El conflicto en Medio Oriente provocó una de las mayores interrupciones del suministro mundial de petróleo, con el cierre casi total del estrecho de Ormuz y precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril, lo que amenaza con impactar la economía global.
La guerra con Irán está generando una fuerte sacudida en los mercados energéticos mundiales, al afectar alrededor de 7.5% del suministro global de petróleo. El cierre casi total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio de crudo, ha reducido en más de 90% el flujo de petróleo por esa vía, provocando tensiones en el abastecimiento internacional.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que el conflicto podría recortar el suministro mundial en hasta 8 millones de barriles diarios, mientras los países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas para intentar estabilizar el mercado. En paralelo, el crudo Brent volvió a superar los 100 dólares por barril tras ataques a embarcaciones petroleras y evacuaciones en terminales energéticas del Golfo.
El impacto también alcanza a la economía global. La AIE redujo sus previsiones de crecimiento de la demanda de petróleo en alrededor de 25% para 2026, mientras productores del Golfo han tenido que recortar cerca de 10 millones de barriles diarios de producción por la imposibilidad de exportar con normalidad, lo que aumenta el riesgo de escasez de combustibles como diésel y turbosina.


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