La trabajadora asegura que solo preguntó el origen del cliente y que la tensión surgió después de su respuesta.
Burger King despidió a Ariana Hamilton, empleada de un restaurante en Breinigsville, Pensilvania, luego de un altercado con un cliente israelí. El incidente ocurrió cuando Hamilton preguntó a Rami Feinstein de dónde era mientras tomaba su orden.
Feinstein, músico israelí-estadounidense, respondió primero que venía de Nueva Jersey. Después mostró un collar con la Estrella de David y aclaró que era de Israel. En ese momento, Hamilton le dijo “Palestina libre”.
El cliente grabó el resto de la conversación y le pidió repetir la frase, algo que ella hizo sin dudar. Feinstein aseguró sentirse amenazado por el comentario, pidió un reembolso y abandonó el establecimiento. Después compartió el video en redes sociales y cuestionó si la cadena era un lugar seguro para clientes judíos.
Hamilton ofreció después su propia versión de los hechos en Instagram. Explicó que no buscaba generar odio, sino expresar una opinión política ante una situación que ella consideró provocadora. Aseguró que no se arrepiente de sus palabras y que seguirá defendiendo su postura.
La empresa confirmó el despido y aseguró tener cero tolerancia hacia el antisemitismo y cualquier forma de discriminación. También informó que trabaja junto al franquiciatario del restaurante para atender el caso. Mientras tanto, Hamilton lanzó una campaña de recaudación en línea que ya superó los 100 mil dólares en donativos.
El episodio generó una fuerte división en redes sociales. Un sector respaldó a Hamilton como un acto de libertad de expresión, mientras otro defendió la decisión de la empresa. Para muchos, el debate expone los límites entre las opiniones personales y el trato profesional hacia los clientes.


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