La prioridad de la UNAM: ¿su comunidad? No, ¡el mundial!

Por Nathael Pérez y Alfonso Peñúñuri

El pasado 18 de abril fue confirmado por el Comité Organizador y por la Fifa que las instalaciones de Ciudad Universitaria fueron seleccionadas para ser sede de entrenamiento para las selecciones nacionales participantes del Mundial 2026.

Pero, ¿realmente está la UNAM en condiciones de recibir selecciones para entrenar? 

La noticia fue celebrada con entusiasmo institucional, pero un análisis más detenido obliga a hacer preguntas incómodas sobre el estado real de la infraestructura y la logística que rodea al campus universitario.

El Dr. Luis Raúl González, presidente del club universitario, confirmó en asamblea que la Cantera de Pumas servirá como sede de entrenamiento durante aproximadamente un mes, específicamente para atender a selecciones que disputen los dieciseisavos y octavos de final. Esta confirmación llega sin que haya un solo equipo representativo confirmado que vaya a entrenar ahí.

No obstante, las autoridades del club de futbol han reconocido que aún se requieren adecuaciones en canchas, vestidores y áreas médicas para cumplir con los estándares de la FIFA. Este panorama plantea interrogantes logísticas serias que hasta ahora no han sido respondidas con transparencia.

Estudios propios de la UNAM han documentado problemas de conectividad en recorridos, secciones de banquetas interrumpidas y carencias importantes en infraestructura para personas con movilidad limitada.

Frases como “sello de calidad”, “reconocimiento internacional” y “posicionamiento global” dominan la comunicación institucional de la UNAM, mientras que las cabe realizar las siguientes preguntas: ¿Qué selecciones utilizarán las instalaciones universitarias?, ¿cómo se garantiza la movilidad?, permanecen sin respuesta pública.

La Cantera de Pumas tiene historia, tradición y una inversión reciente que la coloca en un nivel competitivo, pero el entusiasmo institucional no puede sustituir a la rendición de cuentas. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la comunidad universitaria, los capitalinos y los propios equipos que eventualmente entrenen ahí, merecen respuestas más precisas que declaraciones de orgullo.

De acuerdo a Guía Universitaria, esto podría implicar “Acceso controlado a vestidores, gimnasios y canchas. Seguridad especial y horarios restringidos. Posibles cierres viales temporales en zonas como el Centro de Alto Rendimiento.”

En caso de que esto se confirmase, ¿los jugadores merecen la seguridad y el presupuesto que los alumnos no? 

Cabe recordar que tan solo en 2024 se registraron 392 infracciones dentro de Ciudad Universitaria, entre las que resaltan asaltos, robos, venta de drogas, abuso y acoso sexual. Además, muchos estudiantes aseguran que los vigilantes están coludidos con la delincuencia, así como la existencia de grupos de choque dentro de la universidad, de acuerdo con un artículo del medio Columna Digital.

Aunque no serán partidos, sino entrenamientos, en cuanto a materia de futbol la UNAM no puede brindar seguridad, así lo demostró el episodio ocurrido el pasado 25 de octubre de 2025. Rodrigo Mondragón, aficionado del Cruz Azul, murió por asfixia causada por estrangulamiento tras ser sometido por personal de seguridad universitaria en el estacionamiento del Estadio Olímpico Universitario, al término del partido entre Cruz Azul y Monterrey. 

El recorte presupuestal de 2024–2025 implicó una reducción real del 9.5% en los recursos federales destinados a la UNAM, lo que afecta directamente el mantenimiento de infraestructura, becas y servicios dentro del campus central. Si los recortes presupuestales afectan a las becas y servicios para alumnos, ¿con qué presupuesto se atenderá a deportistas internacionales? 

Además, a pesar de que la UNAM reformó su estatuto para tipificar la violencia de género como infracción grave, los y las estudiantes señalan que raramente las sanciones terminan en expulsiones, y la Universidad continúa registrando siete denuncias al mes.

Todo lo anterior, por consecuencia, ha derivado en paros y protestas de manera regular en Ciudad Universitaria.

La UNAM en crisis y con bastante problemáticas por resolver,  ¿qué hace el rector Leonardo Lomelí Vanegas? Ofrecer a la UNAM como sede de entrenamiento para el Mundial.

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