La declaración patrimonial del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, enfrenta cuestionamientos por presuntas inconsistencias entre sus ingresos y su patrimonio. El documento reporta más de 10 mil millones de pesos, pero deja vacíos en bienes, sociedades y fuentes de recursos, lo que ha generado dudas sobre la transparencia con la que el mandatario informa su situación financiera.
La declaración de bienes y rentas de Abelardo de la Espriella presenta diferencias difíciles de pasar por alto. Mientras en el documento de Función Pública aparece una cifra de 10 mil 272 millones 863 mil pesos bajo el concepto de “otros ingresos y rentas”, en su declaración de renta ante la Dian esa misma cantidad aparece relacionada con inversiones e instrumentos financieros. Especialistas consultados por El Colombiano cuestionaron que se pueda confundir un patrimonio de esa magnitud con ingresos generados durante el año.
El problema no termina ahí. De acuerdo con los especialistas citados por el medio, los ingresos reales reportados en la declaración de renta serían de apenas 87 millones 834 mil pesos, mientras que el patrimonio bruto asciende a más de 10 mil 595 millones de pesos. Además, permanecen sin diligenciar rubros como salarios, honorarios y arrendamientos, y no se ofrece una explicación suficientemente clara que permita seguir la ruta del dinero y entender cómo se conformó semejante patrimonio.
La declaración también levanta dudas por las empresas y sociedades vinculadas públicamente al mandatario. Aunque De la Espriella ha sido relacionado con compañías y negocios como De la Espriella Lawyers Enterprise S.A.S., Ron Defensor, Cosenza, De la Espriella Style y el restaurante Místico en Miami, en el documento aparece que no es socio de ninguna compañía. Tampoco se detallan inversiones en Colombia o en el extranjero, mientras que los bienes reportados ante la Dian tampoco permiten explicar con claridad la composición de su patrimonio.
Más allá de que una inconsistencia administrativa pueda corregirse, el asunto resulta especialmente delicado tratándose del presidente de Colombia y una Persona Expuesta Políticamente. La información patrimonial de un mandatario debería ser clara, coherente y verificable, no un documento en el que las cifras parezcan cambiar de significado dependiendo del formulario. Por ahora, las dudas persisten: ¿cómo se construyó un patrimonio superior a 10 mil millones de pesos, dónde están las inversiones y sociedades que lo respaldan y por qué los números no coinciden?La transparencia presidencial debería empezar precisamente por responder esas preguntas.


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