Donald Trump aprovechó su visita a Irlanda para lanzar varios mensajes incómodos a Reino Unido, al expresar su deseo de ver una Irlanda reunificada, advertir sobre un posible conflicto por las Malvinas y reclamar la apertura del Mar del Norte.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una breve visita a Dublín, donde fue recibido por la presidenta irlandesa Catherine Connolly y posteriormente sostuvo una reunión bilateral con el primer ministro Micheál Martin. Aunque se trató de una visita de cortesía y no de una visita oficial, el mandatario fue recibido con honores militares en el palacio presidencial de Áras an Uachtaráin.
Tras su encuentro con Martin, Trump sorprendió al pronunciarse sobre la división de la isla de Irlanda y afirmó: “Me encantaría verla unificada”. El presidente estadounidense agregó que, desde su perspectiva, la reunificación ocurrirá “tarde o temprano” y consideró que sería “algo fantástico”, aunque reconoció que Reino Unido tendría algo que decir al respecto.
Trump también se refirió a la disputa entre Reino Unido y Argentina por las Islas Malvinas, al advertir que un eventual conflicto sería un “potencial desastre”. Incluso aseguró que probablemente podría resolverlo si ambas partes solicitaran su intervención. Sus declaraciones se sumaron a anteriores señales de que Washington podría revisar su tradicional respaldo a la soberanía británica sobre el archipiélago.
El mandatario estadounidense lanzó además un mensaje sobre la energía y los precios del combustible, al pedir que Reino Unido “abra el Mar del Norte”, al que calificó como uno de los yacimientos más valiosos del mundo. Trump aseguró que, de hacerlo, los precios “van a bajar muchísimo”. Su visita a Irlanda se desarrolló bajo un amplio dispositivo de seguridad y en medio de protestas antibelicistas y manifestaciones contra su presencia, antes de que acudiera a su complejo de golf en Doonbeg.


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