Agustín Dorantes confirma que Natalia Torres trabaja para él, pero jura que “lo hace de a gratis”

El senador aseguró que nunca ha pagado a Natalia Torres por colaborar con él, aunque su cercanía con una consultora vinculada al círculo del gobernador Mauricio Kuri vuelve a poner el tema bajo los reflectores.

Si alguien creyó que la política ya no podía sorprender, Agustín Dorantes decidió demostrar lo contrario. El senador del PAN aseguró que Natalia Torres colabora con él de manera completamente voluntaria, sin cobrar un solo peso y sin estar contratada por el Senado, algún partido o institución pública. En pocas palabras, según Dorantes, la activista es poco menos que la Cruz Roja de la política: ayuda por pura vocación.

Al ser cuestionado sobre la relación con Natalia Torres, el legislador afirmó que sus declaraciones son personales y que será ella quien responda por sus dichos. Además, insistió en que únicamente ha colaborado con él en consejos, eventos y actividades con jóvenes, incluida la organización de visitas al Senado. Cuando la prensa le preguntó directamente si alguna vez le había pagado, respondió con un categórico “no”, asegurando que nunca ha recibido un sueldo ni como asesora externa ni por cualquier otra vía.

Sin embargo, la explicación del senador deja más dudas que certezas. ¿De verdad pretende que la ciudadanía crea que una colaboradora participa de forma constante en actividades políticas, asesorías y eventos sin recibir ningún tipo de remuneración? La versión resulta difícil de sostener cuando aparece en escena Somos Estrategia, la consultora cuya propietaria es la cuñada del gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, y que ha sido señalada por su cercanía con distintos actores del PAN.

La pregunta sigue siendo la misma: si Dorantes asegura que nunca le pagó directamente, entonces quién financió ese trabajo político. Porque una cosa es no aparecer en la nómina del Senado y otra muy distinta es sostener que toda colaboración fue producto del altruismo. En política, los favores gratuitos suelen ser tan escasos como los unicornios.

Mientras el senador pide creer en su versión, los vínculos políticos y empresariales alrededor del caso mantienen viva la polémica. Calladito se ve más bonito, senador, porque intentar vender la idea de que todo fue voluntario no solo exige mucha fe, sino también pedirle a la ciudadanía que ignore las piezas que no encajan en el rompecabezas.

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