Por Nathael Pérez
Mientras en Querétaro llamó a cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum frente a presiones externas y afirmó que México no acepta dictados extranjeros, el gobernador Mauricio Kuri mantiene una relación cordial con la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha descalificado las demandas de disculpa por la Conquista.
En el marco del 109 aniversario de la Constitución, el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, pronunció un mensaje de respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que afirmó que “México no acepta dictados extranjeros” y que el país “jamás” claudicará en su dignidad, al tiempo que llamó a cerrar filas ante lo que calificó como momentos de acoso externo.
Sin embargo, ese discurso de firmeza contrasta con la postura que el propio mandatario sostuvo apenas una semana atrás en España, donde se reunió con la diputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, a quien elogió públicamente y extendió una invitación para visitar Querétaro, destacando la necesidad de fortalecer lazos y abrir espacios de cooperación.
La incongruencia se acentúa al recordar que en noviembre del año pasado, la legisladora española afirmó que México debería agradecer a España por la Conquista y rechazó la exigencia de una disculpa a los pueblos originarios, postura que ha sido cuestionada por los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum por minimizar la violencia histórica del proceso colonial.
Así, mientras en territorio nacional Kuri apela al discurso de la dignidad, la soberanía y el rechazo a presiones externas, en el extranjero normaliza y legitima el diálogo político con una figura que ha desestimado abiertamente esas mismas demandas históricas. La distancia entre ambos mensajes deja ver un doble rasero político que pone en duda la coherencia del gobernador queretano entre lo que proclama en México y lo que respalda fuera del país.


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