A tres años de su gobierno, la administración del priísta Esteban Alejandro Villegas Villarreal enfrenta señalamientos por el aumento acelerado de la deuda pública, un gasto desproporcionado en presuntas investigaciones internacionales por posibles vínculos con el crimen organizado, bajo un panorama de opacidad, rezago y creciente desconfianza ciudadana.
La gestión del gobernador Esteban Alejandro Villegas Villareal comienza a exhibirse como un caso de deterioro y corrupción así como cuestionamientos políticos. Lejos de consolidar su estabilidad, su administración ha incrementado la deuda pública estatal en casi un 30%, superando los 11 mil millones de pesos, una cifra que claramente compromete el futuro económico de Durango.
La deuda no es un dato que pase desapercibido, sino el reflejo de una política financiera que privilegia la urgencia, pero ¿cómo justifica un aumento de esa magnitud sin resultados en infraestructura o crecimiento económico?
De acuerdo con indicadores presupuestales, hasta el 82% del gasto público se destina a mantener la propia estructura gubernamental como nóminas, subsidios y pago de deuda. Este sistema evidencia una gran falta de inversión en obra pública y proyectos estratégicos que impulsen el desarrollo estatal.
Esto refleja retrocesos, mientras sectores claves permanecen en el olvido. La “promesa” de crecimiento y bienestar se desvanece ante una realidad donde el dinero público no se traduce en beneficios concretos para la población.
Asimismo, se suman señalamientos aún más críticos, puesto que a finales de 2025 autoridades estadounidenses lo investigaban por posibles vínculos con grupos del crimen organizado. La sola existencia de estas indagatorias han colocado al estado bajo una sombra debilitando la confianza institucional.
Lo que reportes han exhibido es que Villegas estaría siendo investigado por presuntos vínculos con grupos como “La Mayiza” y con los hermanos Cabrera Sarabia, quienes son ligados al cártel del Pacífico.
Al final, la administración de Esteban Villegas Villareal es un gobierno que gasta más, sin resultados y que está dejando un Durango en más dudas y deudas. No sólo no ha cumplido, si no que ha dado resultados sólo de problemas, falta de obras y señalamientos que no puede explicar. Más que avanzar, el estado parece retroceder.

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