El fallecimiento ocurre apenas semanas después de otra muerte en la misma prisión, señalada por reportes oficiales por condiciones insalubres, deficiencias médicas y uso excesivo de la fuerza.
La política migratoria de Estados Unidos vuelve a estar bajo escrutinio luego de que un segundo migrante muriera en menos de dos meses mientras permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Centro Correccional Winn, ubicado en Luisiana. El caso reaviva las denuncias sobre las condiciones en las que operan los centros de detención administrados por contratistas privados.
La víctima fue identificada como Mamuka Artmeladze, ciudadano originario de Georgia de 43 años, quien fue encontrado inconsciente el pasado 4 de junio dentro de la instalación. De acuerdo con información difundida por el propio ICE, el personal del centro intentó reanimarlo y posteriormente fue trasladado a un hospital local, donde fue declarado muerto menos de una hora después. Hasta el momento, las autoridades informaron que la causa del fallecimiento permanece bajo investigación y está pendiente el resultado de la autopsia.
El caso cobra especial relevancia porque ocurre en una instalación que recientemente fue objeto de observaciones por parte de organismos de supervisión. Un informe de inspección documentó condiciones insalubres, problemas en la atención médica y denuncias relacionadas con el uso excesivo de la fuerza, situaciones que han generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos y grupos de apoyo a migrantes.

Artmeladze permaneció casi cuatro meses detenido en el Centro Correccional Winn, una prisión operada por LaSalle Corrections en coordinación con la Oficina del Sheriff del Distrito de Winn. El complejo alberga a más de mil 500 migrantes varones y, según datos oficiales, la mayoría de ellos no cuenta con antecedentes penales.
El migrante había ingresado a territorio estadounidense sin documentos en una fecha no especificada. Tras ser localizado por la Patrulla Fronteriza en septiembre de 2022, se le permitió permanecer temporalmente bajo supervisión migratoria. Sin embargo, fue arrestado nuevamente en Alabama durante febrero de este año, cuando las autoridades determinaron que ya no contaba con un estatus legal para permanecer en el país.
La nueva muerte bajo custodia del ICE incrementa las críticas contra el sistema de detención migratoria estadounidense y coloca nuevamente en el centro del debate las condiciones de los centros donde miles de personas permanecen privadas de su libertad mientras enfrentan procesos migratorios.

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