Etiqueta: Rodrigo Paz

  • Renuncia ministro de Defensa de Bolivia en medio de protestas contra el gobierno

    Renuncia ministro de Defensa de Bolivia en medio de protestas contra el gobierno

    La salida de Marcelo Salinas se produce tras más de un mes de movilizaciones, desabasto de combustible y crecientes exigencias para que el presidente Rodrigo Paz deje el cargo.

    La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo episodio este martes con la renuncia del ministro de Defensa, Marcelo Salinas, quien presentó su dimisión al presidente Rodrigo Paz en medio de un escenario marcado por protestas, bloqueos y una creciente presión sobre el gobierno nacional.

    La salida del funcionario fue confirmada por la oficina de prensa del Ministerio de Defensa, mientras medios bolivianos reportaron que la renuncia tendría carácter irrevocable. Aunque hasta el momento el Ejecutivo no ha anunciado oficialmente a su sustituto, diversas versiones apuntan a que Ernesto Justiniano, actual viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, figura entre los posibles relevos para ocupar el cargo.

    La dimisión ocurre en un contexto particularmente complejo para el país sudamericano. Desde hace más de un mes, Bolivia enfrenta una ola de movilizaciones sociales que han impactado severamente la vida cotidiana de millones de ciudadanos. Los bloqueos y protestas han generado problemas en el abastecimiento de alimentos, retrasos en los servicios de salud, afectaciones al transporte y dificultades para el suministro de combustible en distintas regiones.

    En La Paz, autoridades locales han alertado sobre complicaciones para la recolección de basura debido a la falta de combustible y a los obstáculos para el ingreso de suministros. La situación también ha comenzado a repercutir en diversos sectores productivos, incrementando la preocupación por el impacto económico que podría derivarse de una prolongada conflictividad social.

    La renuncia de Salinas se interpreta como una nueva señal del desgaste que enfrenta la administración de Rodrigo Paz. Mientras continúan las demandas de diversos grupos sociales que exigen cambios en la conducción del país, el gobierno enfrenta el desafío de contener el malestar ciudadano y evitar un mayor deterioro de las condiciones económicas y sociales.

    Con el relevo pendiente en una de las carteras más sensibles del gabinete y sin señales claras de una solución inmediata al conflicto, Bolivia atraviesa uno de los momentos de mayor tensión política de los últimos años, en un escenario donde la estabilidad institucional y la gobernabilidad permanecen bajo presión.

  • Campesinos e indígenas piden salida de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia

    Campesinos e indígenas piden salida de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia

    Campesinos, obreros y organizaciones indígenas rechazaron dialogar y mantienen protestas que generan pérdidas superiores a mil 680 millones de dólares. 

    Miles de manifestantes en Bolivia endurecieron este viernes las protestas contra el presidente Rodrigo Paz y rechazaron los llamados del gobierno a instalar una mesa de diálogo. Campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros exigen la renuncia del mandatario, quien apenas lleva seis meses en el poder, en medio de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.

    Los manifestantes aumentaron a más de 70 los bloqueos carreteros que mantienen cercada desde hace un mes a la ciudad de La Paz. Uno de los principales focos de protesta se registró en la autopista que conecta El Alto con La Paz, donde cientos de integrantes del movimiento indígena aimara Ponchos Rojos bloquearon el paso con enormes bloques de concreto. “No podemos dialogar, este gobierno tiene que irse”, declaró Juan Hidalgo, dirigente de la organización campesina. Los manifestantes exigen la convocatoria a nuevas elecciones y acusan al gobierno de ignorar sus demandas sociales y económicas.

    El presidente Rodrigo Paz advirtió el miércoles que el diálogo era la “última oportunidad” antes de aplicar la ley y endurecer las medidas de control. Tras la eliminación en el Congreso de una norma que limitaba la actuación militar en protestas, el mandatario ya cuenta con facultades para declarar el estado de excepción. Paralelamente, el vicepresidente Edmand Lara impulsó una comisión de diálogo con representantes del gobierno, el parlamento, la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo, aunque los principales sindicatos y organizaciones indígenas rechazaron participar.

    El conflicto ya provoca severas afectaciones económicas. La Cámara Nacional de Industrias estimó pérdidas superiores a mil 680 millones de dólares, equivalentes al 2.26% del PIB boliviano, mientras el Instituto Boliviano de Comercio Exterior calculó daños por más de mil millones de dólares en sectores productivos y exportadores. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, informó que las exportaciones dejaron de mover más de 500 millones de dólares en cuatro semanas de bloqueos. Especialistas advirtieron además impactos en empleo, inflación y turismo, así como una pérdida de confianza de inversionistas.

  • Protestas en Bolivia: Cuarta semana de movilizaciones contra Rodrigo Paz

    Protestas en Bolivia: Cuarta semana de movilizaciones contra Rodrigo Paz

    La presión social en Bolivia continúa en aumento. Miles de ciudadanos exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz mientras la resistencia se mantiene en las calles.

    Bolivia lleva cuatro semanas de intensas protestas. Miles de manifestantes han salido a las calles exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira. La Central Obrera Boliviana lidera la movilización, con apoyo de comunidades indígenas, trabajadores y sindicatos.

    El Paseo del Prado en La Paz se llenó de personas que expresan su descontento. Agricultores, trabajadores mineros y pobladores de El Alto se unieron en un llamado a la acción contra las políticas del gobierno y sus planes de privatización.

    A lo largo del día, la policía reprimió a algunos manifestantes en su intento por ingresar a la Plaza Murillo. Esta situación refleja la creciente tensión entre el gobierno y la ciudadanía. 

    Más de 50 bloqueos de rutas se han reportado en seis de las nueve regiones del país. La población aimara, en particular, ha sido clave en la resistencia. Durante un fallido operativo gubernamental para abrir caminos, las fuerzas combinadas se retiraron al no poder cumplir su objetivo.

    Un trágico incidente ocurrió durante este operativo, resultando en la muerte de un joven campesino de 24 años. Este suceso intensificó la ira de las comunidades que ya se sentían marginadas y desatendidas por el gobierno.

    La Central Obrera Boliviana ha condicionado el diálogo con el gobierno a la liberación de los detenidos y la suspensión de órdenes de aprehensión contra sus dirigentes. Aún no hay respuesta oficial de Rodrigo Paz sobre esta propuesta.

    El presidente ha instado a los manifestantes a respetar la Constitución, pero la desconfianza entre ambas partes es palpable. La Administradora Boliviana de Carreteras ha señalado 59 cortes de ruta que afectan la movilidad en el país.

    Con el clima de tensión en aumento, las protestas continúan. Sin duda, el futuro de Bolivia depende de la capacidad del gobierno para escuchar a su pueblo y encontrar soluciones. Las calles seguirán siendo el escenario de esta lucha por los derechos y la justicia social.

  • Protestas masivas en La Paz demandan la renuncia de Rodrigo Paz

    Protestas masivas en La Paz demandan la renuncia de Rodrigo Paz

    Miles de trabajadores de diferentes sectores se manifiestan en la capital boliviana, exigiendo respuestas ante la crisis económica que enfrenta el país.

    Este viernes, las calles de la capital boliviana se llenaron de manifestantes que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Miles de trabajadores, entre ellos campesinos, obreros y maestros, marcharon con fuerza contra el gobierno en un clima de creciente descontento social.

    Desde hace tres semanas, la ciudad ha estado aislada debido a bloqueos de carreteras. Esta situación ha provocado una grave escasez de alimentos, combustible y medicinas. La inflación alcanzó el 14 por ciento interanual en abril, marcando la peor crisis económica en Bolivia desde los años 80.

    “Seis meses de gobierno y no ha podido solucionar lo básico”, comentó Melina Apaza, de 50 años, proveniente de la región minera de Oruro. Ella cuestionó cómo tienen que elegir entre comprar carne o leche para sus familias. La frustración se siente en el aire.

    Los manifestantes, muchos de ellos portando cascos y banderas indígenas, avanzan decidido hacia el centro de la ciudad. La plaza principal, frente al palacio de gobierno, está protegida por rejas y rodeada de policías antimotines. La tensión es palpable, y muchos negocios han cerrado sus puertas ante el temor a saqueos.

    Ante esta situación, el gobierno ha anunciado cambios en su gabinete. Busca ministros que tengan “capacidad de escucha” para atender los reclamos de la ciudadanía. El nuevo ministro de Trabajo es parte de estos ajustes, pero los manifestantes continúan exigiendo respuestas más contundentes.

    Las demandas iniciales de aumentos salariales y mejoras en los servicios se han intensificado con la crisis. Los bolivianos ya no solo exigen un cambio en la economía, sino también en la dirección del gobierno. La protesta es un grito de desesperación y anhelo de cambio en un país que ha visto suficientes promesas vacías.

  • Asesinan en Tarija a Mauricio Aramayo, aliado político del presidente Rodrigo Paz

    Asesinan en Tarija a Mauricio Aramayo, aliado político del presidente Rodrigo Paz

    El Gobierno de Bolivia vincula el crimen con amenazas previas por negarse a participar en actos de corrupción dentro del Senasag.

    La violencia política volvió a sacudir a Bolivia tras el asesinato de Mauricio Aramayo, colaborador cercano del presidente Rodrigo Paz Pereira y exdirector departamental del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag). El crimen ocurrió la noche del jueves en el centro de la ciudad de Tarija, donde la víctima fue atacada a tiros por hombres armados.

    De acuerdo con el reporte policial, Aramayo circulaba en su vehículo cuando una motocicleta se le emparejó y sus ocupantes abrieron fuego directamente contra el automóvil. Tras el ataque, el coche quedó detenido sobre el camellón, mientras los agresores, encapuchados, huyeron del lugar.

    Aunque el exfuncionario aún presentaba signos vitales, fue trasladado de emergencia en ambulancia, pero murió minutos después debido a la gravedad de las heridas, confirmaron las autoridades. La Policía Boliviana activó el Plan Z, un operativo especial de búsqueda para localizar a los responsables del homicidio.

    La vocera presidencial, Carla Faval, señaló que el asesinato estaría relacionado con amenazas previas que Aramayo recibió durante su gestión en el Senasag, luego de negarse a aceptar sobornos. En un mensaje difundido en redes sociales, la portavoz aseguró que el exfuncionario enfrentó a redes de corrupción y pagó con su vida esa decisión.

    Hizo lo correcto, defendió la legalidad y enfrentó a las mafias. Hoy esa valentía nos duele profundamente”, expresó Faval, quien también garantizó que el Gobierno acompañará a la familia y no permitirá que el crimen quede impune.

    Aramayo fue una figura clave durante las elecciones generales de 2025, donde se desempeñó como coordinador departamental del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en ambas vueltas electorales. Tras su paso por el Senasag, renunció al cargo para postularse a las elecciones regionales previstas para marzo.

    El fiscal departamental de Tarija, José Mogro, confirmó la apertura de una investigación de oficio para esclarecer el móvil del crimen y dar con los autores materiales e intelectuales del asesinato.

  • Protestas obreras sacuden Bolivia por fin del subsidio a combustibles

    Protestas obreras sacuden Bolivia por fin del subsidio a combustibles

    Mineros y sindicatos iniciaron un paro contra la medida del presidente Rodrigo Paz, mientras el gobierno defiende el ajuste como inevitable ante la crisis económica.

    Una multitudinaria marcha de mineros colapsó este lunes el centro de La Paz, en el arranque de un paro obrero nacional convocado para rechazar la eliminación del subsidio a la gasolina y el diésel decretada por el gobierno del presidente Rodrigo Paz. Las protestas se replicaron en varias ciudades del país, con bloqueos carreteros en seis de las nueve regiones de Bolivia.

    Ante la movilización, la policía cercó los accesos a la plaza central donde se ubica el Palacio de Gobierno, para impedir el ingreso de manifestantes. En El Alto, juntas vecinales bloquearon avenidas clave, mientras que en Cochabamba, sindicatos afines al expresidente Evo Morales protagonizaron una marcha masiva y cortaron rutas estratégicas del oriente.

    Dirigentes sindicales advirtieron que las movilizaciones continuarán hasta revertir la medida. “Estamos en las calles y esta lucha seguirá hasta derogar el decreto”, afirmó el líder minero Andrés Paye, quien acusó al gobierno de “favorecer a los empresarios y castigar a los pobres”. No obstante, el impacto del paro fue parcial en su primera jornada.

    El Ejecutivo logró acuerdos con la mayoría de los sindicatos del transporte, lo que permitió mantener el servicio en La Paz y desactivar bloqueos mayores. En Santa Cruz, la ciudad más poblada, el transporte urbano fue limitado. “No hay paro, trabajamos al servicio del pueblo”, declaró el dirigente Lucio Gómez tras dialogar con autoridades.

    Rodrigo Paz, quien asumió el poder el 8 de noviembre, puso fin a un subsidio vigente por más de 20 años, que mantenía el litro de combustible en 0.53 dólares. El gobierno argumenta que el costo anual de 3 mil millones de dólares en importaciones agotó las reservas y profundizó la peor crisis económica en cuatro décadas, tras el declive de los hidrocarburos.

    El mandatario defendió la decisión al asegurar que “la medida no tiene marcha atrás”, aunque anunció un aumento salarial de 20%, la continuidad y alza de bonos sociales, y facilidades arancelarias para transportistas. Las medidas han sido respaldadas por el sector empresarial y por el gobierno de Estados Unidos, mientras continúan las tensiones sociales.

  • El derechista Rodrigo Paz ordena la detención de Luis Arce, expresidente de Bolivia, por presunta corrupción

    El derechista Rodrigo Paz ordena la detención de Luis Arce, expresidente de Bolivia, por presunta corrupción

    Este miércoles, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, recientemente posesionado el 8 de noviembre, ordenó la captura de su antecesor Luis Arce, sin notificación previa. Esto ha creado un ambiente tenso en el país, ante los crecientes cuestionamientos sobre el uso político de la justicia durante el inicio del gobierno de Paz.

    La detención se produjo en el barrio Sopocachi de La Paz, la ex ministra de Presidencia de Bolivia, Marianela Prada, denunció la situación a través de un video en la red social Facebook:

    “Quiero denunciar ante el pueblo boliviano y la comunidad internacional que hace un momento acaban de secuestrar al ex presidente Luis Arce Catactoca, en el barrio Sopocachi, de la ciudad de La Paz (oeste)​​​. En este momento me dirijo a la Felcc, donde tenemos conocimiento que se lo habrían llevado”, dijo Prada.

    La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) es quien captura a Luis Arce, acusándolo de presunta corrupción en el caso Fondo Indígena, el cual permaneció archivado durante años y su reactivación ocurrió semanas después de que Rodrigo Paz asumiera la presidencia el pasado 8 de noviembre. 

    Lo anterior, ha generado críticas entre analistas y sectores opositores, que ven en la detención un posible intento del nuevo gobierno por perseguir a figuras de la anterior administración política.

    El Fondo Indígena, creado en 2005 para administrar recursos del impuesto directo a los hidrocarburos (IDH), ha sido objeto de varias investigaciones por presuntas irregularidades. No obstante, voceros y dirigentes sociales señalan que la reapertura del caso contra Arce carece de sustento jurídico y responde más a una estrategia de Paz para consolidar control político.

  • EUA y Bolivia restablecen relaciones a nivel de embajadas

    EUA y Bolivia restablecen relaciones a nivel de embajadas

    El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, asistió este sábado a la toma de protesta del nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, y anunció que este movimiento en el poder permitirá que los embajadores de EUA vuelvan a Bolivia después de 17 años.

    Landau, quien se encontraba con el nuevo presidente, dijo frente a la prensa: “Y ahora que es el señor presidente, vamos a restablecer las relaciones a nivel de embajador como siempre debería ser“, además, el subsecretario recalcó que en las últimas semanas han tenido “relaciones muy estrechas con el presidente electo en su momento”.

    Sobre la ausencia de embajadores bolivianos en Washington, EUA y delegados estadounidenses en La Paz, Bolivia por más de una década, mencionó Landau: “ha sido muy insólito”, precisamente porque considera que, “La diplomacia es, al fin y al cabo, la comunicación. Sin embajador en la capital del otro país, eso se hace más difícil”.

    El subsecretario estadounidense se mostró contento en tierras bolivianas y expresó que su país desea tener muy buenas relaciones con esa nación; asimismo espera anunciar pronto cuáles serán los embajadores que tomarán el cargo y honrarán el nuevo inicio entre ambas naciones.

    Finalmente, en su discurso, el nuevo presidente boliviano agradeció la presencia de la embajada estadounidense y dijo: “Eso significa retomar relaciones con EU, como lo haremos con otras naciones, que bajo el dogmatismo ideológico nos ha aislado a los bolivianos”.

  • Bolivia: el fin de una era y la fractura de la izquierda que dominó el poder por dos décadas

    Bolivia: el fin de una era y la fractura de la izquierda que dominó el poder por dos décadas

    La derrota del Movimiento al Socialismo en las elecciones de 2025 marca el cierre de un ciclo político que transformó Bolivia. El triunfo de Rodrigo Paz abre una nueva etapa, mientras la izquierda enfrenta su crisis más profunda.

    La Paz.— Bolivia despertó el lunes con un panorama político completamente distinto. Por primera vez desde 2006, el Movimiento al Socialismo (MAS) ya no ocupará la presidencia. Con el 54 % de los votos, Rodrigo Paz se impuso en las elecciones presidenciales frente al exmandatario Jorge “Tuto” Quiroga, en una jornada que simboliza el fin de una de las hegemonías más duraderas de América Latina.

    El resultado confirma lo que muchos anticipaban: el ciclo político iniciado por Evo Morales llega a su conclusión. Lo que comenzó como un movimiento popular de reivindicación indígena y justicia social terminó fragmentado por la pugna interna entre Morales y el presidente saliente, Luis Arce. Esa división debilitó al partido y lo dejó sin un liderazgo capaz de sostener el apoyo popular que alguna vez fue casi absoluto.

    Durante casi veinte años, el MAS se erigió como símbolo del cambio y la inclusión. Nacionalizó los recursos naturales, redujo la pobreza y colocó a los pueblos originarios en el centro del discurso nacional. Sin embargo, el modelo económico basado en la renta gasífera comenzó a mostrar señales de agotamiento. La caída de los ingresos, la falta de divisas y el aumento del déficit fiscal deterioraron la estabilidad que había caracterizado al país en la primera década del siglo.

    El desencanto social se profundizó cuando las bases históricas —campesinos, obreros e indígenas— sintieron que el partido se había alejado de sus raíces. Las disputas entre las facciones “evista” y “arcista” terminaron por romper la unidad que había sido clave en los años de gloria. “La gente no votó contra la izquierda, votó contra la soberbia”, comentó un analista local tras conocerse los resultados.

    El nuevo presidente, Rodrigo Paz, heredará un país dividido y con una economía debilitada. Su discurso moderado y su promesa de estabilidad lo convirtieron en una figura de consenso, especialmente entre los sectores urbanos que demandan eficiencia y menos confrontación. Sin embargo, su reto será gobernar sin una mayoría sólida en el Congreso y responder a una sociedad que exige resultados inmediatos.

    La derrota del MAS no borra el legado de su gestión, pero obliga a la izquierda a una profunda autocrítica. Bolivia sigue siendo un país con fuertes desigualdades, donde los logros sociales de la última década aún marcan la vida de millones de ciudadanos. No obstante, el proyecto político que alguna vez simbolizó esperanza se vio atrapado en su propio éxito y terminó desconectado de la realidad que ayudó a transformar.

    El fin del dominio del MAS no implica necesariamente el fin de la izquierda boliviana, pero sí el inicio de su reconstrucción. Bolivia cierra un ciclo histórico y se adentra en una nueva etapa donde el desafío será equilibrar la estabilidad económica con la justicia social. La historia del país vuelve a escribirse, esta vez sin el liderazgo que durante años pareció inamovible.

  • Rodrigo Paz es el nuevo presidente de Bolivia; se abre paso a una etapa de “centroderecha” 

    Rodrigo Paz es el nuevo presidente de Bolivia; se abre paso a una etapa de “centroderecha” 

    Con el 54.5% de los votos, el senador y exalcalde de Tarija se impuso en segunda vuelta frente a Jorge “Tuto” Quiroga. Promete un modelo de “capitalismo para todos” y reconciliación nacional ante la peor crisis económica en 40 años.

    El senador Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se convirtió en el nuevo presidente de Bolivia tras ganar la segunda vuelta electoral con el 54.5% de los votos, frente al 45% obtenido por el exmandatario Jorge “Tuto” Quiroga, según resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con más del 97% de las actas procesadas.

    A sus 58 años, el exalcalde de Tarija e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), logró captar el voto moderado y desencantado con el Movimiento al Socialismo (MAS), partido que gobernó durante casi 20 años bajo los liderazgos de Evo Morales y Luis Arce. El triunfo marca el fin del ciclo político del socialismo boliviano y abre paso a una etapa de “centroderecha pro empresarial”. 

    Paz asumirá el cargo el 8 de noviembre, con la promesa de impulsar un modelo de “capitalismo para todos”, basado en la descentralización, impuestos bajos y disciplina fiscal, pero con continuidad en el gasto social. Su compañero de fórmula, Edman Lara, llamó a la unidad y reconciliación nacional, destacando que “es tiempo de hermanarnos, se acabaron los colores políticos”.

    El nuevo gobierno enfrenta un panorama complejo: inflación superior al 20%, escasez de combustible y fuga de divisas que han deteriorado el poder adquisitivo. Paz aseguró que sus primeras acciones estarán enfocadas en garantizar el abasto de gasolina y diésel, estabilizar los precios básicos y combatir la corrupción.

    Pese a la ventaja clara, el expresidente Quiroga reconoció su derrota y felicitó a Paz, aunque algunos de sus seguidores denunciaron presuntas irregularidades. El Tribunal Electoral advirtió que los resultados son preliminares, pero “irreversibles”.

    Líderes internacionales, entre ellos Javier Milei, José Raúl Mulino y la OEA, felicitaron al nuevo mandatario. Paz llega al poder con el reto de recuperar la estabilidad económica y reconstruir los puentes políticos y sociales de una Bolivia profundamente dividida.