El viceprimer ministro Alexander Novak asegura que el país volverá a sus niveles habituales de exportación antes de que termine el año. Alemania y Europa, en cambio, mantendrán las sanciones contra Moscú.
Rusia enviará al mundo más diésel del que Donald Trump anunció. Así lo afirmó este lunes el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, en declaraciones al canal estatal Rossiya-24. Según él, el país recuperará para finales de año entre 3 millones y 3.5 millones de toneladas métricas al mes.
Esa cifra equivale a lo que Rusia exportaba antes de la crisis. Novak, que dirige los asuntos petroleros del presidente Vladimir Putin, explicó que el acuerdo con Washington ayudará a equilibrar la oferta y la demanda mundiales. “Veremos cómo evoluciona la situación, pero Rusia tiene capacidad para aumentar las exportaciones de diésel”, dijo.
El pacto salió a la luz el viernes. Ese día, Trump anunció que Moscú había aceptado suministrar gasóleo a los mercados internacionales. Su Gobierno, además, levantó de forma temporal las sanciones sobre el combustible ruso. Esas medidas buscaban dejar a Moscú sin ingresos para financiar su guerra contra Ucrania.
La producción rusa cayó por los ataques ucranianos. Entre 2024 y 2025, Ucrania lanzó una oleada de drones contra refinerías rusas. Antes de esos golpes, el país vendía más de 3 millones de toneladas al mes. Moscú se impuso después una prohibición de exportar, pero no cerró del todo el grifo. Siguió abasteciendo a varios países, sobre todo de Asia Central. El mes pasado envió a esa región 427 mil toneladas, según fuentes del sector.
Desde el Ministerio de Exteriores, el viceministro Gueorgui Borisenko puso la mira en el mercado global. Confía en que el diésel ruso calme los precios y estabilice el sector. “Esto beneficiará no solo a Estados Unidos, sino también al mundo entero”, dijo a los periodistas.
Aun así, Borisenko reconoció que el diésel ruso no basta por sí solo. Para él, la clave está en normalizar la situación en el golfo Pérsico y resolver el conflicto con Irán. Recordó que, antes del bloqueo del estrecho de Ormuz, la mayor parte del diésel salía de esa zona. El bloqueo llegó tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Esperamos que el conflicto se resuelva lo antes posible”, concluyó.
En Europa, la respuesta llegó con un portazo. El canciller alemán, Friedrich Merz, tomó distancia de Trump ante la prensa en Berlín. Dijo que su Gobierno conoce el acuerdo entre Washington y Moscú, pero que no lo imitará. “Una decisión así está fuera de discusión para Alemania y Europa”, sentenció.
Merz sostuvo que Moscú solo negocia en serio bajo presión. Por eso, aseguró, Alemania y Europa seguirán firmes con sus sanciones. Incluso pidió endurecerlas como respuesta a los ataques rusos contra la infraestructura energética civil de Ucrania. Además, prometió que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mantendrá el apoyo de Berlín y del resto del continente.


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