El bombardeo nocturno mató a un bebé de seis meses y a sus padres mientras dormían en un campo de refugiados, dejando en la orfandad a seis niñas.
La tragedia golpeó con dureza el centro de la Franja de Gaza durante la noche. Un ataque aéreo del ejército israelí impactó de lleno contra un departamento en el campo de refugiados de Nuseirat. El proyectil terminó al instante con la vida de tres personas. Las autoridades sanitarias identificaron a las víctimas como Mohammad Abu Mallouh, su esposa Alaa Zaqlan y su pequeño hijo Osama, de apenas seis meses de edad.
Pocas horas después, las balas israelíes cobraron otra vida en el norte del enclave. Los médicos informaron el deceso de un hombre palestino cerca de una clínica de las Naciones Unidas en el campo de Jabalia. Hasta el momento, los mandos militares de Israel no han ofrecido declaraciones oficiales sobre estos acontecimientos recientes.
El dolor inundó el depósito de cadáveres del Hospital de los Mártires de Al-Aqsa. Los familiares lloraban desconsolados frente a los cuerpos envueltos en sábanas blancas. La abuela del bebé relató con lágrimas que el cohete cayó directo en la cama donde descansaba la familia. El estallido mató a la pareja y al lactante, pero perdonó la vida de seis niñas pequeñas que ahora enfrentan la orfandad.
La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de la violencia en la región. Israel retomó la emisión de órdenes de evacuación obligatoria para los civiles en las últimas semanas. A pesar de esto, los parientes de las víctimas aseguraron que el ataque ocurrió de madrugada y sin ninguna advertencia previa.
La tregua firmada el año pasado bajo la mediación de Estados Unidos muestra graves grietas. Los ataques no cesan y las negociaciones entre Israel y Hamás siguen completamente estancadas. Casi 880 palestinos han muerto desde que inició el alto al fuego, una cifra que refleja el sufrimiento continuo de la población civil.


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