Por Nathael Pérez
Donald Trump ha convertido la política exterior en una constancia de amenazas directas. Desde aranceles punitivos hasta advertencias de destrucción total. Presión, lenguaje agresivo y desprecio son el eje de su “estrategia”.
La estrategia internacional de Donald Trump en 2026 no deja espacio a la diplomacia tradicional. Amenazar con castigos económicos o incluso con acciones militares como mecanismo de negociación es su nuevo eje. En lugar de construir acuerdos, el mandatario ha optado por la intimidación, erosionando alianzas que tardaron años en construirse. Aquí un breve recuento de las amenazas de Trump a lo largo de este año.
Dinamarca / Groenlandia: Tratar territorios como moneda de cambio.
Trump amagó con imponer aranceles del 10% a múltiples países europeos si no se facilitaba la adquisición de Groenlandia por parte de EUA. La presión económica como herramienta para forzar la venta de un territorio autónomo raya en el intervencionismo moderno. Para Trump, los aliados también son susceptibles de coerción.
Canadá: Desprecio abierto hacia un socio clave.
Trump amenazó con aranceles del 100% si Canadá fortalecía vínculos comerciales con China, además de burlarse del primer ministro Mark Carney llamándolo “gobernador” y sugiriendo que el país debería convertirse en el estado 51 de EUA, poniendo en riesgo la relación bilateral más estable de EUA.
Panamá: Amenaza de invasión.
Trump planteó intervenir militarmente en Panamá si no se reducía la presencia china en el Canal. Hablar de invadir un país en 2026 revive las peores prácticas del pasado estadounidense en la región. Lejos de fortalecer la seguridad hemisférica, estas declaraciones siembran desconfianza y temor en América Latina.
Irán: Amenazas a niveles alarmantes
En medio del conflicto con Irán, Trump ha emitido amenazas que incluyen bombardear infraestructura crítica, destruir puentes y centrales eléctricas, e incluso afirmar que “todo el país puede ser eliminado en una noche”. También fijó ultimátums públicos para reabrir el estrecho de Ormuz, acompañados de insultos y amenazas directas.
Las declaraciones han sido condenadas por el alto comisionado de la ONU, Volker Türk, quien calificó esta retórica como incendiaria y cercana a crímenes internacionales graves. Trump utiliza ya un lenguaje que normaliza la devastación total.
En todos los casos Trump privilegia la amenaza sobre el diálogo. Reducir la política exterior a castigos, ultimátums y humillaciones públicas debilita las relaciones y eleva el riesgo de conflictos mayores. ¿Cuánto debe esperarse antes de que sea demasiado tarde?


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