La basura provoca 9 de cada 10 inundaciones en el Valle de México

Las lluvias no son el único enemigo del drenaje capitalino. Llantas, postes y partes de carro colapsan las plantas de bombeo y dejan colonias bajo el agua.

La temporada de lluvias comenzó el 15 de mayo y el Valle de México ya acumula 10 tormentas fuertes de las 30 previstas para este año. La más intensa cayó el viernes pasado y descargó 48.6 millones de metros cúbicos de agua. Aun así, el verdadero problema no es la lluvia.

Citlalli Peraza, directora del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM) de la Conagua, lo dijo sin rodeos durante un recorrido por la planta de bombeo El Caracol, en Ecatepec: la basura provoca 9 de cada 10 inundaciones. “Es el principal problema para el desalojar el agua”, advirtió.

Los trabajadores de esa planta lo viven a diario. Han sacado llantas, postes y partes de automóviles de los ductos. Esos objetos dañaron las rejillas automáticas en cinco ocasiones distintas. Cuando eso ocurre, el personal debe intervenir a mano para retirar los desechos.

Abraham González Ramírez, subgerente de operación, lo explicó de forma contundente: “Si manejamos exclusivamente agua, las inundaciones bajarían en un porcentaje muy elevado. Pero cuando a una lluvia intensa le sumamos basura, colapsa cualquier sistema de drenaje, por muy bien que esté funcionando”.

La situación empeora cada año. En 2024 se recolectaron 56 mil toneladas de basura en las presas de bombeo del Valle de México. En 2025 la cifra saltó a 99 mil toneladas. En lo que va de 2026 ya acumulan 3 mil 700 toneladas.

El bombeo de agua también crece sin parar. Hace cinco años el récord era de 72 mil litros por segundo. El año pasado llegó a 91 mil litros por segundo, sumando las plantas Casa Colorada Profunda y La Caldera.

La planta El Caracol opera las 24 horas, los 365 días del año desde 2013. Tiene capacidad para bombear 36 metros cúbicos por segundo. Además distribuye agua a distritos de riego en Hidalgo, que dependen de ese suministro. Peraza calificó como “catastrófico” cualquier fallo en su funcionamiento.

El reto de fondo es geográfico. El Valle de México es una cuenca cerrada: no tiene salidas naturales para el agua. Todo el líquido debe evacuarse por cuatro obras de drenaje, el gran canal de desagüe y los túneles emisores poniente, central y oriente, que desembocan en los ríos Salado, El Salto y Tula.

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