A 21 años del desafuero a Andrés Manuel López Obrador

Por: Frank Alvarado

Se cumplen 21 años del desafuero de 2005, impulsado por PRI y PAN, que lejos de debilitarlo, fortaleció la figura de López Obrador y marcó el camino que lo llevaría a la presidencia en 2018.

El 7 abril de 2005, hace 21 años, se le retiró el fuero al entonces gobernador del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador. Un movimiento político apoyado por el presidente panista en turno, Vicente Fox, que más que diezmar el movimiento del tabasqueño, marcó un precedente para su llegada a la presidencia en 2018.

Fue el 5 de diciembre del 2000, cuando AMLO entró como jefe de gobierno de la ahora Ciudad de México, bajo el sello del extinto PRD. Un personaje que desde el principio incomodó al gremio político del PRI y PAN, quienes buscaban desacreditar al político.

En 2001, el gobierno del D.F. entró en un proceso de demanda, por la expropiación de predio en el Encino, en Santa Fe, donde el mandatario buscaba construir un camino para mejorar la vialidad y en particular, conectar un hospital. Bajo ese argumento, la PGR configuró el delito de desacato a una orden judicial, señalando directamente a López Obrador como responsable.

Para 2004 la Procuraduría General de la República (PGR), encabezada por Rafael Macedo de la Concha, pidió iniciar el juicio para retirar el fuero a Andrés Manuel López Obrador por desacato judicial ante la Cámara de Diputados.

Fue el 7 de abril de 2005 cuando, con 360 votos a favor principales del PAN y PRI, 127 votos en contra y 2 abstenciones, se aprobó el retiro del fuero a López Obrador, un resultado que fue interpretado como una estrategia para detener la candidatura para presidencia que vendría en 2006, sin embargo, lejos de detenerlo, le dio una proyección como oposición.

A raíz de esto, AMLO encabezó diversas protestas contra el proceso. El sector de la población que lo apoyaba proclamaba: “no al desafuero” y “fuera Fox”. Incluso, convocó a una marcha del silencio el 25 de abril, donde se reunieron alrededor de un millón de personas en el centro de la capital. Obrador señaló a Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox y al candidato presidencial Santiago Creel, por el ataque político.

Debido a una fuerte presión política y social, la Procuraduría General de la República decidió no ejercer acción penal efectiva contra López Obrador y posteriormente retiró los cargos. Esto dejó sin efecto práctico el desafuero. En cuanto al predio, este continuó su proceso legal y la vialidad se concretó, aunque no en los términos originales.

Con la crisis política del gobierno en turno, y el aumento de popularidad de Andrés Manuel, se llevaron a cabo las elecciones del 2006, una contienda marcada por la polarización, en donde AMLO y Felipe Calderón se disputaron la silla presidencial. Teniendo como resultado unas votaciones nubladas, en donde la institución electoral dio la victoria al panista con 14,916,927 frente a los 14,683,096 de Obrador, una victoria de prácticamente el 0.59%. 

Tras los resultados y falta de resolución clara, López Obrador y su movimiento denunciaron un fraude electoral debido a las irregularidades en el conteo de votos y en la actuación de las autoridades electorales. Las protestas profundizaron la crisis política y la desconfianza en las instituciones electorales.

A la distancia, el proceso de desafuero y la elección de 2006 se convirtieron en momentos clave en la construcción política de López Obrador. Lejos de debilitarlo, consolidaron su base social y su narrativa, lo que eventualmente lo llevó a su triunfo electoral de 2018, cuando alcanzó la presidencia de México con un amplio margen de votación.

“Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí, nos juzgue la Historia. ¡Viva la dignidad!, ¡Viva México!”, declaró López Obrador durante el proceso, una frase que quedó grabada en el colectivo.

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