Drones israelíes atacaron vehículos en el sur de Líbano y causaron al menos doce fallecidos, entre ellos niños. La violencia se extendió hasta zonas alejadas de la frontera mientras las familias huyen y los equipos de rescate trabajan entre los restos calcinados.
Las explosiones sacudieron la autopista al sur de Beirut este miércoles. Ocho personas, incluidos dos niños pequeños, perdieron la vida en el ataque a tres automóviles. Los rescatistas retiraron cuerpos quemados de los vehículos destrozados.
Además, otro vehículo recibió impactos cerca de la entrada de Saida. Una persona murió y otra quedó herida en ese lugar. La tensión creció en todo el sur del país.
Horas más tarde, nuevos bombardeos afectaron las localidades de Al Maaliya, Shaitiya y Naqoura, cerca de Tiro. Tres personas más fallecieron en esos ataques. La violencia incluso llegó hasta Sidón, una ciudad más distante de la frontera.
Los habitantes del sur viven con miedo constante. Más de 1,2 millones de personas han abandonado sus hogares desde marzo. Muchas familias duermen lejos de sus casas y cargan con la incertidumbre de no saber si podrán regresar.
El ejército israelí explicó que buscaba miembros de Hezbollah. El grupo armado confirmó ataques contra posiciones israelíes y lamentó la muerte de uno de sus comandantes, Ahmed Ali Balout.
Desde la tregua de abril, más de 2 mil 800 personas han muerto en el sur de Líbano. Entre las víctimas hay mujeres, niños y personal médico. Estos números muestran el alto costo que pagan las familias libanesas.
Mientras tanto, los diplomáticos preparan un nuevo intento de diálogo. Delegaciones de Líbano e Israel se reunirán este jueves y viernes en Washington. Buscan un acuerdo que traiga seguridad y paz duradera a la región.
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano mostró su preocupación. Los cascos azules ven cómo los combates se acercan a sus posiciones y los drones generan riesgos constantes.
La gente común sigue pagando el precio más alto de esta escalada. Padres, madres y niños enfrentan el dolor de perder seres queridos y la angustia de no tener un lugar seguro donde vivir.


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