Maru Campos convierte citario en excusa para no dar la cara ante FGR

La gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia Campos, intenta convertir su citatorio en la excusa perfecta para no dar la cara ante la FGR y comparecer por sus señalamientos de violación a la soberanía al llevar a cabo operaciones de agencias estadounidenses en territorio estatal, diciendo que tiene “errores”.

La gobernadora chihuahuense, Maru Campos, parece haber encontrado un pretexto para no aparecer y comparecer ante la Fiscalía General de la República, puesto que asegura que el citatorio que recibió hace un par de días está “mal hecho”. En lugar de asistir para aclarar los hechos y enfrentar el tema públicamente, la edil panista decidió esconderse y victimizarse.

El asunto tomó fuerza después de que surgieran dudas tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que no existe una imputación formal contra Maru, la reacción de la gobernadora reforzó las dudas. Lejos de mostrarse dispuesta a colaborar, convirtió todo en una batalla política para intentar desviar la atención. 

Roberto Gil Zuarth aseguró que dicho citatorio contiene “contradicciones” porque la gobernadora aparecía como testigo, pero se hacía mención de artículos relacionados con personas investigadas. Bajo ese argumento, buscan elaborar una narrativa de “persecución”, aunque el mensaje que transmiten es el miedo a enfrentar sus señalamientos.

Mientras Campos y su gente preparan una supuesta denuncia contra la misma FGR por “irregularidades” en el procedimiento así como discursos de victimización, las y los chihuahuenses así como la ciudadanía nacional, siguen esperando explicaciones y respuestas claras.

Si en realidad Maru Campos no tiene nada que ocultar, entonces resulta difícil entender por qué su prioridad parece ser atacar el documento y no esclarecer el tema de fondo. 

En Chihuahua crece la percepción de que el gobierno estatal intenta manejar la crisis como asunto de imagen y no de transparencia. Cada declaración de la mandataria refuerza más las sospechas. Días antes de recibir el documento, en su gira de medios chayoteros reconoció tener conocimiento de operaciones y presencia de corporaciones como la DEA.

Su estrategia parece diseñada para ganar tiempo y convertir un asunto delicado en una disputa política, y su enfoque es la insistencia en errores administrativos, en vez de asumir una postura firme y abierta ante la investigación.

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