La tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, impulsada por el presidente de EUA, Donald Trump, terminó sin acuerdos concretos y con una nueva escalada de ataques con drones y misiles entre ambos países.
La breve pausa en la guerra concluyó en medio de fuertes tensiones y miles de denuncias por violaciones al cese de hostilidades. Rusia aseguró que Ucrania cometió más de 30 mil incidentes durante la tregua, incluyendo ataques con artillería, drones y operaciones de asalto. Por su parte, Kiev acusó a Moscú de reiniciar los bombardeos masivos apenas terminó el acuerdo temporal promovido por Donald Trump para los días 9, 10 y 11 de mayo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, informó que Rusia disparó más de 200 drones durante la madrugada y señaló que varias regiones del país sufrieron daños en infraestructura energética, viviendas y transporte. Ucrania afirmó haber derribado la mayoría de los artefactos, aunque algunos impactaron en distintas ciudades. Zelensky insistió en que Moscú debe dar el primer paso hacia un alto al fuego “real y duradero”.
Mientras tanto, el Kremlin confirmó una nueva prueba del misil balístico intercontinental Sarmat, considerado por Vladimir Putin como una de las armas más poderosas del arsenal nuclear ruso. El mandatario ruso afirmó que el sistema podrá entrar en operación este mismo año y aseguró que tiene capacidad para superar cualquier defensa antimisiles occidental, además de alcanzar distancias de hasta 35 mil kilómetros.
La tensión también aumentó luego de que Rusia reveló avances en otros proyectos militares estratégicos, como el dron submarino Poseidón y el misil de crucero Burevestnik. Sin embargo, medios independientes rusos recordaron que el programa Sarmat ha enfrentado múltiples fallas en pruebas anteriores y que recientemente fue detenido el director de la principal fábrica encargada de producir estos misiles, acusado de presunta corrupción.


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