El gobierno de Cuba recibió en La Habana a una delegación encabezada por John Ratcliffe, en una visita inédita solicitada por Estados Unidos, donde autoridades cubanas insistieron en que la isla no representa una amenaza para la seguridad nacional de EUA ni debe permanecer en la lista de países terroristas.
En un comunicado oficial, La Habana informó que la reunión fue aprobada por la dirigencia de la revolución y contó con la participación del ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, así como de los jefes de inteligencia Ramón Romero Curbelo y Norge Fermín Enrich Pons. El gobierno cubano afirmó que durante el encuentro “se demostró categóricamente” que Cuba no constituye un riesgo para la seguridad estadounidense y destacó el interés mutuo por fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad y aplicación de la ley.
De acuerdo con medios estadounidenses, Ratcliffe transmitió un mensaje del presidente Donald Trump en el que Washington expresó disposición para colaborar en temas económicos y de seguridad, aunque condicionó cualquier acercamiento a “cambios fundamentales” dentro de la isla. La visita ocurre en medio de fuertes tensiones políticas y económicas, luego de que Trump reincorporó a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo al iniciar su segundo mandato.
El encuentro también se desarrolló mientras Cuba enfrenta una severa crisis energética y desabasto de combustibles. El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró que su gobierno no pondrá obstáculos a la ayuda humanitaria ofrecida por EUA, valuada en 100 millones de dólares, aunque reiteró que el verdadero alivio para la isla sería el levantamiento del bloqueo económico impuesto por Washington.


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