El primer ministro de Ontario, Doug Ford, advirtió que podría suspender el envío de electricidad y minerales críticos a Washington si el conflicto comercial sigue creciendo.
La tensión comercial entre Canadá y Estados Unidos escaló este lunes. Doug Ford, primer ministro de Ontario, lanzó una advertencia directa: si Washington no cede en su postura arancelaria, su provincia cortará el suministro eléctrico y la exportación de minerales estratégicos hacia territorio estadounidense.
Las negociaciones entre ambos países colapsaron el viernes pasado en Washington. Ese tropiezo diplomático dio paso a nuevos aranceles de Estados Unidos del 50 por ciento sobre productos canadienses. La medida golpea bienes valuados en 20 mil millones de dólares, cifra que representa el 5.5 por ciento de todo lo que Canadá exporta a su vecino del sur.
Ford no se guardó las palabras. Aseguró que Trump subestima la capacidad de los canadienses para resistir el golpe económico antes que doblegarse ante las presiones estadounidenses. “Nos subestima. Aquí estamos todos comprometidos”, declaró el mandatario provincial.
El funcionario describió el ambiente en Canadá como una nación lista para el sacrificio. “La situación es crítica, todos están preparados para una guerra económica y saben que tendrán que hacer sacrificios”, añadió durante su intervención pública.
Además, Ford acusó a Trump de declarar una guerra económica contra su aliado más cercano. Después dirigió sus comentarios hacia la figura de Ronald Reagan, expresidente estadounidense recordado por su rechazo histórico a las políticas arancelarias.
Según Ford, Trump mantiene un retrato de Reagan cerca de su escritorio. El primer ministro provincial ironizó sobre esa relación: “si supiera lo que está pasando, estaría vomitando al ver la foto; se estaría revolviendo en su tumba ahora mismo”. También sugirió que el mandatario estadounidense debería retirar ese cuadro de su oficina.
Amenaza sobre minerales y energía
Las palabras de Ford llegaron después de que el primer ministro federal, Mark Carney, decidiera abandonar la mesa de negociación el viernes por la noche. Carney justificó su salida señalando exigencias excesivas por parte del gobierno estadounidense a cambio de reducir los aranceles.
Un día después, Estados Unidos aplicó ese arancel del 50 por ciento sobre productos canadienses. La respuesta de Ottawa no tardó: Carney anunció aranceles equivalentes que entrarán en vigor el 8 de septiembre.
El conflicto no se detuvo ahí. Trump amenazó también con imponer un gravamen del 50 por ciento a los automóviles, autopartes y acero provenientes de Canadá a partir del próximo año.
Ante este panorama, Ford afirmó que todas las opciones permanecen abiertas si la disputa continúa creciendo. Entre ellas mencionó la posibilidad de suspender las exportaciones eléctricas y los envíos de minerales críticos desde su provincia. También propuso que Canadá considere usar el petróleo y la potasa como herramientas de negociación.
“Voy a cortarles la extracción”, dijo Ford sobre los minerales críticos. “No van a sacar ni un grano de arena de Ontario”, sentenció.
Estos recursos resultan cada vez más relevantes para la defensa nacional y la manufactura estadounidense. El Pentágono busca garantizar un suministro confiable de materiales usados en aeronaves militares, misiles, municiones y equipos electrónicos avanzados. Washington intenta así reducir su dependencia de China, país que domina la extracción y el procesamiento de varios minerales estratégicos.
Carney descarta un acuerdo a cualquier precio
Por su parte, el gobierno canadiense negó haber buscado cerrar negociaciones bajo cualquier condición. Carney explicó que el objetivo siempre fue conseguir el mejor trato posible para su país, nunca un pacto apresurado ni forzado.
“Nunca se buscó un acuerdo a cualquier precio ni en cualquier plazo”, declaró el primer ministro desde Lévis, Quebec. Reconoció que la semana pasada hubo avances importantes, pero la dinámica cambió de rumbo. Ottawa ya no podía aceptar lo que se le ofrecía ni ceder ante nuevas exigencias.
Estas declaraciones coincidieron con el mismo día en que Trump anunció los aranceles del 50 por ciento sobre automóviles, camiones, autopartes y acero canadiense, medida que entrará en vigor el 1 de enero de 2027.
Poco después, el portal Político reveló otra versión de los hechos. Citando a un funcionario de la Casa Blanca, el medio informó que el estancamiento surgió por cambios de última hora presentados por el equipo negociador canadiense. Esta versión contradice directamente lo que sostiene el gobierno de Ottawa sobre lo ocurrido.


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