El gobierno de EUA acusó al ex presidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel calificó la medida como una “farsa política” y advirtió que Washington busca justificar una agresión contra la isla.
El gobierno cubano rechazó la acusación presentada por autoridades de EUA contra Raúl Castro por el derribo de dos aeronaves Cessna de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, ocurrido el 26 de febrero de 1996. El fiscal general interino estadunidense, Todd Blanche, confirmó la imputación por el incidente en el que murieron cuatro personas.
Miguel Díaz-Canel aseguró que la acusación carece de bases jurídicas y representa un intento de Washington por aumentar la presión política y militar sobre Cuba. El mandatario sostuvo que las fuerzas cubanas actuaron en “legítima defensa” tras repetidas incursiones aéreas de la organización en espacio cubano, de las cuales —afirmó— EUA había sido advertido previamente.
La cancillería cubana y el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, también condenaron la acusación, a la que calificaron de “ilegítima e ilegal”. Además, insistieron en que Washington manipula los hechos históricos para reforzar una narrativa que permita intensificar el bloqueo y las acciones contra la isla.
En medio de la tensión, el Comando Sur de EUA anunció el despliegue del portaviones USS Nimitz (CVN-68) en el Caribe. En México, organizaciones de solidaridad con Cuba y partidos de izquierda expresaron respaldo a La Habana y advirtieron que las acciones de Washington podrían escalar el conflicto diplomático en la región.


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