La escalada militar amenaza una de las rutas petroleras más importantes del mundo y aleja cualquier posibilidad de retomar las negociaciones entre Washington y Teherán.
La crisis en Oriente Medio se intensificó luego de que Irán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, una de las vías marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo. Horas después, Estados Unidos lanzó una tercera ronda de ataques contra objetivos iraníes, profundizando el conflicto entre ambas naciones.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó que la decisión fue tomada después de realizar disparos de advertencia contra un buque mercante que, según Teherán, desobedeció instrucciones de seguridad mientras transitaba por la zona. En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó una nueva ofensiva militar contra instalaciones iraníes, argumentando que actuó tras un presunto ataque contra un barco con bandera de Chipre.
De acuerdo con Washington, los bombardeos alcanzaron 140 objetivos, entre ellos instalaciones de misiles, centros de almacenamiento de municiones, infraestructura naval y sistemas de comunicación. Por su parte, Irán aseguró haber respondido con ataques contra bases militares estadounidenses en Qatar, Jordania, Kuwait y Bahréin, además de afirmar que destruyó instalaciones estratégicas utilizadas por las fuerzas de Estados Unidos en la región.

La escalada ocurre después de que el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, prometiera vengar la muerte de su padre, Ali Jamenei, fallecido durante los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Paralelamente, el presidente Donald Trump advirtió que responderá con una ofensiva sin precedentes si Teherán intenta atentar contra su vida, elevando aún más la tensión entre ambos gobiernos.
Mientras continúan las hostilidades, Omán y Qatar impulsan esfuerzos diplomáticos para garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz. Entre las propuestas destaca la creación de dos corredores marítimos que permitan el paso seguro de embarcaciones comerciales. Sin embargo, Irán reiteró que no retomará negociaciones con Washington mientras continúen los ataques y las sanciones económicas.
El cierre de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo transportado por vía marítima en el mundo, incrementa la incertidumbre sobre el suministro energético global y mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una expansión del conflicto en la región.

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