El hijo del expresidente Felipe Calderón, Luis Felipe Calderón Zavala, comenzó a emprender a los 11 años con acceso a funcionarios de alto perfil, oportunidades que no están al alcance del ciudadano común.
Luis Felipe Calderón Zavala, hijo del expresidente Felipe Calderón, reveló que comenzó su primer negocio a los 11 años vendiendo corbatas a funcionarios de Gobierno, con el permiso de su padre. La iniciativa, según relató, buscaba que él y su hermana María “llevaran una vida normal”, aunque su acceso privilegiado a funcionarios y espacios oficiales evidencia la mezcla entre emprendimiento y ventajas familiares.
Durante su juventud, Calderón Zavala aprovechó su posición para relacionarse con empresarios de alto perfil como Carlos Slim y Arturo Elías Ayub. Con estos contactos, vendió desde corbatas hasta cámaras digitales, obteniendo ganancias gracias a su acceso directo a recursos y mercados que no están al alcance del ciudadano común.
El hijo del exmandatario reconoció que sus padres controlaban su vida financiera y su exposición pública: no recibía dinero para diversión y contaba con seguridad personal, reflejo de los privilegios ligados a su apellido.
Actualmente, Calderón Zavala trabaja como asociado comercial en Liqui Moly, pero su trayectoria incluye empleos en bienes raíces, firmas de abogados y medios de comunicación, llegando a ser socio comercial de Tarimas y Empaques Industriales San José en 2024. Su historia refleja cómo la red de contactos y el apellido familiar facilitaron oportunidades laborales y empresariales desde la infancia.

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