Quince integrantes de la Federación Iraní de Fútbol fueron excluidos de los partidos en territorio estadounidense, mientras crecen las críticas por la organización del Mundial tripartita entre México, Estados Unidos y Canadá.
La polémica alcanzó al Mundial 2026 luego de que la Federación de Fútbol de Irán exigiera a la FIFA garantizar el acceso pleno de su delegación a los encuentros que disputará en Estados Unidos. La inconformidad surgió después de que 15 miembros de la federación iraní recibieran una negativa para obtener visas estadounidenses, situación que llevó a dirigentes del país asiático a acusar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, de incumplir las promesas realizadas antes del torneo.
El encargado de la delegación iraní, Mahdi Mohammad Nabi, afirmó que la FIFA había asegurado que todas las selecciones participantes contarían con las facilidades necesarias para competir en igualdad de condiciones. Sin embargo, denunció que varios funcionarios de la federación fueron impedidos de ingresar a Estados Unidos, pese a formar parte de la estructura oficial de la selección nacional. “Esperamos que el señor Infantino cumpla de manera efectiva sus palabras y promesas”, declaró el directivo desde Tijuana, donde se encuentra concentrado el combinado iraní.
La controversia escaló luego de que el Departamento de Estado de Estados Unidos justificara las negativas de visa argumentando que no permitiría que la selección iraní utilizara el sistema migratorio para introducir personas bajo “falsos pretextos”. Las declaraciones encendieron aún más el conflicto, aunque Nabi evitó responder directamente a las acusaciones y subrayó que la delegación iraní acudió al Mundial para competir en el ámbito deportivo, no para involucrarse en disputas políticas.

Las restricciones migratorias también obligaron a Irán a modificar su planificación. Inicialmente, la selección tenía previsto instalar su centro de operaciones en Arizona, pero los problemas relacionados con las visas provocaron que trasladara su concentración a Tijuana, México, apenas días antes de su debut mundialista frente a Nueva Zelanda. Según la federación iraní, la incertidumbre ha afectado la preparación y adaptación de los futbolistas, colocándolos en una situación de desventaja respecto a otros participantes.
El caso ha reavivado las dudas sobre la organización del torneo más grande en la historia de la Copa del Mundo. Además de los funcionarios iraníes afectados, periodistas de distintos países y hasta un árbitro internacional han enfrentado obstáculos para ingresar a Estados Unidos durante la competencia. Diversos analistas consideran que estas situaciones exponen las dificultades de coordinar un evento global cuando uno de los países anfitriones mantiene restricciones migratorias y tensiones diplomáticas con algunas naciones participantes.
Mientras la FIFA intenta mantener el foco en el espectáculo deportivo, el conflicto entre Irán y Estados Unidos amenaza con convertirse en uno de los temas extracancha más relevantes del Mundial 2026. Por ahora, la federación iraní insiste en que la máxima autoridad del fútbol mundial debe intervenir para garantizar que todos los equipos compitan bajo las mismas condiciones, tal como establecen los principios que la propia FIFA asegura defender.

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