Mientras el PRI difunde mensajes sobre justicia para las familias de personas desaparecidas, las cifras oficiales muestran que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se registró uno de los periodos más graves en materia de desapariciones, con decenas de miles de casos acumulados y una crisis que se profundizó sin acciones por parte del Estado.
“Las familias no deberían convertirse en investigadoras. Las madres no deberían salir con palas a buscar a sus hijos. Los hijos no deberían crecer esperando a sus padres. México necesita verdad, justicia y un Estado que acompañe”, publicó recientemente el PRI en redes sociales. Sin embargo, el mensaje contrasta con los resultados del último gobierno priista, encabezado por Enrique Peña Nieto, período en el que las desapariciones alcanzaron niveles históricos y miles de familias quedaron justamente en la situación que hoy el partido denuncia.
Las cifras oficiales muestran la magnitud del problema: entre diciembre de 2012 y noviembre de 2018 se registraron más de 109 mil reportes de desaparición, de los cuales 36 mil 725 personas seguían desaparecidas o no localizadas al cierre del sexenio. Tan solo hasta marzo de 2018, 21 mil 602 casos de desaparición corresponden al gobierno de Peña Nieto, lo que representaba alrededor del 61% de todas las desapariciones registradas en el país en ese momento.
La crisis también golpeó con fuerza a mujeres, niñas, niños y adolescentes. Registros oficiales contabilizaron 4 mil 980 menores desaparecidos durante la administración priista, equivalente a más de tres cuartas partes de todos los casos de menores reportados desde 2007. Asimismo, de las casi 9 mil mujeres desaparecidas registradas hasta 2018, 6 mil 255 casos ocurrieron durante el sexenio de Peña Nieto, es decir, cerca del 70% del total nacional acumulado entonces.
Otro dato revelador es que entre diciembre de 2012 y julio de 2017 se contabilizaron 18 mil 778 personas desaparecidas y no localizadas, un promedio de 11 desapariciones al día, cifra que ya superaba los registros observados durante el sexenio anterior. Pese al crecimiento constante de los casos, colectivos de familiares denunciaron durante esos años la falta de investigaciones efectivas, la escasez de mecanismos de búsqueda y el abandono institucional que obligó a muchas familias a realizar labores que correspondían al Estado.
Por ello, el mensaje difundido por el PRI ha sido visto por diversos sectores como una contradicción, cuando fue este partido el que sumió a México en una de las etapas más críticas en materia de desapariciones, y la respuesta oficial fue ampliamente señalada como insuficiente frente a la gravedad del problema.


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