La Unión Europea ha sostenido reuniones técnicas con enviados talibanes en Bruselas para buscar mecanismos de deportación de migrantes afganos, una medida que ha generado críticas por los riesgos que podrían enfrentar quienes sean expulsados.
La Unión Europea ha iniciado reuniones con representantes del régimen talibán para intentar agilizar la deportación de ciudadanos afganos que permanecen en territorio europeo sin autorización, en un encuentro de manera discreta en Bruselas y bajo un carácter técnico.
Funcionarios comunitarios y delegaciones de países como Bélgica, Dinamarca y Suecia han participado en las reuniones con enviados talibanes, aunque las autoridades europeas han aclarado que estos contactos no representan un reconocimiento oficial del gobierno que tomó el control de Afganistán en 2021.
El acercamiento ha generado cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos, que han advertido que el retorno de migrantes de Afganistán podrían exponerlos a persecución, abusos y posibles violaciones a sus garantías fundamentales ante la situación que vive el país.
La organización Human Rights Watch ha señalado que impulsar deportaciones representa un riesgo, debido a que Afganistán continúa siendo considerado un lugar inseguro para muchas personas, especialmente para grupos vulnerables afectados por las políticas del régimen talibán.
La decisión de Bruselas ha derivado en cuestionamientos sobre los límites de la política migratoria europea, al recurrir a conversaciones con un gobierno que no es reconocido internacionalmente mientras busca aumentar la deportación de personas que no cuentan con permiso para permanecer en Europa.

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