Tras 19 días de plantón en el Centro Histórico, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) levantó su campamento sin conseguir el cumplimiento de sus exigencias más importantes, la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y el retorno al esquema de pensiones anterior.
La Comisión Nacional Única de Negociación informó que, tras una reunión de seis horas con autoridades educativas, se alcanzaron acuerdos sobre un pliego de 14 puntos, entre ellos un aguinaldo equivalente a 90 días, homologación de prestaciones, becas para hijos de docentes, recontratación de personal desplazado y la garantía de que no habrá descuentos salariales para quienes participaron en el paro.
Sin embargo, la CNTE no consiguió sus objetivos centrales: la abrogación de la reforma a pensiones del ISSSTE de 2007, el regreso a un sistema de jubilación anterior y la eliminación de reformas educativas pasadas que el magisterio disidente considera lesivas.
En medio de versiones sobre un presunto acuerdo económico para incentivar el retiro, la Secretaría de Educación Pública negó que existiera un pacto por 800 millones de pesos ligado a la decisión de desmontar el campamento.
Al ser cuestionado sobre si los recursos se ofrecieron a cambio del retiro de las movilizaciones, el titular Mario Delgado respondió que no, que se trata de una negociación a partir de las necesidades del servicio en los estados.
En el mismo sentido, la secretaria general de la Sección 22, Yenny Aracely Pérez reconoció que la SEP ofreció un bono para contratación de docentes, pero evitó precisar el monto y aclaró que ese recurso no estaba condicionado al fin del paro.
De acuerdo con Proceso, entre las razones para levantar la huelga, la CNTE reprochó la negativa del gobierno de Claudia Sheinbaum a atender sus demandas centrales y a reinstalar formalmente la mesa nacional de negociación, suspendida desde marzo de 2025.
También señalaron la negativa de la presidenta para reinstalar la mesa de la Comisión Nacional Única de Negociación, suspendida prácticamente desde el 18 de marzo de 2025.
Mientras el magisterio disidente se replegaba “para reorganizarse” sin haber obtenido la reforma estructural que exigía, comerciantes, museos y restaurantes del Centro Histórico capitalino comenzaron a reabrir tras semanas de pérdidas económicas, durante las cuales debieron recurrir a ahorros y préstamos para pagar a sus empleados.
El edificio del Congreso de la Ciudad de México, donde se instaló parte del plantón, quedó con pintas y un cristal dañado, por lo que la mesa directiva anunció que presentará una denuncia.

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