Estados Unidos advirtió que responderá con un “gran castigo militar” contra Irán y los rebeldes hutíes de Yemen si continúan los ataques contra embarcaciones en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz, en una nueva escalada que incrementa la tensión en Medio Oriente y pone en riesgo el comercio energético mundial.
El presidente Donald Trump lanzó una severa advertencia a Irán y a los rebeldes hutíes de Yemen, luego de que estos últimos reivindicaran ataques con misiles y drones contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo. El mandatario aseguró que cualquier nueva agresión tendrá como respuesta un “gran castigo militar”, mientras Washington mantiene su ofensiva contra objetivos iraníes.
La amenaza estadounidense se produce en medio de un conflicto que ya se extendió más allá del estrecho de Ormuz. Los hutíes anunciaron un bloqueo contra los puertos sauditas y afirmaron haber atacado los buques Encelia y Layla, mientras Arabia Saudita confirmó que al menos uno de ellos fue alcanzado. La situación elevó el precio del petróleo, con el barril de Brent superando los 100 dólares por el temor a interrupciones en el suministro.
Desde Teherán, las autoridades respondieron con un mensaje igualmente desafiante. El canciller Abbas Araqchi afirmó que la doctrina iraní es de “ojo por ojo”, mientras las fuerzas armadas aseguraron que continuarán las represalias si persisten los ataques estadounidenses. Además, medios iraníes reportaron nuevos bombardeos sobre instalaciones en su territorio.
La escalada también generó preocupación internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió ante el Consejo de Seguridad que la situación en Medio Oriente “está fuera de control”, mientras Omán intenta reactivar conversaciones entre Arabia Saudita y los hutíes para evitar que el conflicto derive en una crisis regional aún mayor.


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