Decenas de integrantes de la CNTE forzaron el acceso a la estación General Anaya de la Línea 2, luego de que el Metro activara un operativo de cierre para contener las movilizaciones del magisterio en la ciudad.
Fue una tarde de tensión en el sur de la Ciudad de México. Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se plantaron frente a la estación General Anaya, que había sido cerrada para evitar disturbios por las protestas del magisterio en la zona.
La respuesta no se hizo esperar. Decenas de maestros empujaron las rejas al ritmo de la consigna “va a caer, va a caer, esa valla va a caer”, hasta que finalmente cedieron.
El contexto importa. Desde antes de las diez de la mañana, el Sistema de Transporte Colectivo Metro activó un “cerco de cierre” en estaciones estratégicas de las líneas 2 y 3 para contener la movilidad de integrantes de la CNTE, quienes buscaban manifestarse cerca del Estadio Ciudad de México, sede del partido Colombia-Uzbekistán del Mundial 2026.
El director del Metro, Adrián Rubalcava, informó que también permanecían cerradas las estaciones Allende, Pino Suárez, Zócalo/Tenochtitlan y Chabacano como parte del operativo preventivo.
El cierre tomó por sorpresa a miles de usuarios. La estación no avisó con claridad sobre la suspensión del servicio, lo que provocó que los trayectos de muchos pasajeros se vieran afectados y alimentó el descontento colectivo. A la protesta de los maestros se sumaron otros ciudadanos que simplemente querían llegar a su destino.
Una vez que la Policía Bancaria e Industrial les permitió el acceso para evitar mayores riesgos, los manifestantes llegaron a los andenes y continuaron su camino hacia el centro de la ciudad. Al cierre de esta nota, la estación operaba con normalidad.















