone 17 Pro cada mes para incentivar la afiliación de jóvenes. La promesa surgió durante la presentación de la app del PAN, en entrevista con Azucena Uresti, herramienta que, según Romero, permitirá filtrar a los mejores candidatos.

    “Por cierto, vamos a rifar para los jóvenes iPhone 17 Pro cada mes, por si quieren registrarse”, declaró Romero, recordando que antes los fundadores del PAN hacían rifas de electrodomésticos, aunque ahora la modernidad se traduce en teléfonos de 25 a 30 mil pesos.

    La estrategia no es nueva. En 2006, durante la campaña presidencial de Felipe Calderón, se organizaron rifas de televisores y planchas para atraer simpatizantes a los mítines. Se acusó el uso indebido de programas sociales para convocar votantes, calificado entonces como un intento desesperado y “palos de ciego” para sostener la campaña.

    Con este anuncio, queda claro que el PAN busca atraer afiliados con “incentivos tecnológicos” más que con propuestas políticas sólidas. La medida, vista por algunos como una patada de ahogado, refleja la dificultad del partido para conectar con los jóvenes y mantenerse relevante en el escenario político.

    Romero destacó la apertura de la app y los filtros para asegurar la calidad de los nuevos miembros, pero la estrategia del iPhone evidencia que el PAN prefiere brillar con regalos antes que con ideas. La táctica ha generado burla y escepticismo: una política que “ya no prende” intenta sobrevivir con rifas y promesas llamativas.

    El PAN intenta revivir su presencia entre los jóvenes, aunque surge la duda de si un iPhone mensual puede compensar la falta de propuestas frescas y cercanas a la nueva generación. Mientras tanto, Romero insiste: “así le hacían nuestros fundadores”, como si un teléfono de última generación pudiera reemplazar liderazgo e innovación.

  • Congreso de Perú destituye a Dina Boluarte; José Jeri interino hasta comicios de 2026

    Congreso de Perú destituye a Dina Boluarte; José Jeri interino hasta comicios de 2026

    La presidenta interina perdió el respaldo de sus aliados en medio del auge del crimen y acusaciones por corrupción y represión. Manifestantes celebraron su salida frente al Parlamento.

    El Congreso de Perú destituyó anoche a la presidenta Dina Boluarte por “permanente incapacidad moral”, tras perder el apoyo de las fuerzas políticas que la mantuvieron en el poder durante casi tres años. Con 118 votos a favor de 122 posibles, el Parlamento aprobó la “vacancia” presidencial sin votos en contra ni abstenciones, marcando el fin del convulso mandato.

    Afuera del Legislativo, miles de manifestantes celebraron la decisión, ondeando banderas peruanas y exigiendo justicia por las víctimas de la represión durante su gobierno. Boluarte, de 63 años, rechazó acudir al Congreso y denunció la falta de debido proceso.

    La dirigente asumió la presidencia el 7 de diciembre de 2022, tras la caída de Pedro Castillo, quien intentó disolver el Parlamento y hoy enfrenta cargos por rebelión. Desde entonces, Boluarte gobernó sin bancada propia, sostenida por partidos como Fuerza Popular, de Keiko Fujimori, y Renovación Popular, del alcalde limeño Rafael López Aliaga, quienes ayer retiraron su respaldo.

    Durante el debate, la congresista Norma Yarrow argumentó que “la extorsión y la criminalidad se desbordaron mientras la presidenta vivía en una fantasía”. Los legisladores también la acusaron de enriquecimiento ilícito por el uso de relojes “caros”  y por su responsabilidad en la muerte de más de 50 personas durante las protestas de 2022 y 2023.

    Horas antes de su destitución, Boluarte había asegurado que culminaría su mandato en 2026, año en el que se realizarán las elecciones presidenciales y parlamentarias. Sin embargo, la creciente crisis de seguridad, exacerbada por un reciente ataque armado contra el grupo de cumbia Agua Marina, terminó por acelerar su caída.

    Después del anuncio, el Congreso de Perú nombró a José Jerí, del partido Somos Perú, como presidente interino, y estará al frente del país hasta los comicios programados para abril de 2026. En su juramentación, Jerí declaró la “guerra a la delincuencia” y aseguró que contará con el apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, al tiempo que solicitó la colaboración del Poder Judicial y la Fiscalía.

    El mandatario describió su gobierno como un “proceso de transición, empatía y reconciliación nacional”, instando a construir acuerdos mínimos entre fuerzas políticas y encomiándose a Dios para recibir sabiduría en la conducción del país. 

  • Sheinbaum y Bachelet: Un Diálogo sobre el Futuro de las Mujeres en la Política

    Sheinbaum y Bachelet: Un Diálogo sobre el Futuro de las Mujeres en la Política

    Claudia Sheinbaum y Michelle Bachelet se reunieron en Palacio Nacional para discutir el papel de las mujeres en la política y el bienestar en América Latina.

    Claudia Sheinbaum, presidenta de México, recibió a Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, en un encuentro significativo en Palacio Nacional. La reunión tuvo lugar este 7 de octubre de 2025 y se centró en el papel de las mujeres en la política y el bienestar en América Latina. Este diálogo se produce en un contexto donde Bachelet es considerada para la Secretaría General de la ONU, lo que añade relevancia a su participación en la política regional.

    Durante el encuentro, Sheinbaum destacó la importancia de la conversación sobre el bienestar y el empoderamiento de las mujeres en la política. La presidenta mexicana compartió en sus redes sociales que la charla fue enriquecedora y necesaria para abordar los desafíos actuales que enfrentan las mujeres en la región.

    A la reunión también asistieron Juan Ramón de la Fuente, canciller de México, y Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente. La presencia de estas figuras subraya el compromiso del gobierno mexicano con la agenda de género y el desarrollo sostenible en América Latina.

    Este encuentro no solo refuerza la relación entre México y Chile, sino que también pone de relieve la necesidad de un liderazgo femenino en la política. Bachelet, quien ha sido una figura clave en la defensa de los derechos humanos, aporta su experiencia y perspectiva en un momento crucial para la región.

    La conversación entre Sheinbaum y Bachelet refleja un esfuerzo por fortalecer la voz de las mujeres en la política y promover un futuro más equitativo en América Latina.