Etiqueta: Voto

  • Que sólo voten quienes voten a favor de la clase privilegiada

    Que sólo voten quienes voten a favor de la clase privilegiada

    El que la guerra sea la continuación de la política por otros medios, o la política sea la continuación de la guerra, demuestra que el voto es la continuación del paredón de fusilamiento por otros medios. Ese es el uso que le da la clase privilegiada a lo que llaman la fiesta de la democracia, el voto como elemento para ajusticiar a quienes osan votar en sentido opuesto al que la clase privilegiada necesita que voten, para condenar al ostracismo a quienes viven en el ostracismo. El problema aparece, cuando el voto mayoritario se manifiesta en sentido opuesto a la clase privilegiada, cuando los marginados dejan de temer a la marginalidad.

     Si el voto deja de ser una herramienta del escarnio público y se convierte en bache para quienes detentan el poder de facto, no queda más remedio que recurrir a adoradores de Joseph Goebbels, como Natalia Torres, Ignacio Abello, las juventudes PANistas, o el decadente tío Richie, a quienes “les turbo vale madres” declarar absurdo dar el mismo peso al voto de una persona con doctorado, que al de alguien que lo único que hace es “echar la güeva todo el día”; que sólo debe votar quien tiene el conocimiento mínimo de lo que hace el Estado; que el voto lo ejerza el hombre de la casa pensando en su esposa, en sus hijos, y en sí mismo. Recurrir a esos demócratas totalitarios que entienden  que nada amenaza más a su democracia que una mayoría que no se preocupa por los derechos de la clase privilegiada.

    Y no es que estos ideólogos de la reacción posmoderna ignoren que las condiciones materiales determinan el ser social de los sujetos, que establecen un horizonte de lo posible y lo que no es posible. No es que ignoren que quien se ve obligado a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir tiene comprometido su tiempo, su cuerpo y su energía vital, limitando el desarrollo de sus capacidades. O que el objetivo de la democracia debería ser equilibrar la balanza entre quienes más tienen y quienes menos tienen. No, estos próceres de la derecha lo entienden perfectamente y por ello se lanzan en contra del voto universal, para conjurar la amenaza que representa para las buenas costumbres, el stau quo y la gente bonita.

    Entrados en gastos

    Si votar sirviera de algo, como falsamente se dice que dijo Mark Twain, no nos dejarían hacerlo. Nadie con dos dedos de inteligencia se preocupa porque el voto masivo vaya a transformar las condiciones materiales que determinan al ser social. No. Lo que les preocupa es que el voto desbordado de la masa alimenta el orgullo de la masa por la masa misma, alimenta cierto sentido de pertenencia en el que se deja de temer al paredón de fusilamiento, en el que la marginalidad se convierte en identidad colectiva y deja de ser sentencia individual. Eso no podemos permitirlo, no, si queremos que la clase privilegiada siga viviendo privilegiadamente.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.
  • Alessandra Rojo de la Vega respalda posturas contra el voto universal de Natalia Torres

    Alessandra Rojo de la Vega respalda posturas contra el voto universal de Natalia Torres

    La alcaldesa de Cuauhtémoc acusó un supuesto “linchamiento mediático” contra la abogada panista, mientras el Gobierno federal rechazó que exista censura.

    La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, defendió públicamente a la abogada panista Natalia Torres, luego de que ésta propusiera limitar el derecho al voto y aseguró que una “buena dictadura” podría ser preferible a una “mala democracia”

    A través de X, la edil acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de utilizar “toda la fuerza del Estado” para atacar a una ciudadana por expresar su opinión, en lo que calificó como un “abuso de poder”. En su publicación, Rojo de la Vega también afirmó, sin presentar pruebas, que existe un “linchamiento mediático”, con lo que centró la discusión en una supuesta persecución, en lugar de abordar el fondo de la controversia: la postura de Natalia Torres contra un derecho protegido por la Constitución.

    No obstante tuvo respuesta de la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, quien rechazó la versión de un ataque orquestado: “La libertad de expresión protege el derecho a opinar, no el derecho a quedar exenta de la respuesta social. Háganse cargo de sus dichos”, escribió la funcionaria, al subrayar que quienes participan en el espacio público deben asumir las reacciones que generan sus planteamientos.

    La controversia se originó luego de que Natalia Torres propusiera condicionar el derecho al voto a la aprobación de un examen de conocimientos cívicos y posteriormente afirmara que, bajo ciertas circunstancias, una dictadura podría ser preferible a una democracia. Ambas declaraciones fueron ampliamente criticadas por especialistas, académicos y políticos al considerar que contradicen el artículo 35 de la Constitución, que garantiza el sufragio universal como un derecho de todas las personas ciudadanas.

    La presidenta Claudia Sheinbaum también calificó estas propuestas como “profundamente antidemocráticas” y recordó que el voto universal es una conquista histórica del pueblo mexicano y, en particular, de las mujeres. En ese contexto, el respaldo de Alessandra Rojo de la Vega a Natalia Torres no es novedad, ya que en lugar de proclamarse a favor del derecho al voto, utiliza la situación para golpear a Morena, con una una narrativa de presunta censura que, hasta ahora, no ha sido sustentada con pruebas.

  • Los nacos sí votan

    Los nacos sí votan

    Cada cierto tiempo, cuando los resultados de una elección no complacen a ciertos sectores, reaparece la misma idea con distinto disfraz: que no todas las personas deberían tener derecho a votar. Que habría que exigir determinado nivel de estudios, cierto ingreso económico, una prueba de conocimientos o cualquier otro filtro para decidir quién merece participar en la vida democrática.

    En otras palabras, la vieja aspiración de que solo voten “los correctos”, y es curioso. Quienes se llenan la boca hablando de libertad son los primeros en querer restringir el derecho político más importante de una sociedad democrática. No les molesta el voto; les molesta que vote quien no piensa como ellos.

    Detrás de estos planteamientos no hay preocupación por la democracia. Hay clasismo. Porque cuando dicen que “la gente ignorante no debería votar”, rara vez se refieren al empresario que comparte teorías conspirativas, al político corrupto con varios posgrados o al analista que vive equivocado. No. Casi siempre el destinatario de ese desprecio tiene un rostro muy específico: el trabajador, la empleada doméstica, el campesino, el albañil, la comerciante, la persona que no fue a la universidad, quien vive en una colonia popular o quien habla con un acento distinto al suyo.

    En México existe una palabra que esas élites utilizan con absoluta naturalidad para expresar ese desprecio: “naco”. “Naco” no describe una conducta. Describe, en su imaginario, una condición social. Es la manera socialmente aceptable de insultar a quien consideran inferior.

    Por eso el problema nunca fue la supuesta capacidad para votar. El problema es que millones de personas a las que históricamente despreciaron hoy tienen el mismo peso político que ellos frente a la urna. Eso les resulta insoportable.

    La democracia nació precisamente para romper con la idea de que el poder debía pertenecer únicamente a una élite ilustrada, aristocrática o adinerada. Durante siglos se negó el voto a quienes no tenían propiedades, a las mujeres, a las personas racializadas y a las clases trabajadoras. Siempre hubo argumentos aparentemente racionales para justificar esa exclusión.

    Que no estaban preparados. Que eran manipulables. Que no entendían los asuntos públicos. Que votarían con el estómago. Las excusas cambian. El prejuicio permanece.

    Lo verdaderamente peligroso es que estas ideas ya no circulan únicamente en conversaciones privadas o en publicaciones aisladas de redes sociales. Poco a poco han encontrado eco en comentaristas, influencers y personajes públicos que presentan el elitismo como si fuera sentido común.

    No soportan que una persona que limpia oficinas tenga exactamente el mismo valor electoral que un empresario. Les parece una anomalía que un joven de una comunidad indígena tenga el mismo peso político que un conductor de televisión o un financiero.

    Toda experiencia antidemocrática comienza definiendo quién merece ser considerado un ciudadano pleno y quién no. Primero se cuestiona su capacidad. Después se limita su participación. Finalmente se le excluye por completo.

    Defender el sufragio universal no significa creer que todas las personas están siempre bien informadas. Nadie lo está. Todos tenemos sesgos, preferencias e intereses. La solución nunca ha sido quitar derechos, sino garantizar más educación, más información, más debate público y mejores condiciones para ejercer una ciudadanía crítica.

    Los derechos no son premios por aprobar un examen. Son la base de una sociedad democrática.

    Y si algo ha demostrado la historia de México es que las grandes transformaciones no llegaron por concesión de las élites. Llegaron cuando quienes durante décadas fueron ignorados comenzaron a organizarse, participar y decidir.

    Eso también ocurre en las urnas. Así que sí. Los nacos sí votan. Las trabajadoras del hogar votan. Los campesinos votan. Los obreros votan. Las personas indígenas votan. Los estudiantes votan. Las personas adultas mayores votan. Las personas LGBTTTIQA+ votan.  Las personas con discapacidad votan. Las mujeres votan. Los jóvenes votan. Y afortunadamente lo hacen.

    Porque una democracia donde solo votan los privilegiados deja de ser democracia para convertirse en un club privado con pretensiones de república. A algunos les incomoda que el pueblo decida. A nosotros nos preocuparía mucho más que dejara de hacerlo.

  • En medio de polémica de Natalia Torres, ONU exige garantizar derecho al voto 

    En medio de polémica de Natalia Torres, ONU exige garantizar derecho al voto 

    La ONU llamó al gobierno de Nicaragua a garantizar que todas las personas, sin importar su postura política, puedan votar y contender en elecciones, luego de que el presidente Daniel Ortega afirmara que el país no volverá a celebrar comicios que pongan en riesgo a su gobierno. El pronunciamiento contrasta con el reciente debate en México generado por Natalia Torres, quien sostuvo que no todas las personas deberían poder votar.

    El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó las declaraciones de Daniel Ortega y reiteró que todas las personas, sin importar su afiliación política, deben tener el derecho de votar y postularse a cargos públicos. Además, pidió a las autoridades nicaragüenses reabrir el espacio cívico, restablecer el Estado de derecho y poner fin a la represión contra voces críticas, abogados, opositores y organizaciones religiosas.

    Türk también expresó preocupación por el deterioro de las libertades fundamentales en Nicaragua, donde, según la ONU, continúan las detenciones arbitrarias por motivos políticos y persiste la falta de información sobre el paradero de personas detenidas, entre ellas el obispo Abelardo Mata. Las críticas surgieron después de que Ortega asegurara que en el país ya no habrá elecciones que permitan a la oposición llegar al poder, lo que fue interpretado como un rechazo abierto a la alternancia democrática.

    El posicionamiento de Naciones Unidas coincide con un debate que recientemente tomó fuerza en México, aunque en un contexto distinto. La analista política y abogada Natalia Torres desató polémica al afirmar que no todas las personas deberían tener derecho a votar, proponiendo que el INE impartiera cursos y aplicara un examen de conocimientos sobre el Estado antes de otorgar el derecho al sufragio. Sus declaraciones generaron críticas por considerar que contravienen el principio del voto universal consagrado en la Constitución mexicana.

  • Sheinbaum tunde a panistas Natalia Torres y Javier Albarrán por querer limitar el derecho al voto

    Sheinbaum tunde a panistas Natalia Torres y Javier Albarrán por querer limitar el derecho al voto

    Claudia Sheinbaum calificó como “antidemocráticas” las propuestas de condicionar el sufragio y recordó que el voto universal es una conquista histórica del pueblo mexicano y de las mujeres.

    La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo arremetió contra las propuestas impulsadas por los panistas Natalia Torres y Javier Albarrán, quienes plantearon limitar el derecho al voto mediante un examen de conocimientos cívicos e, incluso, impulsar esquemas como el denominado “voto por familia”, donde el padre emitiría el sufragio en representación del hogar. Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria calificó estas posturas como una muestra de “odio al pueblo” y aseguró que representan una visión profundamente antidemocrática.

    Sheinbaum sostuvo que el voto universal es una de las mayores conquistas democráticas del país y rechazó cualquier intento de restringirlo con base en el nivel educativo o la condición de las personas. “Yo creo que siempre lo han pensado, pero ahora vienen a decirlo”, expresó la presidenta, al señalar que quienes promueven estas ideas contradicen el principio de igualdad política que garantiza la Constitución.

    La polémica surgió luego de que Natalia Torres, abogada, docente de la UP y creadora de contenido, afirmara en un podcast que el derecho a votar debería condicionarse a la aprobación de un examen sobre educación cívica organizado por el INE. La propuesta provocó una ola de críticas por ser considerada clasista, elitista y contraria al sufragio universal, además de generar un intenso debate en redes sociales y entre actores políticos.

    La mandataria también criticó la idea del “voto por familia”, impulsada por sectores conservadores en Estados Unidos y retomada por figuras cercanas a la derecha. Cuestionó que se pretenda otorgar únicamente al padre de familia la facultad de representar el voto del hogar, al considerar que ello excluiría a mujeres, madres solteras y familias diversas, vulnerando derechos políticos conquistados tras décadas de lucha.

    En ese contexto, Sheinbaum recordó que las mujeres mexicanas obtuvieron el derecho al voto en 1953, por lo que calificó de inadmisible cualquier propuesta que busque retroceder en materia de derechos políticos. La presidenta reiteró que la democracia se fortalece con más participación ciudadana y no con restricciones, al tiempo que acusó a los sectores conservadores de promover una visión excluyente que busca reducir la voz del pueblo en las decisiones públicas.

  • Javier Albarrán, el panista que propone limitar el voto a “uno por familia”

    Javier Albarrán, el panista que propone limitar el voto a “uno por familia”

    El político mexiquense desató una ola de críticas tras plantear que el sufragio deje de ser individual, una propuesta que especialistas y usuarios consideran contraria a los principios democráticos establecidos en la Constitución.

    Javier Albarrán, político cercano al PAN en el Estado de México, volvió al centro de la polémica luego de proponer que en México se implemente un modelo de “un voto por casa y por familia”, una idea que ha sido señalada por vulnerar el principio del voto universal, libre, secreto e individual. Su planteamiento desató fuertes críticas en redes sociales y reavivó el debate sobre los intentos de algunos sectores de la oposición por restringir derechos políticos.

    Aunque actualmente mantiene cercanía con el panismo mexiquense, Albarrán inició su carrera política como candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Toluca en 2024. Sin embargo, días antes de la elección renunció a esa candidatura para sumarse a la campaña de Melissa Vargas, abanderada de la coalición PRI-PAN-PRD, una decisión que le valió acusaciones de oportunismo político por parte de antiguos simpatizantes.

    El joven político también cuenta con un entorno familiar ligado al Partido Acción Nacional. Es sobrino del exalcalde de Toluca Juan Carlos Núñez Armas y mantiene cercanía con el presidente municipal de Metepec, Fernando Flores Fernández, dos figuras relevantes del panismo en el Estado de México.

    La controversia más reciente surgió después de que Albarrán asegurara que las decisiones electorales serían mejores si el voto se emitiera por familia y no de manera individual. La propuesta fue ampliamente cuestionada porque implicaría que una sola persona represente la voluntad de todos los integrantes del hogar, lo que, según especialistas y usuarios, debilitaría derechos conquistados durante décadas, especialmente para mujeres, jóvenes y adultos mayores.

    Su postura también coincidió con otros discursos impulsados por perfiles identificados con la oposición, como Natalia Torres, quien planteó restringir el voto con base en el nivel de estudios. Ambos casos fueron señalados en redes sociales como expresiones de una visión clasista y elitista, al sugerir que no todos los ciudadanos deberían ejercer el sufragio en igualdad de condiciones.

    Lejos de fortalecer su imagen pública, las declaraciones de Javier Albarrán volvieron a colocarlo en el centro de la conversación, pero por una propuesta que contradice uno de los pilares de la democracia mexicana: el derecho de cada ciudadano a emitir un voto libre e individual, sin importar su condición social, económica o académica.

  • El voto del miedo: cómo el imperio fabrica pobres que eligen su propia cadena

    El voto del miedo: cómo el imperio fabrica pobres que eligen su propia cadena

    La gente no siempre vota según sus intereses materiales, sino según una imagen idealizada de cómo querría vivir. Esa observación, atribuida en parte a Jorge Alemán y su noción del “individuo antropológicamente neoliberal”, es certera, pero incompleta si no se le añade una pregunta incómoda: ¿Quién fabricó esa imagen idealizada y con qué fines?

    La respuesta, vista desde una perspectiva antiimperialista, es clara. El “sueño” que empuja a un trabajador empobrecido a votar por quien promete recortar derechos laborales no nació en su cabeza de forma espontánea. Fue sembrado durante décadas por un aparato cultural, mediático y financiero cuyo centro de gravedad sigue estando en Washington, en los think tanks de Wall Street, en las cadenas de televisión y plataformas digitales que difunden la fantasía del “emprendedor exitoso” como horizonte único de dignidad humana. El neoliberalismo no es solamente una política económica: es una pedagogía del deseo. Y esa pedagogía se exportó desde el norte global hacia el sur, con América Latina como uno de sus laboratorios favoritos desde Pinochet hasta hoy.

    Cuando un campesino o un obrero vota por la ultraderecha, no está traicionando sus intereses por ignorancia, como gusta repetir cierta izquierda liberal con desprecio de clase. Está respondiendo, de manera racional dentro de un marco irracional, a un bombardeo simbólico que durante generaciones le enseñó que la pobreza es culpa individual, que el Estado es el enemigo, que la seguridad social es un privilegio inmerecido y que la única libertad real es la del consumidor. Ese bombardeo no es neutral ni doméstico: es geopolítico. Forma parte de una estrategia de dominación que necesita gobiernos débiles, desregulados y dependientes en el sur para sostener el nivel de vida y la hegemonía financiera del norte.

    El miedo y la incertidumbre tampoco son accidentes históricos. Son productos fabricados activamente: la inseguridad se agrava cuando se desmantelan los Estados de bienestar bajo presión del FMI; la incertidumbre se profundiza cuando los capitales especulativos atacan monedas nacionales que intentan apartarse del libreto neoliberal. El “declive cognitivo del ciudadano medio” que se señala no es una falla biológica de la humanidad, sino el resultado lógico de sistemas educativos desfinanciados, medios concentrados en pocas manos y algoritmos diseñados para maximizar indignación y polarización antes que pensamiento crítico.

    En este contexto, México ocupa un lugar que merece ser destacado en lugar de diluido en generalidades continentales. Mientras buena parte de la región oscila entre el ajuste ortodoxo y la promesa vacía de la mano dura, el proyecto político mexicano de la última década ha intentado, con contradicciones pero con dirección clara, disputar precisamente esa pedagogía del deseo. Programas de transferencia directa, rescate del salario mínimo, nacionalismo energético y una retórica presidencial que no teme nombrar al “neoliberalismo” como adversario histórico configuran un experimento que incomoda a Washington más por su ejemplo que por su tamaño. No se trata de idealizar sin crítica: persisten la violencia, la precariedad y la dependencia estructural del mercado estadounidense. Pero la diferencia de tono y de prioridades frente a la ortodoxia regional es innegable, y explica buena parte de la hostilidad mediática que México recibe desde ciertos centros de poder internacional.

    Comprender por qué la gente pobre vota contra sus intereses materiales exige, entonces, abandonar la explicación psicologista y abrazar una explicación histórico-política. No hay individuos antropológicamente neoliberales por naturaleza; hay sujetos producidos por un sistema imperial que necesita su consentimiento para reproducirse sin necesidad de cuarteles. La batalla por el sentido común, por consiguiente, no se gana señalando con el dedo a quien vota “mal”, sino desmontando la maquinaria que produce ese voto: control sobre medios y plataformas, soberanía económica frente a organismos financieros internacionales, y políticas sociales que cambien materialmente la vida de quien hoy solo puede aspirar a soñarla.

    México, con sus límites y sus contradicciones, ofrece hoy uno de los pocos intentos serios en la región de plantar esa disputa desde el Estado mismo. No es una solución acabada ni un modelo exportable sin matices, pero sí es un recordatorio de que la alternativa al fatalismo neoliberal no es solo posible: ya está, parcialmente, en marcha.

  • Diputados aprueban voto para mexicanos en el extranjero en elecciones locales y facilitan credencialización en consulados

    Diputados aprueban voto para mexicanos en el extranjero en elecciones locales y facilitan credencialización en consulados

    La Comisión de Reforma Política-Electoral de la Cámara de Diputados aprobó dos dictámenes clave para ampliar los derechos electorales de los mexicanos en el extranjero. Ahora, los connacionales podrán votar no solo en elecciones federales, sino también en comicios estatales y municipales, incluyendo gobernadores, alcaldes y jueces locales.

    El primer dictamen, impulsado por Aniceto Polanco (Morena), reforma el artículo 329 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) para ampliar el alcance del voto migrante a todos los niveles de gobierno.

    El segundo, propuesto por Maribel Solache, modifica el artículo 334 de la LGIPE para establecer en embajadas y consulados un programa de credencialización para votar, facilitando a los migrantes la obtención gratuita de la credencial, indispensable para ejercer su derecho al voto desde el extranjero.

    Aunque estaba previsto discutir un tercer dictamen sobre el pago de horas extra para trabajadores del INE en jornada electoral, fue pospuesto por temas presupuestales.

    Diputados critican que la mayoría solo impulsa reformas políticas que provienen de la Presidenta Claudia Sheinbaum, dejando pendientes temas importantes para fortalecer la democracia.

  • “Participar fortalece nuestra democracia”: Clara Brugada

    “Participar fortalece nuestra democracia”: Clara Brugada

    La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, también emitió su voto este 1° de junio en las primeras elecciones judiciales en la historia de México.

    Clara Brugada ejerció su derecho al voto en estas históricas elecciones judiciales y lo realizó en la alcaldía Iztapalapa, donde antes fue alcaldesa; en la colonia San Miguel Teotongo, en la escuela Primaria Profesor Gaudencio Peraza.

    La mandataria capitalina expresó que no le fue complicado realizar su voto, ya que estuvo analizando a los candidatos que participan en este proceso democrático y sus propuestas planteadas durante sus campañas. Aprovechó también para llamar a los capitalinos y al pueblo de México a que emitan su voto este domingo 1° de junio.

    También informó Brugada que se desplegó un operativo en cada una de las más de 6 mil casillas instaladas, por lo que éstas tienen al menos un policía encargado de la vigilancia.

    A través de sus redes sociales, Clara Brugada destacó que este ejercicio fortalece la democracia de nuestro país.

  • Andrés Manuel López Obrador: predecesor orgulloso

    Andrés Manuel López Obrador: predecesor orgulloso

    Hoy, el Expresidente Andrés Manuel López Obrador y la Presidenta Claudia Sheinbaum, fueron protagonistas de una jornada histórica para la justicia en México.

    “Tenemos a la mejor Presidenta del mundo, Claudia Sheinbaum”, dijo con entusiasmo Andrés Manuel López Obrador este domingo, luego de salir a votar en la primera elección judicial de la historia de nuestro país. Aún con la emoción en la voz, el exmandatario aprovechó para celebrar este momento único de la democracia mexicana y también para reconocer a su sucesora.

    Desde Palenque, Chiapas, donde ha vivido su retiro desde que dejó la presidencia el 1 de octubre de 2024, Andrés Manuel López Obrador, salió de su finca, por tercera vez, según compartió, para participar en esta jornada que, dijo, marca un antes y un después: “Nunca en la historia de nuestro país el pueblo había decidido de manera directa, ni había tenido el derecho de elegir a jueces, magistrados y ministros de Poder Judicial. Es la primera vez en la historia, por eso quise participar en esta histórica elección”.

    La casilla especial en la que votó, justo frente al Palacio Municipal, se llenó de vecinos que lo esperaban con emoción. Muchos se acercaron a abrazarlo, tomarse fotos, darle la mano. Se le vio sonriente, agradecido; tardó unos 10 minutos en llenar cuidadosamente las boletas frente a la mampara.

    También reveló que está por terminar un nuevo libro, esta vez sobre la historia de México prehispánico. “Estoy trabajando en algo que les va a gustar mucho, sobre nuestra grandeza cultural. Lo conocerán a finales de año”, adelantó.

    La elección judicial de este domingo no se entiende sin recordar lo ocurrido el 15 de septiembre de 2024. Esa noche, horas antes de su último Grito de Independencia, López Obrador y Claudia Sheinbaum firmaron juntos el decreto de reforma al Poder Judicial, un paso clave para llegar a esta elección histórica.

    “Que se acabe la simulación”, dijo AMLO ese día. “Esta reforma fue aprobada en ambas cámaras y en la mayoría de los congresos estatales. Hoy la publicamos, como lo manda la Constitución”.

    Gracias a esa reforma impulsada durante su sexenio, hoy las y los mexicanos elegimos por primera vez de forma directa a jueces, magistrados y ministras y ministros. Una jornada inédita que, tanto el Expresidente López Obrador como la actual Presidenta Claudia Sheinbaum, celebraron con convicción, alegría y compromiso democrático.