El gobierno de Donald Trump ordenó que el ICE reanude los operativos de inspección en carreteras de Estados Unidos pese a los incidentes fatales reportados recientemente.
A pesar de las críticas crecientes y los recientes incidentes violentos que han derivado en fallecimientos, el presidente Donald Trump ha ratificado su postura de mantener los controles migratorios en carreteras operados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos.
Esta decisión, que implica la reactivación de las inspecciones en vías terrestres, se produce en un contexto de alta tensión tras la muerte de civiles durante operativos recientes en los estados de Maine y Texas, entre otros puntos críticos. Organizaciones de derechos humanos, incluyendo la ACLU, han cuestionado la seguridad y la legalidad de estas tácticas, señalando que la falta de protocolos claros y el uso de fuerza han puesto en peligro a ciudadanos y migrantes por igual.
El mandatario estadounidense defendió la labor de la agencia federal, calificándola como una tarea esencial para la seguridad nacional, desestimando los llamados a pausar o reformar las tácticas de detención vehicular. Según fuentes oficiales, la administración buscará fortalecer el despliegue del ICE en lugar de reducirlo, ignorando las presiones que buscaban una moratoria en este tipo de paradas de tráfico.

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