Alfaro vive en España mientras Guadalajara padece el agua sucia que no resolvió

Habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara gastan hasta mil 500 pesos al mes en garrafones, mientras el nuevo acueducto que pudo prevenir la crisis sigue pendiente y el gobierno de Jalisco prepara tandeos de agua durante al menos seis meses.

Mientras Enrique Alfaro disfruta una nueva etapa profesional en España como directivo del Real Valladolid, miles de familias de Jalisco enfrentan una crisis de agua contaminada que contradice su promesa de garantizar el suministro durante los siguientes 50 años. Habitantes de Guadalajara y Zapopan denuncian que el líquido sale turbio, negro y con olor a excremento, obligándolos a gastar más para bañarse, lavar y realizar actividades cotidianas.

El exgobernador de Movimiento Ciudadano rechazó durante años construir un segundo acueducto desde el Lago de Chapala, principal fuente de abastecimiento de la zona metropolitana. Aunque en 2023 incorporó esa obra a su agenda hídrica, no dejó una fecha ni presupuesto definido para ejecutarla. El especialista Josué Daniel Sánchez Tapetillo atribuye la emergencia a decisiones equivocadas y a la falta de infraestructura para transportar agua sin exponerla a contaminantes.

El sistema de canales construido en 1956 atraviesa zonas urbanizadas y puede recibir descargas residuales, industriales y agrícolas. A diferencia de esa ruta, el acueducto cerrado de 1991 reduce la exposición a contaminantes durante el traslado. La falta de una segunda línea y de mantenimiento suficiente agravó la vulnerabilidad del suministro, mientras la crisis se extendió desde 2019, según el especialista.

El impacto recae directamente en las familias. Luz Ramos, habitante de Guadalajara, relató que ahora compra seis garrafones cada cinco días, con un gasto aproximado de mil 500 pesos mensuales, y debe cambiar semanalmente los filtros de su tinaco por la suciedad del agua. Otras personas pagan hasta 700 pesos por pipas. Además, Ramos reporta que su dermatitis empeoró por el uso constante de cloro para intentar limpiar el líquido.

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el Gobierno federal apoyará la construcción del acueducto sustituto, mientras el gobernador Pablo Lemus envió la iniciativa al Congreso estatal. Para frenar el ingreso de agua contaminada, se prevé dejar de utilizar el sistema antiguo, una medida que podría reducir el suministro hasta en 2.5 metros cúbicos por segundo y provocar tandeos hasta por seis meses. El proyecto contempla una asociación público-privada que, advierte Sánchez Tapetillo, podría implicar una forma de privatización.

La crisis deja una pregunta para Alfaro: ¿cómo terminó su administración sin concretar una solución que había prometido para medio siglo? Hoy, mientras el exmandatario comparte en redes su vida en España, los habitantes pagan las consecuencias de una infraestructura insuficiente y enfrentan la incertidumbre de cuándo volverán a recibir agua limpia.

Con información de Blanca Juárez para Sin Embargo.

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