El senador plurinionimal, Ricardo Anaya, denuncia que reforma electoral es una cortina de humo

El panista acusa que Morena usa el debate sobre plurinominales como distractor mientras avanza en su objetivo real: someter al INE y concentrar el poder electoral.

El senador plurinominal panista, Ricardo Anaya, volvió al papel que mejor domina: el de denunciante alarmado. Esta vez aseguró que el debate sobre la eliminación o reducción de legisladores plurinominales no es más que una cortina de humo para ocultar el verdadero propósito de la reforma electoral de Morena: controlar al Instituto Nacional Electoral (INE) y los procesos comiciales.

Antes de iniciar la sesión de la Comisión Permanente, Anaya fue cuestionado sobre las propuestas impulsadas por el PT y el PVEM dentro de la Comisión Presidencial de la Reforma Electoral, entre ellas mantener las curules plurinominales, reducir en 100 el número de diputados federales y recortar al menos 25% el financiamiento público a los partidos. Para el senador panista, estas iniciativas no buscan fortalecer la democracia, sino distraer a la opinión pública con debates secundarios.

Según Anaya, mientras se discuten números y porcentajes, Morena avanza en su plan de concentración de poder, debilitando los contrapesos institucionales y empujando al país hacia un modelo autoritario. A su juicio, el discurso oficial simula austeridad y modernización, cuando en realidad apunta a dominar al árbitro electoral.

El legislador sostuvo que la postura del PAN es “clara y responsable”: modificar el método de asignación de plurinominales para evitar la sobrerrepresentación en el Congreso. Recordó que Morena obtuvo poco más de la mitad de los votos, pero controla una proporción mucho mayor de curules tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, un desequilibrio que, dijo, distorsiona la voluntad popular.

Finalmente, Anaya acusó que el oficialismo evade el debate de fondo y prefiere vender reformas “cosméticas”, mientras se pone en riesgo la autonomía del INE y la pluralidad democrática. Todo, concluyó, bajo el ya conocido guion de la distracción política.

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