El director de Seguridad de Jilotzingo y cinco policías fueron detenidos tras participar activamente en un robo. Este hecho resalta la infiltración del crimen en la policía local.

La seguridad en Jilotzingo, Estado de México, se tambalea tras un escándalo de corrupción. Este miércoles 22 de abril, el director de Seguridad Ciudadana, Víctor Mendoza Landgrave, y cinco de sus policías fueron capturados. Participaron en el robo de un tractocamión mientras intentaban sobornar a agentes estatales para liberar a cómplices.

El operativo surgió de una alerta de robo con violencia en Santa María Mazatla. Al llegar a la carretera Naucalpan-Ixtlahuaca, los reporteros confirmaron la situación. Los policías municipales habían bloqueado la visibilidad con sus patrullas mientras descargaban llantas del tráiler robado en una camioneta particular.
Agentes de la Secretaría de Seguridad y de la Guardia Nacional sorprendieron a dos policías de Jilotzingo dentro del tráiler. Esta detención revela la profunda conexión entre algunas autoridades y el crimen organizado en la región.
La lista de detenidos incluye al director de Seguridad y a cinco policías, además de varios civiles involucrados en el robo. Se aseguraron también dos patrullas, una camioneta Nissan, cinco armas de fuego, cartuchos y teléfonos celulares.
Este episodio confirma la urgencia de la purga que comenzó en noviembre de 2024. Jilotzingo se suma a la lista de municipios mexiquenses donde las instituciones han quedado paralizadas ante el poder del crimen. La caída de Mendoza Landgrave no es un caso aislado. Representa un síntoma de una corrupción extendida en las corporaciones locales, que ahora enfrentan la justicia en la Fiscalía de Atizapán de Zaragoza.
El pueblo merece un sistema de seguridad que funcione y se detenga el uso del presupuesto y las armas en su contra. La situación en Jilotzingo exige atención urgente y reforma para recuperar la confianza de la ciudadanía.


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