“Esta noche morirá toda una civilización”: la amenaza delirante de Trump

Por: Frank Alvarado

El presidente de Estados Unidos advierte que “desatará el infierno”, en un mensaje criticado por su tono apocalíptico y que viola el derecho internacional.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a mostrar sus desvaríos en torno a Irán al advertir, a través de Truth Social, que “morirá toda una civilización, para no volver jamás”. Aseguró además: “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, como si dicha decisión no dependiera de él, como si fuera el héroe de esta historia; no lo es.

La declaración, difundida rápidamente en redes sociales es el pico en la intensificación retórica de confrontación de Estados Unidos, por lo que no es para menos que genere el escándalo  y preocupación internacional, en especial por su tono amarillista, incluso apocalíptico, y lo peor, con la ausencia de fundamentos verificables.

En el mismo mensaje, Trump combinó amenazas con especulación política al afirmar que con un “Cambio de régimen completo y total” podrían surgir “mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas” y que “algo revolucionariamente maravilloso puede suceder”. Sin importar el derecho internacional, como ya es costumbre, estas expresiones refuerzan la visión intervencionista de Washington, donde plantea cambios internos en otros países como condición para la estabilidad.

Esto, basado en la evidencia histórica que han dejado los procesos de intervención extranjera en los que se ha visto, nunca ha sido verdad. Donde pasa, donde dice liberar, donde dice ofrecer la solución, EUA ha dejado un camino manchado de muerte, en las mismas condiciones como lo encontró, o peor. Eso sí, a cambio se lleva lo que le interesa, muchas veces petróleo, como lo fue el reciente caso de Venezuela.

El trasfondo de esta crisis es el control del estrecho de Ormuz, eje del comercio petrolero mundial. Trump fijó un ultimátum de 48 horas que termina la noche de este martes, y advirtió que, de no lograrse un acuerdo, “desatará el infierno” y ordenará ataques contra “plantas eléctricas y puentes”. Además, subrayó que la “conclusión” de esto “lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la historia del mundo”.

El mandatario cerró con una declaración contradictoria: “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”. Irónico, que, con un discurso lleno de amenazas y ultimátums, respaldado por una política basada en la presión y el uso de la fuerza, en el que incluso asegurá intenciones de acabar con un pueblo, recupere a su figura religiosa.

Como respuesta a las declaraciones, Irán ha advertido que cualquier escalada tendrá consecuencias. La Guardia Revolucionaria afirmó que “se acabó la autocontención” y que su respuesta se ejecutará “sin ninguna consideración”, incluso con la posibilidad de “privar a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas durante años”. Además, dejó en claro que actuará si Washington “cruza líneas rojas”.

Cuando en el futuro se analice esta época y tengan la coherencia para finalmente llamar a esto “guerra”, ni Estados Unidos, ni Israel serán los buenos, ojo, que Irán tampoco.

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