Explotación en OCESA: Trabajadores denuncian adeudos, “rebotadero” burocrático y falta de seguro social

Hartos de salarios mínimos, adeudos y falta de seguro social, trabajadores de OCESA denunciaron la explotación laboral ante la PROFEDET y comenzaron a organizar un sindicato auténtico, advirtiendo con bloqueos si la empresa multimillonaria no frena los abusos.

Por: Mateo Segura

Mientras el gigante del entretenimiento en México se llena los bolsillos rompiendo récords de asistencia y vendiendo boletos a precios estratosféricos, la realidad tras bambalinas es muy distinta. Este 26 de mayo, alrededor de 15 trabajadores de OCESA se plantaron a las afueras del sindicato del trabajo para exigir respuestas claras ante una larga lista de abusos: pagos pendientes, adeudos acumulados, horas extras que nadie les reconoce e irregularidades laborales que ya se volvieron el pan de cada día.

La protesta no es un arranque improvisado. Los afectados ya habían agotado las instancias internas de la empresa. Acudieron a Recursos Humanos, pero ahí solo encontraron oídos sordos y trabas. En lugar de resolver, los mandaron a una supuesta “asesoría obligatoria” para retrasar el proceso, y de ahí los trajeron en un “ir y venir” por distintas oficinas hasta que terminaron remitiéndolos al sindicato.

Los trabajadores denuncian que en el sindicato la historia se repitió: solo les dieron largas, simulando pláticas sin llegar a ninguna solución real. Lo más grave es que los afectados cuentan con pruebas contundentes y capturas de pantalla de las conversaciones con sus encargados y con el personal de Recursos Humanos, pero la empresa simplemente se niega a aceptárselas. Todo esto por un sueldo que, a pesar de las extenuantes jornadas, el esfuerzo extra y el desgaste físico que implica armar los eventos más grandes e importantes de latinoamérica, sigue estancado en el mínimo.

El trabajo sin red de seguridad : 

El testimonio de uno de los empleados expone la vulnerabilidad a la que están expuestos. Según relató, ni siquiera cuenta con seguro social activo. En una ocasión, mientras cumplía con su horario laboral, sufrió una crisis de anemia grave. Al intentar atenderse en su clínica correspondiente, se topó con una sorpresa indignante: en el sistema del servicio de salud, la empresa aparece como NO existente. Es decir, se les exige el máximo esfuerzo pero se les despoja del derecho humano y laboral más básico: la salud.

La respuesta :

A pesar del bloqueo patronal, la organización está dando sus primeros frutos. A través de un comunicado interno, el bloque de trabajadores informó que la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET) ya está revisando y dando seguimiento a las anomalías de OCESA y sus empresas vinculadas, sumando a la lista a las filiales Lobo y Personal Especializado Útil.

Para consolidar la lucha, los trabajadores hicieron un llamado urgente a todos los compañeros afectados a formalizar sus denuncias ante Conciliación para robustecer los expedientes. Asimismo, anunciaron que ya arrancó la organización para crear una representación sindical auténtica, hecha por y para los trabajadores, cuya propuesta inicial estará estructurada el próximo miércoles. De igual forma, advirtieron que ya analizan acciones colectivas con otros movimientos laborales para visibilizar sus condiciones, poniendo el ojo en eventos de alta exposición internacional como el próximo Mundial de Fútbol 2026.

La ruta legal está trazada, pero la paciencia tiene un límite. Ante la falta de respuestas inmediatas por parte de los altos mandos, el grupo de trabajadores advirtió que no descartan el cierre de vialidades y manifestaciones en los próximos días para obligar a la empresa a escucharlos.

Conclusión: El costo real del entretenimiento

Es indignante ver cómo la empresa más grande de entretenimiento en México y latinoamérica, que solo en el año 2025 reportó a sus socios una utilidad neta consolidada histórica de más de 11 mil 160 millones de pesos (impulsada tanto por la operación como por movimientos de acciones entre los gigantes).

Cobrando entradas impagables, cargos por servicio abusivos y esquilmando al consumidor, sostenga su imperio sobre la explotación de su plantilla laboral.

No hay justificación para que una corporación que maneja esos presupuestos mantenga a sus trabajadores con el salario mínimo, ignorando sus horas extra y, peor aún, escatimando en su seguridad social. El dinero está ahí, pero se queda en las oficinas de los de arriba. OCESA debe entender que el éxito de sus festivales y conciertos no se debe a sus logos, sino al sudor de los trabajadores que montan los escenarios, cuidan los accesos y operan la logística. Es hora de una administración justa; la dignidad laboral no puede ser el precio de un boleto.

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