De “Prepa sí, cárcel no” a nuevas universidades: Iztapalapa revive una lucha que cambió su historia

Por: Luis Piña

La consigna “Prepa sí, cárcel no” volvió a escucharse en Iztapalapa a casi tres décadas de una movilización vecinal que cambió el rumbo de la Sierra de Santa Catarina. La protesta, que frenó la construcción de un reclusorio y abrió paso a nuevos espacios educativos, fue recordada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, durante la conmemoración de los 29 años de esta lucha social.

Desde el plantel Casa Libertad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), la mandataria recordó cómo la organización de los habitantes de San Miguel Teotongo logró convertir una demanda ciudadana en oportunidades educativas para miles de jóvenes. Como parte del acto, estudiantes, docentes, autoridades y fundadores de la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo realizaron un abrazo simbólico a las instalaciones universitarias.

Brugada, quien ha mantenido una estrecha relación con esta zona del oriente capitalino desde sus años de participación social y política, expresó su emoción por regresar a un lugar que considera fundamental en su historia personal.

“Hay lugares a los que uno siempre pertenecerá. Para mí, uno de esos lugares es San Miguel Teotongo, es la Sierra de Santa Catarina, es Iztapalapa”, expresó al recordar que ahí aprendió a organizarse y a luchar por la justicia.

La jefa de Gobierno señaló que aquella movilización también representó un cambio en la manera de entender el desarrollo de la capital. Durante décadas, afirmó, las zonas periféricas fueron relegadas y utilizadas para instalar infraestructura como cárceles y basureros, mientras los servicios y las oportunidades se concentraban en otras partes de la ciudad.

“Para la ciudad central, los privilegios; para las periferias, los problemas”, señaló.

Frente a ese panorama, sostuvo que su administración busca colocar a las comunidades más alejadas en el centro de las decisiones públicas, con mejores servicios, espacios comunitarios y acceso a la educación. En ese sentido, destacó que Iztapalapa fue el punto de partida de las Utopías durante su gestión al frente de la alcaldía.

Como parte de esta política, anunció la construcción de tres nuevas preparatorias y tres universidades en distintas zonas de la Ciudad de México, con especial atención a las áreas que históricamente han tenido menos oportunidades educativas. Entre los proyectos mencionó un nuevo plantel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el suroriente de la capital.

La conmemoración también puso sobre la mesa los retos que todavía enfrenta la zona. Durante su intervención, el rector de la UACM, Juan Carlos Aguilar Franco, recordó que la universidad nació de la organización comunitaria y destacó que mantiene un modelo gratuito y sin examen de admisión, con el propósito de ampliar el acceso a la educación superior.

Asimismo, reconoció las aportaciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador y del académico Manuel Pérez Rocha en la consolidación de la institución.

Desde la comunidad estudiantil, Carlos Castillo, alumno del Instituto de Educación Media Superior (IEMS), destacó que la movilización de los vecinos permitió transformar una exigencia colectiva en escuelas y espacios de aprendizaje. También solicitó la construcción de un auditorio para ampliar las actividades académicas y culturales del plantel.

Por su parte, Diana Patricia Villalobos Ruiz, representante estudiantil de la UACM en Casa Libertad, pidió garantizar el mantenimiento de las instalaciones, ampliar las becas y entregar a la universidad la totalidad del predio que ocupaba la antigua cárcel de mujeres, con el objetivo de contar con más espacio para su crecimiento.

Durante el encuentro, Brugada también se refirió al sistema penitenciario y planteó que las cárceles deben cumplir con la ley, pero además ofrecer condiciones que permitan la reinserción social y reduzcan las posibilidades de reincidencia.

A 29 años de aquella protesta, Casa Libertad permanece como testimonio de una lucha vecinal que defendió el derecho a estudiar y transformó el destino de un espacio que pudo convertirse en una prisión. La conmemoración sirvió tanto para reconocer la organización de quienes impulsaron el movimiento como para recordar las demandas que siguen pendientes para fortalecer la educación pública en Iztapalapa.

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