El expresidente de Ecuador, Abdalá Bucaram, y su hijo Jacobo fueron condenados a nueve años y cuatro meses de prisión por delincuencia organizada, debido a la venta irregular de pruebas para detectar COVID-19 durante la pandemia.
La justicia de Ecuador condenó este miércoles a Abdalá Bucaram y su hijo Jacobo a nueve años y cuatro meses de cárcel por el delito de delincuencia organizada. Ambos fueron señalados como colaboradores en la venta irregular de al menos 21 mil pruebas para detectar COVID-19 durante la etapa más crítica de la pandemia.
El expresidente siguió la resolución vía telemática desde una clínica de Guayaquil, donde permanece bajo atención médica por problemas cardíacos y con resguardo policial. El proceso judicial se prolongó durante seis años y en 2021 un juez había sobreseído a Bucaram y su hijo, aunque la Fiscalía apeló esa decisión y el juicio continuó.
En el mismo caso, Leandro B. y Sheinman O. fueron condenados a 13 años y cuatro meses de prisión al ser considerados autores directos del delito. Otro implicado en la investigación fue asesinado dentro de una prisión en agosto de 2020, de acuerdo con la información difundida por la Fiscalía ecuatoriana.
Antes de conocer la sentencia, Bucaram aseguró que había solicitado el alta médica pese al riesgo que, según dijo, enfrentaba y afirmó que estaba seguro de recibir una condena. El exmandatario gobernó Ecuador en 1996 y 1997, pero fue destituido tras una revuelta popular apenas seis meses después de asumir el cargo y posteriormente permaneció dos décadas exiliado en Panamá.


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