Hoy celebramos un aniversario más del derecho al voto de las mujeres mexicanas en elecciones federales, el cual fue ejercido por primera vez el 3 de julio de 1955.
El 3 de julio de 1955 quedó marcado con tinta indeleble en la historia de México. Ese día, por primera vez en unas elecciones federales, las mujeres mexicanas acudieron a las urnas para elegir a los diputados de la XLIII Legislatura. Este hecho no fue una concesión, sino la culminación de décadas de lucha de ligas feministas y sufragistas que exigían el reconocimiento pleno de su ciudadanía.
El camino legal se había consolidado dos años antes, el 17 de octubre de 1953, cuando el presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó las reformas constitucionales al artículo 34. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego ocurrió en las casillas aquel domingo de julio, donde miles de ciudadanas hicieron filas para ejercer un derecho que se les había negado sistemáticamente durante décadas.
A más de siete décadas de ese acontecimiento, la efeméride invita a la reflexión. Si bien México ha alcanzado hitos importantes en materia de paridad legislativa y presencia de mujeres en los más altos cargos públicos, los desafíos persisten. Analistas coinciden en que el verdadero homenaje a las pioneras de 1955 no es solo recordar la fecha, sino erradicar por completo la violencia política de género y garantizar que la igualdad en las urnas se refleje todos los días en la vida pública del país.

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